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FUNDACIÓNANDREU NIN |
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Este boletín está dedicado a la memoria de todas las víctimas del criminal atentado del 11 de marzo en Madrid
ÍNDICE
-“La llamada de España: las Brigadas Internacionales en la defensa de Madrid”, por Joaquín Leguina. El conocido escritor y dirigente socialista, además de ex presidente de la Comunidad de Madrid, efectúa un recorrido emotivo y documentado por el papel de las Brigadas Internacionales en Madrid.
-“Comunistas contra Stalin: la masacre de una generación”, por Ignacio Iglesias. Nuestro querido amigo y compañero Ignacio Iglesias ha escrito una excelente crítica del reciente libro de Pierre Brouè, una obra importante que esperamos que esté disponible próximamente en castellano.
-“La verdadera personalidad de Lenin”, por Víctor Serge. Un nuevo texto de nuestro Archivo Serge, en este caso un artículo escrito expresamente para “La Batalla” en 1937.
-“La creciente fuerza del Foro Social
Mundial”, por Immanuel Wallerstein. La cuarta asamblea del Foro
Social Mundial (FSM) celebrada en Mumbai (India) recientemente, del 16
al 21 de enero de 2004, ha supuesto un gran paso adelante en su fortalecimiento.
Con las víctimas, contra el terror... El enorme crimen de Madrid y la derrota de Aznar (Wilebaldo Solano)... Constitución del Foro Milicia y Democracia... “Operació Nikolai” en DVD
CON LAS VÍCTIMAS, CONTRA EL TERROR
Todos quienes formamos parte de la Fundación Andreu Nin nos hemos sentido golpeados directamente por el criminal atentado del 11 de marzo en la ciudad de Madrid y queremos realizar desde aquí un llamamiento al recuerdo y a la solidaridad con las víctimas. El pueblo de Madrid, y en especial los trabajadores y estudiantes madrileños no olvidarán nunca ese día fatídico.
Queremos agradecer las manifestaciones de dolor y solidaridad recibidas desde los más diversos lugares. Gracias a todos quienes se acordaron de nosotros y de los madrileños en esa jornada aciaga.
Queremos manifestar también nuestra satisfacción, dentro de la tristeza, por la respuesta de los ciudadanos a los viles intentos de un Gobierno infame por ocultar la verdad sobre el atentado. La respuesta cívica de los días 12 y 13 de marzo fue un ejemplo inolvidable y los resultados electorales del día 14 de marzo la consecuencia de un amplio movimiento social desarrollado en el Estado español a lo largo de muchos meses. Desde esos días inolvidables transmitimos un saludo a todos nuestros lectores.
EL ENORME CRIMEN DE MADRID Y LA DERROTA DE AZNAR (Por Wilebaldo Solano)
Los acontecimientos que se desarrollaron en nuestro país entre el 11 y el 14 de marzo quedarán en la historia como hechos sin precedentes y sin parangón. En pocas horas y en pocos días, los pueblos de España afirmaron su voluntad profunda de cambio político social en este mundo dominado por los desequilibrios sociales más absurdos y los afanes imperialistas más brutales.
El resumen podría ser así: acto de guerra salvaje que fue más allá del terrorismo ordinario; manipulación vergonzosa del gobierno de Aznar para explotar la indignación y el dolor de la gente y conducirlos a una vía muerta; reacción de las masas populares en todo el país contra la política del gobierno del Partido Popular; victoria electoral del Partido Socialista acompañada por los cambios que se habían producido en Cataluña y en Euskadi; dolor en toda la península seguido por nuevas y fuertes esperanzas de cambio y de transformación.
El acto de guerra de Madrid no se explica claramente. Casi todo el mundo se extrañó de que fuera una nueva salvajada de ETA, pero Aznar y sus gentes pusieron un empeño particular en atribuirlo a los separatistas vascos. Y, finalmente hemos sabido que Aznar personalmente llamó a los directores de la gran prensa para pedirles que orientaran sus informaciones. Por otra parte, fue el gobierno del Partido Popular el que organizó las primeras grandes manifestaciones y trató de darles una orientación en consonancia con sus tesis. Es decir que el propio Aznar recurrió a lo que siempre había combatido en el Parlamento, burlándose de los "hombres de la pancarta" y de los que habían participado en las grandes manifestaciones contra la "guerra preventiva" contra Irak.
Pero la gran maniobra no dio el resultado que se esperaban. Está visto que no se puede mentir y traficar indefinidamente. Llega siempre un momento en que los burlados y menospreciados se levantan contra sus opresores con decisión y con audacia. Y ese momento llegó muy pronto, cuando surgió la tesis de la posible agresión islamista de Al Qaeda. Alentados por el dolor y la rabia, los manifestantes convirtieron la operación Aznar en un movimiento de masas sin precedentes. Porque no se rebeló simplemente el pueblo de Madrid, sino también millones de personas en todo el país. El asombro fue tan grande que desbordó nuestras fronteras, las de Europa y las del mundo entero. Y eso explica que, actualmente, el proceso político que se ha abierto en España sea un gran motivo de análisis y de discusión en los medios más diversos: sindicatos y partidos políticos, gran prensa, televisiones o radios, gabinetes ministeriales y servicios secretos.
Se ha dicho que Aznar y sus amigos pensaron un momento en aplazar las elecciones para procurarse un respiro. Pero, como era de prever, llegó el 14 de marzo y el esperado fracaso de la derecha reaccionaria. El vuelco se tradujo por el voto de los abstencionistas tradicionales y de varios millones de electores conscientes de las necesidades que imponía el momento. Todo lo sucedido el trágico 11 de marzo exigía imperiosamente la derrota al Partido Popular y el triunfo de una fuerza política capaz de ofrecer una iniciativa de cambio y de renovación que terminara con la política reaccionaria de mixtificaciones y mentiras que nos había impuesto la participación en la guerra colonial e injusta de Irak y la subordinación servil a la política del imperialismo norteamericano y del clan aventurero de Bush.
No olvidaremos nunca a las víctimas de la tragedia brutal e injusta de Madrid. Nos queda el consuelo de saber que millones de personas tampoco las olvidarán. Y también nos queda la voluntad de seguir luchando contra las barbaries de nuestro tiempo, que exigen condiciones humanas incompatibles con la explotación capitalista y las aventuras y desmanes del imperialismo. Porque nosotros somos de los que no hemos renunciado a la perspectiva libertadora del socialismo.
CONSTITUCIÓN DEL FORO MILICIA Y DEMOCRACIA
Un grupo de antiguos militares de la Unión Militar Democrática (UMD), nueve de cuyos integrantes fueron expulsados de las Fuerzas Armadas acusados de conspirar contra el régimen de Franco y a favor de la democracia, han auspiciado la creación de una Asociación de análisis y debate que, bajo el nombre de Foro Milicia y Democracia (FMD)fue presentada en diciembre pasado en Madrid.
A la nueva asociación se han sumado amigos y simpatizantes del mundo de la política, el derecho, profesiones liberales, periodistas e intelectuales y algunos de los hijos de significados miembros de la UMD.
Los fines de la Asociación Foro Milicia y Democracia (FMD) son los siguientes:
1.- Asumir la defensa de la democracia, de las libertades y de los derechos humanos, como sistema de valores esenciales para la sociedad española velando para que se integren y mantengan dentro de las Fuerzas Armadas en calidad de reglas morales institucionales.
2.- Asumir la defensa, y participar si fuera preciso en ella por todos los medios legales, de aquellos militares que se vean discriminados o amenazados por la defensa del sistema de valores relacionado en el párrafo anterior.
3.- Difundir, para el conocimiento público y la reconstitución de la memoria histórica española, las actividades, las motivaciones y los objetivos de la Unión Militar Democrática (UMD) desde su fundación hasta su disolución (1974 - 1977), así como de todos aquellos militares españoles que, a lo largo de la Historia, han luchado por los mismos valores.
4.- Contribuir al estudio y análisis crítico del papel histórico de las Fuerzas Armadas de España, especialmente durante la Transición hacia la Democracia, y del previsto para el futuro en el contexto del actual escenario internacional.
La revista Sàpiens es una revista de historia en catalán
que edita la Enciclopedia Catalana. Cada mes lleva un suplemento con la
reproducción de los documentos de Salamanca y un DVD sobre un tema
determinado. En el número del 16 de febrero de 2004 el DVD es "Operació
Nikolai", en su versión original catalana. Más información
en la página web de la revista, en www.sapiensdigital.com
Actividades... Libros...
Revistas...
Novedades
electrónicas
-LA LAICIDAD COMO REFERENTE DE EUROPA: LA FUTURA CONSTITUCIÓN
EUROPEA
Mesa redonda el lunes 22 de marzo, a las 19 h.Lugar: Seu del Districte
de Gracia.
Plaça Rius i Taulet, sn ; 08012 Barcelona
Presentación de Ricard Martinez, Regidor de Gracia.
Ponentes: . Laia Castells. Miembro del Foro Cívico por una Constitución
Europea; Maurizio Turco. Parlamentario Europeo de los Radicales Italianos
(Presidente de la Lista Emma Bonino).
-III CONGRESO INTERNACIONAL HISTORIA A DEBATE (SANTIAGO DE COMPOSTELA,
14-18 DE JULIO DE 2004)
Como entidad colaboradora en el mismo,invitamos a todas las personas
interesadas a acceder al temario explicado, normas de participación
y boletín de inscripción en http://www.h-debate.com/congresos/3/menu.htm
-HERRAMIENTAS DEL MOVIMIENTO ANTI-GLOBALIZACIÓN: MEDIOS DE COMUNICACIÓN, REDES TELEMÁTICAS Y AUDIOVISUALES
El jueves 25 de marzo, a las 18'30 hs., en el local del Ateneo La Idea: c/ Alenza 13 (edificio de CGT-Madrid, subiendo las primeras escaleras a mano izquierda) se debatirá el tema. Asistirán a este debate: el profesor Víctor Sampedro, Gustavo Roig, miembro de la asamblea del Nodo50, y profesionales de Telemadrid, que aportarán sus experiencias. Además: proyección de audiovisuales sobre acciones del movimiento: Campaña contra el Banco Mundial, Barcelona 2001 y el reportaje de la serie "Mi cámara y yo" filmado en el Estadio Carlini en Génova 2001, durante las protestas contra el G-8).
-CONCENTRACIÓN EN CONTRA DE LA EJECUCIÓN DE MENORES
El día 27 de marzo a las 12 horas, concentración ante
la embajada de Estados Unidos en Madrid (C/ Serrano nº 75). Convocada
por Amnistía Internacional.
-PRESENTACIÓN DEL LIBRO “PROHIBIDO PENSAR - DEDUCCIONES DE UNA ENSEÑANZA BASADA EN EL NACIONAL-CATOLICISMO”, DE RICARDO RABELLA
El libro ha sido prologado por D. Gonzalo Puente Ojea y será presentado por la escritora y periodista Dª Rosa Regás. Día 1 de abril de 2004 a las 19,30 horas. Llibreria Catalònia, Rda. De Sant Pere núm 3, Barcelona
-“El universo concentracionario”, de David Rousset, Anthropos, 110 páginas. Primera edición castellana de un texto de Rousset, una de los combatientes más activos e inteligentes contra todas las formas del totalitarismo.
-“Franquismo y memoria popular. Escrituras, voces y representaciones”, A. Castillo y F. Montero (coordinadores), Editorial Siete Mares, 288 páginas, 20 euros. Una novedad que pensamos que puede interesar a nuestros lectores.
-“Marroquíes en la guerra civil española”, José A. Gonzalez Alcantud (Ed.), Rachid RAHA, Mustafá AKALAY (Cols.), Anthropos, 231 páginas, 12,5 euros.La adhesión de rifeños y yebalíes a la causa de Franco y de los oficiales africanistas que se levantaron contra la Segunda República ha generado en los últimos años una gran cantidad de literatura historiográfica. Pero todavía hoy no son claras las razones que han configurado este hecho histórico. El volumen recoge una selección de las ponencias presentadas en el Seminario Internacional que con el mismo título tuvo lugar en la primavera de 2001 en el Centro de Investigaciones Etnológicas «Ángel Ganivet» de Granada.
-“La Hoja Latinoamericana” nº 87 (enero-marzo 2004). Entrevista con Samir Amin, “La autobiografía de Hobsbawm”, “Recordando a Julio Cortazar. La revista en versión digital está disponible en www.rodelu.net
-“Marxist.org”. Texto en frances defendendo el poum: "Au secours
des révolutionnaires espagnols", por Marcel Valière (28 junio
1937). (Valière fue un maestro sindicalista frances, líder
de la minoria de la CGTU y después de la FEN autonoma, minoria llamada
"école émancipée"). En http://marxists.org/francais/valiere/works/1937/06/valiere_19370628.htm
Pásalo (Texto anónimo sobre el 13 de marzo en Madrid)... La ley de la caverna (Almudena Grandes)... Los misterios de Rusia: Putin prescinde de Igor Ivanov (por Luis Alonso)... The wrong side of History (Daniel Patrick Welch)
PÁSALO, CRÓNICA ANÓNIMA DEL 13 DE MARZO EN MADRID
(Texto anónimo que ha circulado en Internet tras la movilización espontánea del 13 de marzo en Madrid, exigiendo la verdad al Gobierno Aznar).
”Pásalo”. Así terminaba el mensaje que recibí en
torno a las tres de la tarde anunciando una concentración silenciosa
por la verdad frente a la sede del Partido Popular (PP) en la calle Génova.
Así comenzaba algo que con el paso de las horas iba difundiéndose
minuto a minuto. Por cada mensaje que la gente recibía, se enviaban
diez, quince, veinte mensajes más. Hubo gente que recibió
hasta diez mensajes de grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar
de estudios, gente del colegio, del barrio, y esos mensajes se multiplicaron
hasta el infinito, propagándose como las llamas de un incendio por
efecto del viento.
A las seis de la tarde un despliegue policial protegía la sede
del partido y sus efectivos pedían la documentación a todo
manifestante que llegaba. Media hora después, sin embargo, la concurrencia
de tantos madrileños sobrepasó la capacidad policial y una
hora más tarde la calle Génova era un hervidero de gente
gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno de la nación.
Había gente que lloraba, otros expresaban su indignación
a gritos, mentirosos, asesinos, te dijimos no a la guerra; vuestra guerra,
nuestros muertos; no estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros
tenéis chofer, nosotros cercanías; lo sabe todo el mundo
menos nosotros; los muertos no se utilizan, basta de manipulación,
queremos salir en La Primera. La prensa que se encontraba tras el cordón
policial era mayoritariamente extranjera, y había un gran despliegue
de antenas parabólicas de cadenas televisivas europeas.
De las calles adyacentes y bocas del metro salía cada vez más gente de todas las edades y razas que se unían a la concentración, que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hacía difícil permanecer callados cuando se pretendía celebrar un minuto de silencio. Siempre alguien lo rompía con algún grito: mentirosos, asesinos.
Las lágrimas y la indignación se propagaban de igual modo que la información. La gente estaba pegada a sus transistores y los móviles sonaban sin parar para transmitir información a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que corrían de boca en boca. Cuando Rajoy declaró a los medios que la concentración era ilegal e ilegítima, y acusó a sectores del PSOE de haberla organizado, la multitud rugió y contestó: "nos han convocado los asesinados", y "la voz del pueblo no es ilegal". Cómo íbamos a ser ilegales, cuando el gobierno seguía mintiendo, ocultando información y violando los derechos más elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresión y al derecho a la información.
En TVE 1, Cine de Barrio. En Génova pasaban las horas y los ánimos se iban encendiendo cada vez más. Seguía llegando gente, y no se veían banderas de partidos políticos ni sindicatos. Sólo pancartas improvisadas con cartones y bolígrafos. Tampoco la gente cantaba; todo eran gritos de dolor e indignación. El jefe antidisturbios confesaba a un reportero de la SER que no podían disolver la concentración por la fuerza porque eramos ya más de cinco mil personas y no era cuestión de cargar contra la muchedumbre donde había ancianos y niños.
Cada vez que algún miembro de la sede se asomaba a la ventana la gente rugía y pedía la verdad, y mientras, seguían llegando noticias de concentraciones espontáneas en todas las ciudades de España. Las nueve de la noche y nadie se movía de allí, pese al frío. Nos llegó una nota que circulaba en manos de todo el mundo: A las doce en Sol. Pásalo. De pronto otra noticia que se propaga entre la gente: dos hindúes y tres marroquíes detenidos por su relación con los supuestos asesinos en Lavapiés. Los servicios de inteligencia por un lado y el gobierno por otro. Españoles en el extranjero, amigos de todos los puntos del planeta seguían mandando noticias de las principales cadenas televisivas del mundo: Bush lamenta que el apoyo de España a su guerra contra Irak haya tenido estas consecuencias para Madrid. En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la información y llama a la calma, e insiste en que en la jornada de reflexión el pueblo no puede salir a la calle para expresarse. Rugimos más aún: no nos vamos, sal al balcón, da la cara, PP responsable, PP culpable, vuestra guerra, nuestros muertos, vosotros teneis chófer, nosotros Cercanías, vosotros, fascistas, sois los terroristas.
Diez de la noche y la gente sale hacia Sol tomando las calles sin permiso. Yo me voy a Lavapiés para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque ya no siento las manos del frío. La plaza está vacía, y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en la puerta de su casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave. Tímidamente salen a los balcones vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es un suave tintineo, después comienzan a abrirse los balcones de todas las calles y comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de gente que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece una cámara de televisión alemana, mientras la plaza y las calles están llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta parece que seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo fúnebre y contundente, seco, duro, lleno de rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia Sol, donde ni siquiera podemos entrar porque Madrid está en la calle.
Siguen volando las noticias, siguen multiplicándose los mensajes de solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen propagándose las noticias. La policía ha cargado contra la gente en Zaragoza y en Barcelona. Están estudiando suspender las elecciones, ha aparecido en manos del PP, de repente, un vídeo en el que Al Quaeda reivindica el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles por parte de la ciudadanía, no van a seguir retransmitiendo para mantener la calma y no calentar los ánimos. La censura del siglo XXI. Las cámaras, los micrófonos, y las luces desaparecen; solo quedan los reporteros alemanes que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles que desembocan en Sol colapsadas.
No hay banderas, no hay partidos, no hay magnetófonos, no hay organizadores, no hay órdenes. La multitud avanza espontáneamente hacia Atocha y la policía se retira discretamente. La calle es nuestra y caminamos por donde queremos, cortando el tráfico. Nadie rompe cristales, nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza cívicamente y Ansuátegui ordena invisibilidad. La policía apaga las sirenas y las lecheras apenas son percibidas. "Veniros con nosotros", grita alguno a los uniformados, que no se atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia está en el grito, en las palabras. La gente exige que el gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir a un país entero, que a través de internet y los teléfonos móviles va conectándose con el mundo entero. Los medios nacionales ningunean la protesta y dejan claro de qué lado están. La gente alza sus móviles para que los que escuchan al otro lado perciban el ambiente que hay en Madrid. Miles de personas bajan hacia Atocha por la calle del Prado y por la calle Atocha. Y circula otro papel: a las dos en punto cinco minutos de silencio. Pásalo. Todos al suelo. Silencio sepulcral. No hay cámaras. Miles de velas encendidas, y se rompe el silencio con el grito lleno de orgullo: viva Madrid, y todos gritamos, viva, viva Madrid. Aznar escucha, el pueblo está en lucha, y las riadas humanas avanzan hacia el Congreso. En la radio solo se oye música y resúmenes del partido del Real Madrid. Las voces ya cascadas por el paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo, no hay policía, solo el helicóptero rugiendo encima de nuestras cabezas, y una sensación de euforia al ver que somos tantos, que somos incontables. "También estuvimos en la manifestación de ayer", decían algunos cartones a modo de pancarta. Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar, dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos, un pozo de petróleo por un pozo de sangre, embushteros, tve=nodo, Urdaci nazi, queremos la verdad.
Pasamos el congreso, llegamos a la Gran Vía, seguimos por Hortaleza.
La gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros
provocan preguntando qué pasa y por qué tomamos las calles,
y Madrid avanza imparable bajo la atenta mirada del helicoptero. Los porteros
de las discotecas desde las que sale música evasiva y alegre nos
miran alucinados, tratando de proteger lo s imperios del alcohol y la música
entretenida. Llegamos a la sede del PP de nuevo, y la gente, pese al cansancio,
sigue aullando. Cuatro, cinco de la mañana, y la gente grita hoy
protestamos, mañana os cesamos, a la hora de votar se tiene que
notar, asesinos, mentirosos. Agotada regreso a casa. En Sol hay cientos
de velas encendidas, y decenas de ramos de flores y carteles, cartas, gritos
de papel donde la gente demuestra su solidaridad y su cariño. La
gente se arrodilla, enciende más velas, y todo está en silencio.
Siguen las pancartas colgando de todos los rincones de la Puerta del Sol;
los servicios de limpieza esta vez respetan el dolor de una ciudad entera
que llora a sus muertos. Banderas de todas partes del mundo, y escritos
en árabe, no al terrorismo, PP responde, mensajes de las familias
de los fallecidos, basta de horror, queremos la verdad, televisión
manipulación, y cuatro mendigos apoyados contra la pared, rodeados
de velas, en silencio. El pueblo llora, el gobierno miente. Lucía
no te olvidaremos nunca. Papá te quiero. Esta no es nuestra guerra.
Agotada, no puedo ni moverme de allí. Porque si la gente expresaba
la rabia ante la mentira en la calle Génova, allí se concentra
el dolor, el silencio, velas encendidas y flores congeladas del frío
que hace. Esto es lo que sucedió en Madrid la víspera de
las elecciones. Y si en los medios no se quiso recoger esta toma de las
calles por parte del pueblo madrileño, por lo menos que se difunda
por la Red lo que pretende ser acallado y ocultado. Porque algo ha cambiado
desde anoche: ya no tenemos miedo. Ni en Madrid, ni en el resto de las
ciudades, ni los pueblos. Y no necesitamos partidos políticos que
organicen manifestaciones: ya sabemos que Internet y los móviles
cuentan lo que no cuentan los medios oficiales, y ya sabemos que tenemos
una herramienta de comunicación, la del boca a boca, para expresarnos.
Se nos han negado los derechos fundamentales que reconoce nuestra Constitución,
y el pueblo ha pagado caro la incursión de su gobierno en una guerra
por petróleo. Un pueblo que nunca ha tenido problemas con el mundo
árabe, un pueblo que se indigna ante la mentira y los insultos del
candidato a la presidencia de España. Madrid demostró que
está llena de gente de todas las nacionalidades, edades y condiciones
sociales que son sensibles, y fue anoche la verdadera democracia, la de
la soberanía del pueblo, en la que la gente se expresaba libremente.
LA LEY DE LA CAVERNA (Almudena Grandes)
(Este es el texto de la conferencia de Almudena Grandes en el acto de presentación de la campaña por una escuela pública laica, “La religión fuera de la escuela”, celebrado en el Ateneo de Madrid el 18 de febrero de 2004. Distribuido por Europa Laica. Publicado como recordatorio al nuevo Gobierno socialista de una de sus primeras obligaciones con la nueva mayoría).
Hace un par de meses, cuando acepté una invitación de
las centrales sindicales para participar en un acto por la coeducación
y contra la LOCE, no podía imaginar siquiera hasta qué punto
una convocatoria tan razonable, tan inocente, iba a llegar a afectarme.
Porque cuando entré en el salón de actos del Instituto Cardenal
Cisneros de Madrid, yo era una escritora de cuarenta y tres años,
tan independiente, tan habituada a hablar en público y tan segura
de sí misma como ustedes pueden pensar que soy mientras ahora. Pero
cuando salí, salió conmigo una niña desaliñada
y torpe, ignorante de casi todo, fea en un
uniforme muy feo de color marrón, un tono parecido al del puré
de lentejas, que asistía todos los días a un colegio de monjas
donde estaba recibiendo una educación pobre y turbia, abocada a
un aprendizaje que no se merecía. Esa niña era yo, hace treinta
años, y sin embargo, yo la había olvidado. Había olvidado
el color de las baldosas de aquel pasillo que parecía fabricado
con mortadela de Bolonia, había olvidado el tacto áspero
de las manos de las madres que sólo se lavaban con jabón
Lagarto, había olvidado la tortura del bordado talaverano que me
hacía suspender una asignatura llamada "Hogar" casi todos los trimestres,
había olvidado la misa de los viernes con canciones de Joan Báez
y Bob Dylan deformadas por la iniciativa más ñoña
del espíritu posconciliar, había olvidado el mes de María
y todos esos lirios, esas azucenas que se marchitaban entre
mis manos una mañana tras otra, había olvidado los golpes
de la chasca, una especie de castañuela de madera con la que nos
daban en la cabeza cuando nos salíamos de la fila, había
olvidado el miedo que me daban los hábitos blancos, y los elogios
de la delación que escuchaba a diario, y todas esas funciones de
Navidad en las que siempre me tocaba hacer de árbol, porque yo no
era rubia, ni delgada, ni grácil, ni menuda, como tienen que ser
los ángeles y no digamos ya la Vírgen María. Había
olvidado todo eso como se olvidan los malos tragos, los malos sueños
que se dejan atrás, esos recuerdos desagradables que con el tiempo
se desdibujan, se dulcifican, pierden intensidad e, incluso, verosimilitud.
Había olvidado todo aquello porque un buen día empezó
a parecerme inverosímil, y porque estaba segura de que nunca encontraría
un motivo para recordarlo.
Estaba equivocada. Aquella tarde, hace sólo dos meses y un instante antes de que diera comienzo mi intervención en aquel acto, leí un resumen de los contenidos de la LOCE y mi memoria se retorció sobre sí misma, se expandió y se contrajo varias veces antes de llenarse de colores, olores, sabores, sensaciones, sentimientos, melodías y temores que ya no conocía, y que sin embargo no podía dejar de reconocer entre los que me pertenecieron algún día. Y me enfadé, y me indigné, y me puse triste, y tan rabiosa como si acabaran de volver a suspenderme Gimnasia, que les confesaré, ya que esta tarde estoy por confesarlo todo, que tampoco ha sido nunca mi fuerte. Desde entonces, esa niña desaliñada y torpe que fui una vez está conmigo. Y en su nombre, que es el mío, quiero hablarles.
En una sesión parlamentaria que tuvo lugar en algún momento
del Bienio Derechista de la II República Española, el diputado
socialista Fernando de los Ríos se dirigió a la cámara
diciendo: "Señores, en España estamos llegando a un punto
en el que el simple respeto es un valor revolucionario". La cita sería
mucho más hermosa si ahora mismo, ochenta años después,
no atravesáramos por una situación en la que nos sobran razones
para repetirla. La LOCE, Ley Orgánica de la Caverna Educativa y
grandiosa aportación personal de la ministra Pilar del Castillo
a la Historia Universal de la Reacción, es una de
esas razones. Porque en España, ahora mismo y por mucho que
los calendarios insistan en que vivimos ya en el siglo XXI, el respeto
ha vuelto a ser un valor revolucionario. El respeto a la Constitución,
el respeto a la legalidad, el respeto al consenso, el respeto a los valores
ajenos, el respeto a las instituciones, y a los derechos y las libertades
básicas de los ciudadanos, se han ido debilitando de tal manera
durante el gobierno del Partido Popular que ahora apenas son más
que la cáscara vacía de un concepto prestigioso. Frente a
eso, en el gobierno de este país sobra ignorancia, sobra arrogancia,
sobra manipulación, y chulería, y una práctica política
impropia de una democracia parlamentaria, y nostálgica en cambio
de los modos y las maneras del totalitarismo. La Ley Orgánica de
la Caverna Educativa es uno de los productos mejor acabados de una
estrategia
que roza la promoción de la barbarie.
La escuela pública, mixta, laica, gratuita, obligatoria, igualitaria
y de calidad -de calidad, sí, de calidad verdadera- es el primer
peldaño de la civilización. Por eso, al ir contra la
LOCE, al defender el laicismo, al defender la coeducación, al oponernos
a la
implantación de los itinerarios pedagógicos precoces,
al denunciar los manejos ilegales, miserables, arbitrarios y ruines de
las juntas de escolarización, que discriminan a las escuelas públicas
para favorecer a las concertadas, estamos haciendo mucho más que
combatir una ley concreta, mucho más que discutir los injustificables
privilegios de la Conferencia Episcopal -esa misma que ampara a los curas
pederastas y cobija a los maltratadores bajo el paraguas ideológico
de un argumento tan inmoral como la criminalidad de los anticonceptivos,
es decir, la criminalidad de la libertad-, mucho más que emprender
una simple acción política. Estamos defendiendo la civilización,
la única definición posible del término "civilización"
que conserva su vigencia a estas alturas de la historia de la Humanidad.
Y hace falta que se sepa, que se entere todo el mundo, que
consigamos superar las barreras de desinformación sistemática
tras las que se proteje esta ministra, tras las que se proteje este
gobierno.
Nosotros no tenemos el poder, pero tenemos la razón. Y la razón
importa, la razón pesa, la razón duele o reconforta, la razón
compromete. Y ese compromiso no se puede negociar, el nombre de la
razón sólo puede pronunciarse de una manera. Por eso, creo
que no debemos pedir, no debemos exigir, ni siquiera negociar, sino afirmar.
Porque tenemos la razón, no estamos dispuestos a volver a la caverna, al espacio húmedo y tenebroso, oscuro y frío, atemorizado y seco, donde ya ha sucedido la infancia de demasiados niños, de demasiadas niñas, demasiadas veces, durante demasiados siglos, en este país nuestro donde el progreso sigue siendo un milagro frágil y azaroso, y el simple respeto un valor revolucionario. No vamos a volver a la caverna, porque no tenemos el poder, pero tenemos la razón y una voluntad feroz para defenderla. Por eso quiero terminar recordando el color del uniforme de aquella niña desaliñada y torpe que desde hace algún tiempo ha vuelto a vivir conmigo. Porque sé que lo que están pensando ellos, lo que pensaría la ministra del Castillo si estuviera escuchándome en este momento. No quieres puré, toma dos cucharas.
Pues no. Yo no voy a tomarme dos cucharas, señora ministra, no me voy a tomar ni siquiera una, porque ya tragué bastante puré en el color lenteja del jersey y de la falda que vestí durante demasiado tiempo.
Y yo no soy nadie para llamar a los ciudadanos de este país a
la desobediencia civil, pero si puedo anunciar que estoy determinada a
ejercerla. En mi nombre, en el de mis hijos, y en memoria de aquella niña
que recibió una educación que no se merecía.
LOS MISTERIOS DE RUSIA: PUTIN PRESCINDE DE IGOR IVANOV, MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES (Luis Alonso)
Hace unos días, el presidente Putin puso fin a la carrera de
Igor Ivanov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, personalidad que
había desempeñado un papel importante en la diplomacia y
en la política del Kremlin desde los tiempos de la Perestroika.
El golpe ha sorprendido a bastante gente y sobre todo a los que le conocieron
en España. Entre ellos, nosotros mismos.
En 1990, Igor Ivanov era embajador en Madrid. Lo había nombrado
Gorbachov y estaba muy contento de residir por el momento en nuestro país.
Era un hombre muy simpático, hablaba perfectamente el castellano
y se interesaba mucho por los problemas de España.
En esa época, la Fundación Andreu Nin estaba en sus comienzos. Pero, de todos modos, habíamos decidido enviar una carta a Gorbachov solicitando que se abriera una encuesta sobre el asesinato de Nin por la GPU en 1937. Cerca de 300 intelectuales y militantes de diversas tendencias apoyaron nuestra iniciativa y firmaron el documento. Aunque nos pareció casi increíble, la Embajada de la URSS nos abrió sus puertas el 27 de Junio de 1990 (recordamos perfectamente la fecha) y quiso tener un diálogo con nosotros, con militantes del POUM como Eugenio Granell, Enrique Rodriguez, Francisco de Cabo, Alberto Aranda y Wilebaldo Solano. El encuentro con los diplomáticos resultó muy interesante y no lo olvidaremos fácilmente. Se cerró con la promesa de entregar nuestro documento a Gorbachov lo más pronto posible y la manifestación de un interés inesperado por las hijas de Andreu Nin (repitieron varias veces: "son rusas").
Sabemos que el documento de la Fundación Nin fue entregado a
Gorbachov unos días después en Barcelona. Cosa curiosa: Inocencio
Arias, actual embajador de España en las Naciones Unidas, quería
que Obiols y Solano asistieran a la cena que tenía que celebrarse
en Pedralbes en honor de Gorbachov, al objeto de establecer un contacto
directo con el presidente ruso. Pero finalmente fueron Obiols y Raventós
los que pudieron plantear el problema al principal colaborador de Gorbachov.
Por lo demás, no olvidemos que en aquel momento todas las organizaciones
políticas de Cataluña se habían pronunciado en favor
de las demandas de los militantes del POUM y que el Parlamento catalán
había rendido un homenaje excepcional a Andreu Nin.
No queremos terminar esta evocación de 1990 sin recordar que
en la Embajada de la URSS en España dirigida por Igor Evanov se
nos entregó un folleto de la Agencia rusa Novosti que se titula
"Nombres rehabilitados" y en el se publican notas muy cariñosas
sobre la rehabilitación de Nikolai Bujarin, Gregori Zinoviev, Lev
Kamenev, Grigori Sokolnikov y Matermian Riutin, es decir, algunas de las
figuras más destacadas del bolchevismo fusiladas por Stalin. En
el mismo folleto, se cita también a Trotsky, aunque con un poco
menos de cariño. Según nuestras noticias "Nombres rehabilitados"
ha tenido mucha menos difusión en los medios comunistas de origen
stalinista que el famoso "Informe de Jruschov", que en España, por
ejemplo, sólo fue publicado por el POUM, con el prefacio que se
imponía.
THE WRONG SIDE OF HISTORY (Daniel Patrick Welch)
We were all lied to. We're used to it. If Westmoreland's body counts and Watergate and Iran Contra and the Savings and Loan and the first Gulf War didn't teach some of us, then I guess some of us were never meant to learn. The fact is that some of us bought it, and some of us didn't. It's a big, glaring, important distinction, one that, without indulging hyperbole, divides the whole of history and places us on one side or the other.
This is not parlor politics or polite, gentlemanly disagreements with our colleagues "from the other side of the aisle." It's a long, older struggle: call it revolution and counterrevolution, progress and reaction--whatever you choose. But those of us who froze our asses off while being herded like cattle along 3rd Avenue in Manhattan a year ago were not "misled." We, and the ten million who marched with us the world over last February 15, we refused to be misled--indeed refused to be led at all by the liars and their sycophants who packaged and sold this war. The world, it can be safely said, from the overwhelming hostility now aimed at the US, was not misled. History itself was not misled, only sidetracked by a power whose bloated military "strength" defies all need or rational excuse.
The world is waiting, too, to see on which side of history post-Bush America will decide to right itself. Will it abandon its insane military buildup, and actively disengage from its designs of global domination? The question weighs heavily on the futures of our children. For it does seem, despite its tenacious hold on power and it almost limitless resources, the Bush administration is despised not only by most of the world, but also by most of the same electorate that never gave it any mandate in the first place. All this talk of "electability," as if it were some scientific postulate that could actually hold some concrete meaning, all this talk merely inflates defeatism. Bush the mighty cannot be slain! Why not? He's a criminal and a liar, who in any decent society would have been removed from office long ago.
The question is, what will replace the Bush junta? It is a sweeping question, one which, given the pummeling the world has taken at its hand these past few years, should be a grand one. Akin to the rebuilding of Europe, say, or the end of the cold war. There was a similar opportunity then, when we talked of the "Peace Dividend." But it was handled by men with small minds and greedy palms, and the New World Order busied itself instead with more wars, and the global dominion of a tiny handful of gigantic corporations roaming the globe, looking for every last pocket of opportunity to wring for cash.
Now we face a similar choice, and I suggest we should entrust it to a government whose vision is as broad as the epoch requires. John Kerry, alas, does not fit the bill, despite his meteoric rise to frontrunner status since the Iowa caucus. I do not dislike him; have voted for him against republicans when it seemed the wise thing to do, and I imagine I could do so again if the alternative were an extension of the Bush Destruction Machine. But I do not want him to be my president, and until I have no other choice, I will oppose his climb to the top of the anti-Bush heap. A translator friend from Brazil, who has chided me for focusing narrowly on the US elections recently, had this to say: "…the world doesn't want to know how or if the president will be elected. What the world wants to know is how Bush or Not-Bush will affect their lives. Think about that!"
See--it is not, unfortunately, just about Republicans vs. Democrats. Both parties have been complicit in the enormous bloating of the military industrial complex about which that famous Republican, General/President Eisenhower, so sternly warned us before leaving office. When push comes to shove, we need people in government who ignore expediency and do that which, in their hearts and in their intellect, they know to be right. This is rendered all the more important by the disintegration of independent thought in the US, the consolidation of corporate media, the immense pressure and resources controlled by the right wing in this country.
There is an inner clock, one that keeps time despite the seeming sway of history and the drums of war. Some people have it, and most do not. I fault Kerry in this regard. I am not bashing him, so please spare me the hate mail--I am not capable of throwing the election by pointing out obvious flaws. Senator Kerry and the Democratic establishment may well do so by over looking them, however.
With regard to the Iraq war, I am quite sure that I will never forget, nor can I forgive, a vote in favor of the War Resolution. It is not just about pride or my frozen ass, but a deeper truth about leadership and trust. If indeed Kerry was duped, then he missed something most of the world did not, and is not fit to lead at such an important moment in history. The excuse that such a vote could be based on secret information to which the world was not privy is scarier still, as it enshrines a penchant for secret government and renders meaningless the very concept of rule by the people. Not that I favor any particular rationale for supporting a decision which resulted in the loss of tens of thousands of lives and the shredding of any remaining vestige of international cooperation--but I think scariest of all would be if he knew it to be wrong, but voted for it anyway, out of a willingness to play the game, to be a good soldier.
This, I have come to believe, is the most likely case, and it settles too well with a few other instances where conviction succumbs to expediency. Much has been made of Kerry's status as both a war hero and a war protester. The incongruity is not for nothing--they do seem to be opposite in many ways. And on closer inspection, the dissonance becomes apparent. Shortly after Kerry's Iraq vote, Brian Willson, former supporter and fellow Vietnam Vet wrote a stinging "Open Letter to John Kerry," which is as poignant as it is sad. Willson Writes:
"The first hint of a bit of disconnect in your style was when during your first Senate campaign you denied returning your war medals, with a thousand other veterans, in protest of the war during Dewey Canyon III. That was a bit of a shock, since for most veterans who returned their medals in that emotional ceremony on Friday, April 23, 1971, it was a very proud and healing moment. Your 1984 campaign response: You had returned the medals of a WWII acquaintance at his direction. All those 13 years everyone thought you had had the courage and leadership to return medals that to veterans who returned them represented medals of dishonor drenched in the blood of innocent Vietnamese who did not deserve to die for a lie, any more than our fellow US Americans. I guess you knew then that you were to be running for office."
Then, more recently, beyond the painful chapter that was Vietnam, comes the issue of gay marriage. I'm not gay (though not, to quote Jerry Seinfeld, "that there's anything wrong with that.") I am, however, in an interracial marriage, and the issue has a personal resonance for me. There are those in this country who are still not ready for interracial marriage. My own marriage would be invalid, and indeed illegal, had not earlier leaders decided that my civil rights need not wait until a majority was "ready" to recognize them.
No one is "pushing gay marriage," except, perhaps, for those couples who are ready to make that commitment to each other. A true leader does not allow the issue to framed by the right in this way. The courts have not been hijacked by "activist judges" (except for the type that installed the Jackass-in-Chief in the Oval Office). Jurists are simply moving toward an inevitable historic moment: a civil right enjoyed by one group cannot be denied to another, no matter how uncomfortable it makes anybody. Leaders who "seek the center" on issues of right and wrong for electoral advantage are not agents of change.
We do not recognize religious marriage in this country, and every pastor, priest, rabbi or justice of the peace must sign a civil license acting in the capacity of a state official. This is exactly why this issue sits at the nexus of the struggle to overcome reactionary forces in the US. The correct framing of the issue is right before our eyes: the right wing knows that it must pursue the idea--think of this for a moment--of a constitutional amendment to ban the extension of this right to a certain group. This is an outrageous concept, and should be met head on. Most people in the US now have family, friends, acquaintances, or workmates who are gay; speaking of "ready," I do not think Americans are ready to change the Law of the Land to pursue a bigoted witch hunt that would make Anita Bryant proud.
Kerry's so-called "doghunters" have been concerned chiefly with covering his right flank, always assuming that his left was immune to attack. But these stands represent a pandering to the right, which will be equally damning in a time where such pandering is not only unpalatable, but unnecessary as well. To return to the interracial analogy, there's nothing to warm the heart of a recalcitrant old white racist more than the brown face of a mixed grandchild. I have a similar bellweather: when Homer Simpson can ponder on prime time television whether his gay kiss or a kiss from his wife "is the best kiss I've had all day," I'm betting that America is not ready to put the genie back in the bottle--or the closet, as it were.
In fact, I think Americans are ready for much more than we are given credit for. The experience of the past few years has truly shaken people's consciousness. Broad sections of people are increasingly wary of a distortionist, toadying press; increasingly demanding of true health care reform, and not just a further bloating of the insurocracy. Even some polls have shown that large majorities back key elements of a progressive agenda. In an irony that must make the candidate scream, one caucus in Washington ratified all ten points of Dennis Kucinich's platform, while giving two thirds of their delegates to other candidates. The world is full of cautious, blow-dried, Ken-doll politicians with their finger in the wind. Caution and timidity will predictably yield what they have thus far: a suffocating stalemate fought on the right wing's turf--and lost, often as not--where two halves of a giant party wrangle over middle class white votes. What we need is the steely determination in the face of power that makes real change possible. We will get that through an election which electrifies a movement and sweeps republicans out of power with a broad vision for real change.
(© 2004 Daniel Patrick Welch. Reprint permission granted with
credit and link to danielpwelch.com. A writer, singer, linguist and activist,
Welch lives and writes in Salem, Massachusetts, USA, with his wife, Julia
Nambalirwa-Lugudde).
(Los textos incluidos en la sección "Notas y colaboraciones" reflejan exclusivamente la opinión de sus autores y no necesariamente la de la Fundación Andreu Nin)
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