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FUNDACIÓNANDREU NIN |
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ÍNDICE
-“Recuerdos”, por Joaquín Maurín, precedidos de una introducción redactada expresamente para esta edición digital por Wilebaldo Solano. Nuestros lectores tienen a su disposición unos recuerdos excepcionales, los que escribió Maurín recordando sus avatares personales tras el levantamiento franquista. En julio de 1936, Joaquín Maurin era secretario general del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y diputado a Cortes por Barcelona. Tenía 40 años y era una de las personalidades más importantes de la política española. En julio de 1936, cuando se produjo el golpe militar, Maurín acababa de llegar a Galicia para asistir al congreso del POUM que se preparaba. El golpe militar y la represión le obligaron a sumirse en la clandestinidad. Y, en cuanto le pareció posible, se lanzó hacia Aragón con la intención de encontrar un medio que le permitiera cruzar la frontera con Francia y regresar a Barcelona... Así comenzó una odisea que acabo en su apresamiento y en una década en las cárceles franquistas.
-Presentación del libro de Francesc de Cabo Nuestros años treinta (Recuerdos de un militante del POUM), por Juan Manuel Vera. En esta ensayo introductorio se destacan los rasgos de memoria generacional de los recuerdos de Francesc de Cabo, partiendo de su estrecha vinculación a Andreu Nin.
-Reseña de Experiencias de la revolución española. El POUM, Trotsky y la intervención soviética, por Franck Gaudichaud (Revista “Dissidences”). Tenemos la satisfacción de publicar una nueva reseña crítica del libro de Ignacio Iglesias, editado hace un par de años por la Fundación Andreu Nin y Editorial Laertes, que constituye un clásico indiscutible de los trabajos sobre la guerra civil española.
NOVEDADES EN “ESPACIOS LIBRES”
-“En defensa de los derechos de las víctimas del franquismo”, por Carlos Jiménez Villarejo. Es un honor dar a conocer el texto de su intervención en la Jornada sobre la Memoria Histórica y Contra la Impunidad convocada por la Fundación "Entrepobles i URV solidária" y celebrada en Barcelona en febrero de 2005. De una enorme actualidad, especialmente cuando se anuncian por el Gobierno español nuevas medidas destinadas al resarcimiento moral de las víctimas de la dictadura.
-“Asia Oriental y el mundo: las décadas por venir”, por Immanuel Wallerstein. Una contribución más de Wallerstein en la que, partiendo de una nota de actualidad, efectúa una nueva aproximación al discernimiento de las tendencias profundas del sistema mundial.
-“Religion et répression aux Etats-Unis”, por Richard L. Greeman. Siempre es una satisfacción publicar los artículos de nuestro amigo y compañero Richard Greeman. En este caso, además, su artículo constituye una notable aportación al conocimiento de lo que está sucediendo en Estados Unidos bajo la presidencia de Bush. Texto en francés.
-“Centenario de Cruz Collado, escultor”,
por Antonio Cruz. Un emotivo artículo que refleja la figura de Antonio
Cruz Collado al cumplirse el centenario de su nacimiento. Una contribución
a la recuperación de una obra y un recuerdo importantes para la
cultura española.
Presentación del libro “Nuestros años treinta” en la librería Muga... Operación Nikolai y Wilebaldo Solano en la Universidad de Nanterre... Una calle en Barbastro para George Orwell... Adiós a la última estatua de Franco en Madrid... Novedades en el catálogo de libros de ocasión
PRESENTACIÓN DEL LIBRO “NUESTROS AÑOS TREINTA” EN LA LIBRERÍA MUGA
El próximo día 28 de abril, jueves, a las 19,30 horas, tendrá lugar en Madrid una presentación del libro de Francesc de Cabo, Nuestros años treinta (Recuerdos de un militante del POUM) en la librería Muga, que se encuentra en la Avenida Pablo Neruda número 89. En el acto intervendrán Juan Manuel Vera (prologuista del libro), Enrique del Olmo (miembro de la Fundación Andreu Nin) y Gonzalo Sichar (director de la Editorial SEPHA)
OPERACION NIKOLAI Y WILEBALDO SOLANO EN LA UNIVERSIDAD DE NANTERRE
El pasado 8 de abril tuvo lugar en la Universidad de Nanterre -Paris X un importante acto en el que nuestro compañero Wilebaldo Solano presentó la película Operación Nikolai y su libro Le POUM: Revolution dans la guerre d’Espagne. Solano abrió un debate presidido por la profesora Geneviève Dreyfus-Armand, directora de la Biblioteca de Documentación Internacional Contemporánea de Nanterre y autora de un libro muy interesante sobre el exilio español en Francia que ha sido publicado también en España.
El primer acto fue la presentación de Operación Nikolai, el famoso documental de Maria Dolors Genovés y de Llibert Ferri, en una versión subtitulada en francés realizada por la cadena ARTE. El film causó una fuerte impresión a todos los que no lo conocían y dio la pauta para la intervención de Solano y para el planteamiento de toda una serie de preguntas que revelaron el interés y la emoción de los asistentes, en general profesores y estudiantes.
Solano tuvo que contestar preguntas, en un clima exzcelente, durante más de dos horas. Todas las cuestiones planteadas respondían a los problemas esenciales de la revolución española, al papel nefasto de Moscú y del estalinismo y a las causas profundas que condujeron a la victoria del franquismo en 1939. Naturalmente, la tragedia de Nin y la lucha del POUM fueron objeto de diversas reflexiones muy sentidas.
Jean Claude Mouton filmó las intervenciones de Solano y diversos aspectos del acto para los archivos de la Universidad de Nanterre, que son muy visitados por profesores y estudiantes de diversos países de Europa y América.
UNA CALLE EN BARBASTRO PARA GEORGE ORWELL
El pleno del Ayuntamiento de Barbastro aprobó por unanimidad los nombres para una serie de calles de nueva creación. Una de ellas llevará el nombre del periodista, escritor y activista antifascista George Orwell, quien pasó una temporada en Barbastro durante la Guerra Civil, en la que participó como miembro de las milicias del POUM.
La calle George Orwell se encuentra en el antiguo camino de “La Grua”, próxima a las instalaciones de la antigua estación de tren, por donde el escritor llegó a Barbastro procedente de Barcelona. Tras combatir en el frente de Huesca fue herido y trasladado al Hospital de Sangre -ahora el complejo de San Julián-; también estuvo alojado en el Hostal San Ramón y callejeó por la ciudad del Vero, “de la que se enamoró”, como manifestó ayer el concejal socialista Joaquín Coll. Todas estas experiencias se recogen en la obra Homenaje a Cataluña, una de las mejores crónicas de la Guerra Civil.
Para Coll “es un honor que Orwell tenga una calle en Barbastro. Fue un antifascista, uno de los últimos viajeros del siglo XX y también una persona de izquierdas que se rebeló contra la opresión estalinista como se recoge en su libro 1984. No es el mejor escritor del siglo XX pero sí uno de los más libres”.
ADIÓS A LA ÚLTIMA ESTATUA DE FRANCO EN MADRID
La última estatua del general Franco que quedaba en Madrid fue desmontada la madrugada del día 17 de marzo de 2005 tras una orden del Ministerio de Fomento. La operación, controlada desde el aire por un helicóptero, se desarrolló bajo la estricta vigilancia de la policía nacional y municipal. Los siete metros y medio de altura de la estatua de homenaje al dictador han dejado de ofender a todos los amantes de la libertad.
Con la estatua desaparece un símbolo de uno de los personajes más siniestros y sanguinarios de la historia de España. Un individuo vil y mediocre, un golpista, un representante de la camada totalitaria de Hitler y Stalin, un dictador que sometió el pueblo español a la pérdida de sus derechos y libertades durante cuatro décadas. ¿Se puede homenajear a un general reaccionario con las manos manchadas de la sangre de tantos españoles? Sólo merece el desprecio.
Nosotros estamos con las víctimas del franquismo. Con los fusilados, con los exiliados, con los encarcelados, con los perseguidos, con todos los sometidos a la violencia y a la zafiedad de la dictadura franquista. Al decir adiós a la última estatua de Franco en Madrid quisiéramos despedir también toda la podredumbre del régimen inicuo que representó.
NOVEDADES EN EL CATÁLOGO DE LIBROS DE OCASIÓN
El catálogo de libros de segunda mano incluye numerosas novedades
en abril. Puede verse, junto a los restos de catálogos de meses
anteriores, en http://www.fundanin.org/librosegundamano.htm
Libros... Revistas... Documentos... Avisos
-"La lucha por Barcelona (Clase, cultura y conflicto 1898-1937)”, de Chris Ealham, Alianza, 381 páginas, 22 euros. Un libro muy importante, concentrado en una explicación de las razones sociales, culturales y políticas que permitieron la concentración de poder anarquista en la Barcelona de los años treinta. La ciudad como centro y catalizador de las luchas sociales, los desarrollos culturales y las distintas interpretaciones del papel de la ciudad. Un ejemplo de análisis riguroso lleno de múltiples sugerencias.
-“Animismo. El umbral de la religiosidad”, de Gonzalo Puente Ojea e Ignacio Careaga Villalonga, Editorial Siglo XXI. Una aportación a la indagación antropológica de la necesidad en una determinada etapa de la evolución humana de dar un sentido al mundo mediante la creación de paradigmas que prepararan el nacimiento de las religiones.
-“Quelle Europe, pour quel monde?”, Elisabeth Gauthier et Jacques Le Dauphin (coord.). Samir Amin, Etienne Balibar, Michel Husson, Alain Joxe, Gustave Massiah, Immanuel Wallerstein, Francis Wurtz et al. Éditions Syllepse, 312 pages, 20 euros. Las relaciones de fuerzas internacionales son analizadas en el cuadro del desarrollo del capitalismo contemporáneo, los efectos de la reorientación estratégica de Estados Unidos y el papel de Europa y las posibilidades de que Europa encabece una lógica alternativa.
-“Écologie et socialisme”; Michael Löwy (coord.). Philipe Corcuff, Andrew Feenberg, Laurent Garrouste, François Iselin, Joel Kovel, Pierre Rousset, Bernard Theissier. 160 pages, 16,50 euros. La posibilidad de hacer converger dos proyectos de transformación radical, la ecología y el socialismo, desde la perspectiva histórica de una nueva propuesta de civilización.
-LA HOJA LATINOAMERICANA. Nº 91, Uppsala, enero-marzo 2005. “El Foro Social Mundial en la encrucijada” (Immanuel Wallerstein), “El desafío de la razón o la renovación de la historia” (Eric Hobsbawm), “El punto de vista de los vencidos en la historia de América Latina” (Michael Löwy), “Los gramscianos argentinos” (Néstor Kohan). La versión digital de la revista se encuentra en http://www.rodelu.net/lahoja/lahoja.htm
En http://www.nodo50.org/redrentabasica/index.php puede leerse la Proposición de Ley de la Renta Básica que Iniciativa per Catalunya Verds/Izquierda Unida presentó al Parlamento español el pasado día 15 de abril.
-MATERIALES RELACIONADOS CON JOSÉ ANTONIO BALBONTÍN
Un amigo nos solicita que hagamos saber su interés en adquirir libros y material relacionado con José Antonio Balbontín. Se llama Aitor.
El desafío oscurantista de la Iglesia Católica (Carlos Artola)... Recuperación de historias silenciadas (Juan Manuel Vera)... Una mentira repetida llega a ser verdad (Antonio Cruz González)... Por un informe de los monumentos franquistas que aún permanecen (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica)
(Los textos incluidos en la sección "Notas y colaboraciones"
reflejan exclusivamente la opinión de sus autores y no necesariamente
la de la Fundación Andreu Nin)
EL DESAFÍO OSCURANTISTA DE LA IGLESIA
CATÓLICA
Por Carlos Artola
La elección del cardenal Ratzinger como supremo pontífice de la Iglesia Católica constituye un importante acontecimiento, cuya gravedad no se debe minusvalorar. Es un signo más de una evolución del catolicismo que, desde las últimas décadas, desafía cada vez más abiertamente a la modernidad, al conjunto de valores de libertad e igualdad que durante siglos se fueron construyendo en Occidente frente a su control medieval.
La Iglesia Católica es un enemigo poderoso de la autonomía humana. Aspira a volver a una situación en la cual su particular visión de la moral y del mundo pueda determinar el curso de nuestras vidas y de las instituciones políticas. Es consustancial a su ortodoxia querer imponer a los demás sus creencias y sus ritos.
Woytila y Ratzinger han representado ese giro antimoderno. Y esa superación integrista de las contradicciones el Concilio Vaticano II se produce conjuntamente con el desarrollo de una estrategia dirigida a aumentar su control sobre los medios de comunicación y la educación, como instrumentos esenciales para poder seguir propagando sus creencias desde una sólida estructura de poder.
Muy acertadamente decía Andreu Nin, en un artículo de 1912, que la religión, el cristianismo, presupone “la sumisión del pensamiento y de la conciencia humanas al dogma” (La Barricada, 22-3-1912). Hay que ser conscientes de que ese es el desafío planteado por Juan Pablo II y por Benedicto XVI: la reconquista de su derecho a controlar las mentes y a articular las leyes humanas en virtud de sus dogmas medievales. Efectivamente, medievales, pues como ha señalado Leonardo Boff al comentar la elección de Ratzinger, éste es un hombre con valores del siglo XIII actuando en el siglo XXI.
La coexistencia de un presidente de extrema derecha como Bush y un papado ultrarreaccionario implica una lucha mundial de ideas que será muy intensa. No es un peligro pequeño ni ridículo el que representan. Es, en esencia, la batalla entre la civilización o un nuevo dominio basado en dogmas ridículos con consecuencias aterradoras contra los derechos individuales y las normas colectivas propia de una democracia. Por todo ello, la batalla laicista será un terreno esencial para una izquierda de nuestro tiempo.
RECUPERACIÓN DE HISTORIAS SILENCIADAS
Por Juan Manuel Vera
En algún momento de nuestra historia reciente ha parecido que la reconstrucción del sistema democrático en España iba acompañada de una completa amnesia que abarcaba a la época republicana, a la guerra civil y a la dictadura franquista.
Esa situación está cambiando rápidamente. Un nuevo interés y compromiso con nuestra historia reciente está aflorando. Las iniciativas ciudadanas de recuperación de la memoria histórica encuentran, por fin, eco en las instituciones públicas. Así, son señales muy positivas los sucesivos reconocimientos a las víctimas del franquismo en el Congreso de los Diputados o la simbólica retirada de símbolos dictatoriales -tras la desaparición de la estatua de Franco en Madrid debería replantearse el futuro del llamado valle de los caídos, pura muestra del franquismo nacional-católico-. Tampoco son casuales, en este nuevo contexto, los intentos de rehabilitación del franquismo -como las efectuadas por Pío Moa- que encuentran caldo de cultivo en ciertos ambientes de la derecha que nunca han asumido la ruptura real con el pasado franquista de los suyos.
-Las trampas de la memoria-
No hay que olvidar que la memoria histórica tiene sus trampas. Una memoria útil no puede convertirse en una hagiografía, debe incorporar una reflexión, desde el presente, sobre la historia y sobre las responsabilidades. Caben actitudes muy diferenciadas. Para algunos, la memoria es el instrumento para construir una historia común, una reconciliación respecto a un pasado en el que todos cometieron errores y horrores y que hay que ver con distanciamiento, para reconocer lo noble y lo siniestro de las distintas actitudes. Una expresión literaria de esa memoria conciliadora es la exitosa novela de Javier Cercas, Soldados de Salamina (Tusquets, 2001). Diferente es la posición de quienes entienden la memoria como reivindicación de justicia histórica y de las víctimas del franquismo. Una espléndida novela como El vano ayer (Isaac Rosa, Seix Barral, 2004) expresaría esa otra actitud.
Desde luego, el terreno de la memoria histórica no puede ser el de un paralelismo entre bandos fratricidas, como algunos, incluso bienintencionados, pueden haber pretendido. El objetivo consiste en avanzar en la consolidación de una memoria colectiva democrática, lo cual no puede hacerse desde la equidistancia sino desde la negativa radical a equiparar a los generales golpistas contra la República y a sus defensores. Tampoco es posible igualar a los que apoyaron y se beneficiaron del franquismo con sus víctimas.
La memoria sobre el nazismo, sobre el estalinismo, sobre el franquismo, sobre las dictaduras latinoamericanas y sobre otros sistemas criminales, parte necesariamente del rechazo a los mismos. Ser neutral es ciertas cosas es un mal síntoma. Sin embargo, la ausencia de neutralidad no significa renunciar a una mirada honesta sobre los comportamientos. El antifascismo, por ejemplo, no puede hacernos callar ante los crímenes de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, como la destrucción de Dresde o el arrasamiento de las ciudades japonesas.
La República representa los valores humanos y democráticos frente al franquismo, que supuso un movimiento puramente reaccionario. Pero un acercamiento equilibrado no puede eludir problemas históricos cruciales. Uno de ellos es la represión contra los civiles en la zona republicana, que tuvo en la persecución religiosa, con la muerte de muchos centenares de sacerdotes, frailes y monjas, una de sus páginas más siniestras. Esa represión fue obra fundamentalmente de incontrolados en el marco del caos generado por la rebelión fascista apoyada por la Iglesia Católica. Aunque no tuvo el carácter planificado y sistemático de la represión en las zonas controladas por los franquistas, sino que intentó ser limitada y detenida por las autoridades, no es un capítulo que deba olvidarse.
Un segundo problema histórico se refiere a las persecuciones desencadenadas por los comunistas estalinistas contra el POUM y otros adversarios políticos. Si el terreno de la memoria histórica es resbaladizo, para algunos se vuelve terreno pantanoso cuando se trata de mirar con los ojos abiertos y con honestidad a los conflictos internos en el bando republicano.
No todo recuerdo del pasado es memoria histórica válida. A veces se recae en la impostura. Lo son los homenajes a Santiago Carrillo que olvidan voluntariamente su papel de dirigente del PCE estalinista. Tampoco resulta positiva la recuperación acrítica de una obra como Doble esplendor (Gadir, 2004), de Constancia de la Mora, por parte de ciertos medios que han acogido con entusiasmo su reedición sin comprometerse a analizar la implicación de la autora con el estalinismo. Constancia de la Mora es un ejemplo del atractivo creciente que el totalitarismo ejerció en ciertos ambientes intelectuales y acomodados de la República -los plebeyos siempre se sintieron más atraídos por las organizaciones anarquistas y socialistas-. La luna de miel entre ciertas élites y el PCE-PSUC coincidió con la progresiva influencia comunista, apoyándose en la ayuda militar soviética, sobre las instituciones republicanas, en detrimento de los socialistas, los anarquistas, los republicanos y, en su zona de influencia, el POUM. Aunque ese dominio no llegó a ser absoluto, esa irresistible ascensión desde minoría casi residual a importante poder fáctico, sólo pudo tener un efecto negativo sobre la moral republicana pues supuso una imposición de ideas y reglas ajenas a la cultura política de la izquierda obrera española.
-Historias silenciadas-
Aún hoy, la aparición de algunas obras que recuperan una parte de la historia republicana que se ha querido silenciar produce un impacto notable. Ya lo tuvo Javier Marías cuando en Fiebre y lanza, el primer volumen de Tu rostro mañana (Alfaguara, 2002), obra muy centrada en el papel de la memoria, evocó el caso Nin.
Ahora ha llegado una cosecha importante. La primera de esas nuevas aportaciones es Enterrar a los muertos (Seix Barral, 2005), un libro en el que el escritor Ignacio Martínez de Pisón reconstruye admirablemente la trayectoria de uno de los desaparecidos más enigmáticos de la guerra civil, José Robles, traductor de John Dos Passos. Si la obra de Martínez de Pisón es realmente notable no lo es únicamente por el esfuerzo de rescatar del olvido y de una conspiración de silencios y mentiras una historia apasionante. Lo mejor y lo más importante del libro de Martínez de Pisón es la profunda reflexión sobre el papel de los intelectuales republicanos ante unos sucesos que ya manifestaban la tendencia liberticida del estalinismo. La contraposición entre John Dos Passos y Ernest Hemingway se acompaña con el cuadro de las complicidades con que algunos asistieron a las calumnias, en ocasiones con resultado de muerte, a las que fueron sometidos amigos suyos, a quienes conocían muy bien.
La irresponsabilidad ética de muchos hombres supuestamente razonables no tiene justificación. Acertadamente, Martínez de Pisón cita a Dos Passos, cuando éste afirma que “los medios son más importantes que los fines porque los medios modelan instituciones que establecen maneras de conducta, mientras los fines no se alcanzan nunca en la vida de un hombre”.
Y ese silencio de los intelectuales en el caso Robles fue aún clamoroso en el caso Nin, también evocado en la obra de Martínez de Pisón. Andreu Nin, dirigente del POUM, ex-conseller de Justicia de la Generalitat, era una persona muy conocida en Cataluña, a pesar de lo cual prácticamente ninguna voz pública, y sobre todo ningún intelectual reconocido, fue capaz entonces -y la mayoría de ellos, lo cual es mucho más terrible, tampoco después de transcurrir décadas- de denunciar las calumnias a las que fue sometido ni lo que fue un terrible crimen de Estado (o de Estados, dado que a la autoría del Estado soviético se unió la complicidad del Gobierno Negrín o al menos de su Presidente y de algunos ministros) .
Ahora, el periodista José María Zavala ha escrito un libro que constituye un compendio del estado de la cuestión Nin. Es el libro En busca de Andreu Nin (Plaza y Janés, 2005). El trabajo es bastante consistente, de forma que constituye una contribución importante al conocimiento del caso. El libro aporta una pormenorizada descripción de la detención, secuestro, desaparición, tortura, asesinato y ocultación del cuerpo de Nin. Tal vez pierda fuelle, quizá por exceso de maniqueismo, en algunas páginas dedicadas a la URSS estalinista, El extenso libro -582 páginas-, es muy periodístico, con la agilidad característica de las obras dirigidas al gran público. Es muy de agradecer que el autor haya completado su exposición con unos excelentes apéndices documentales.
Las viejas y falsas polémicas sobre la preeminencia de la guerra o la revolución van dejando el paso a los auténticos problemas del poder republicano bajo la influencia comunista. Lo relevante tampoco es si la política del POUM, de Largo Caballero o de la CNT era más acertada o menos. El tema que interesa a la memoria histórica actual es si el crimen de Estado puede ser justificado. Los sombríos métodos del estalinismo van encontrando el juicio que merecen.
Como complemente a las obras mencionadas, también quiero mencionar la publicación de otro libro que también se aproxima a esa memoria olvidada. Son los recuerdos de Francesc de Cabo, Nuestros años treinta (SEPHA, 2005), en los que relata sus experiencias personales como militante poumista, reflejando los valores y aspiraciones que les movían y sus experiencias bélicas. El autor fue dirigente de la Izquierda Comunista y del POUM, amigo personal de Nin, y combatió en las milicias de la División 29 y en las Brigadas Internacionales. Sólo volvió a España, después de un largo exilio latinoamericano, tras la muerte de Franco, dedicando los últimos años de su vida al esfuerzo de reivindicar la memoria de Nin..
También Francesc de Cabo evoca otro caso siniestro, la desaparición en su propia casa, donde se alojaba, de Kurt Landau, un dirigente de la izquierda austriaca, representante notable de la generación de quienes combatieron al estalinismo en su momento de apogeo, que también fue secuestrado y asesinado por agentes estalinistas. Otra historia silenciada.
(Artículo publicado en Iniciativa Socialista nº 75, primavera-verano
2005, reproducido con permiso del autor)
UNA MENTIRA REPETIDA LLEGA A SER VERDAD
por Antonio Cruz González, (Despage)
Algo parecida era la frase del propagandista nazi Goebels, para justificar lo que no tenía justificación. A propósito del libro recién presentado de Constancia de la Mora, Doble Esplendor, no podemos quedarnos impasibles ante tanta documentación que tergiversa los hechos reales que sucedieron en nuestra República y la posterior guerra civil.
Las memorias de Constancia de la Mora, nieta del político conservador Antonio Maura, y publicadas en 1939, son ahora reeditadas, como si nada hubiera pasado. En estos más de 60 años, los conocimientos históricos a través de toda la documentación proveniente de archivos y publicaciones se han visto aumentados, y la verdad de los hechos, poco a poco, y a pesar de los Goebels de turno, va saliendo a la luz.
Lástima que estas memorias se hayan parado en el tiempo. Lástima que la editorial no haya añadido lo que ahora se conoce a través de los archivos oficiales, por los testigos que más tarde prestaron su colaboración, por las memorias orales, perdidas temporalmente en la derrota, el exilio y la transición, que se han decidido a hablar y escribir. Lástima, igualmente, que Jorge Semprún Maura, emparentado por la línea Maura, también con Constancia, en su prólogo, sólo de pasada y muy tenuemente, haga una pequeña reflexión, “dicho relato tiene sus límites, se ve oscurecido o deformado por una visión errónea del papel de la Unión Soviética en nuestra Guerra Civil: visión acrítica, de propaganda y propagación de la fe comunista.”, algo así como un “se comprende lo que escribió” por su militancia comunista.
Semprún, miembro del Comité Central del Partido Comunista, abandonó éste junto con Claudín, y expuso muy claramente sus razones de disidencia, que por cierto muchos entendimos fácilmente, y dejó constancia histórica con un libro, la Autobiografía de Federico Sánchez, alter ego de Semprún, premiado con el Premio Planeta, y difundido a placer en el franquismo, ya que se aprovechaba, oportunísticamente, la crítica al comunismo realmente existente.
Y Semprún que ha entrado al trapo otras veces, ahora lo hace tenuemente y hasta con una cierta tergiversación, pues no fue la Unión Soviética la que tuvo la visión errónea, sino el camarada que los mandaba, Josef Stalin. De hecho, conocemos la honradez y honestidad de muchos soviéticos que combatieron en España, y fueron pagados después con procesos en Moscú y con su vida. Dicho como lo dice Semprún, suena a que pertenecía a otra iglesia con otra fe y estaba más o menos justificado. Cuando se secuestra a un hombre como Nin, se persigue y mata a militantes de POUM, CNT y FAI, se destroza una labor en el frente de Aragón, de unas milicias revolucionarias, sustituyéndo todo ello por un pacto con el enemigo, (ahí está el quid de la cuestión) que una vez conseguida la caza del “trostkysta”, tampoco se ganó la guerra, porque se suspendieron las entregas de armas a la República, y se pactó desde Moscú con los amigos de Franco, entonces es algo más que propagación de fe comunista. Fue una estrategia apoyada por la propaganda embustera de que los anarquistas y trostkystas (otra mentira, pues el POUM había roto con Trotsky) eran quintacolumnistas fascistas, ¡nada más y nada menos!.
Esta diferencia entre lo que es y lo que deber ser, entro lo positivo y lo normativo, ha regido siempre los debates racionales de la izquierda. La derecha y su pensamiento, es decir el capitalismo, no tiene estos problemas de conciencia o de funcionamiento. Manda el que más acciones tenga en la empresa y asunto terminado. Y su filosofía profunda de la acumulación y del beneficio, plusvalía cuanta más alta mejor, no requiere ni fundamentalismos ni filosofías, a pesar de que siempre se ha buscado lateralmente una fuerza mental, que lo solape, llámese Vaticano, o escuela de Chicago. Porque en definitiva hay que vencer y también convencer. La alienación necesita un pensamiento único, sin disidencias, y una acción, el beneficio del capital.
Para vencer estas contradicciones sólo cabe una democracia cimentada en la participación, que evite esa explotación, pero que a su vez, evite por la izquierda una acción directa o una intransigencia, apoyada en una burocracia, cuyo brazo armado es una policía política y una persecución desde el aparato.
También, cómo nos cuenta Ignacio Martínez de Pisón en su maravilloso libro, Enterrar a los muertos, es díficil sustraerse a los manejos del poder. Cuando se cometen unas acciones en virtud de un poder adquirido a través de la Revolución proletaria, como el caso de la Rusia del 1917, y se consigue vencer, es una forma de hablar, al capital privado, parece justificado que todo lo que emana de ese poder será un acierto para acabar con las injusticias de este mundo. Por ello tantos comunistas, militantes de a pie, siguieron las referencias de Stalin. Algunos cuando empezaron a ver los procesos de Moscú, en los que no quedaba un bolchevique de la Revolución vivo, cayeron en la cuenta que algo estaba pasando. Sólo Alexandra Kollontai, de embajadora en los paises nórdicos, escapó a las purgas. En España era evidente que había que acabar con la oposición proletaria, CNT, FAI y POUM, principalmente, ya que la derecha republicana era buena aliada, debido a procesos de fidelidad en la ayuda del pago de las armas y otros conceptos. El PSOE, estaba dividido en un cuatripartito, la derecha, Besteiro, que incluso pretendió pactar con Franco el fin de la guerra, el centro, de Indalecio Prieto, quizás el más capacitado para comprender los procesos pero sin fuerza sobre el resto de los militantes, el centro izquierda, de Largo Caballero, que se opuso a las masacres de heterodoxos comunistas y anarquistas y pagó por ello, teniendo que dejar el Gobierno, y la izquierda oportunista, Negrín, que sin dejar de ser socialista, porque tenía los fondos del Banco de España, pactó con la Comintern, para ver como terminar la guerra, sin darse cuenta que los comunistas oficiales obedecían a Moscú, y en primer término a Stalin. Y que cuando Stalin, derribó, en su paranoia, a sus enemigos poumistas y al propio Trostky, ya no le interesaba nada de España. Y aquí no terminaba la cosa: los que pudieron ser testigos por haber estado aquí, desde el cuerpo diplomático, Rosemberg y Antonov Ovsenko; militares, Gorev y Berzin; agentes especiales a las órdenes de Orlov (el único que se escapó exilado a Estados Unidos), fueron perseguidos, procesados, autoinculpados (otra característica de Stalin, cuya juventud la pasó en un seminario, era que se confesaran los propios crímenes, ¿cómo podría comprenderse si no, que el camarada cuyo proletariado había puesto en lo más alto para vigilar sus intereses, fuera a equivocarse, si los propios inculpados confesaban sus culpas?). Toda esta farsa en un principio funcionó. La falta de claridad de las instituciones, la preservacion de ciertos secretos por miedo a que las fuerzas nazi-fascistas se enteraran, como fueron el tráfico de armas y de espías, que se movían por toda Europa, estaban a la orden del día. Y esto era mentalmente amparado, por los militantes de a pie, que veían que en alguna forma, poner en tela de jucio la jerarquía de mando, era perder posiciones en la lucha contra el fascismo.
¡He aquí el tinglado de la antigua farsa!. He aquí la trampa. Y muchos militantes cayeron en ella, como Bergamín, que prologó un difamente libro contra los poumistas y anarquistas, calificándoles de quintacolumnistas falangistas, y del que no se arrepentió. ¿Qué pasaba por la cabeza de los mandos intermedios, como Constancia de la Mora, cuando creía a pies juntillas, que la persecución desencadenada “era porque algo habrían hecho”?. ¿Cómo una mujer culta pudo escribir: “Pero los agentes de Franco que actuaban en España bajo el disfraz de organizaciones políticas tales como el POUM o escudándose en la FAI, consiguieron infiltrarse en puestos importantes de Gobierno, del Ejército y del Orden Público, en Cataluña”?. Y naturalmente, “si eran falangistas e infiltrados, había que perseguirlos” o ¿no era su enemigo el fascismo?. Cómo se demostró más tarde en los juicios contra los militantes del POUM, ninguno de los cargos de espionaje pudo ser probado, pero ya Nin estaba desaparecido y posiblemente muerto (Ignacio Mnez. de Pisón, en el libro citado, nos revela que el chalet de Alcalá de Henares dónde fue llevado secuestrado Nin, era un chalet confiscado y que en ese momento estaba a cargo de Hidalgo de Cisneros, esposo que fue de Constancia de la Mora; ¡sin comentarios!). Gente como Orwell, como Dos Passos, como Barea, que vieron y sufrieron en sus carnes esa persecución, pero consiguieron escapar a la muerte, fueron denostados de por vida, y aún hoy se siguen editando panfletos contra su memoria.
Cuando Rosa Luxemburgo hablaba de una democracia socialista era precisamente para evitar en cualquier caso la dictadura. No la del proletariado, que había pensadores que la justificaban, sino la dictadura de un politburó en nombre del proletariado, en nombre de una falsa representación del proletariado. Es por ello que alguien vendido a muchas fuerzas, murmuró cuando entraron los tanques en Checoslovaquia, “dictadura ni la del proletariado”. Claro que esta expresión desde el oportunismo, no puede ser objeto de análisis serio racional. Es evidente que acabar con el franquismo y el fascismo, era el fin de todos. Es evidente que en todas las organizaciones de izquierda se introducen infiltrados. Es evidente que puede ser totalmente respetable la dialéctica de que se debe realizar antes, la revolución o la guerra, aunque nunca se ha acertado en este debate. Ningún revolucionario quiso perder la guerra, se trataba de hacerlo a la vez. ¿O no sucedió la toma del palacio de Invierno en el 1917, en plena guerra mundial con Rusia implicada?. Allí no se planteó ni siquiera que hacer antes. Se hicieron ambas. Por ello la propaganda dirigida y encaminada a liquidar al proletariado heterodoxo, nunca puede ser racionalmente defendida, en nombre de ninguna fe, y menos comunista.
Sin conceder siquiera la más mínima duda de que una persona racional de izquierdas debería haber tenido en cuenta todas las variables antes de perseguir a Robles, a Nin, a Andrade y a los citados arriba, estimamos que ya que en su momento era difícil el acceso a la información exacta, y no se pudieron subsanar errores, ahora en un momento de lucidez histórico, en dónde los farsantes de la Historia, desde De la Cierva hasta Moa, Vidal, etc., están siendo puestos en evidencia con la verdad de los archivos, también debemos exigir ese rigor en los que difunden la Historia del lado legal republicano, con la autocrítica que siempre hubiera debido caracterizar a la izquierda. Triste liquidar a sus enemigos, basado en la simple fuerza, como hicieron Franco, Hitler y Mussolini, más triste es barrer del mapa a los colaboradores y camaradas, como hiciera Stalin.
Instamos, a las editoriales que están haciendo el esfuerzo
de destapar ese destierro de la Historia de España, de más
de 60 años, que apoyen las publicaciones con comentarios y archivos
actualizados, y todo el desencanto que nos ha producido el libro de Constancia
de la Mora, nos ha sido compensado con la magnífica presentación
y comentarios del libro de Ignacio Martínez de Pisón, que
alejándose del mundo de la novela, ha escrito un ensayo histórico,
literario y real que será muy útil para los estudiosos del
tema de la guerra dentro de la guerra, o del debate entre revolución
o fin de la guerra.
Su bibliografía, que es la nuestra, está bien aportada
y no echamos en falta ninguna laguna.
Bibliografía:
1. Alba, Victor. Dos revolucionarios: Andreu Nin y Joaquín
Maurín. Hora H. Seminarios y Ediciones S.A. Madrid 1975.
2. Broué, Pierre y Temime, Emil. La Revolución y la
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1971. Dos tomos.
3. Broué, Pierre. Los procesos de Moscú. Anagrama.
Barcelona. 1988.
4. Elorza, Antonio y Bizcarrondo, Marta. Queridos camaradas. La
internacional comunista y España (1919-1939). Planeta 1999.
5. Guillamón, Agustín. Documentación Histórica
del Trosquismo español. (1936-1948). Ediciones de la Torre.
Madrid. 1996.
6. Iglesias, Ignacio. Experiencias de la Revolución. (El
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Barcelona 2003.
7. Kowalsky, Daniel. La Unión Soviética y la guerra
civil española. Crítica. Madrid 2004
8. Martínez de Pisón, Ignacio. Enterrar a los muertos.
Seix Barral. Madrid. 2005.
9. Miralles, Ricardo. Juan Negrín. La República en
guerra. Temas de Hoy. Biografías. Madrid 2003.
10. Mora, Constancia de la. Doble Esplendor. Prólogo
de Jorge Semprún. Editorial Gadir. Madrid. 2004.
11. Radosh, Ronald y otros. España Traicionada. Stalin y
la guerra civil. Planeta 2002.
12. Semprún, Jorge. Autobiografía de Federico Sánchez.
Planeta. Barcelona. 1977.
13. Solano, Wilebaldo. El POUM en la Historia. Andreu Nin y la Revolución
Española. La Catarata. Madrid. 1999.
14. Trías, Juan y Monereo, Manuel. Rosa Luxemburgo. Actualidad
y clasicismo. El Viejo Topo. Barcelona. 2001
(Artículo publicado en El Viejo Topo, abril 2005, y reproducido
con permiso del autor).
POR UN INFORME ACERCA DE LOS MONUMENTOS FRANQUISTAS
QUE AÚN PERMANECEN
Por la Asociación
para la Recuperación de la Memoria Histórica
En agosto del año 2002 solicitamos al Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, que instara al gobierno español a que retirase todos los monumentos y vestigios públicos del franquismo porque nos parecían incompatibles con la dignidad de las víctimas de la dictadura. Ahora, ante el revuelo que ha producido la retirada de la estatua de Franco de Madrid estamos tratando de hacer un informe sobre la situación de los monumentos franquistas a lo largo y ancho del Estado. Por eso os agradeceríamos que nos enviarais cualquier información al respecto. Lo ideal sería tener una ficha del monumento:
-Tipo de monumento: calle, placa, escultura, estatua, etc.
-Ubicación exacta: Cale o plaza, pueblo, ciudad, provincia,etc.
-Datos generales: si sabéis de qué institución depende, cuándo se instaló, si alguna vez se ha debatido en alguna institución acerca de la posibilidad de quitarlo, etc.
-Una fotografía digital del mismo.
Para recoger la información acerca de os monumentos franquistas hemos creado una dirección de correo electrónico específica: monumentosfranquistas@yahoo.es
Si preferís enviarlo por correo postal la dirección es:
Apartado de correos 7
Ponferrada
24400-León
(Gracias por la colaboración y si conoces a alguien que pueda facilitarnos información por favor remítele este mensaje).
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