¡A LA JUVENTUD COMBATIENTE OBRERA Y CAMPESINA
DE TODO EL PAIS!
¡Queremos ganar la guerra
revolucionaria!
¡Camaradas!
Nuevamente, la Juventud Comunista Ibérica, la única organización
juvenil comunista existente en nuestro país, se dirige a las masas
juveniles combatientes, proletarias y campesinas. Y lo hace en circunstancias
tremendamente graves y preñadas de peligros para nuestra Revolución.
OCHO MESES DE GUERRA CIVIL
Dentro de unos días cumpliremos los ocho meses de guerra civil. Dentro
de varios días hará ocho meses que la juventud trabajadora
se levantó en armas para derrotar al fascismo sublevado y comenzó
la actual guerra con el propósito de aplastar total y definitivamente
a las hordas fascistas.
Han transcurrido ocho meses. Vamos a entrar en el noveno mes de guerra y
de Revolución. Es el momento de hacer un balance y de señalar
claramente el camino que debe seguir la juventud trabajadora española.
Vamos a limitarnos hoy a hablar casi exclusivamente de la guerra, entendiéndola
como la entendemos los jóvenes comunistas, como aspecto militar de
la Revolución iniciada el 19 de julio.
La realidad es que durante estos ocho meses no hemos logrado ninguna victoria
fundamental y, en cambio, hemos sufrido serias derrotas. El fascismo, el
fascismo sangriento de Franco y de Mola, ayudado solícitamente por
los fascistas de Hitler y Mussolini, nos ha arrebatado Irún, Badajoz,
San Sebastián, Toledo y Málaga. El fascismo ha llegado hasta
las puertas del Madrid proletario. Ha contenido el avance de nuestros bravos
mineros asturianos y ha logrado impedir que Huesca, Teruel, Córdoba,
Oviedo y otras poblaciones cayesen en nuestro poder.
Las hordas fascistas han demostrado tener organización, disciplina,
audacia y decisión. Las hordas fascistas han dispuesto de material
de guerra moderno en abundancia. Las hordas fascistas han contado, desde
el primer momento, con la solidaridad efectiva de los fascismos extranjeros
y con la complicidad manifiesta del capitalismo internacional.
Los jóvenes trabajadores, en cambio, tuvimos que improvisar nuestras
milicias, tuvimos que imponernos la organización y la disciplina.
No hemos tenido material de guerra hasta hace poco tiempo. La solidaridad
del proletariado juvenil internacional -influenciado por los reformistas
y los stalinianos- ha sido bastante débil y la U. R. S. S. no ha comenzado
a ayudarnos hasta después de cuatro meses de guerra.
ESTAMOS EN LA ETAPA DECISIVA DE LA GUERRA Y DE LA REVOLUCION
Ahora, a los ocho meses, estamos en la etapa decisiva de la guerra y, por
tanto, de nuestra Revolución. Las fuerzas fascistas, exasperadas por
la capacidad de resistencia y por el heroísmo extraordinario de la
juventud combatiente, se han lanzado a la gran ofensiva. Atacan furiosamente
en Guadalajara, en Madrid y en el Jarama con el propósito de aislar
a la capital roja ya que no pueden tomarla.
Atacan en la parte alta de Teruel con la intención de marchar hacia
el Mediterráneo y separar Cataluña, la roja, del Levante revolucionario.
Presionan enérgicamente en el sector de Almería con la finalidad
de conquistar la costa mediterránea; y marchar hacia Valencia. Se
preparan para atacar en todo el frente aragonés. Bombardean las poblaciones
catalanas y levantinas. Su marina vigila nuestras costas.
Es decir, el fascismo ataca en todos los frentes con la aspiración
de vencer y de vencer pronto y a toda costa.
¿Qué debemos hacer nosotros ante todo esto?
¿Qué camino hay que seguir para vencer total y rápidamente
y para lograr simultáneamente, el triunfo de la Revolución
Socialista?
Nosotros, jóvenes comunistas, vamos a exponer nuestro criterio marxista
revolucionario. Y lo vamos a exponer con la misma claridad y crudeza que
lo hemos hecho siempre.
Repetimos: Estamos en la fase decisiva de nuestra guerra. Debemos estar a
la altura de las graves circunstancias que vivimos. Queremos ganar la guerra
pronto. Queremos vencer al fascismo. Lo queremos, no para perpetuar el sistema
de la propiedad privada, no para retornar a la República democrática
y parlamentaria del 19 de julio. Queremos vencer s Franco y a Mola para conquistar
la tierra para la juventud campesina, las fábricas para la juventud
obrera, las armas y todo el poder político y económico, para
la clase trabajadora. Queremos vencer para impedir que subsista el sistema
de esclavitud capitalista.
Por todo esto lucharemos enérgicamente contra el fascismo nacional
y extranjero. Ambos son enemigos nuestros. Ambos unidos, a pesar de sus diferencias
nacionalitarias, pretenden estrangularnos. Nuestra guerra no es una guerra
por la liberación nacional del yugo del fascismo extranjero. Es una
guerra de clases, es una guerra revolucionaria por la liberación de
la juventud proletaria y de toda la clase trabajadora del yugo oprobioso
del fascismo nacional y extranjero, del yugo del sistema de opresión
burgués.
En las trincheras y en los parapetos defendemos las conquistas de la única
clase progresiva y revolucionaria: del proletariado. En todos los frentes
combatimos por la Revolución Proletaria, por el triunfo definitivo
de la clase obrera, de] socialismo.
Por esto, justamente, los fascistas nos atacan con más odio y más
furia. Por esto se lanzan bestialmente a nuestro exterminio.
Pero la juventud trabajadora que venció en los días de julio
sabrá vencer ahora también. Sabrá defender Madrid, sabrá
impedir que se consumen todos los miserables propósitos del fascismo.
Sabrá exterminarlo totalmente.
HAY QUE CAMBIAR DE RUMBO
Se hace preciso, para lograrlo, cambiar de rumbo, inaugurar una nueva fase,
abrir un nuevo período. Unir bajo la bandera de la Revolución
Proletaria a toda la juventud trabajadora, organizarla y disciplinarla, y
lanzarla en todos los frentes audaz e impetuosamente, al asalto de las fortalezas
fascistas. Iniciar una política militar revolucionaria, inteligente
y audaz
¿En qué ha de consistir esta política revolucionaria?
En la realización de las ocho condiciones esenciales que han de conducirnos
rápidamente al triunfo definitivo sobre la democracia burguesa y sobre
el fascismo.
Si la juventud trabajadora de nuestro país sabe movilizarse en torno
a la aplicación de las consignas que nosotros lanzamos, su victoria
no se hará esperar. Y su magnífico triunfo significará
el triunfo de la Revolución, el triunfo del socialismo.
LAS CONDICIONES DE LA VICTORIA
1ª. NO SEPARAR LA GUERRA DE LA REVOLUCION
Ya que ello equivale precisamente a ahogar la Revolución en nombre
de una República democrática de "nuevo tipo" idéntica
-según ha declarado recientemente Largo Caballero- a la que existía
en España antes del 19 de julio. Luchar en los frentes y en la retaguardia
por el aplastamiento físico del fascismo, por la destrucción
del capitalismo v por la construcción de la nueva sociedad socialista.
La juventud obrera y campesina inició la guerra el 19 de julio bajo
las banderas de la Revolución Proletaria. El camino que se comenzó
entonces debe continuarse inexorablemente, contra todo y contra todos. Lo
contrario sería traicionar las aspiraciones revolucionarias de la
juventud trabajadora: española.
2ª. FORJAR LA UNIDAD REVOLUCIONARIA DE TODA LA JUVENTUD TRABAJADORA
Constituir el Frente de la Juventud Trabajadora Revolucionaria -ya formado
en Cataluña -en todo el país.
En toda gran batalla la unidad de las fuerzas combatientes es una condición
inexcusable para vencer al adversario. La guerra actual es una guerra de
clases. Necesitamos, pues, en primer lugar, la unidad de la juventud trabajadora:
revolucionaria. Esto no quiere decir en modo alguno que rechacemos el concurso
de las fuerzas de las juventudes pequeñoburguesas. Bajo nuestra hegemonía,
las invitamos a luchar en las trincheras por el nuevo mundo socialista.
3ª. MOVILIZAR A TODA LA JUVENTUD
A la juventud trabajadora y a la juventud burguesa.
La batalla actual es de tan extraordinaria importancia y gravedad que impone
la movilización total de la juventud' para la lucha contra el fascismo.
Es verdaderamente incomprensible que se haya retrasado, hasta ahora, la movilización
de la juventud. Diferirla un solo día más sería cometer
una torpeza incalificable que podía reportar fatales consecuencias.
Ni un solo joven debe permanecer sin luchar o trabajar. Los jóvenes
proletarios y campesinos deben empuñar las ar mas para aplastar al
fascismo. Hoy es en las trincheras v en los parapetos donde la juventud obrera
defiende sus fábricas y la juventud campesina defiende sus tierras.
Los jóvenes burgueses deben ser utilizados para realizar los trabajos
secundarios de fortificaciones, atrincheramientos y toda clase de defensas.
La salud de la Revolución exige imperiosamente que las armas estén
en poder de la juventud obrera y campesina y el pico y la pala en manos de
la juventud burguesa.
4ª. AYUDA A LA JUVENTUD COMBATIENTE QUE DEFIENDE MADRID Y DESENCADENAR
LA OFENSIVA GENERAL EN TODOS LOS FRENTES
En Madrid debe concentrarse en estos momentos la atención de toda
la juventud trabajadora y combatiente. Madrid constituye el más deseado
objetivo del fascismo asesino. Madrid vuelve a encontrarse en un trance difícil.
En esta como en otras ocasiones, la juventud trabajadora de toda España
debe ayudar con todas sus fuerzas a la heroica y aguerrida juventud combatiente
que se bate con un tesón y una bravura inigualables a las puertas
de Madrid, en el Jarama y en Guadalajara.
¡Salvar Madrid! He aquí nuestro objetivo más esencial
e inmediato. Y para salvarlo no hasta con ayudar a sus defensores enviándoles
más hombres, armas y víveres. Son pre cisas medidas inmensamente
más efectivas.
La mejor manera de ayudar a la juventud combatiente de Madrid consiste en
atacar en todos los frentes, en desencadenar una ofensiva general. La juventud
combatiente de todos los frentes -especialmente la del frente aragonés-
espera ansiosamente la orden para lanzarse al ataque. La orden, sin embargo,
no llega. Y en el frente de Aragón yacen en la inactividad millares
y millares de jóvenes combatientes. La ofensiva victoriosa en Aragón
levantaría aún más la moral de toda la clase trabajadora
y pondría en un grave aprieto a las hordas fascistas.
A pesar de ello el frente de Aragón es boicoteado de una manera intolerable.
El cese inmediato de este boicot es una condición indispensable para
lograr el triunfo.
5ª. PREPARACION MILITAR DE TODA LA JUVENTUD TRABAJADORA
Sin perder un instante más, hay que dar una preparación militar
a toda la juventud obrera y campesina de nuestro país Todo joven obrero
debe conocer el manejo de las armas y las normas esenciales de la instrucción
militar. La enseñanza de estas cosas debe ser obligatoria y debe realizarse
en todas partes inmediatamente.
6ª. EJERCITO OBRERO REVOLUCIONARIO
Los acontecimientos han puesto de relieve de una manera inequívoca
que necesitamos un Ejército. Todos los sectores antifascistas coinciden
en esta cuestión. No coinciden, en cambio, en la cuestión del
carácter de este Ejército.
Para derrotar al Ejército de Franco y Mola necesitamos un Ejército
mejor armado, equipado y disciplinado, necesitamos, sobre todo, un Ejército
Revolucionario, un Ejército político que defienda las conquistas
revolucionarias y que esté controlado por las organizaciones proletarias.
Las organizaciones de la juventud trabajadora revolucionarias deben jugar
un papel esencial en la formación del Ejéecito. Los mandos
del Ejército revolucionario deben ser absolutamente seguros y fieles
a la causa revolucionaria. Para ello han de salir de las filas de la juventud
obrera y campesin. Esto no quiere decir que debamos rechazar los técnicos
del antiguo Ejército burgués que sean utilizables.
Nuestro Ejército ha de ser un Ejército obrero revolucionario
al servicio de la clase trabajadora y de la Revolución internacional.
7ª. ORGANIZACION DE UNA POTENTE INDUSTRIA DE GUERRA
A los ocho meses de guerra nos encontramos ante el hecho doloroso de tener
que plantear esta importante cuestión en estos términos. Deberíamos
contar ahora con una formidable y potente industria de guerra. Como no contamos
con ella debems crearla mejorando y ordenando la que ya poseemos.
La juventud trabajadora tiene que trabajar en este sentido y enviar a sus
mejores elementos técnicos a las fábricas de material de guerra
para ayudar a montar la gran industria de guerra que pueda abastecer a nuestros
frentes y cubrir todas nuestras necesidades.
8ª. ESTABLECER UNA SEVERA MORAL DE GUERRA
He aquí una cuestión fundamentalísima y apremiante.
La juventud trabajadora debe imponer una moral de sacrificio y de trabajo
intenso en retaguardia. Hay que acabar con el parasitismo.
Hay que suprimir los grandes sueldos. La Revolución española
debe seguir a este respecto el ejemplo de la Revolución rusa y de
la Comuna de París que redujeron los grandes sueldos de una manera
radical y se adoptaron toda una serie de medidas para establecer una austeridad
revolucionaria.
Claramente, nítidamente, hemos señalado las ocho condiciones
indispensables para ganar la guerra, para vencer al fascismo en los frentes
de combate. Ahora sólo nos queda añadir que en estas horas
graves sólo hemos de tener confianza en nosotros mismos, en nuestras
fuerzas, en nuestra moral y en nuestro entusiasmo revolucionario.
HAY QUE ROMPER CON LA S. D. N.(Sociedad de las Naciones) Y LOS METODOS
DE LA DEMOCRACIA BURGUESA
La política internacional que ha seguido hasta hoy el gobierno de
Valencia no ha conducido más que a la agravación de nuestra
situación militar. La neutralidad no ha sido más que una farsa
grotesca que ha permitido a Franco y Mola obtenerla ayuda del fascismo internacional.
El control que se quiere imponer es una comedia mil veces más odiosa.
Por una vez más nosotros decimos a la juventud trabajadora española
que hay que romper con la S. D. N. y con los métodos de la diplomacia
burguesa.
La S. D. N., con Francia e Inglaterra a la cabeza, están ,preparando
el armisticio.
Está trabajando por la terminación de la guerra en beneficio
del fascismo, por el estrangulamiento de la Revolución Española.
Internacionalmente sólo debemos confiar en la ayuda que .pueda prestarnos
la juventud trabajadora de todos los países, el proletariado juvenil
revolucionario de todo el mundo.
Todo cuanto hemos expuesto consideramos que se ha de realizar con extraordinaria
rapidez si queremos triunfar. Ahora bien, ¿quién puede y debe
realizarlo?
Nosotros creemos que el Frente de la Juventud Revolucionaria puede llevar
a cabo todo cuanto hemos enunciado en las filas de la juventud trabajadora.
Nosotros vamos a trabajar para lograrlo y estamos absolutamente convencidos
de que lo conseguiremos.
¡QUEREMOS UN GOBIERNO OBRERO Y CAMPESINO!
Pero nos falta una dirección revolucionaria y audaz, un poder revolucionario
también.
Necesitamos un gobierno obrero y campesino y un gobierno revolucionario capaz
de realizar las condiciones enunciadas por nosotros. Un gobierno obrero y
campesino, elegido por los que luchan y trabajan. Un gobierno obrero y campesino
capaz de vencer en la guerra y en la Revolución.
A los ocho meses del 19 de julio, las masas juveniles trabajadoras de toda
España deben levantarse en todo el país, deben ponerse en pie
de guerra e iniciar y exigir una rectificación radical de conducta.
La nueva generación trabajadora española desea ardientemente
la victoria y está dispuesta a luchar hasta vencer o morir en todos
los frentes de combate para conquistarla.
¡Jóvenes combatientes, obreros y campesinos!
¡Levantemos las banderas del 19 de julio!
¡Guerra a muerte hasta la victoria total sobre la democracia burguesa
y sobre el fascismo!
¡Viva la Revolución proletaria victoriosa en toda España!
¡Viva la Revolución mundial!
EL COMITÉ EJECUTIVO DE LA JUVENTUD COMUNISTA IBÉRICA (P.O.U.M.)
Barcelona, 15 de marzo de 1937