El origen de las ideas de Francesc Tosquelles
Manuel Periáñez
Francesc Tosquelles Llauradó (Reus, 22 de agosto
de 1912- Granges sur Lot, 25 de septiembre de 1994) Psiquiatra español.
Es uno de los inventores de la psicoterapia institucional, movimiento que
influyó poderosamente la pedagogía y la psiquiatría de
la segunda mitad del siglo XX. Tosquelles fue marxista republicano de sensibilidad
libertaria, y en España tuvo ocasión de transformar la práctica
médica durante la Guerra Civil. Tosquelles empleó prostitutas
como personal sanitario, práctica mostrada en la película
Politique de la folie. Condenado a muerte por el régimen de Franco,
se refugió en Francia, en el hospital psiquiátrico de Saint-Alban-sur-Limagnole,
en Lozère, con sus maletas y con dos libros: Aktivere Krankenbehandlung
in der Irrenanstalt de Hermann Simon, que postula que un hospital es un organismo
enfermo que constantemente atiende a los llamados enfermos que ingresan en
él y la tesis de Jacques Lacan De la psychose paranoïaque dans
ses rapports avec la personnalité, que imprimió, durante la
guerra, en el club de los enfermos del hospital. Participa entonces en la
transformación de Saint Alban. Tosquelles fue primero reconocido como
psiquiatra por México, cuyo gobierno del PRI no reconocía al
del general Franco. Tosquelles tuvo que revalidar en Francia su título
de medicina, pues no se lo convalidaron, matriculándose de dicha
carrera en el país galo, para convertirse en médico jefe del
hospital de Saint Alban, en 1952. Mantuvo un fuerte apego por Saint Alban
y fue uno de los fundadores de la Société du Gévaudan.
En los años 40, en plena guerra, una crítica política
y médica de la estructura del hospital psicuiátrico de Saint-Alban
conllevó su transformación radical, dando paso a un movimiento
llamado "psicoterapia institucional". El doctor Francesc Tosquelles, psiquiatra
catalán, comunista exiliado en Lozène, condujo ésta experiencia
princeps con algunos colegas. Se apoyó en dos referentes teóricos:
el psicoanálisis y el marxismo.
Ésta idea utópica germina en los años 50 experimentandose
en principio en 3 clínicas privadas de Loir y Cher, Jean Oury en La
Borde (Cour Cheverny), Claude Jeangirard en La Chesanaie (Chailles) y Bidault
en Saumery, más tarde en otra clínica creada oir la MGEN en
La Verrière con Sivadon, antes de que por fin llegara su influencia
a los psiquiatras públicos que introducen reformas en sus servicios.
Patentes resultados terapeúticos inspiran la reorganización
de los cuidados psiquiátricos en Francia que se iniciará en
1960 : el "Sector".
¿Qué ha sido de éste movimiento hoy en dia cuando
la política sanitaria y la formación del psiquiatra se degradan?¿Podrá
transmitirse la pasión que animó a los fundadores? (Fuente:
Wikipedia)
Agradecimientos efusivos, por su lectura crítica
de este articulo, a Marina Ginestá, militante antifascista a los
diez y ocho años en la Cataluña de 1936-39, y que sigue siéndolo
a los ochenta.
La revista
Le Coq Héron se pregunta : ¿ de donde vienen
los psicoanalistas ? De Europa Central, contestarán ciertos. Tal como
los primeros seres humanos, Lucy y sus semejantes, vinieron de un valle de
rift del Kenia, o como el jazz nació en Nueva Orleans de un cruce mágico
entre les cantos dolorosos de los esclavos africanos y las alegres marchas
militares de Sousa : un lugar donde se encuentran reunidos cierto número
de parámetros improbables durante un tiempo suficiente para que ciertos
acontecimientos notables y notados puedan producirse. Dejaré a otros
la tarea de hacer la lista de estos parámetros psicoanalistógenos
del Mitteleuropa de fines del XIX hasta principios del XX siglo. Uno de los
méritos de esta sociología será el de poder estudiar
en otro lugar del mundo, o en la historia, si no han existido otros focos
donde, localmente y de forma inesperada, las mismas causas han tenido los
mismos efectos. A la inversa, podríamos, a partir de los efectos, remontarnos
hasta las fuentes y tratar de encontrar analistas ajenos a Europa Central
para preguntarnos cual era la serie causal que ha permitido su origen. En
el número anterior de Le Coq Héron un articulo de Annie Staricky
tratando de la psiquiatría institucional atribuía orígenes
concentracionarios a la posición analítica del llorado Francesc
Tosquelles :
"El mismo Tosquelles, catalán y refugiado republicano, expulsado
de su país por los franquistas en 1938-1939 al fin de la guerra de
España, permaneció en el campo de Rivesaltes. No se trataba
de un campo nazi, pero no dejó de conocer allí una experiencia
concentracionaria que sin duda alguna dejó señales en él."
(1)
Sin tener por mi parte duda alguna sobre las excelentes intenciones de la
autora, este criterio me parece algo rápido, teniendo en cuenta que
Tosquelles se encontró en el centro de muchas otras cosas que sería
lastima de descuidar. Por añadidura, esto podría provocar cierto
equívoco: Me pregunto si no se confunde un poco ahí Tosquelles
con el Bettelheim de 1937 inventando en Buchenwald los principios de su Orthogenic
School gracias a la inversión de las situaciones extremas del universo
concentracionario. (2)
En su libro, en gran parte autobiográfico, L’enseignement de la folie
(3) no da a su estancia (en el campo de Septfonds, en realidad) tal importancia.
Habla también en forma secundaria de este episodio, en el excelente
film que le fue consagrado en 1989 (4). A la muerte de Tosquelles este film
pasó a la televisión francesa con un comentario introductivo
en forma de elogio fúnebre que pudiera ser la causa del quid pro quo:
Una voz-off decía que Tosquelles había concebido su método
"en un campo francés durante la segunda guerra mundial". Esta curiosa
equivocación bien pudiera tener valor de lapsus: Francia ¿estuvo
en el campo nazi en la mente del comentarista? En parte no es absolutamente
falso. Una ligera aclaración parece ser necesaria tocando el origen
de las ideas de Tosquelles, ideas que son, por otra parte bien conocidas.
Llamado Francesc en catalán, Francisco Tosquelles nació en
Reus (Tarragona) a principios de siglo en una familia burguesa de médicos
progresistas. Recibió muy pronto una formación psiquiátrica
y fue un militante revolucionario catalán antes de la guerra civil
española, un combatiente republicano durante y un resistente francés
después. Si es cierto que las ideas técnicas de Tosquelles se
han forjado en su acción durante la guerra civil de 1936-1939 como
psiquiatra en el ejército republicano (el de los rojos, evidentemente)
su actitud global frente a la vida emerge claramente de un fondo de cultura
anarquizante catalana de los años veinte y treinta. Cataluña
conoció en aquel entonces una vida cultural social y política
que contribuyó a la proclamación de la República en abril
1931 (República que otorgó a Cataluña y al País
Vasco un Estatuto de Autonomía, lo que irritó las derechas tanto
o más que la reforma agraria, la separación de la Iglesia y
del Estado y la nueva bandera nacional tricolor rojo-amarillo-morado). Un
clima cultural que envolvía casi todos los catalanes como Pau (Pablo)
Casals, con sus "conciertos obreros catalanes", Salvador Dalí su rebelión
artística contra su notario de padre, o también un Pompeu Fabra
que llego a ser el mas famoso lingüista catalán de su época
sustrayéndose a la dirección de la fábrica del suyo.
(5)
Según Tosquelles esta cultura catalana "impregna el conjunto de la
realidad conocida antes de proceder a su análisis", allí donde
la Razón francesa concibe los problemas fuera de la realidad concreta
de la existencia humana (6). En todo caso, el contexto revolucionario catalán
de aquella época daba un nuevo sentido a todas las ideas recibidas
y a las jerarquías establecidas, y no podía ser más que
favorable a la revolución psicoanalítica tan vivaz en aquel
entonces. (Recordar la primera cátedra de psicoanálisis otorgada
a Ferenczi en 1918 por el régimen bolchevique de Bela-Kun en Budapest,
la adhesión de Trotski a la idea psicoanalítica hacia 1910,
etc.)
La formación de Tosquelles se hizo en contacto con las ideas originales
del profesor Emili Mirá (7), en el Instituto Pere-Mata, un hombre quien
fue muy temprano al corriente del psicoanálisis y que poseía
la concepción filosófica existencialista de este movimiento
que se desarrolló en España gracias al interés de Unamuno
por el pensamiento de Kierkegaard (8). Era familiar de la fenomenología
de Heidegger y sobre todo de las ideas de Weiszäcker. De niño,
ya, el pequeño Francesc acompañaba a su padre, amigo de Mirá,
al Instituto Pere-Mata, donde quedó fascinado por los locos. Gran número
de psicoanalistas del Mitteleuropa, huyendo la subida del nazismo y sus consecuencias
previsibles, se instalaron en Barcelona desde 1931 gracias a la proclamación
de la República: "se ha olvidado esta pequeña Viena que fue
Barcelona de 1931 à 1936". Tosquelles siguió un psicoanálisis
mas bien sui generis con un analista refugiado húngaro, el Dr. Sandor
Eiminder del grupo Aichorn. Pero este analista húngaro había
inventado en este lugar una variante técnica que nada debía
a Budapest: el análisis en lengua desconocida. En efecto, a penas
hablaba español ni catalán. Un día, Tosquelles sufriendo
de una otitis, el médico vino a verlo a domicilio. El padre de Tosquelles
le preguntó como podía analizar a su hijo en una lengua que
a penas comprendía y Eiminder le contestó que en quince días
había aprendido 50% del catalán. El padre le expresó
su admiración ante estos dones de políglota, bien conocidos
por parte de gente de Europa Central, pero sin dejar de mostrarse algo escéptico.
A lo que Eiminder explicó que los catalanes cada dos palabras se exclaman
"me cago en Deu" o "merda", lo que constituía el 50% en cuestión.
Tosquelles que refiere todo esto en el film ya citado, prosigue que debía
mucho a esta visita transgresora y a esta observación lingüística
que le hizo comprender que lo que contaba realmente era menos lo que el paciente
decía que el corte : la secuencia "merde" equivalía a un punto
y "me cago en Deu" a un punto y coma (9). Había que escuchar la música
del paciente, mas bien que lo que contaba: En resumen, Tosquelles no ha esperado
Lacan para evacuar el significado en favor del significante. Cuando se oye
como Dalí o Tosquelles hablan el francés, se percibe más
que un aire de familia. Dalí era menos daliniano que simplemente catalán,
incluso en sus facilidades para el surrealismo que parece tan natural a los
catalanes (lo que Devereux llamaba "el segmento étnico del inconsciente".
De ahí nace un pequeño equivoco franco-catalán: Cuando
Lacan se transformaba en un Dalí, de hecho se parecía a Tosquelles.
Es pues cómico que algunos se imaginen que Tosquelles mas o menos imitaba
a Lacan... Estos catalanes habían decidido, para manifestar su protesta
contra la opresión de la lengua catalana, el rechazar de pronunciar
correctamente las lenguas de los opresores (que tanto eran los castellanos
que los franceses). En su libro y su película, Tosquelles hace un
elogio de este hablar-mal, o mejor dicho pronunciar-mal, erigido en técnica
psicoterapéutica, obligando el paciente a hacer el esfuerzo de traducir,
a tomar por lo tanto verdaderamente una actitud activa hacia el otro. Ejemplo
sabroso: En el curso de su análisis, se quejó del "comercio"
entre sus padres en una mezcla de catalán, castellano y francés
deficiente; Eiminder, dudando de haber comprendido sugirió en alemán:
"Umgang", (sus relaciones) y Tosquelles en su diván comprendió
"¿un gang?" y pensó que Eiminder le sugería que sus
padres eran una especie de gángster; todo esto, con excelente resultados
en el trabajo en curso. En este punto nace una teoría sobre la necesaria
calidad de extranjero del analista "quien tiene interés a ser extranjero,
o a fingir de serlo, no siendo por mi parte una coquetería el hablar
mal el francés."
Ese hablar-mal produce un efecto notable en la película misma cuando
Tosquelles, rindiendo homenaje a los analistas anti-nazis refugiados en Barcelona
menciona Sándor Eiminder, se le oye decir "Sando Reiminder". A lo cual
la señora que hace el comentario del film prosigue, pronunciando, ella,
a la manera inglesa: “...el que será luego, a pesar de la barrera de
la lengua, su psicoanalista, Sando Reminder". Reminder, en inglés,
memento ¡el que rememora! Y he aquí que lo tenemos ahora anglosajón,
este húngaro barcelonés del Mittelmeer, a quién el hablar-mal
permite franquear el recorrido Ferenczi-Balint-Winnicott.
Tosquelles, "¿fue expulsado de su país por los franquistas
en 1938-1939 al fin de la guerra civil española?" como lo dice Annie
Staricky. No. Los fascistas victoriosos no expulsaban a nadie, fusilaban sin
juicio metódicamente, cumpliendo ordenes que procedían de arriba
(contrariamente al espontaneísmo de las sangrientas venganzas cometidas
por los rojos durante los primeros meses de la guerra civil). Franco no reemplazó
este tipo de procedimiento expeditivo por juicios que salvaban las apariencias
mas que a partir del 7 de junio 1944, ante el acontecimiento de la víspera
en Normandía, ¡y esperó la capitulación del Japón
para abolir el saludo fascista, mediados de septiembre de 1945!). Tosquelles
no fue expulsado. Como 450.000 otros republicano antes que él, huyó
en 1939 frente a una muerte casi segura.
Esto parece natural, y sin embargo la cosa es más bien complicada.
En la misma forma que George Orwell, tuvo que escapa igualmente del estalinismo:
militaban ambos en el mismo partido, el POUM (10), una pequeña organización
anti-estaliniana que fue la única en denunciar en su tiempo los procesos
de Moscú y que pronto se vería perseguida, al igual que los
viejos bolcheviques que había defendido. La saga del POUM ha sido recientemente
llevada a la pantalla por Ken Loach (11) a base justamente del libro que
Orwell consagró a esta revolución española de 1936 (12).
Antes de relatar las persecuciones estalinianas de marzo 1937 en Barcelona
contra revolucionarios anarco-trotskistas ("la guerra civil dentro de la
guerra civil") Orwell relata la vida de los milicianos y las escaramuzas
del frente, en las alturas alrededor de Huesca, ciudad de la cual Tosquelles
había logrado evacuar los enfermos del Asilo psiquiátrico transformado
en campo de batalla. (Tosquelles prefería el término de Asilo
al de Hospital, según él, hipócrita). Tosquelles y Orwell
hubieran perfectamente podido conocerse en Barbastro o en Seriñena,
pero si el primero había ya alcanzado a ser Tosquelles el otro apenas
empezaba a ser Orwell.
En su libro, Tosquelles relata como en 1939, tras la caída de Almodóvar
del Campo donde se ubicaba el Asilo que dirigía, en el segundo período
ya profundamente sovietizado de la guerra de España, tuvo que obrar
con astucia tanto frente a los fascistas que a los estalinianos para salvar
su vida. Pasó a Francia no "en 1938-1939" sino mucho después
de la derrota de la República española, pues quedó primero
en territorio fascista. Protegido por demócratas-cristianos impresionados
por la calidad de su trabajo psiquiátrico, continuó a hacer
funcionar su hospital durante varios meses, tanto para atender a los enfermos
verdaderos que para organizar un sistema de evasión de antifascistas
hacia Francia (13). Finalmente tuvo que pretender ser un médico psiquiatra
franquista para poder atravesar los Pirineos, lo que logró tras une
serie de peripecias mas bien burlescas pero que bien hubieran podido terminar
de mala manera.
Stalin habrá probablemente honrado Tosquelles con una mención
especial en su lista negra, pues éste último le había
escrito, junto con algunos camaradas, en los tiempos en que era todavía
un comunista ortodoxo (hacia fines de los años veinte) para criticar
la consigna que había dado el Komintern con respecto a Cataluña.
Stalin quería que estos militante catalanes obedecieran a la directiva:
"¡todo el poder a los soviets!" y que hablaran de política en
castellano. En su carta, tras las previas reverencias, Tosquelles explicaba
amablemente a Stalin la imbecilidad de su política, teniendo en cuenta
que no existían soviets en Cataluña, sino mas bien "peñas",
círculos de discusión en los cafés donde nadie hablaba
castellano ("la lengua del opresor"). ¡Todo el poder a las tabernas¡
y hablaremos catalán proponía en resumen Tosquelles a Stalin
como nueva política de la Tercera Internacional en Cataluña.
Es, que yo sepa (y no es que yo sepa mucho) el único mensaje, junto
con el telegrama enviado por Tito desde su frente en 1943: ("Si no puedes
ayudarnos, trata al menos de no jodernos") que pueda considerarse como una
tentativa terapéutica para ese gran paranoico megalomaníaco
que era Stalin. (14)
Mucho antes de Saint-Alban, la guerra civil dio a Tosquelles la candente
oportunidad de poner a prueba sus ideas terapéuticas elaboradas en
el movimiento de la psiquiatría catalana de principios de siglo. Nombrado
responsable psiquiátrico del frente sur (Valencia-Almería),
constituyó en Almodóvar del Campo (al norte de la Sierra Morena,
en la Mancha, la región de las andanzas de Don Quijote) equipos comprendiendo
todo tipo de voluntarios, inclusive curas y prostitutas (estas ultimas convertidas
en "enfermeras morrocotudas", pero con un mínimo de psiquiatras, pues
estos "le tienen demasiado temor a los locos". Constató que la guerra
produce muchas menos neurosis y psicosis que la vida civil (y lo que es más,
cura algunas de ellas) y que era mejor que los pacientes permanecieran cerca
del frente, a 15 km., cerca de sus problemas; "Mas lejos, a 50 km. se convierten
en crónicos". Pero atendió sobre todo a médicos que sufrían...
de ilusiones burguesas: instalarse en un consultorio, ganar dinero, hace
su vidita a parte... en fin, tonterías". Les hacia admitir que son
los pacientes los que determinan la clientela, y no la prepotencia narcísica
del médico. Cuando no hay guerra, ni resistencia, es decir locura
generalizada de los hombres cuyo espectáculo permite a algunos locos
individuales de cuidarse, existen afortunadamente las paredes del Asilo,
sorprendentemente alabadas por este antipsiquiatra pues protegen los enfermos
contra la locura de la familia, la locura de la sociedad. Tosquelles afirma
que no se puede hacer buena antipsiquiatría siendo "un buen ciudadano"
pues la antipsiquiatría comprende una anti-cultura.
Me parece pues inexacto atribuir a su experiencia del campo de refugiados
un papel importante en las ideas de Tosquelles y, por repercusión,
en la creación de Saint-Alban. Saint Alban ha tenido su propia dinámica
creativa (bien descrita por otra parte por Annie Staricky) en la cual la experiencia
española de Tosquelles fue sin duda muy útil y me parece importante
insistir señalando que esta experiencia es la de una época
de desalienación social y cultural, y no la consecuencia psíquica
de la sobre-alienación concentracionaria. Mas tarde Tosquelles, desde
1942, dará gran importancia a la enseñanza de Henri Ey (catalán
del norte, nacido en Ceret) (15). Y, naturalmente, dará gran importancia
a Freud y a Marx. Aunque manteniéndose a distancia del "freudo-marxismo",
no ha cometido nunca el error estaliniano de considerar el psicoanálisis
como una "ideología burguesa". Del campo de Septfonds que Tosquelles
conoció, donde hubo muertos de hambre, de septicemia y por suicidio,
dice que allí también "como en la guerra (civil)" el servicio
de psiquiatría organizado por él marchó perfectamente,
que el trabajo realizado en él fue magnifico, pero no menciona ninguna
innovación particular respecto a su experiencia anterior en España.
Septfonds no era un campo nazi, nos dice Annie Staricky. Sin duda ella expresa
aquí que un campo de concentración francés no pudo ser
un campo de la muerte. De acuerdo, pero los campos de la muerte no tienen
patria. Podríamos preguntarnos ¿porqué se llama, en todas
las lenguas "mirador" a las torres de acecho de los campos de concentración?
El nombre español ha permanecido desde que España encerró
los rebeldes cubanos de José Martí, hacia 1890, en cercados
al aire libres equipados de esta forma. Los mismos campos de concentración
utilizados en Estados Unidos por los Nordistas en la guerra de Secesión
de 1860-65, en los que la mortalidad de los detenidos Sudistas fue muy elevada,
no han hecho la misma obra de memoria. Los amables paseantes parisinos en
el parque de Buttes-Chaumont ignoran que se recrean en lo que fue un campo
de concentración durante la "semana sangrienta" de 1871, cuando Adolfo
Thiers mandó fusilar por decenas de miles los vencidos de la Commune.
Los campos de la muerte lenta por el hambre y el frío de los gulags
soviéticos poco pueden envidiar a los campos de la muerte industrial
y acelerada de los nazis ni a los de la muerte mas barata de los Kmers rojos
de Pol Pot. Sin duda algunos me dejo de lado.
Los campos franceses de 1939 han sido, ellos, muy desiguales, al principio
improvisado sobre la arena de las playas del Rosellón y, más
tarde, muy especializado. Bajo Petain fueron dedicados a tratar otros Untermenschen,
los judíos particularmente. Los rojos españoles que los inauguraron
pudieron, en muchos casos, compararlos a los campos nazis donde 10a 15% de
ellos continuaron (y a veces terminaron) su carrera concentracionaria. Su
participación masiva a la Resistencia, paradójicamente, salvó
a la mayoría de estos exilados; españoles y no-españoles,
los antifascistas de la guerra de España, a pesar de la reciente experiencia,
no dudaron en continuar su combate dondequiera se encontraran (y hasta, para
un puñado de ellos, en la sierra filipina contra los japoneses) (16).
Esta actitud combativa les valió un gran porcentaje de sobrevivencia
ante las persecuciones fascistas y estalinianas. Pero, para los 20.000 Rotspanier
presos por los nazis por actos de resistencia y que conocieron Buchenwald,
Dora y Mauthausen, los campos franceses donde no se moría más
que de enfermedad, de mala suerte o de desesperación quedaron en su
memoria más bien como un buen recuerdo. ¡Comparando experiencias
individuales, otros testimonios favorecen en sus recuerdos algunos de los
campos nazis! La Francia de los campos de 1939, la de Daladier sucediendo
a Blum, era ya casi la de Petain y a pesar de la cálida solidaridad
de los franceses de izquierda, varias decenas de miles de refugiados españoles
dejaron allí sus huesos. Para el detalle de esta historia, triste y
complicada, se leerá con provecho "Les Camps sur la plage, un exil
espagnol" en la revista Autrement o el libro Odyssée pour la Liberté
cuya introducción se termina por estas palabras:
"En 1940, durante su proceso, León Blum habló de la herida
en el corazón que representó España. El abandono de la
España republicana pesó efectivamente sobre la consciencia de
los socialistas y de una buena parte de la población francesa. Al
día siguiente de la victoria franquista el comportamiento general frente
a los refugiados y ante la dictadura sangrienta no podía sino aumentar
esta culpabilidad. Sin embargo, los expedientes quedaron cerrados: ¡es
preferible no despertar a los muertos! O como decía un testigo quien
podía dar útiles informes pues ocupaba en aquel tiempo cargos
en un municipio de los Pirineos orientales: " Nos joroban bastante con los
judíos, ¡no van ahora a empezar con los españoles!" (17)
Tosquelles habla muy bien en su film de la culpabilidad de la izquierda
francesa de aquella época, a la que pertenecían los amigos
que le rodeaban en Saint Alban y que comprendían, un poco tarde, que
la Historia hubiera tomado un curso muy diferente si su gobierno de Frente
popular hubiera intervenido oficialmente, en 1936, al lado del pueblo español
en vez de enviar el pueblo francés a estrenar vacaciones pagadas (18).
"Sí, ya sé, la nariz de Cleopatra..." dice en el film, antes
de burlarse con ternura de la solicitud de la que fue objeto por parte de
esta izquierda francesa: "¡Este pobre Tosquelles que ha perdido su
guerra! ¡No te inquietes chico, une de perdue dix de retrouvées!".
Parece ser que los que olvidan una experiencia están condenados a
repetirla. La amnesia que parece reinar hoy, a penas transcurridos sesenta
años, ¿significaría que inconscientemente se tendría
deseo de repetir? Si vis pacem, para bellum...
Notas
1 - Annie Staricky "A quelles conditions un collectif peut-il être
soignant ? Le Coq Héron 145, Marzo 1997, p. 77
2 -La descripción de Buchenwald que Bettelheim hizo en El Corazón
consciente provoco en aquella época la ira de Jorge Semprún
quien, en un texto sin duda excesivo, le acusó de no haber comprendido
nada a los campos de la muerte. El debate sigue abierto veinte años
después, pese al excelente libro de Semprún La Escritura o la
Vida. ¿ El Buchenwald de 1944 podía compararse al de 1937 ?
3 - François Tosquelles, 1992, L’enseignement de la folie, Privat
4 - "Una política de la Locura", film de Danielle Sivadon y Jean-Claude
Pollac, La Sept INA Anabase 1989.
5 - Fabra, quien vivió como Casals su exilio en Prades, contrariamente
a Dalí quien optó por Franco, el mercado del arte y "la divina
diarrea de dólares".
6 - Tosquelles, op.cit; p. 126
7 - Cf. Ferran Patuel-Puig "La Psychanalyse en Catalogne" 4° groupe,
Bulletin d'Information n° 12 - Primavera 1992, pp. 53-55
8 - Sartre estimaba que la cultura española (en el sentido amplio,
América Latina comprendida) era fundamentalmente existencialista como
lo demuestra la diferencia entre sus dos verbos "ser" (por lo que es inmutable)
y "estar" (por lo que es efímero).
9 - En la adversidad los ibéricos "se cagan en Dios", mientras que
los franceses se limitan a invocar Su nombre (¡ Nom de Dieu !) los holandeses,
mas masoquistas, piden a Dios que los maldiga ( ¡ Godverdomme !). A
estudiar en una eventual etnopsicoanálisis de España...
10 - Partido Obrero de Unificación Marxista, uno de los dirigentes
siendo un antiguo secretario de Trotski, Andrés Nin (ningún
parentesco con Anaïs). Las posiciones políticas del POUM eran
sin embargo severamente criticadas por Trotski como "centristas" es decir,
intermediarias entre las de Stalin, que defendía los intereses de la
burguesía y las auténticamente revolucionarias, las suyas. Nin
fue "liquidado" por los agentes de Stalin en 1937, así como numerosos
poumistas.
11 - Land and Freedom, realizador Ken Loach, escenario de Jim Allen, producción
Parallax Pictures, Messidor Films Roadmovie Dritt Produktionen, video TF1.
45 min.
12 - Homenaje a Cataluña. En la obra de Orwell, este libro echa las
bases de su famoso 1984, que fue acogido en plena guerra fría como
una obra anticomunista . En realidad esta anti-utopía denunciaba sobre
todo la colusión del stalinismo y del nazismo.
13 - Tosquelles, op.cit. p.228.
14 - Tocando la actuación de Stalin en España cf. Pierre Broué
1993, Staline et la Révolution, le cas espagnol - Fayard.
15 - Tosquelles, op. cit. pp. 113-120.
16 - Cf. Antonio Vilanova 1969, Los olvidados : los exilados españoles
en la Segunda Guerra mundial - París, Ruedo ibérico pp. 503-505.
17 - Marie-Claude Rafaneau-Boj, 1993, Odyssée pour la liberté,
les camps de prisonniers espagnols 1939-1945, París, Denoel.
18 - Como lo preconizaba, entre otros, cierto coronel Charles de Gaulle...