FUNDACIÓN

ANDREU NIN

Notas políticas

La época de la gran mentira

       Luís Alonso


Un sociólogo con muchas pretensiones dijo en el Foro de Barcelona que una de las ventajas de nuestra época reside en que todo llega a saberse gracias a los medios de difusión modernos. Lo sentimos mucho, pero no es verdad. El hecho de que  un mal día las Televisiones  revelen crímenes odiosos como, por ejemplo, las torturas de ciertos militares  norteamericanos o los asesinatos de ciertos iraníes no bastan para justificar la verdad a la gente. En realidad, nuestra época parece la de los grandes misterios secretos. Todavía no sabemos quien organizó la destrucción de las Torres de Nueva York  ni quienes son los responsables de la horrible matanza de Madrid. Y, desde luego, es casi seguro que nunca sabremos las aventuras, falsificaciones y otros desmanes de  ciertos equipos de la inefable CIA.(Que tanto ha jugado con España) Y, desgraciadamente, éste es el mundo en que vivimos. Y por eso justamente  hay que pensar que otro mundo tiene que ser posible.

HAY QUE SABER QUIEN ORGANIZÓ EL CRIMEN DE MADRID

Puesto que estamos en el dominio de la gran mentira, hay que felicitarse de que las Cortes españolas hayan asumido la tarea de aclarar el otro gran misterio que nos concierne más directamente puesto que se trata de la horrible matanza de Madrid, tan inesperada como los demás  actos terroristas   que se han producido en diversos países de Africa y de Europa
en los últimos tiempos.

Los que quieren aclarar la verdad chocan  con resistencias increíbles y tienen que hacer frente a  argucias que cada día parecen más absurdas. Pocas veces se ha dado un caso como éste en un Parlamento. Las gentes de Aznar tratan de que no se descubra  la verdad porque seguramente ésto les dejaría en una situación  escandalosa para resistir políticamente a la labor  socialista y les colocaría en una situación dramática  ante el país entero.

Poco a poco han ido apareciendo los documentos más secretos de los diversos servicios de espionaje y, para desgracia de Rajoy y de Aznar, se ha comprobado la enorme responsabilidad  del gobierno del PP en lo que respecta a la seguridad del país, embarcado en una guerra imperialista injusta sin consultar a nadie. Esperamos que, al menos por una vez, la verdad triunfe sobre la mentira en la encuesta sobre el  crimen salvaje de Madrid.

LA LUCHA POR LA VERDAD HISTORICA

A principios del pasado mes de junio, las Cortes Generales aprobaron por mayoría una proposición muy general sobre el “reconocimiento moral, social y económico de las víctimas de la guerra civil, del franquismo y  de la transición” (el  PP se abstuvo en la votación  a causa de la mención de la transición). No es la primera vez que se aprueban declaraciones similares, principalmente en ayuntamientos y diputaciones. Pero hay que reconocer que hemos entrado en otra fase tras las elecciones generales del 15 de Marzo.

La llamada “transición” fue un compromiso con las fuerzas del franquismo salvadas por las grandes potencias después del hundimiento del fascismo. Ese compromiso permitió que el régimen de Franco subsistiera aún durante largos años, con sus banderas, su “ideología” y sus represiones, En una época en que todo el mundo exaltaba la democracia y daba  por terminados los “mil años” de opresión que había anunciado Hitler, todos, incluso Stalin, respetaron la anacrónica dictadura de Franco. Fue un crimen político que hemos tenido que pagar largos años. Pues bien, ahora tenemos que entrar  al fin en otra época.

Desde hace muchos años, el fascismo ha desaparecido del horizonte político intelectual y moral y  de Alemania y de Italia y, prácticamente, de casi toda Europa. Lo mismo ha sucedido con la Francia de Petain y con diversos regímenes ultrarreaccionarios europeos. Hoy, a nadie se le ocurre exaltar un pasado tan salvaje, En Alemania, nadie mantiene estatuas de Hitler o de Goebels y en Italia nadie exalta a Mussolini.  En cambio, en España no solamente se hacen o mantienen cosas de ese tipo, sino que se descubren grandezas reaccionarias, se otorgan beneficios escandalosos a sectas como el Opus Dei o se impulsan nuevos estudios sobre la historia para exaltar todo lo que puede servir para justificar las posiciones más reaccionarias.

Mientras tanto, claro está, se esconden o se desfiguran todas las luchas políticas y sociales. La cosa ha llegado hasta tal extremo que los historiadores extranjeros han encontrado en nuestro país una verdadera mina, a la que tienen que recurrir los estudiantes españoles para ponerse a la altura de la historia real y de los tiempos que vivimos.  Por eso y por muchas otras cosas, es necesario un cambio radical que rompa con las argucias de la llamada “transición”. Desde hace años, se ha hablado mucho de cambio. Pues bien, ha llegado la hora de ponerlo en práctica sin miedo  y con entusiasmo.
 


Edición digital de la Fundación Andreu Nin,  julio 2004


 
Fundación Andreu Nin
Andreu Nin
Joaquín Maurín
POUM
Víctor Serge
George Orwell
 Reseñas
Perfiles revolucionarios
Juan Andrade
Wilebaldo Solano
Eugenio Granell
Ignacio Iglesias
Víctor Alba
Julián Gorkin
Archivos de la revolución
Bibliografía
Boletín electrónico
Catálogo de publicaciones
Links
Mensajes (E-Mail)

Inicio