El POUM en la memoria
Andalucía Libre
Articulo publicado en Andalucia Libre
nº 269 - 70 Aniversario del POUM - Especial jueves, 29 de septiembre
de 2005
"La dirección del Partido oficial (el PCE) no ha hecho nada absolutamente
por crear en Vasconia, en Galicia y en Andalucía un movimiento de
independencia nacional íntimamente ligado a la clase obrera revolucionaria
(...) Nosotros somos partidarios ardientes de la independencia de Cataluña,
de Euskadi, de Galicia, de Andalucía, etc. La burguesía no
ha podido hacer la unidad ibérica. Ha mantenido la cohesión
mediante un régimen de opresión constante. España, que
no es una nación sino un Estado opresor, debe ser be ser disgregada".
Carta abierta de la Federación Comunista Catalano-Balear al Comité
Ejecutivo de la Internacional Comunista,
La Batalla, 1 de Mayo de
1931.
[Citada en Grandizo Munis, "Jalones de Derrota, Promesa de Victoria. Critica
y Teoría de la Revolución española (1930-1939)", Zero
Zyx, Madrid, 1977, pags. 70-71; Víctor Alba, "Dos Revolucionarios:
Andreu Nin y Joaquín Maurin", Madrid, 1975, Págs. 133-134;
Andrew Charles Dugan, "BOC 1930-1936, El Bloque Obrero y Campesino", Laertes,
Barcelona, 1996, pag. 105]
La cita anterior no pretende en absoluto describir cual fue la posición
del POUM sobre la cuestión nacional en general y la andaluza en particular.
De hecho, las brillantes intuiciones políticas que contenía
este documento de 1931 -cronológicamente el primero que conocemos
expresamente favorable a la independencia andaluza- quedaron sin continuidad.
Hecho publico sólo quince días después de las proclamaciones
de la República Catalana -reconvertida por Macià en Generalitat
autónoma- y de la II República Española, sus posiciones
fueron pronto matizadas en junio de 1931 por la FCC-B a traves de su líder
y portavoz Joaquim Maurin, en un sentido favorable a la "separación
para la libre unión". Las referencias al problema nacional de Andalucía
desaparecieron de los textos de la FCC-B y de sus sucesores, Federación
Comunista Ibérica y Bloque Obrero y Campesino; ausencia a la que quizá
coadyuvaron tanto su evolución general en esta cuestión como
su carencia de implantación en nuestra Nación así como
las debilidades políticas del movimiento andalucista histórico
de Blas Infante. El BOC, presente básicamente en Cataluña -donde
era la principal fuerza política socialista y competía con
ERC y CNT- centró lógicamente desde 1932 su atención
en este tema en la elaboración de sucesivas actualizaciones tácticas
ante la cuestión catalana, al hilo de la complejísima evolución
de la situación política y social en este periodo revolucionario.
Además, también hay que hacer constar que en su momento su
formulación y defensa por la FCC-B provocó muy duras respuestas
por parte de Andréu Nin y de la ICE, en términos más
afines a los que entonces -y ahora- se entendía por "ortodoxia leninista".
(La ICE sí que tenía presencia en Andalucía, contando
con organizaciones locales -que luego fueron del POUM- en Sevilla, Cádiz,
Gerena, Guadalcanal, Algeciras, Jaén y Fuensanta de Martos y en la
vecina Llerena, exterminadas todas por los franquistas) (1).
Si hemos recuperado ahora este aspecto parcial de la "prehistoria" del POUM
es para llamar la atención a su traves sobre el riquísimo caudal
de perspectivas que encierra el conocimiento de la trayectoria de las dos
corrientes revolucionarias que, configuradas en torno a 1930, confluyeron
en su formación en septiembre de 1935: la Izquierda Comunista, sección
de la Oposición de Izquierda y el Bloque Obrero y Campesino. Enseñanzas
que no se agotan en absoluto en el nivel teórico de sus elaboraciones
ni en el interés de sus aportaciones en el terreno del análisis
o en el caudal informativo y polémico aportado por las discusiones
cruzadas entre sí, con Trotsky y la Oposición de Izquierda
Internacional o con otras organizaciones de la izquierda, sean los diversos
nacionalistas de izquierda, los estalinistas del PCE o las diferentes corrientes
del socialdemócrata PSOE o del movimiento anarco-sindicalista. El
BOC y la IC fueron dos organizaciones militantes que durante la etapa republicana
desarrollaron con honestidad el intento de construir una estrategia revolucionaria
acorde a la situación en la que les tocó operar, defendiendo
en la practica un proyecto socialista revolucionario coherente. Así
es obligado recordar que sin su trabajo e influencia social, sindical y política
no es posible entender -por ejemplo- la formación de las Alianzas
Obreras que encabezarían las insurrecciones de Asturias y Cataluña
en 1934 o fenómenos políticos de importancia como el origen,
alcance y limites de la radicalización del PSOE-UGT entre 1933 y 1936
ante el ascenso de la amenaza fascista y la crisis terminal del régimen
republicano.
Llegado 1936, el POUM constata que la alternativa está planteada entre
fascismo y socialismo. En condiciones muy difíciles, intenta articular
su inmersión en la masiva corriente de respuesta popular unitaria
con aspiraciones democrático-socialistas que se plasma en el triunfo
de la coalición obrera-republicana en las elecciones de febrero -una
vez que no consigue que se de un frente de izquierdas socialistas sin adherencias
azañistas- combinándola con el impulso y centralización
del vigoroso movimiento obrero y popular que se expresa en esas fechas a
partir de la victoria electoral, con multitud de huelgas y ocupaciones de
tierras. Denuncia que mientras esto ocurre, se gesta y extiende la conspiración
militar-fascista, alertando ante la pasiva connivencia del Gobierno republicano
del Frente Popular. Luego de que la movilización revolucionaria derrote
el golpe militar en Julio y abra paso a la guerra civil, el POUM intentará
que la vinculación entre "Guerra y revolución/Revolución
y guerra" se mantenga, entendiendo esta conexión como única
vía para la victoria; sufriendo, primero, las consecuencias de su
condición minoritaria ante la CNT y la izquierda largocaballerista
del PSOE y luego, la embestida directa del Frente Popular (ERC, republicanos
Azañistas, derecha prietista del PSOE y gubernamentales de la CNT)
a traves del ariete del estalinista PCE-PSUC. Tras las primeras escaramuzas
contra el POUM de Madrid en noviembre de 1936, el estallido de la provocación
de las Jornadas de Mayo de 1937 en Barcelona y la ulterior capitulación
de la CNT, el Régimen republicano ilegalizará al POUM buscando
con ello abrir paso franco a la liquidación de las conquistas revolucionarias
de Julio de 1936 y reinstaurar el descompuesto régimen de la II República.
A avalar ese objetivo, encubriéndolo tras calumnias, responde el intento
de trasmutar al POUM en una "agencia de espionaje franquista", faena a la
que se dedican con virulencia el PCE-PSUC. Siguiendo la técnica de
los Procesos de Moscú -denunciados valientemente por el POUM en su
prensa- agentes de la policía secreta soviética en colaboración
con estalinistas españoles secuestran a Andréu Nin, secretario
político del POUM, para intentar arrancarle una confesión de
su presunta "traición". La heroica resistencia a las torturas de Nin
lleva a su asesinato y desaparición y el escándalo internacional
subsiguiente salva a los otros detenidos del POUM de similar destino, pese
a su condena judicial, que los mantendrá, no obstante, en prisión
hasta el avance franquista, cuando aprovechan la confusión para evadirse.
En medio de una desmoralización general creciente en el campo popular,
el POUM se reconstruye en la clandestinidad, reanudando su trabajo que persistirá
en la resistencia tras la victoria franquista, recomponiendo una seria organización
ilegal en Cataluña y Madrid.
En 1945 el POUM sufrirá la escisión de una parte de su organización
catalana que dará lugar a la formación del Moviment Socialista
de Catalunya (MSC), organización que defiende la formación
de una nueva socialdemocracia catalana. En plena guerra fría e influidos
por ese contexto, abandonaran también el POUM del exilio otros antiguos
militantes que pasaran del antiestalinismo a la "estalinofobia". En 1952,
el POUM resentirá los efectos de una amplia caída de militantes
del interior, detenidos por la policía franquista, quedando reducido
en la practica a una organización del exilio, desde donde desarrolla
en adelante tareas de propaganda, infraestructura y apoyo a las fuerzas antifranquistas
del interior. Durante los últimos años del franquismo, la incorporación
de algunos nuevos jóvenes militantes llevará a un intento frustrado
de reconstrucción política del POUM en el interior como organización
de izquierda revolucionaria que -aparte de otras dificultades- tendrá
que sobrellevar y superar los efectos de una operación paralela destinada
a sumar la "imagen del POUM" en el haber de quienes pretenden reorganizar
la socialdemocracia en Cataluña. Resuelto el envite, el nuevo POUM
no conseguirá sin embargo sostenerse y terminará su actividad
partidaria hacia finales de 1980 (no sin que antes, algunos militantes andaluces
del POUM participen con otras fuerzas como FLA y JCA en la efímera
formación del independentista Frente Andaluz de Liberación
en 1979).
El Hilo Rojo
Las fuentes y obras ya accesibles nos permiten distinguir las actuaciones
del momento de sus interpretaciones posteriores, incluso cuando estas son
efectuadas por algunos de sus protagonistas y situar en su adecuado lugar
las diferencias habidas incluso cuando toman forma virulenta. Lo más
productivo es acercarse a ellas no a partir de previos alineamientos doctrinarios
sino animados por la voluntad de saber y entender, intentando ponerse sinceramente
en el lugar de aquellos y aquellas militantes del POUM que aún hoy,
70 años después, siguen mereciendo nuestro testimonio de respeto
y admiración.
La reivindicación del POUM hoy va más allá del reconocimiento
debido a una corriente militante que fue socialista revolucionaria y democrática
-"cuando era media noche en el siglo"- y la más avanzada en su época
en la comprensión desde la izquierda del problema nacional. No se
limita al restablecimiento necesario de un hilo ético de continuidad
honrosa, que trasciende el nivel de acuerdos y desacuerdos concretos posibles
fruto de la evolución histórica o de las diferencias en perspectivas
políticas. Es un ejercicio de justicia histórica que, sin requerir
en absoluto identificación acrítica alguna, sino bien al contrario,
sosteniéndose en el minucioso conocimiento de los hechos y en su intenso
debate subsiguiente nos ofrece argumentos sobrados para contraponer en la
polémica política actual a quienes aún hoy siguen, bien
justificando explicita o vergonzantemente al Régimen franquista, bien
-sea en versión socialdemócrata o zombiestalinista- ocultan
la realidad histórica para presentar aquel periodo revolucionario
como una simple confrontación entre "democracia-liberal" y "totalitarismo",
desde la que justificar sus posteriores transacciones con los herederos del
franquismo y su colaboracionismo con el Régimen actual.
Quede expresa nuestra consideración del POUM como experiencia militante
histórica, que forma parte del patrimonio plural de quienes ahora,
en pleno siglo XXI, luchan en Andalucía por la Independencia y el
Socialismo.
Nota (1): Para datos de implantación en Andalucía de la ICE,
ver Pelai Pages, "El Movimiento Trotskista en España (1930-1935)",
Ediciones Península, Barcelona, 1977, pag. 90; Para datos de implantación
del BOC y del POUM, ver: Andrew Charles Dugan, "BOC 1930-1936, El Bloque
Obrero y Campesino", Laertes, Barcelona, 1996, Apendices pag. 535 y ss.