Fragmentos de Manuel Azaña
sobre el POUM y Andreu Nin en sus Memorias de guerra (1936-1939)
Antología de textos realizada por Luis Alonso.
Todas las citas corresponden a la edición de Memorias de
guerra (1936-1939) de Editorial Grijalbo Mondadori. Barcelona,1996
29 de junio (p.100)
Le pregunto por los comunistas. (Su política -me dice- consiste en
apoderarse de todos los resortes del Estado. El decreto que publicaron, prohibiendo
que se hagan afiliaciones políticas en el Ejército, les habrá
salido a rejalgar. Es posible que su enemiga hacia Largo se deba a que éste
quería cortarles el camino. El Comisariado de Guerra es un organismo
casi enteramente comunista, donde Alvaro del Vayo hace de hombre de paja.
Entre los militares han captado a muchísimos, invitándoles
a ingresar en el Partido, con promesas, o imponiéndose con amenazas.
Ahora se han apoderado de la Dirección General de Seguridad). Ortega,
director general, además de bobo, según Prieto, es comunista.
Y todos los asuntos los consulta o los somete a la oficina política
del Partido. Interinamente desempeñó la dirección,
después de la crisis, Burillo. Le dijo al ministro: “Estoy sometido
a tres disciplinas: la militar, la masónica y la comunista. Pero seré
un subordinado leal”. Prieto me cuenta que, en efecto, Burillo despachaba
con el ministro y acataba sus decisiones. No así Ortega, que obra
como mandatario de su partido. Acerca de esto, Prieto me descubre un hecho
muy grave. La policía detuvo en Barcelona a muchos afiliados al POUM,
entre ellos Andrés Nin. El motivo era una organización de espionaje.
Leí los periódicos que Nin había sido traído
a Valencia y que se instruía sumario. Prieto me cuenta que Nin fue
trasladado a la cárcel de Alcalá y que allí se presentaron
una noche unos individuos, no sé si de la policía o con
autorización de la policía, o simplemente “por las buenas”
y se lo llevaron. No se sabe dónde estará. Zugazagoitia le
ha dicho a Prieto que tiene una pista. Los raptores eran comunistas. Prieto
le ha escrito sobre eso una carta a Negrín, a consecuencia de una
gestión de Victor Bach llamándole la atención sobre
la importancia del suceso. También le hablaré yo, mañana.
A propósito de los presos, he llevado la conversación sobre
la prisión de Luís Lucía “¿Por qué sigue
preso?" No sé. Parece que no resulta nada contra él,
me responde Prieto. “Hay que ponerlo en liberad en ese caso. Siempre sería
justo y debido hacerlo; pero además es conveniente. No vayan a raptarlo.
Que lo matasen en la calle sería escandaloso; pero que le ocurriese
algo en la cárcel, un bochorno más. Negrín me ha dicho
que tenia el propósito de que Lucía asistiese a las Cortes,
si quería. No se compagina eso con mantenerlo preso. Porque la práctica
de encarcelar a las personas para que estén más seguras y a
salvo de cualquier atentado es inadmisible. Y los resultados han sido desastrosos
incluso para muchos desventurados que se acogieron a este sistema como un
mal menor, pensando que sería su salvación”
22 de julio (p.165)
Me habló el Presidente del espionaje. En Madrid se han hecho descubrimientos
importantes. Yo no los conocía. Una emisora, instalada en un
sótano, da las noticias de todo a los rebeldes. Se han encontrado
el plano cuadriculado de Madrid , hecho por un arquitecto llamado Golfín,
que está convicto y confeso, y que parece haber servido para dar indicaciones
a la artillería. Cuenta Negrín que se consiguió revelar
unas líneas escritas con tinta simpática, al dorso del plano,
parte en claro y parte en cifras que resultó ser una que había
usado el Estado Mayor. De las indicaciones obtenidas así resultó
la detención de Nin y de doscientos o más individuos, casi
todos del POUM, que no niegan sus inteligencias con los rebeldes. Sobre esto,
vuelvo a preguntar por el caso de Nin. Dice el Presidente que una noche
se presentaron en la cárcel de Alcalá unos individuos con uniformes
de las Brigadas Internacionales, maniataron a los guardianes y se llevaron
al preso. No cree, como se ha dicho, que fuese obra de los comunistas. Por
supuesto los comunistas se indignan ante la sospecha. Negrín cree
que lo han raptado por cuenta del espionaje alemán y de la Gestapo,
para impedir que Nin hiciese revelaciones. No parece que lo hayan matado.
El asunto ha sido entregado a un juez instructor, para que lo esclarezca.
-¿No es demasiado novelesco?
-No, señor. Allí está lo ocurrido al Estado Mayor ruso,
de Madrid, que también parece obra de la Gestapo.
-¿Qué ha ocurrido?
- Creí que se lo había contado. El estado mayor ruso, en Madrid,
se hospedaba en “Gaylor”. Una noche han estado a punto de perecer todos envenenados.
Dos, entre ellos el jefe, estuvieron entre la vida y la muerte. El espionaje
alemán es formidable. Las brigadas internacionales tienen dentro muchos
espías nazis. Algunos han sido descubiertos y fusilados.
28 de Julio (p.173-174)
Ayer tarde me trajeron una carta de Companys, dejada por un secretario suyo
en la Capitanía de Valencia, donde oficialmente resido. Me dice que
ha enviado dos cartas al Presidente del Consejo, relativas, la primera, a
la detención y proceso de Nin y otros del POUM, y la segunda, a
que al Congreso del Partido Socialista de Cataluña hayan asistido
el General Pozas, el jefe del Estado Mayor Cordón, el Comisario
General Político en Cataluña, Llano, y el jefe de policía
Brillo. Los tres primeros pronunciaron discursos. Después habla de
“continuos hechos aislados, enojosos porque atacan el sentimiento de Cataluña,
forman la apariencia de una línea de conducta política que
no es favorable a la unidad ni a la satisfacción de importantes
sectores de la opinión republicana de Cataluña”.
La carta es un síntoma. Repetidamente le he dicho al Presidente del
Consejo y al Gobierno en pleno que las gentes de la Generalidad, mal avenida
con su fracaso, con la impopularidad resultante y con el rescate de servicios,
tratarían de mover un conflicto, en cuanto hallasen pretexto para
hablar de la catalanidad ofendida, o de las libertades holladas, etc. etc.,
y una ocasión propicia. En suma, que se apresurarían a ponerse
la venda y a presentarse ante la opinión catalana como defensores
de la terra. Había que prevenirse y gobernar con mucho tacto pero
sin dejarse ganar la mano. Tengo la impresión de que se está
perdiendo el tiempo. Ya está aquí la carta de Companys, hablando
de los sentimientos de Cataluña lastimados… Como si me lo hubieran
ducho; por mas que no hacía falta demasiada sagacidad para adivinarlo,
sin que nadie me lo dijera. No sería extraño que aprovechasen
el caso de Nin. Que Companys finja escandalizarse, como campeón del
derecho, después de cuanto ha ocurrido en Cataluña bajo su
mando personal, es de un cinismo insufrible. Otro tanto hay que decir de
la presencia de unos militares en un mitin. Mal está lo que han
hecho, y espero que el ministro, después de prohibir tan ruidosamente
el proselitismo político en el Ejército, sabrá corregir
a esos distinguidos “prosélitos”. Pero quejarse de ello Companys.
¡Si no han hecho otra cosa los militares en Cataluña durante
casi un año! ¿Quedaban rastro ni memoria de la disciplina militar
en Cataluña? No quedaban, y se ha hecho todo lo necesario, y algo
más, para que no renaciese. No necesito que nadie me lo cuente. ¿Va
a resultar ahora que Companys pretende hacer el Escisión…. Lo mejor
de los políticos catalanes es no tratarlos.
29 de julio (p.175)
Le leí la carta de Companys y la comenté ampliamente, subrayando
lo que puede anunciar. Me dijo Negrín que lo relativo a los militares
que asistieron a un mitin comunista se lo ha pasado a Prieto. Y en cuanto
a lo del POUM ha contestado a Companys que se halla en manos del juez.
Y ahora andan en tiquis-miquis sobre el lugar en que puede celebrarse una
entrevista pedida por Companys, que no quiere venir a Valencia. (Ahora no
le aguarda aquí ninguna ovación). Negrín asegura que
no tendría ningún inconveniente en ir a Barcelona como ha ido
otras veces, pero si Companys hace cuestión de etiqueta o de amor
propio no venir aquí, tampoco irá él ni aceptará
que se partan las distancias, reuniéndose en Benicarló (lamentable).
El Presidente está muy irritado por lo incidentes a que ha dado ocasión
el paso de Aguirre por Barcelona. “Aguirre –dice- no puede resistir que se
hable de España. En Barcelona aceptan no pronunciar siquiera su nombre.
Yo no he sido nunca-agrega- lo que llaman españolista ni patriotero.
Pero ante estas cosas, me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a
España prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros,
o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían
por dar la razón a Franco. Y mientras, venga pderes, dinero y mas
dinero”.
Después me habló de un proyecto de viaje largo, que estima
absolutamente indispensable, por razones militares y financieras, y que me
parece peligroso, por el viaje mismo y por la ausencia de aquí. Me
leyó unos telegramas de Pascua, según los cuales no se sabe
“cuál es la situación” de Gaikiss, embajador ruso en España,
y la de otro personaje que intervenía en cosas comerciales y financieras.
No hemos decidido nada anoche.
6 de agosto (p.187)
Le pedí noticias del asunto Nin. Creen ahora, después de las
minuciosas pesquisas hechas, que Nin no fue secuestrado, y que se trata de
una evasión. Negrín ha recibido la visita de unos delegados
de la Segunda Internacional, que venían a hablarle del caso. El secretario
–cuyo nombre un poco raro no he retenido- le dijo al Presidente que creían
saber que Nin, Gorkín y Andrade habían sido asesinados en una
carretera, por un grupo de comunistas, ocupantes de un camión que
se atravesó delante del que conducía a los presos. Negrín
se lo negó, y como no le viese muy convencido, le dijo: “¿quiere
usted hablar con Gorkín?. ¡Ah! Esto sería magnífico”.
“Pues le daremos a Usted un salvoconducto para que lo vea en la cárcel
de Madrid”. “No tengo tiempo de ir a Madrid”. “Muy bien. Pues haré
que traigan a Gorkín y lo verá usted mañana mismo”.
Así se lo pidió al ministro de Gobernación, pero la
orden no fue necesaria porque ese día Gorkín era trasladado
a Valencia habiéndolo pedido así el Tribunal que entiende
en el proceso. La visita del delegado extranjero a Gorkín creo que
se celebra hoy. A propósito de este asunto llamé la atención
del Presidente sobre la feroz campaña que realiza parte de la prensa,
pidiendo el castigo inexorable, el escarmiento, el exterminio de todos los
acusados. “No se por qué lo consienten ustedes, teniendo la censura.
Esa campaña siempre estaría mal; pero, tratándose de
gente que está ya sometida a los tribunales es peor. ¿A quién
se pretende impresionar? ¿Al Tribunal, al Gobierno, a la opinión?
Por grande que sea la capacidad imitativa de los comunistas, aquí
no podemos adoptar los métodos moscovitas, que cada tres o cuatro
meses descubren un complot y fusilan a unos cuantos enemigo políticos.
Supongo que el proceso aun tardará, pero sepa Usted desde ahora ,
y sépanlo el Gobierno, que no estoy dispuesto a que los Partidos se
ensañen unos contra otros ferozmente; mañana fusilando a los
del POUM, y pasado a los de otro”
-No creo que las cosas lleguen a este extremo –dijo Negrín. En todo
caso el Gobierno tampoco lo consentirá.
18 de octubre (p.330)
A última hora he recibido a Daniel Moreno Leguía, antiguo amigo
personal, juez de instrucción, encargado del sumario por la desaparición
de Nin. De todo lo actuado lleva dos copias y ha consultado siempre sus resoluciones
con el Fiscal de la República. Por lo que resulta del sumario, Moreno
no puede asegurar si el desaparecido está en secuestro o lo han asesinado,
o si está escondido. A lo que parece inclinarse es a creer que la
policía lo sabe todo, y no lo dice. Quedan en la policía algunos
sujetos poco recomendables, y no precisamente de los más antiguos.
Resulta que Nin no estaba preso en la cárcel celular de Alcalá,
como creía el Presiente del Consejo cuando me habló del caso,
sino en un hotelito de las afueras, en la carretera de Aragón. No
le ha sido posible al juez obtener las llaves de la casa para reconocer el
local. Las declaraciones de los guardianes de Nin se contradicen. El Juez,
con anuencia del Fisal, decretó el procesamiento y prisión
de varios funcionarios de Policía, entre otros de un tal Vázquez,
que había sido comisario jefe en Madrid. Detenido en Valencia y teniéndolo
a su disposición en el Palacio de Justicia, se presentó un
emisario de la Dirección de Seguridad, con un volante reclamando el
preso. El juez se negó a entregarlo, y añadió que si
la Dirección General tenía razones para llevárselo,
que se lo dijera por oficio. La réplica fue presentarse un capitán
de asalto con un pelotón de guardia, en busca del detenido, y con
una orden del director General para detener también al juez, si se
resistía. Moreno contestó al capitán que no podía
detenerlo, y que podía hacer con él lo que quisiera, pero que
no le seguía. En cuanto al detenido Vázquez, el juez dio cuenta
por teléfono al fiscal, quien, para evitar mayores males y un escándalo,
le aconsejó o le autorizó la entrega. Así lo hizo. Ahora
está en libertad. Todo ésto es más grave que la misma
desaparición de Nin. Se lo haré ver así al Presidente
del Consejo. No basta haber sustituído al Director General. De poco
sirve hacer el autoritario, si los instrumentos mismos de la autoridad se
quiebran. Es preciso que el gobierno no se deje ganar la mano ni un segundo,
porque recaería pronto en la situación del Gobierno de Largo
Caballero.
20 de octubre (p.334)
Le he dado noticia de lo que ocurre con el sumario por la desaparición
de Nin, según mis informes. Negrín ignoraba que los policías
mandados detener por el juez estuviesen en libertad. Quedamos en que pondrá
la mano en ello.