En defensa del POUM
Camillo Berneri
Publicado en L'adunata dei refrattari.
Nueva York. 1/8 de mayo de 1937.
Traducción procedente de la selección de Carlos M. Rama, Guerra
de clases en España, 1936-1937 (Tusquets, 1977).
La prensa de la III Internacional, siguiendo las instrucciones del gobierno
de la URSS, desencadenó y continúa desencadenando una violenta
campaña contra el POUM, o sea contra el Partido Obrero de Unificación
Marxista de España.
La tendenciosidad y la violencia de tal campaña es inaudita.
El periodista bolchevique Michel Koltsov acusa, en bloque, de despreciables
a los militantes del POUM y se complace en repetir que «los destacamentos
del POUM de las brigadas internacionales fueron disueltos, y su comandante
expulsado del frente de Madrid» (
L 'Humanité, París,
24-1-1937). El periódico italiano comunista
centrista II
Crido del Popolo de París (14-111-1937) dice en una de sus correspondencias
de Barcelona:
¿Y los trotskistas del POUM? En medio del entusiasmo, en este nuevo
grandioso esfuerzo que el pueblo está cumpliendo, estos agentes del
fascismo organizaron durante varios días consecutivos el recorrido
por la ciudad de un camión con una enorme inscripción: ¡Organizamos
la lucha contra el fascismo en el frente y la lucha contra el reformismo
en la retaguardia!
Estos contrarrevolucionarios llegan a tal vileza que se guardan bien de pelear
en el frente Contra el fascismo, pero en cambio, en la retaguardia están
prontos para combatir el reformismo, combatiendo por lo tanto los esfuerzos
del Frente Popular para poner en pie de guerra a la nación. ¡Pero
el pueblo de España, haciendo justicia a estos bandidos, camina derecho
a la victoria!
En España la prensa y los representantes del PSUC usan un lenguaje
parecido.
Mundo Obrero, órgano del Partido Comunista de España,
afirmó en su numero del 29-1-1937:
Debemos luchar sin tregua contra los elementos trotskistas. Son los mejores
colaboradores de Franco en nuestro país... El POUM es un puesto avanzado
del enemigo en nuestro propio campo...
En todo movimiento revolucionario los más peligrosos son aquellos
que se disimulan bajo el manto de la amistad, para luego asesinar por la
espalda. En toda guerra los más peligrosos no son los enemigos que
ocupan las trincheras del frente, sino los espías y los saboteadores.
y el POUM se encuentra entre éstos.
En su número del 27 de enero de 1937,
Ahora, órgano
de la Juventud Socialista Unificada, decía: «
liquidemos de
una vez para siempre esta fracción de la quinta columna. El pueblo
soviético, con su implacable justicia contra el grupo de los saboteadores
y asesinos trotskistas, nos señala el camino».
Juan Comorera, influyente representante del PSUC y de la UGT en el gobierno
de Cataluña, dijo en su discurso del 24 de enero de 1937: «
los
que critican al Consejo de la Generalitat son agentes provocadores que actúan
en los bajos fondos sociales». Y todavía agregó:
«
Muerte, no al fascismo que ya ha sido liquidado en el campo de
batalla, sino a los agentes provocadores». En aquel mismo mitin,
Uribe, diputado comunista, proclamó: «
Para ganar la guerra
es necesario extirpar el cáncer del trotskismo», y Carrillo,
secretario general de la Juventud Socialista Unificada, afirmó: «la
política de los trotskistas, al decir que luchan por la revolución
social, es la política de los invasores, es la política de
los fascistas». Hasta la prensa de la UGT ha publicado disparates de
este tipo: «Las estaciones de radio de Torino y de Boizano están
perfectamente sincronizadas con La Batalla, y con las estaciones de radio
del POUM».
{
Claridad, 26 de enero de 1937).
Las difamaciones publicadas contra el POUM son tan gigantescas que merecerían
ser reunidas como documentos de la mala fe del Komintern y de sus sacerdotes
centristas. Basta recordar, para citar un solo ejemplo entre tantos, que
el periódico del partido comunista noruego
Ny Tid {en sus números
del 28 de enero y del 16 de febrero de 1937) llegó a insinuar que
Maurín, fusilado por los fascistas
(1), seguía
vivo y saludable paseándose tranquilamente por las calles de Burgos.
Que la campaña contra el POUM sea inspirada desde Moscú es
una de las múltiples pruebas que tenemos a través de periodistas,
oficiosos como Koltsov, que dirigió los ataques apoyado por la intervención
consular del mismo tipo que aquélla del cónsul ruso en Barcelona,
que denunció expresamente en una nota impresa a
La Batalla
de haberse «
vendido al fascismo internacional».
Moscú, que ha impedido a la España antifascista albergar a
Trotski, que ha opuesto su veto a la representación del POUM en la
Junta de Defensa de Madrid y en el Consejo de la Generalitat de Cataluña.
Moscú, que quiere un gobierno fuerte del cual somos excluidos {«
los
que injurian a la URSS»). Las difamaciones y las amenazas fueron
seguidas de los hechos más lamentables: en Madrid fue invadida y arrasada
la sede de la juventud del POUM; los diarios del POUM fueron suspendidos
y multados, y tanto en
Treball como en
Mundo Obrero han comenzado
a solicitar la supresión del POUM. obviamente, los únicos en
beneficiarse de este estado de cosas son los fascistas.
La Batalla
fue suspendida durante cuatro días por el consejo de la Generalitat
de Cataluña, y de inmediato Radio Burgos informa que las divergencias
en el seno del Frente Popular son cada vez más graves y que el director
de La Batalla ha sido arrestado por la publicación de violentos artículos
contra el gobierno de Valencia. y
Le Temps del 18 de marzo de 1937
dio a conocer los telegramas de Burgos y de Barcelona referentes a la suspensión
del cotidiano poumista, encabezándolos con el título Se agravan
las divergencias políticas.
¿Qué actitud tienen los anarquistas frente a esta lucha entre
el PSUC y el POUM?
El semanario procomunista parisiense
Vendredi del 26 de marzo de 1937
reconoció, a través de la pluma de Marc Bernard, que los anarquistas
«
sirven de elemento moderador entre los dos partidos que se afrontan
con la mayor aspereza: el PSUC y el POUM... Llaman la atención acerca
de que la totalidad de los esfuerzos deben encauzarse en la lucha contra
el enemigo común y dirigen súplicas a uno y a otro partido
para que sus discusiones tengan un tono cortés» .
Y en realidad es así. Un manifiesto de las Juventudes Libertarias
de Barcelona expresa:
No estamos dispuestos a solidarizarnos con aquellos que por simples apetitos
políticos pretenden hundir a algunos compañeros en un vergonzoso
descrédito lanzando gigantescas ondas de calumnia y de infamia contra
ellos, en conocimiento de la mentira. como sucede contra la Juventud Comunista
Ibérica.
Gritamos hoy con toda la fuerza de nuestros pulmones: ¡Basta!, ¡Basta!
Es injusto que por malsanos apetitos se quiera eliminar una organización
que combatió y continúa luchando junto con los demás.
por el triunfo de la Revolución española.
En respuesta al ya citado discurso
pogromista de Comorera,
Solidaridad
Obrera, órgano regional de la CNT, decía el 6 de febrero
de 1937:
Si el compañero Comorera no lo tomase a mal, le daríamos
un consejo fraternal: que sea prudente, que controle su lengua, que demuestre
poseer el sentido de responsabilidad que tanto recomienda a los demás,
que abandone pueriles aspiraciones y trabaje noblemente en pro de la causa
común sin provocar, con sus inoportunas intervenciones, tormentas
de indignación. Que piense que la vieja política es intolerable,
así como son desaconsejables sus procedimientos; que tenga presente
que vivimos en Cataluña, que estamos en el curso de la guerra, y que
luchamos por la revolución.
Los que dicen que quienes critican al Consejo de la Generalitat son agentes
provocadores que agitan los bajos fondos sociales quiebran incluso la disciplina
que es nuestro deber imponer.
El alcalde de Gerona, Expedito Durán, miembro de la CNT, en su discurso
pronunciado durante la sesión municipal del 12 de febrero de 1937,
dijo: «
Es una insensatez que nadie cree -incluso quien la escribió-
decir que el POUM sirve al fascismo. El POUM ha demostrado suficientemente
ser un partido netamente antifascista y auténticamente revolucionario.»
Tanto la CNT como la prensa anarquista en general hicieron análogas
declaraciones.
Un partido que ha tenido varios representantes (Maurín, Etchebehere,
José Oliver, Germinal Vidal, Pedro Villarosa, Louis Blanes, etc.)
caídos en la lucha, y que en proporción ocupa con sus cuadros
y sus pérdidas el segundo lugar en la lucha contra el fascismo, no
puede presentarse -salvo ocultando la verdad y violando la justicia- como
una amalgama de bellacos y de «agentes de Franco-Hitler-Mussolini»,
como continúa presentándolo la prensa del Komintern, desde
Pradva a
L'Humanité, y de
Treball a
Mundo Obrero.
Un partido que incluso predomina en algunas localidades, especialmente en
Cataluña, que tiene millares de hombres en varios frentes, no es una
fuerza despreciable. Hablar de suprimir aquí aquel partido, como predican
algunos del PSUC, es más que un delito contra la libertad, un acto
de sabotaje contra la lucha antifascista.
¿Qué es el POUM?
Surgió en Cataluña en el mes de setiembre de 1935, como consecuencia
de la fusión del Bloque Obrero y Campesino (BOC) con la Izquierda
y los elementos revolucionarios que militaban en el cuadro de la CNT. Esta
organización sindical de tendencia anárquica se adhirió
en el año 1919, bajo la influencia de Pestaña, a la Internacional
Comunista, pero en el Congreso de Zaragoza, en 1922, retomó su propia
autonomía. Un grupo de militantes de la CNT permaneció fiel,
incluso criticando la táctica, a la Internacional Comunista, y se
esforzó, con Maurín a la cabeza, en dar una orientación
marxista al movimiento revolucionario catalán. El Partido Comunista
de España, fundado en 1920 por Borodin, emisario de la Internacional,
se limitó a amalgamar algunos núcleos de simpatizantes socialdemócratas
con el bolchevismo. La Internacional Comunista impuso una política
que provocó numerosas escisiones en el seno del partido. Un primer
grupo se separó junto con Arquer, Miravitlles, Coll, Montserrat, Rodes
y otros, y en 1930 la Federación Comunista Catalana en su totalidad,
en desacuerdo con la directiva
moscovita, fue excluida del partido.
De la fusión de aquella federación con el grupo de la oposición
que se había separado anteriormente del partido surgió en marzo
de 1931 el BOC, que se consolidó en Cataluña, pero tuvo también
algunos contrafuertes en Asturias, Madrid, Levante y en el sur. El BOC por
oposición al peligro fascista, preconizó la «Alianza
Obrera». En septiembre de 1935, como consecuencia de la fusión
del BOC y de la Izquierda Comunista surgió el POUM.
El 19 de julio de 1936 el POUM estuvo junto a la FAI y a la CNT durante la
heroica resistencia al putsch militar-fascista y organizó en columnas
ocho mil hombres que se situaron en varios frentes.
El POUM no puede definirse como un partido trotskista, puesto que no tiene
vínculos directos ni predominantes con Trotski, que lo niega, ni con
sus secuaces, que lo atacan. Existe una pequeña fracción que
a grosso modo puede ser considerada trotskista, pero la mayoría de
los trotskistas españoles estaban fuera del POUM.
Se dice que el POUM está contra la URSS. En realidad, sin embargo,
exalta la revolución rusa de octubre de 1917, declara que acudiría
en defensa del proletariado ruso si éste fuese agredido por un Estado
burgués, y no cesa de elogiar la ayuda aportada por el pueblo ruso
a la España antifascista; pero no quema incienso a Stalin ni se solidariza
con el paneslavismo bolchevique y además niega al gobierno de la URSS
el derecho de imponer su propia política al pueblo español,
a cambio de la ayuda que le presta.
También se dice, finalmente, que el POUM es contrario al Frente Popular.
En realidad, este partido se opone a la tendencia que pretende disociar la
guerra civil de la revolución social.
El programa de la Juventud Comunista Ibérica (POUM), que cuenta con
una fuerza de diez mil adherentes, en febrero de 1937 es el siguiente:
Abrogación de la Constitución burguesa del 14 de abril de
1931 y disolución del Parlamento: asambleas de delegados de los comités
de gestión, de los campesinos y de las milicias para elegir el gobierno
obrero revolucionario; derechos políticos para todos los jóvenes
de dieciocho años, sin distinción de sexos; disolución
de losorganismos de justicia burguesa, y creación de una justicia
obrera; lo mismo en lo referente a la policía: depuración de
la burocracia.
La JCI afirma que para ganar la guerra es necesario: la disolución
de los cuadros del ejército burgués; la movilización
general de la juventud; la dirección militar única; la depuración
de la escuela de guerra y la preparación militar de la juventud; el
desarrollo de una potente industria de guerra y la organización del
trabajo voluntario y obligatorio para la guerra; el empleo de los fascistas
detenidos en el trabajo de fortificaciones.
La JCI no renuncia a la revolución proletaria, que en su concepto
forma una unidad con la guerra civil, y que debe crear una nueva economía
proletaria, caracterizada por la socialización de la gran industria,
de la banca y de la tierra, del monopolio del comercio exterior y de la municipalización
de los servicios públicos.
No todo este programa, que mencionamos en sus puntos más destacados,
coincide con nuestras actuales reivindicaciones, o con nuestras aspiraciones,
pero ninguno de nosotros puede tacharlo de contrarrevolucionario.
Si el POUM fuese una fuerza política predominante en España,
seguramente nuestra crítica tendría materia sobre la cual incidir.
Pero hoy el POUM constituye una considerable fuerza en la lucha antifascista,
así como en las filas de la resistencia a la asfixia de la revolución,
y por lo tanto nuestra divergencia teórica con respecto a ese partido
es poca cosa frente a las actuales y posibles convergencias en el terreno
de la
acción.
Muchos motivos de la crítica, muchas fórmulas de agitación
del POUM, corresponden a la realidad, y son un potencial del desarrollo de
la revolución social española.
Contra la opinión hegemónica y la oblicua maniobra del PSUC,
debemos afirmar, enérgica e infatigablemente, la utilidad de la libre
pluralidad política en el seno de los organismos sindicales y la absoluta
necesidad de la unidad de acción antifascista. Es imprescindible evitar
los tonos frailunos y la práctica franciscana. Es necesario decir
bien alto que cualquiera que insulte y calumnie al POUM, y solicite su supresión,
es un
saboteador de la lucha antifascista que no va a ser tolerado.
Esta toma de posición nuestra, además de adecuarse a la necesidad
de la gravedad de la hora, y de responder al espíritu del anarquismo
constituye la mejor profilaxis contra la dictadura contrarrevolucionaria
que cada vez más se perfila en el programa de restauración
democrática del PSUC y en la disyuntiva entre revolución y
guerra de algunos revolucionarios miopes y desorientados.
(1) En realidad Maurín no había sido fusilado
sino que permanecía encarcelado en una prisión franquista,
donde pasó diez años.