Autobiografía de
Nikolai Ivanovich Bujarin
Notas de Bujarin para la Enciclopedia Granat,
edición de Georges Haupt y Jean-Jacques Marie, que con el título
de Los bolcheviques apareció en ediciones ERA, México,
1972.
Nací en Moscú el 27 de septiembre
de 1888. Mis padres eran ambos maestros. Mi padre, matemático, se
graduó en la facultad de ciencias fisicoquímicas de la Universidad
de Moscú. Fui educado en un ambiente intelectual; a los cuatro años
y medio ya sabía leer y escribir e influido por mi padre, me apasioné
por los libros de historia natural, sobre todo por los de Kogoródov,
Timiriázev V Brehm. Coleccionaba con entusiasmo mariposas y escarabajos
y la casa estaba siempre llena de pájaros. Tenía también
una gran afición por el dibujo. En cuanto a la religión, poco
a poco fui adoptando respecto a ella una actitud escéptica.
Poco antes de mi quinto cumpleaños, nombraron
a mi padre inspector de impuestos en Besarabia. Vivimos allí casi
cuatro añoso Este periodo de mi vida fue, en cierto modo, desde el
punto de vista de mi desarrollo "espiritual", un periodo de emancipación.
carecíamos de libros. En cambio, el ambiente general era e propio
de una pequeña ciudad provinciana remota, con todos sus encantos.
Mi hermano menor y yo fuimos muchísimo más "libres'", y nuestra
equcaci6n mucho menos racional, pues vivíamos "en la calle". Crecimos
en jardines y campos, sabiendo de memoria cada nido de tarántulas
del jardín, cazando mariposas "calaveras" y atacando a los roedores.
Entonces mi gran ilusión era recibir
El atlas de mariposas de Europa y de las posesiones del Asia Central y
otras publicaciones análogas de Devrienne. Después retornamos
a Moscú y, durante cerca de dos años mi padre estuvo sin trabajo.
Tuvimos que sufrir andes dificultades materiales. con frecuencia recogía
huesos y botellas para venderlos por dos o tres kópecks. Juntaba periódicos
viejos, que llevaba a una tiendecita para ganar algunos centavos. Ingresé
entonces en la escuela comunal en segundo de primaria. Mi padre que, en la
vida privada, era un "bohemio", conocía muy bien la literatura rusa
tenía en gran estima a (Henri) Heine. En esta época leía
yo cuanto caía en mis manos. Sabía de memoria páginas
enteras de Heine. así como todo Kuzmá Prutkov. Desde mi más
tierna infancia leía a los clásicos de la literatura. Es curioso
que a esa edad hubiese leído casi todo Moliere y también la
Historia de las literaturas antiguas de Korch. Estas lecturas desordenadas
y al azar me conducían algunas veces a graves extravagancias. Recuerdo,
por ejemplo, que tras 'la lectura de unas estúpidas novelas españolas
me convertí durante la guerra hispano-norteamericana en feroz partidario
de los españoles. Bajo la influencia de Korch, soñaba con la
antigüedad y no dejaba de considerar con menosprecio la vida ciudadana
contemporánea.
Entonces tenía como compañeros de
juego a esos que llaman "golfillos", cosa que no lamento en absoluto. El
juego de las tabas, del "gorodkí" y las peleas eran nuestras ocupaciones
predilectas. Fue en esta época, o acaso un poco más tarde,
cuando sufrí "mi primera crisis espiritual" y cuando renuncié
definitivamente a la religión. Lo que exteriorizaba además
con una actitud "revoltosa", peleándome con todos los demás
muchachitos que aún reverenciaban los sagrados misterios y conseguí
sacar de la Iglesia, oculta bajo mi lengua, “una hostia de Cristo", que deposité
victoriosamente sobre una mesa. Esto no trascurrió sin incidentes.
En ese mismo momento cayó en mis manos la famosa Lectura sobre
el Anticristo de Vladimir Soloviov y, durante algún tiempo me
pregunté si no era yo el mismísimo Anticristo. Como supe por
la lectura del Apocalipsis (que me valió una severa reprimenda
del cura de la escuela) que la madre del Anticristo fue una pecadora, pregunté
a la mía, mujer nada tonta, de honradez excepcional, trabajadora,
que amaba a sus hijos hasta la locura y era virtuosa en extremo, si no era
ella una pecadora; lo que la sumió en el mayor desconcierto, pues
no podía comprender en absoluto de dónde sacaba semejantes
preguntas.
Salí de la escuela siendo el primero,
pero durante un año no pude ingresar a la segunda enseñanza;
a continuación tuve que sufrir un examen para entrar directamente
a sexto, tras de haberme preparado previamente en latín. En el instituto
(el primero de Moscú) tenía casi siempre 5, la mejor nota.
Sin embargo no me esforzaba en absoluto y carecía de diccionario;
copiaba rápidamente las palabras de mis condiscípulos y preparaba
mis lecciones cinco o diez minutos antes de que llegara el profesor. En tercero
o en segundo, comenzamos a organizar círculos, a publicar revistas,
etc. Al principio todo esto era absolutamente inofensivo. Desde Iuego, pasamos
por la etapa Písarev. Luego siguió la etapa de leer literatura
ilegal, después la de fundación de círculos, "organizaciones
estudiantiles", donde entraron los socialistas-revolucionarios y los socialdemócratas;
luego pasé definitivamente al campo marxista.
Al principio, la lectura de la teoría
económica me dejaba una impresión penosa. Tras lo bello y lo
magnífico, "era la mercancía-valor-mercancía". Pero,
penetrando in medias res en la teoría marxista, percibí la
desacostumbrada armonía lógica. Debo decir que fue sin duda
ese rasgo el que me influyó más que ninguno. Las teorías
de los "socialistas-revolucionarios" me parecían un simple revoltijo.
Los liberales que conocía me inspiraron el deseo de protestar violentamente
contra el liberalismo. Después vino la revolución de 1905,
mítines, manifestaciones, etc. Naturalmente tomamos en ella una parte
muy activa. En 1906 me convertí oficialmente en miembro del partido
e inicié el trabajo clandestino. En el momento de los exámenes,
al fin de mis estudios, dirigía una huelga en la fábrica de
papeles pintados Sladkov, con Ilyá Ehrenburg.
Cuando entré a la universidad, me
aproveché de ello, sobre todo para organizar reuniones clandestinas
o para pronunciar algunos discursos teóricos, durante el seminario
de algún profesor respetado y de tendencias liberales. En 1908 fui
elegido para el comité moscovita del partido. En 1909 me eligieron
para el nuevo comité. En esa época, me inclinaba hacia una
tendencia herética, el empirocriticismo, y leía cuanto aparecía
en ruso sobre ese tema. El 29 de mayo de 1909 fui detenido en una reunión
del comité de Moscú; después me soltaron para volver
a detenerme. Me pusieron en libertad bajo fianza, pero en 1910 fui detenido
nuevamente con toda la organización del partido en Moscú (trabajaba
entonces en las organizaciones legales). Permanecí varios meses en
prisión, se me envió a Onega y, para no ser condenado por el
tribunal a trabajos forzados (según el artículo 102) tuve que
fugarme al extranjero. Durante todo el periodo ruso de mi actividad como
miIitante fui un bolchevique ortodoxo (ni “otzonovista” ni conciliador”).
En el extranjero comenzó un nuevo
periodo de mí vida. En los primeros tiempos vivía con familias
de obreros y pasaba los días en las bibliotecas. Si había adquirido
en Rusia conocimientos generales y otros más especializados en el
dominio de la cuestión agraria, no cabe duda de ue las bibliotecas
extranjeras me proporcionaron un capital esencial.
Después conocí a Lenin, que
evidentemente tuvo sobre mí una infIuencia enorme. En tercer lugar
aprendí lenguas extranjeras y por la práctica me familiarice
con el movimiento obrero europeo. Fue en el extranjero donde verdaderamente
mi actividad literaria dentro (correspondencia en Pravda, artículos
en Prosveschenie, primer estudio impreso en Die Neüe Zeit de Tugan-Baranovski).
En todas partes me esforzaba por toma parte activa en el movimiento obrero.
Antes de la guerra fui detenido en Austria. Donde, había ido a escuchar
a Bohm-Bawerk y a von Wieser y me expulsaron de Suiza. Con muchas dificultades
estuve (estuve detenido temporalmente en Newsclastle), fui a Suecia, donde,
con mi amigo íntimo Piatakov, trabajé intensamente en las bibliotecas,
hasta que mi detención puso fin a esta actividad (proceso de Heglund).
Después viví cierto tiempo en Noruega (participé activamente
en la publicación de Klasskampen, órgano de los “Jóvenes”),
luego me vi forzado a partir clandestinamente para Norteamérica. Allí
me convertí en jefe de redacción de Novy Mir, tomé parte
en la formación del ala izquierda del movimiento socialista, etc...
Tras la revolución (de febrero), regresé
a Rusia por Japón, fui detenido en Cheliabinsk por los mencheviques,
acusado de agitación entre los soldados. A mi llegada a Moscú,
me convertí en miembro del comité ejecutivo del soviet de Moscú
y del comité de la ciudad y en redactor de Sotsialdemokrat y de la
revista Spartak. Siempre formé parte del ala izquierda del partido
(en el extranjero defendí la tesis de la inexorabilidad de una revolución
social en Rusia).
En el VI Congreso del partido, fui elegido
para el CC, del que sigo formando parte. Entre las etapas más importantes
de mi vida política considero indispensable llamar la atención
sobre el periodo del tratado de Brest-Litovsk, donde a la cabeza de los comunistas
de izquierda, cometí una enorme falta política. Durante todo
el periodo que siguió, la influencia que ejerció sobre mí
Lenin, a quien debo, más que a ningún otro, mi educación
marxista, no hizo sino aumentar. Tuve la satisfacción, no sólo
de figurar entre sus partidarios, sino también de tratarlo como hombre
y camarada. En el presente soy miembro del 00, del Politburó, del
presídium del comité ejecutivo de la Komintern y jefe de redacción
de Pravda, literato, conferenciante, agitador y propagandista del partido.
He aquí mis obras teóricas
más importantes :
1. La economía mundial y el imperialismo.
2. La economía política del rentista (crítica de la
teoría del valor y del beneficio en la llamada escuela austriaca).
3. La economía en el periodo de transición (ensayo de un análisis
teórico de las leyes fundamentales de la disgregación del capitalismo
y de la reorganización social en las condiciones de la dictadura del
proletariado).
4. Teoría del materialismo histórico.
5.. Ataque, selección de artículos teóricos (contra
Böhm-Bawerk, Struve. Tugan-Baranovski, Oppenheimer, etc).
6. El imperialismo y la acumulación del capital (análisis
del proceso de la producción, teoría del mercado y de las crisis,
en relación con la crítica de las teorías de Rosa Luxemburgo
y de Tugán-Baranovski).
Entre las obras menores de divulgación que
tuvieron amplia difusión, figuran: El ABC del comunismo, en
colaboración con Preobrazhenski; El programa de los comunistas bolcheviques,
etc; luego el trabajo histórico De la dictadura del zarismo a la dictadura
del proletariado y Sobre la cuestión del trotskismo; en esta ultima
selección se ofrece un análisis teórico de la línea
correcta e incorrecta (ortodoxia y heterodoxia) de la política económica,
en las condiciones del régimen soviético con respecto
a las relaciones entre la ciudad y el campo. Además he publicado
toda una serie de folletos de segundo orden, artículos de periódicos...Muchos
de estos trabajos son, sobre todo, folletos de divulgación, traducidos
en diversas lenguas europeas y asiáticas.
Comentario de Jean-Jacques Marie
El que Lenin denominó en su
Testamento “el niño querido del partido”, ha seguido sin duda la carrera,
al parecer, más enigmática y al mismo tiempo más significativa
de todos los dirigentes bolcheviques. En efecto, no se puede explicar por
una inconsecuencia histórica, por debilidad de carácter o por
una preocupación manipuladora para su propio éxito, la evolución
que desplazó a Bujarin de la extrema izquierda del bolchevismo, en
1918 (y en los años precedentes), a la extrema derecha desde 1924.
Bujarin se acelera por las ideas con una pasión que lo distingue de
Stalin en el momento de su más intima alianza. La evolución
de Bujarin refleja, a través de los rasgos personales de su carácter,
las transformaciones del bolchevismo entre 1917 y 1924-25 así como
los cambios del medio y de la situación en que se mueve. Espíritu
sistemático, Bujarin lo es en odos los sentidos de la palabra: trata
de comprender los problemas políticos, económicos y sociales
trasladándolos a un sistema global y coherente; y al mismo tiempo
lleva este sistema hasta los límites más extremos de su coherencia
interna. La armonía y la abstracción le satisfacen y arrebatan.
Además ignora toda preocupación táctica y, cuando "maniobra”,
como todo político, las preocupaciones tácticas se ajustan
a su política, no se derivan de ella. Es lo que Lenin explica en su
Testamento.
"Bujarin es el teórico más preciado
y más eminente del partido [...) No obstante sus opiniones no pueden
considerarse como plenamente marxistas sin grandes reservas, pues hay en
él algo de escolástico (jamás estudió la dialéctica
y creo que nunca la comprendió plenamente)."
Los comienzos de la carrera de Bujarin recuerdan
los de otros militantes bolcheviques de cierta envergadura que conocieron
Europa. Un detalle divertido: en 1912 Bujarin conoció personalmente
a Lenin en Cracovia y después fuer a Viena. Estando allí en
enero de 1913, Lenin le pide que guíe en las bibliotecas al
joven militante Stalin, que tiene el encargo de escribir un folleto sobre
el marxismo y la cuestión nacional. Bujarin escoge y traduce para
Stalin las citas adecuadas de Kautsky, Bauer, Springer y Strasser.
Derrotista convencido desde 1914, Bujarin encarna
ante todo el izquierdismo más consecuente. En 1915 estimula, con Eugenie
Bosch y Piatakov la oposición a las tesis de Lenin sobre la
cuestión nacional. A sus ojos, la autodeterminación nacional
es utópica y nociva. En 1916, se opone a la autodeterminación
nacional en nombre de la autodeterminación de los, trabajadores, que
expresa así en el ABC del comunismo, escrito en colaboración
con Preobrazhenski: "Reconocemos el derecho a disponer de sí misma
no a una nación en general. Si no sólo a la mayoría
trabajadora". En 1916 polemiza con Lenin sobre el Estado, que denuncia en
general como "un nuevo Leviatán". En abril de 1929, Stalin le reprocha,
como si se tratara de un crimen de lesa majestad, su pretensión de
tener la razón sobre este punto frente a Lenin
El hálito de la revolución lo transporta
y arrebata. Pasan los años siguientes, la guerra civil, la espera
de la revolución europea, en un estado de entusiasmo permanente. En
el VI Congreso de agosto de 1917, llama a la “guerra santa en nombre de los
intereses del proletariado”. Como la inmensa: mayoría de los dirigentes
bolcheviques, no concibió, en efecto, la Revolución Rusa sino
como un momento de la revolución mundial. También la paz de
Brest-Litovsk le parece al mismo tiempo una traición al proletariado
europeo y un compromiso infame e inaceptable. La exaltación permanente
que acompaña, en efecto, la sistematización de las ideas en
Bujarin, lo llevó entonces a situar cada problema sobre e terreno
único de los principios. El rigor moral y el heroísmo de la
pureza llevan consigo el rechazo de la táctica y del compromiso, considerados,
no como un acto político, sino como una capitulación moral,
incluso si tienen apariencia de ello: “Preservando nuestra república
socialista -decía entonces- vamos a perder la posibilidad de un movimiento
internacional.". Pero no cabe duda de que una tendencia profunda se convirtió
en realidad a raíz de la comunicación hecha por Trotsky de
las proposiciones franco-inglesas de apoyo, en caso de reanudar la guerra
contra Alemania. Bujarin respondió: "Es inadmisible aceptar el apoyo
de los imperialistas” y "hace proposiciones concretas: no aceptar ningún
tratado concerniente a la compra de armamentos ya la utilización de
los servicios de oficiales e ingenieros con las misiones francesas, inglesas
y norteamericanas". Los “comunistas de izquierdas" fundaron entonces un órgano
de su fracción, el Kommunist. El editorial de su primer número,
firmado por Bujarin y Rádeck, proclamaba: "Debemos morir con gesto
magnífico, empuñando la espada y gritando: ¡la paz es
la deshonra! ¡El honor es la guerra!”. Una vez tomada la decisión,
cae en brazos de Trotsky y llora: "Estamos convirtiendo al partido en un
montón de estiércol"
Cuando Lenin evocó
la posibilidad de sacrificar la Revolución Rusa por la revolución
alemana, se trataba de una eventualidad política fundada en la importancia
del proletariado alemán. En Bujarin la conjunción del entusiasmo
y de la desesperación se resolvía en un espíritu de
lógica rigurosa, pero formal. en un gesto o en una política
de frase. Naturalmente, es actitud solo era la traducción a ultranza
del sentimiento profundo que tenía Bujarin de la unidad mundial de
la lucha de clases y de la comunidad de destino que unía a los proletarios
del mundo entero. Pero de esto no se derivaba ninguna estrategia, sino la
idea que una noche pasó por su cabeza y las de algunos camaradas de
fracción: deponer a Lenin y sustituirlo, a la cabeza de un Gobierno
de coalición comunistas de izquierda con socialrevolucionarios
de izquierda, por Piatakov. La idea quedó en idea. Cuatro meses mas
tarde cuando los socialrevolucionarios se levantaron en Moscú, Trotsky
los aplastó en la calle y Bujarin...en las columnas de Pravda, donde
contó más tarde esa sombra de complot. Esto serviría
a Vishinsky en 1938, para acusar a Bujarin de haber preparado el asesinato
de Lenin en 1918.
La guerra civil instauró
empíricamente un sistema al cual los bolcheviques dieron enseguida
el nombre de "comunismo de guerra", y que subordinaba el conjunto de Ia vida
política, económica y social a un aparato de Estado tentacular.
Bujarin, que a principios de 1918 se había alzado contra los compromisos
con el capital privado y reclamaba la nacionalización íntegra
de los medios de producción, teoriza sobre el "comunismo de guerra",
como un momento en la marcha hacia el socialismo. Ésta es sin duda
la razón de que cuando se produce la querella sindical en la primavera
de 1921 -después de haber constituido un "grupo tapón” entre
Trotsky, partidario de la "militarización de los sindicatos", y Lenin,
partidario de una relativa autonomía sindical- se alinea en la posición
del primero.
La NEP y el reflujo de la revolución
europea, subrayado por el fracaso de la revolución alemana de octubre
1923, alteran la visión de Bujarin. Su sensibilidad exacerbada hace
que perciba y viva las transformaciones de Rusia y su aislamiento. Que transfiera
a ella la pasión que la revolución mundial suscita en
él. Incapaz de transigir e inapropiado para las transiciones, realiza
un viraje brutal que se anuncia desde octubre de 1922. En esta fecha se opone
al mantenimiento del monopolio del comercio exterior, así como Stalin
y la mayoría del comité central. Lenin, con una presciencia
notable en un hombre gravemente enfermo, escribe entonces: "Bujarin toma
la defensa del especulador, del pequeñoburgués y de las capas
superiores del campesinado contra el proletariado industrial.”
. Hasta entonces Bujarin había estado muy ligado a Trotsky"
de una manera que este último declara "típicamente bujariniana:
es decir, medio histérica, medio infantil”. La crisis de las tijeras
nacida de la NEP y del fracaso de la revolución alemana de octubre,
los arroja a los dos extremos del partido. No vuelven a encontrarse sino
en junio de 1925, para redactar una resolución del comité centra
sobre literatura y el arte. Entonces se entabla la lucha por
el nuevo rumbo, donde cristaliza la oposición de izquierda (invierno
de 1923). Bujarin sostiene el aparato crítico, explicando que la Rusia
soviética se enfrenta a dos peligros: el kulak y la amenaza “político-democrática”,
y denuncia en la oposición a un grupo potencialmente antipartido.
Afirma entonces que el capitalismo ha alcanzado
un periodo de "estabilización", relegando a fecha lejana toda perspectiva
de revolución mundial. y que la Rusia soviética, aislada, había
de construir, con sus solos esfuerzos el socialismo. Stalin descubre "el
socialismo en un solo país" v lo enuncia. Bujarin lo demuestra elaborando
la teoría complementaria de "la edificación del socialismo
a paso de tortuga" fundada sobre la integración pacifica y voluntaria
del kulak -único productor de excedentes- en el socialismo.
Por tanto había que evitarse todo cuanto pudiera asustar al campesino
en general y al kulak en particular. Así Bujarin se alza contra los
partidarios de la industrialización acelerada. Desde fines de 1924,
entabla una violenta polémica contra su antiguo compañero de
pluma Preobrazhenki y su teoría de la "acumulación primitiva
socialista”. Siempre entero, el 17 de abril de 1925, declara: "Debemos decir
a los campesinos, a todos los campesinos, que han de enriquecerse."
Durante cuatro años es el ideólogo
y la pantalla de Stalin. A veces será hasta el inquisidor. En el XV
Congreso pronuncia un discurso ardiente contra la oposición excomulgada
y cuyos miembros van a emprender el camino de la deportación: “El
telón de hierro de la historia está ahora mismo a punto de
caer".
Presidente de la internacional -en
lugar de Zinoviev- desde 1926, su descenso se anuncia en el momento mismo
en que la victoria de la derecha parece total. Apenas la oposición
de izquierda queda excomulgada, los campesinos se niegan a entregar su grano.
El hambre ronda en torno de las ciudades. El aparato amenazado responde sus
respuestas, día a día, anunciando un giro político contra
los kulaks, hacia la colectivización y la industrialización.
Desde julio de 1928, Bujarin, enloquecido, confía sus temores a Kamenev:
"Stalin nos estrangulará a todos." Enumera sus fuerzas y manifiesta
su repugnancia a emplearlas, antes de estar seguro de que el comité
central comprenderá y seguirá. Stalin descarta, uno a uno a
sus partidarios o los corrompe, entablando el combate contra la derecha desmoralizada,
y sin embargo, mayoritaria en el partido y en el país Bujarin tiene
veleidades de resistencia. Capitula. En julio es relevado de la presidencia
de la Internacional y después Stalin lo hace presidente del VI Congreso,
que promulga una política ultraizquierdista (el "tercer periodo")
contraria a la de Bujarin; en noviembre es excluido del Politburó
y hace su autocrítica, con Rikov y Tomsky, ese mismo mes: "Nuestras
opiniones [. . .] se han revelado erróneas. Reconocemos nuestras faltas."
Stalin le deja un trampolín en el comité central.
En 1933, Stalin lo nombra director de Izvestia.
Rinde homenaje al secretario general en el XVI Congreso, pero, de paso por
París, al año siguiente, dice en tono confidencial: "Es el
diablo y añade: "Nos precipitamos todos en sus fauces sabiendo con
toda seguridad que nos devorará". Es miembro de la comisión
de redacción de la "Constitución estalinista" de 1936. Encausado
con Rikov y Tomsky por los acusados del primer proceso de Moscú, se
beneficia de un desistimiento, pero es detenido en 1937 y condenado a ocho
años de prisión. Llevado ante el comité central, trata
de defenderse, pero dicho comité diezmado y aterrado, acalla su voz
con un griterío. Es el acusado principal del tercer proceso de Moscú:
quiso asesinar a Lenin. en 1918, trabajó con Trotsky y con la Gestapo
para restaurar el capitalismo en la URSS. En su última declaración
de doble sentido, afirma: “Nos hemos alzado contra el gozo de la nueva vida,
con métodos de lucha de los más criminales. Rechazo la acusación
de haber atentado contra la vida de Vladimir Ilich, pero, cómplices
de la contrarrevolución, conmigo a la cabeza, hemos tratado de matar
la obra de Lenin, continuada por Stalin con prodigioso éxito [...]
Es preciso ser Trotsky para no desarmarse. Mi deber aquí es mostrar
que en el paralelogramo de las fuerzas que han formado la táctica
contrarrevolucionaria, Trotsky ha sido el motor principal del movimiento."
Acusado de haber participado en el asesinato
de Kirov, de Kuibyshev, de Menzhinsky, de Gorki y de su hijo Peshkov, Bujarin
firma también una última capitulación irónica
y ambigua, donde cada palabra remite a su contraria. Es la dialéctica
del ratón y el gato.
Bujarin el riguroso era también Bujarin
el débil, "de lágrimas fáciles" (Trotsky). Su entusiasmo,
su pasión, su ternura por aquellos que reconoce como superiores (el
Lenin de todos los tiempos, el Trotsky de la guerra civil) permitían
que inteligencias más frías se burlaran de él. Los compañeros
de Stalin la llamaban Bujarchik (diminutivo de Bujarin). Para conmover a
un congreso ¿qué medio mejor que el empleado por Stalin contra
la nueva oposición en diciembre de 1925: "¿Quieren la sangre
de Bujarin? ¡Pues, no se la daremos!". Fue a veces juguete de aquellos
que se imaginaba que dirigía: el cálculo sólo era en
él un momento de exaltación. Trotsky y Lenin insistieron sobre
ese rasgo que le era característico: "La naturaleza de este hombre
es tal, que debe siempre apoyarse e alguien, depender de alguien, adherirse
a alguien. No es, desde entonces sino un médium, a través del
cual algún otro habla y actúa." (Trotsky. "Conocemos toda la
dulzura del camarada Bujarin, una de sus cualidades por la que se le ama
tanto or la cual no se puede evitar amarle. Sabemos que se le ha bautizado
más de una vez, bromeando, con el nombre de 'cera blanda'. Está
probado que en esa 'cera blanda' cualquier individuo 'desprovisto de principio’,
cualquier 'demagogo puede escribir lo que mejor le parezca. El camarada Kamenev
es quien ha utilizado esas expresiones brutales entre comillas [...) y tenía
derecho a hacerlo."
Cierto día de 1918, Lenin preguntó
a Trotsky: "Si los guardias blancos nos mataran a ti a mí, ¿crees
que Bujarin Sverdlov, podrían salir adelante?”.. Por el contrario
de lo que dice el profesor Carr, Bujarin era, pues, un "heredero" posible
y Lenin le concedió en su Testamento un lugar más importante
que a Zinoviev, Kamenev y Piatakov. Pero no podía ser ni Maquiavelo
ni Bonaparte.