Como la crisis del 29, o más… Un nuevo
contexto mundial
François Chesnais
Exposición realizada en el encuentro organizado
por Herramienta el 18 de septiembre de 2008. La desgrabación y preparación
para su publicación es de Aldo Casas. El autor forma parte del Consejo
científico de ATTAC-Francia, director deCarré rouge, y miembro
del Consejo asesor de Herramienta, con la que colabora asiduamente.
"La crisis va a desenvolverse de tal modo que las primeras y realmente
brutales manifestaciones de la crisis climática mundial que hemos
visto van a combinarse con la crisis del capital en cuanto tal"
La tesis que voy a presentar sostiene que el año pasado se produjo
una verdadera ruptura que deja atrás una larga fase de expansión
de la economía capitalista mundial; y que esa ruptura marcó
el inició de un proceso de crisis con características que son
comparables con la crisis de 1929, aunque se desarrollará en un contexto
muy distinto.
Lo primero que hay que recordar es que la crisis de 1929 se desarrolló
como unproceso: un proceso que tuvo comienzo en 1929, pero cuyo punto culminante
se dio bastante después, en 1933, y que luego abrió paso a
una larga fase de recesión. Digo esto para subrayar que, en mi opinión,
estamos viviendo las primeras etapas, pero realmente las primeras, primerísimas
etapas, de un proceso de esa amplitud y esa temporalidad. Y que lo que por
estos días está ocurriendo y tiene como escenario los mercados
financieros de Nueva York, de Londres y de otros grandes centros bursátiles,
es solamente un aspecto -y tal vez no sea el aspecto mas importante- de un
proceso que se debe interpretar como un proceso histórico.
Estamos frente a uno de esos momentos en los que la crisis viene a expresar
los límites históricos del sistema capitalista. No se trata
de alguna versión de la teoría de "la crisis final" del capitalismo
o algo por el estilo. De lo que sí se trata, en mi opinión,
es de entender que estamos enfrentados a una situación en la que se
expresan estos límites históricos de la producción capitalista.
Y aunque no quisiera aparecer como un Pastor con su Biblia marxista, quiero
leerles un pasaje de El capital:
El verdadero límite de la producción capitalista es el mismo
capital;es el hecho de que, en ella, son el capital y su propia valorización
lo que constituye el punto de partida y la meta, el motivo y el fin de la
producción; el hecho de que aquí la producción sólo
es producción para el capi tal y no, a la inversa, los medios de producción
simples medios para ampliar cada vez más la estructura del proceso
de vida de la sociedad de los productores. De aquí que los límites
dentro de los cuales tiene que moverse la conservación y valorización
del valor-capital, la cual descansa en la expropiación y depauperación
de las grandes masas de los produc tores, choquen constantemente con los
métodos de producción que el capital se ve obligado a emplear
para conseguir sus fines y que tienden al aumento ilimitado de la producción,
a la producción por la producción misma, al desarrollo incondicional
de las fuerzas sociales productivas del trabajo. El medio empleado -desarrollo
incondicional de las fuerzas sociales productivas- choca constantemente con
el fin perseguido, que es un fin limitado: la valorización del capital
existente. Por consiguien te, si el régimen capitalista de producción
constituye un medio histórico para desarrollar la capacidad productiva
material y crear el mercado mun dial correspondiente, envuelve al propio
tiempo una contradicción cons tante entre esta misión histórica
y las condiciones sociales de producción propias de este régimen.
[1]
Bueno, seguramente hay algunas palabras que hoy ya no utilizaríamos,
como esas de "misión histórica"... Pero creo que lo que iremos
viendo en los años que vendrán, se dará precisamente
sobre la base de que ya se ha creado en toda su plenitud ese mercado mundial
intuido por Marx. Es decir, tenemos un mercado y una situación mundial
diferentes a las de 1929, porque en ese entonces países como China
y como India eran todavía semicoloniales, en tanto que ahora ya no
tienen ese carácter; son grandes países que, más allá
de que tengan un carácter combinado que requiere un cuidadoso análisis,
son ahora partícipes de pleno derecho dentro de una economía
mundial única, una economía mundial unificada en un grado desconocido
hasta esta etapa de la historia. La cita puede ayudarnos a entender el momento
actual y la crisis que se ha iniciado precisamente en este marco de un sólo
mundo.
Un nuevo tipo de crisis
En mi opinión, en esta nueva etapa, la crisis va a desenvolverse de
tal modo que las primeras y realmente brutales manifestaciones de la crisis
climática mundial que hemos visto van a combinarse con la crisis del
capital en cuanto tal. Entramos en una fase que plantea realmente una crisis
de la humanidad, dentro de complejas relaciones en las que están también
los acontecimientos bélicos, pero lo más importantes es que,
incluso excluyendo el estallido de una guerra de gran amplitud que en el
presente solo podría ser una guerra atómica, estamos enfrentados
a un nuevo tipo de crisis, a una combinación de esta crisis económica
que se ha iniciado con una situación en la cual la naturaleza, tratada
sin la menor contemplación y golpeada por el hombre en el marco del
capitalismo, reacciona ahora de forma brutal. Esto es algo casi excluido
de nuestras discusiones, pero que va a imponerse como un hecho central.
Por ejemplo, muy recientemente, leyendo el trabajo de un sociólogo
francés, me enteré de que los glaciares andinos de los que
fluye el agua con que se abastecen La Paz y El Alto, están agotados
en más de un 80% y se estima que dentro de quince años La Paz
y El Alto ya no tendrán agua... y sin embargo, esto es algo que nunca
se trató, nunca se discutió un hecho de tal magnitud que puede
hacer que la lucha de clases en Bolivia, tal como la conocimos, se modifique
sustancialmente, por ejemplo haciendo que el tan controvertido traslado de
la capital a Sucre se imponga como algo "natural", porque se acabe el agua
en La Paz.
Estamos entrando a un período de ese tipo y el problema es que casi
no se habla de eso, mientras que en los ambientes revolucionarios se sigue
discutiendo de cosas que en este momento resultan minucias, cuestiones completamente
mezquinas en comparación con los desafíos a los que estamos
enfrentados.
Límites inmanentes del capitalismo
Para seguir con la cuestión de los límites del capitalismo,
quiero llamar la atención sobre una cita de Marx, inmediatamente anterior
a la ya citada: "La producción capitalista aspira constantemente a
superar estos límites inmanentes a ella, pero solo puede superarlos
recurriendo a medios que vuelven a levantar ante ella estos mismos límites
todavía con mayor fuerza".[2] Esta indicación nos introduce
al análisis y a la discusión de los medios a los que se recurrió,
durante los últimos treinta años, para superar los límites
inmanentes del capital.
Esos medios han sido, en primer lugar, todo el proceso de liberalización
de las finanzas, del comercio y de la inversión, todo el proceso de
destrucción de las relaciones políticas surgidas a raíz
de la crisis del 29 y de los años treinta, después de la Segunda
Guerra Mundial y de las guerras de de liberación nacional... Todas
esas relaciones, que expresaban la dominación del capital pero representaban
al mismo tiempo formas de control parcial del mismo capital, fueron destrozadas
y, por algún tiempo, al capital le pareció que con esto se
superaban los límites puestos a su actuación.
La segunda forma que se eligió para superar esos límites inmanentes
del capital ha sido recurrir, en una escala sin precedentes, a la creación
de capital ficticio y de medios de crédito para ampliar una demanda
insuficiente en el centro del sistema.
Y la tercera forma, la más importante históricamente para el
capital, ha sido la reincorporación, en cuanto elementos plenos del
sistema capitalista mundial, de la Unión Soviética y sus "satélites",
y de China.
Sólo en el marco de las resultantes de estos tres procesos es posible
captar la amplitud y la novedad de la crisis que se inicia.
Liberalización, mercado mundial, competencia…
Comencemos por interrogarnos sobre qué ha significado la liberalización
y la desregulación llevadas a cabo a escala mundial, con la incorporación
del antiguo "campo" soviético y la incorporación y modificación
de las relaciones de producción en China... El proceso de liberalización
y desreglamentación ha significado el desmantelamiento de los pocos
elementos regulatorios que se habían construido en el marco internacional
al salir de la Segunda Guerra Mundial, para entrar en un capitalismo totalmente
desreglamentado. Y no sólo desreglamentado, sino también un
capitalismo que ha creado realmente el mercado mundial en el pleno sentido
del término, convirtiendo en realidad lo que era en Marx una intuición
o anticipación. Puede ser útil precisar el concepto de mercado
mundial e ir tal vez más allá de la palabra mercado. Se trata
de la creación de un espacio libre de restricciones para las operaciones
del capital, para producir y realizar plusvalía tomando este espacio
como base y proceso de centralización de ganancias a escala verdaderamente
internacional. Ese espacio abierto, no homogéneo pero con una reducción
drástica de todos los obstáculos a la movilidad del capital,
esa posibilidad para el capital de organizar a escala universal el ciclo
de valorización, está acompañada por una situación
que permite poner en competencia entre sí a los trabajadores de todos
los países. Es decir, se sustenta en el hecho que el ejército
industrial de reserva es realmente mundial y que es el capital como un todo
el que rige los flujos de integración o de repulsión, en las
formas estudiadas por Marx.
Este es entonces el marco general de un proceso de "producción para
la producción" en condiciones en que la posibilidad para la humanidad
y las masas del mundo de acceder a esa producción es totalmente limitada...
y por lo tanto, el cierre exitoso del ciclo de valorización del capital,
para el capital en su conjunto, y para cada capital en particular, se hace
cada vez más difícil. Y por eso se incrementan y se hacen más
determinantes en el mercado mundial "las leyes ciegas de la competencia".
Los bancos centrales y los gobiernos pueden proclamar que acordarán
entre sí y colaborarán para impedir la crisis, pero no creo
que se pueda introducir la cooperación en el espacio mundial convertido
en escenario de una tremenda competencia entre capitales. Y ahora, la competencia
entre capitales va mucho más allá de las relaciones entre los
capitales de las partes más antiguas y más desarrolladas del
sistema mundial con los sectores menos desarrollados desde el punto de vista
capitalista. Porque bajo formas particulares e incluso muy parasitarias,
en el marco mundial se han dado procesos de centralización del capital
por fuera del marco tradicional de los centros imperialistas: en relación
con ellos, pero en condiciones que también introducen algo totalmente
nuevo en el marco mundial.
Durante los últimos quince años, y en particular durante la
última etapa, se han desarrollado, en determinados puntos del sistema,
grupos industriales capaces de integrarse como socios de pleno derecho en
los oligopolios mundiales. Tanto en la India como en China se han conformado
verdaderos y fuertes grupos económicos capitalistas. Y en el plano
financiero, como expresión del rentismo y del parasitismo puro, los
llamados Fondos Soberanos se han convertido en importantes puntos de centralización
del capital bajo la forma dinero, que no son meros satélites de los
Estados Unidos, tienen estrategias y dinámicas propias y modifican
de muchas maneras las relaciones geopolíticas de los puntos clave
en que la vida del capital se hace y se hará.
Por eso, otro elemento a tener en cuenta es que esta crisis tiene como otra
de sus dimensiones la de marcar el fin de la etapa en que los Estados Unidos
pudieron actuar como potencia mundial sin parangón... En mi opinión,
hemos salido del momento que analizara Mézáros en su libro
de 2001, y los Estados Unidos serán sometidos a prueba: en un plazo
temporal muy corto, todas sus relaciones mundiales se han modificado y deberá,
en el mejor de los casos, renegociar y reordenar todas sus relaciones en
base al hecho de que deberán compartir el poder. Y esto, por supuesto,
es algo que nunca se produjo de forma pacífica en la historia del
capital... Entonces, primer elemento: uno de los métodos elegidos
por el capital para superar sus límites se ha transformado en fuente
de nuevas tensiones, conflictos y contradicciones, indicando que una nueva
etapa histórica se abrirá paso a través de esta crisis.
Creación incontrolada de capital ficticio
El segundo medio utilizado para superar los limites para el capital de las
economías centrales fue que todas ellas recurrieron a la creación
de formas totalmente artificiales de ampliación de la demanda efectiva,
las que, sumándose a otras formas de creación de capital ficticio,
generaron las condiciones para la crisis financiera que se está desarrollando
hoy. En el artículo que los compañeros de Herramienta tuvieron
la gentileza de traducir al castellano y publicar,[3] abordé con cierto
detenimiento esta cuestión del capital ficticio y los nuevos procesos
que se han dado dentro del proceso mismo de acumulación de capital
ficticio. Para Marx, el capital ficticio es la acumulación de títulos
que son "sombra de inversiones" ya hechas pero que, como títulos de
bonos y de acciones aparecen con el aspecto de capital a sus poseedores.
No lo son para el sistema como un todo, para el proceso de acumulación,
pero sí lo son para sus poseedores y, en condiciones normales de cierre
de los procesos de valorización del capital, rinden a sus poseedores
dividendos e intereses. Pero su carácter ficticio se revela en situaciones
de crisis. Cuando sobrevienen crisis de sobreproducción, quiebra de
empresas, etcétera, se advierte que ese capital no existía...
por eso también puede leerse a veces en los periódicos que
tal o cual cantidad de capital "desapareció" en algún sacudón
bursátil: esas sumas nunca habían existido como capital propiamente
dicho, a pesar de que, para los poseedores de esas acciones, representaban
títulos que daban derecho a dividendos e intereses, a percibir ganancias…
Por supuesto, uno de los grandes problemas de hoy es que en muchísimos
países los sistemas de jubilación están basados en capital
ficticio, con pretensiones de participación en los resultados de una
producción capitalista que puede desaparecer en momentos de crisis.
Toda la etapa de la liberalización y globalización financiera
de los años 80 y 90 estuvo basada en acumulación de capital
ficticio, sobre todo en manos de Fondos de inversión, Fondos de pensiones,
Fondos financieros... Y la gran novedad desde finales o mediados de los años
90 y a todo lo largo de los años 2000 fue, en los Estados Unidos y
en Gran Bretaña en particular, el empuje extraordinario que se dio
a la creación de capital ficticio en la forma de crédito. De
crédito a empresas, pero también y sobre todo de créditos
a los hogares, créditos al consumo y más que nada créditos
hipotecarios. Y eso hizo dar un salto en la masa de capital ficticio creado,
originando formas aún más agudas de vulnerabilidad y fragilidad,
incluso frente a choques menores, incluso frente a episodios absolutamente
predecibles. Por ejemplo, en base a todo lo estudiado anteriormente, se sabía
que un boom inmobiliario se termina, que inexorablemente hay un momento en
el que, por procesos internos muy bien estudiados, se acaba; y si puede ser
relativamente comprensible que en el mercado accionario existiera la ilusión
de que no había límites para la suba en el precio de las acciones,
en base a toda la historia previa se sabía que eso no podía
ocurrir en el sector inmobiliario: cuando se trata de edificios y casas es
inevitable que llegue el momento en que el boom acaba. Pero se colocaron
en tal situación de dependencia que ese acontecimiento completamente
normal y previsible se transformó en una crisis tremenda. Porque a
todo lo que ya dije, se añadió el hecho de que durante los
dos últimos años los préstamos se hacían a hogares
que no tenían la menor posibilidad de pagar. Y además, todo
eso se combino con las nuevas "técnicas" financieras que traté
de explicar con un grado aceptable de vulgarización en mi artículo
de Herramienta, permitiéndose así que los bancos vendieran
bonos en condiciones tales que nadie podía saber exactamente qué
estaba comprando… hasta el fuerte estallido de los "subprime", en 2007.
Ahora están en el proceso de desmontaje de ese proceso. Pero dentro
de ese desmontaje hay procesos de concentración del capital financiero.
Cuando el Bank of America compra Merrill Lynch, estamos ante un proceso de
concentración clásico. Y vemos además estos procesos
de estatización de las deudas, que implican la creación inmediata
de más capital ficticio. La Reserva Federal de los Estados Unidos
crea más capital ficticio para mantener la ilusión de un valor
del capital que está a punto de derrumbarse, con la perspectiva de
tener en algún momento dado la posibilidad de aumentar fuertemente
la presión fiscal, pero en realidad no puede hacerlo porque eso significaría
el congelamiento del mercado interno y la aceleración de la crisis
en tanto crisis real. Asistimos, pues, a una fuga hacia adelante que no resuelve
nada. Dentro de ese proceso existe también el avance de los Fondos
Soberanos que buscan modificar la repartición intercapitalista de
los flujos financieros a favor de los sectores rentistas que han acumulado
estos fondos. Y esto es un factor de perturbación aun mayor en el
proceso.
Quiero recordar, para terminar con este punto, que ese déficit comercial
de 5 puntos del PBI es lo que ha conferido a los Estados Unidos la particularidad
de ese lugar clave para la concreción del ciclo del capital en el
momento de realización de la plusvalía, para el proceso capitalista
en su conjunto. Enfrentados ahora a una casi inevitable retracción
económica, se plantea como el gran interrogante si, en un corto lapso,
la demanda interna China podrá pasar a ser el lugar que garantice
ese momento de realización de la plusvalía que se daba en los
Estados Unidos. La amplitud de la intervención del Tesoro es muy fuerte
y logró que la contracción de la actividad en los Estados Unidos
y la caída en las importaciones haya sido hasta ahora muy limitada.
El problema es saber cuánto tiempo se podrá tener como único
método de política económica crear más y más
liquidez... ¿Será posible que no haya límites a la creación
de capital ficticio bajo la forma de liquidez para mantener el valor del
capital ficticio ya existente? Me parece una hipótesis demasiado optimista,
y entre los mismos economistas norteamericanos, muchos lo dudan.
¿Sobreacumulación en China?
Para terminar, llegamos a la tercera manera en la cual el capital superó
sus limites inmanentes, que es en definitiva la más importante de
todas y plantea los interrogantes más interesantes. Me refiero a la
extensión, en particular a China, de todo el sistema de relaciones
sociales de producción del capitalismo. Algo que Marx mencionó
en algún momento como una posibilidad, pero que sólo se hizo
realidad durante los últimos años. Y se realizó en condiciones
que multiplican los factores de crisis.
La acumulación del capital en China se hizo en base a procesos internos,
pero también en base a algo que está perfectamente documentado,
pero poco comentado: el traslado de una parte importantísima del Sector
II de la economía, el sector de la producción de medios de
consumo, desde los Estados Unidos hacia China. Y esto tiene mucho que ver
con el grueso de los déficits norteamericanos (el déficit comercial
y el fiscal), que sólo podrían revertirse por medio de una
"reindustrialización" de los Estados Unidos.
Esto significa que se establecieron nuevas relaciones entre los Estados Unidos
y China. No se trata ya de las relaciones de una potencia imperialista con
un espacio semicolonial. Los Estados Unidos crearon relaciones de un tipo
nuevo, que ahora tiene dificultades en reconocer y en asumir. En base al
superávit comercial, China acumula millones y millones de dólares,
que luego presta a los Estados Unidos. Una ilustración de las consecuencias
que esto trae, lo tenemos con la nacionalización de esas dos entidades
llamadas Fannie Mae y Freddy Mac: parece ser que la banca de China tenía
el 15% de los fondos de estas entidades y le comunicó al gobierno
americano que no aceptaría su desvalorización. Son relaciones
internacionales de un tipo totalmente nuevo.
Pero ¿qué ocurre en el seno mismo de China? En mi artículo
en Herramienta ya citado, había una sola página sobre esto,
y al final, pero de alguna manera es la cuestión más decisiva
para la próxima etapa de la crisis. En China se ha dado internamente
un proceso de competencia entre capitales, que se combinó con procesos
de competencia entre sectores del aparato político chino, y de competencia
para atraer a empresas extranjeras, todo lo cual ha resultado en un proceso
de creación de inmensas capacidades de producción, además
de violentar a la naturaleza en una escala grandísima: en China se
concentra una sobreacumulación de capital que en un momento dado se
tornará insostenible. En Europa es evidente la tendencia a una aceleración
de la destrucción de capacidades productivas y de puestos de trabajo,
para trasladarse al único paraíso del mundo capitalista que
hoy es China. Considero que este traslado de capitales a China ha significado
una reversión de procesos anteriores hacia un alza de la composición
orgánica del capital. La acumulación es intensiva en medios
de producción y es intensiva y muy dilapidadora de la otra parte del
capital constante, es decir las materias primas. La masiva creación
de capacidades de producción en el Sector I estuvo acompañada
por todos los mecanismos y el empuje económico que caracteriza el
crecimiento de China, pero el mercado final para sostener toda esa producción
es el mercado mundial, y una retracción de éste pondrá
en evidencia esa sobreacumulación de capital. Alguien como Aglietta,
que ha estudiado específicamente esto, afirma que realmente hay sobreacumulación,
hay un acelerado proceso de creación de capacidad productiva en China,
un proceso que, en el momento en que se termine -y tiene que terminar- la
realización de toda esa producción va a plantear problemas.
Además, China es realmente un lugar decisivo, porque incluso pequeñas
variaciones en su economía determinan la coyuntura de otros muchos
países en el mundo. Fue suficiente que la demanda china de bienes
de inversión cayera un poco para que Alemania perdiera exportaciones
y entrara en recesión. Las "pequeñas oscilaciones" en China
tienen repercusiones fuertísimas en otros lugares, como debería
ser evidente para el caso de la Argentina.
Para seguir pensando y discutiendo
Y vuelvo a lo que decía en el comienzo. Aunque sean comparables, las
fases de esta crisis van a ser distintas a las del 29, porque en aquel entonces
la crisis de sobreproducción de los Estados Unidos se verificó
desde los primeros momentos. Después se profundizó, pero se
supo enseguida que se estaba ante una crisis de sobreproducción. Ahora,
en cambio, con diversas políticas están aplazando ese momento,
pero no podrán hacerlo mucho más. Simultáneamente, y
como ocurriera también con la crisis de 1929 y los años 30,
aunque en condiciones y bajo formas distintas, la crisis se combinará
con la necesidad, para el capitalismo, de una reorganización total
de la expresión de sus relaciones de fuerzas económicas en
el marco mundial, marcando el momento en el que los Estados Unidos verán
que su superioridad militar es solamente un elemento, y un elemento bastante
subordinado, para renegociar sus relaciones con China y otras partes del
mundo. O llegará el momento en el cual dará el salto a una
aventura militar de imprevisibles consecuencias.
Por todo ello, concluyo que esto es mucho más que una crisis financiera,
incluso si estamos por ahora en esa fase, incluso si el artículo publicado
por
Herramienta debió concentrarse en tratar de iluminar los
enredos del capital ficticio y permitir entender por qué es tan difícil
el desmontaje de ese capital, pero estamos ante un una crisis muchísimo
más amplia. Ahora bien, tengo la impresión, por el tenor de
las distintas preguntas u observaciones que se me hicieron, que muchos opinan
que estoy pintando un escenario de tipo catastrofista, de derrumbe del capitalismo...
En realidad, creo que estamos ante el riesgo de una catástrofe, pero
no ya del capitalismo, sino de una catástrofe de la humanidad. En
cierta forma, si tomamos en cuenta la crisis climática, posiblemente
ya existe algo de eso... Yo opino (junto con Mészáros, por
ejemplo, pero somos muy pocos los que damos importancia a esto) que estamos
ante un peligro inminente. Lo dramático es que, por el momento, esto
afecta directamente a poblaciones que no son tomadas en cuenta: lo que pueda
estar pasando en Haití pareciera que no tiene la menor importancia
histórica; lo que ocurre en Bangladesh no tiene peso más allá
de la región afectada; tampoco lo ocurrido en Birmania, porque el
control de la Junta militar impide que trascienda. Y lo mismo en China: se
discuten los índices de crecimiento pero no sobre las catástrofes
ambientales, porque el aparato represivo controla las informaciones sobre
las mismas.
Y lo peor es que esa "opinión", que está siendo constantemente
construida por los medios, está interiorizada muy profundamente, incluso
en muchos intelectuales de izquierda. Yo había comenzado a trabajar
y a escribir sobre todo eso, pero con el comienzo de la crisis de alguna
manera debí volver a ocuparme de las finanzas, aunque no lo hago con
mucho gusto, porque lo esencial me parece que se juega en un plano distinto.
Para terminar: el hecho de que todo esto ocurra después de esa tan
larga fase, sin paralelo en la historia del capitalismo, de 50 años
de acumulación ininterrumpida (salvo una pequeñísima
ruptura en 1974/1975), así como también todo lo que los círculos
capitalistas dirigentes, y en particular los bancos centrales, aprendieron
de la crisis del 29, todo ello hace que la crisis avance de manera bastante
lenta. Desde septiembre del año pasado, el discurso de los círculos
dominantes viene sosteniendo, una y otra vez, que "lo peor ya pasó",
cuando lo cierto es que, una y otra vez, "lo peor" estaba por venir. Por
eso insisto en el riego de minimizar la gravedad de la situación,
y sugiero que en nuestros análisis y forma de enfocar las cosas deberíamos
incorporar la posibilidad, como mínimo la posibilidad, de que inadvertidamente
estemos también interiorizando ese discurso de que, en definitiva
"no pasa nada"...
Notas
[1] Carlos Marx,
El capital, México, FCE, 1973, Vol. III, pág.
248.
[2] Idem.
[3] "El fin de un ciclo. Alcance y rumbo de la crisis financiera", en
Herramienta Nº 37, marzo 2008