FUNDACIÓN

ANDREU NIN



EUSEBIO CORTEZÓN (1894-1938)

Semblanza de Eusebio Cortezón
Olga Balaguer
Ayudad a la revolución española
Eusebio Cortezón, 1936
Mi recuerdos
Luisa Cortezón






Semblanza de Eusebio Cortezón

Olga Balaguer


Eusebio Cortezón fue un destacado militante del POUM, concejal en la localidad de Astillero, en Cantabria. En esta misma página puede leerse su texto Ayudad a la revolución española. La autora de esta semblanza, Olga Balaguer, es nieta de Eusebio Cortezón.
 

Era un hecho bastante sorprendente pues, en el Norte de España, el POUM no estaba tan arraigado como en Cataluña, por ejemplo. Sin embargo, aquel partido había tomado, gracias a la Alianza Obrera, una importancia considerable durante la Revolución de Asturias de 1934. Y es que existían núcleos del POUM, que tenía muchos militantes de valor ( Manuel Grossi, el dirigente de la insurrección asturiana, José Luis Arenillas, Julio Alutiz, Luis Rastrollo) bien implantados ; poco a poco, iban tomando relieve y adquiriendo prestigio en medio de un movimiento obrero más bien socialista.

En aquellos tiempos, Astillero era una localidad algo agraria todavía pero que ya contaba con una amplia población obrera. Existían numerosas industrias por la zona pero la mayoría de los obreros trabajaban en los astilleros cuya importancia era tan considerable que habían dado su nombre al pueblo. Es evidente que aquella población estaba organizada en partidos obreros y en sindicatos. Su toma de conciencia, sus deseos de reforma o de cambios más profundos impulsaron seguramente la presencia  en el seno del Ayuntamiento de alguien con ideas tan radicales como un miembro del POUM.

A pesar de las posiciones que adoptó Eusebio Cortezón, los archivos del pueblo demuestran que no pudo llevar a cabo lo que él se proponía y que las injusticias que denunciaba siguieron su rumbo. Por eso, no dejó de criticar a los republicanos. «Estos frigios del 14 de abril, que con frases candorosas se acercaban a la clase proletaria para que les dieran el voto, son los que hoy, conculcando todo el programa de responsabilidades, quieren poner el dogal al cuello al elemento obrero, ahogando su voz con las mayorías, amasadas por los mismos opresores de ayer », (artículo de diciembre de 1932).

Eusebio Cortezón Castrillo nació en Peñacastillo en 1894. Su familia era originaria de Burgos ; él echó raíces en Santander, donde se casó y fundó una familia. Era tallista-ebanista pero trabajaba también en la CAMPSA. Fue miembro de la CNT y dirigente del POUM. Ignoramos el proceso que le condujo hasta este partido : le fusilaron cuando  tenía 44 años, sólo sus hijos conservan recuerdos personales de aquel hombre.

Considerar que la dureza de los tiempos pudo provocar una reflexión que le llevó a rechazar un sistema injusto y a desear cambios radicales es evidente. Sin embargo, su oficio de tallista quizás tuvo también importancia : él era un artesano que dominaba un oficio manual difícil, que había necesitado un aprendizaje largo ; gozaba de cierta independencia laboral, no vivió siempre bajo la autoridad de un patrono, lo que favoreció su libertad de pensamiento. Su empleo en la CAMPSA, al contrario, hacía de él un trabajador industrial sometido directamente a la explotación patronal.

De todas formas, empezó muy pronto a tener actividades sindicales y políticas. Ya bajo la dictadura de Primo de Rivera sufrió persecuciones en el País Vasco, donde vivía entonces.

Cuando las tropas nacionales tomaron Santander, la Guardia Civil le detuvo por sus actividades políticas y por su participación en el Ayuntamiento. En agosto de 1937 (el día 19 o el día 29) le encarcelaron en la Prisión Provincial de Santander.  Después de meses de cárcel, en octubre de 1938, solicitó una revisión de causa. Sin embargo aunque obtuvo que la revisión de causa fuese aceptada y la pena de muerte  conmutada, el día siete de diciembre del mismo año, le fusilaron en las tapias del cementerio de Ciriego (Santander) y, seguramente, le enterraron en alguna fosa común.Tenía siete hijos.

Durante la dictadura de Franco, su familia escondió su modesta biblioteca, que contenía libros de Andrade y de Nin y varios de Trotski. Había otros libros que fueron desapareciendo y cuyos títulos nadie recuerda. Sin embargo, esos escasos documentos señalan que Eusebio Cortezón, aunque miembro de la CNT, no era un partidario del anarcosindicalismo. Compartía los ideales de la Revolución de Octubre pero rechazaba la evolución burocrática de la URSS para adoptar las ideas de la Oposición de Izquierda y formar parte de la Izquierda Comunista.

Aquellas lecturas así como los artículos que publicó en La Voz de Cantabria (octubre de 1936) y en La Batalla (octubre y noviembre de 1936) ilustran las ideas políticas que defendió. Ofrecen también el retrato de un hombre que fue un obrero consciente y con inquietudes intelectuales : pese a una instrucción seguramente escasa supo adquirir una cultura que le permitió plasmar en palabras sus ideales políticos.

Estos detalles se refieren al militante, es decir a una parte esencial del hombre que fue Eusebio Cortezón. Pero el Archivo de Salamanca conserva un documento conmovedor : poco antes del final, poco antes de que las tropas nacionales tomasen Santander, él había deseado que la Federación Comarcal Montañesa de la CNT, de la que era miembro, evacuara a su familia  por medio del Frente Popular. Podemos imaginar las angustias que le habitaron respecto a los suyos, que no pudieron salir de España, durante los últimos meses de su vida.

Pero sólo son especulaciones : nada se sabe. La última carta que escribió no llegó nunca. A los 44 años, como ya se ha dicho, le fusilaron.

Junio 2001                                        

                                                 
 
 

Ayudad a la revolución española

           Eusebio Cortezon

Artículo publicado con el encabezamiento de "Opiniones" en La Voz de Cantabria en octubre de 1936. El título con el que lo publicamos es de la Fundación Andreu Nin.
 

Ha llegado el momento en que los tópicos acerca de la solidaridad de clase pierden su sentido literario para recobrar su más pura, clara, concreta y absoluta interpretación. Hace años ya ha habido ocasión de que esta solidaridad internacional efectiva entre los trabajadores debiera haberse manifestado. Pero ya que esto no se ha hecho, nunca con más razón que en la actual, heroica y titánica lucha del proletariado español, es absolutamente necesaria la solidaridad efectiva.

Planteada la cuestión bajo un punto de vista político social de interés internaiconal del proletariado y de las clases progresivas llegamos a esta conclusión, Esta conclusión concreta debe ser compartida, defendida y sostenida por todas las fuerzas obreras que figuran en la vanguardia del movimiento libertador de todos los países.

No creo necesario emplear argumentos muy dialécticos, para convencer a mis lectores de tal necesidad.

Una mala táctica empleada por las fuerzas obreras ha facilitado el acceso al poder del fascismo en Italia, Alemania y Austria. En otros países por estas mismas razones dominan dictaduras filofascistas y militares. El proletariado español lleva una lucha titánica, cruenta y feroz contra el fascismo asesino, con cuyo triunfo puede cambiar fundamentalmente el panorama no solamente del solar español sino de Europa y del mundo entero.

Es, pues, no sólo la suerte del proletariado español la que está en juego,  sino [la de] todos los trabajadores y [las] libertades del mundo.

Por estas razones, hay que anteponer a todo género de consideraciones la ayuda resuelta, pero desde el punto de vista material, a la revolución española.

Los elementos pusilánimes, los espíritus apagados de ciertos sectores que desean emplear una táctica diplomática, ante un enemigo tan irreconciliable con toda manifestación de cultura, progreso y libertad para evitar la guerra, no saben que precisamente lo que están haciendo es fomentarla al dar beligerancia y fuerza al fascismo internacional.

La socialdemocracia francesa que ha concebido la neutralidad ante las cosas de España parece que no se ha dado cuenta todavía de la trascendencia que, incluso desde un punto de vista patriótico, tendría para eludir una España fascista. Y, si se han dado cuenta, su actitud es verdadeamente suicida e incomprensible.

A la luz de los acontecimientos se viene evidenciando la ineficacia de semejante actitud. La táctica de debilidad y compromiso que tal política supone, no sirve a fin de cuentas más que para facilitar sus propósitos a la reacción. Por evitar la posibilidad de un disgusto entre las fuerzas reaccionarias de su país, por el bien parecer en el orden internacional, por el temor a la guerra, la están precipitando en condiciones de inferioridad para ellos y las ideas progresivas.

Los obreros y campesinos españoles han demostrado saber defender como nadie sus intereses de clase. Su historia la están escribiendo a fuerza de sangre y heroismo. El revolucionario más intransigente no podrá hacer reparo alguno a su conducta. El ardor con que combate es una demostración terminante de que ha puesto a contribución todo cuanto puede dar de sí. Pero sus posibilidades tienen un límite, y éste está supeditado a la solidaridad material que reciba de los trabajadores y clases libres de los demás países, tanto por medio de sus organizaciones de clase, como de la presión que ejerzan [sobre] sus respectivos gobiernos.

Para nadie ofrece dudas que los fascistas españoles reciben una ayuda efectiva de sus colegas extranjeros. Si la revolución española reviste los caracteres internacionales que más arriba indicamos, y estos hechos lo confirman, es natural también que todos los oprimidos a una se apresten a realizar el máximo de esfuerzo. Las necesidades del proletariado, no sólo español, sino del mundo entero, así lo exigen.
 

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