Antonio Cruz González
Madrid agosto 2008. Antonio Cruz
González pertenece a la Junta Directiva de la Fundación Andreu
Nin
.
Con motivo de varias lecturas veraniegas me encuentro con varios historiadores
que citando fuentes erróneas atribuyen como cierta la historia de que
Nin fue conducido a la prisión provincial o celular de Alcalá
de Henares, antes de ser llevado al chalet de Ignacio Jiménez de Cisneros
y Constancia de la Mora Maura, dónde fue torturado hasta la muerte
y posteriormente desaparecido su cuerpo.
Sentía desde un principio que esta historia no encajaba y eso me
ha llevado a investigar en un conjunto de autores de solvencia, así
como en el documento fílmico Operación Nikolai, que para muchos
era ya el definitivo, al haber accedido a los archivos secretos de Moscú,
y los más específicos de la KGB. Es cierto que estos aportes
desvelan algo de la trama, pero no quiere decir que todo informe que llegara
a Moscú, desde los despachos de la KGB en España, fuera la realidad
de lo que ocurrió.
Primero analicemos brevemente quién era Nin, causa directa de su
persecución y de las formas que revistió ésta. Nin había
sido Conseller de la Generalitat de Catalunya, exactamente Conseller de Justicia.
Entre sus logros a su paso por este breve cargo se encuentran el adelantar
la edad de responsabilidad política a los 18 años (antes era
los 23) y el promover la responsabilidad jurídica en los Tribunales
Populares con las oportunas leyes, revistiéndo a éstos de una
seguridad jurídica de la que carecieron en los primeros momentos tras
el golpe de Estado franquista. También fue Nin, y nos referimos tan
sólo a los momentos de la guerra, previos a su detención, Secretario
General del POUM, partido legal, que participó con el resto de partidos
y sindicatos, activamente contra el alzamiento franquista en Barcelona y
el resto del Estado, sobre todo Cataluña, Valencia y Madrid, con pequeños
núcleos extremeños y andaluces, y que formó parte desde
un principio en el Comité de Milicias Antifascistas. Por tanto un partido
revolucionario que no se rebeló contra la Generalitat, y que fue perseguido
a raíz de las críticas contra Stalin por los procesos de Moscú,
y que evidentemente salpicaban a los comunistas españoles que seguían
los criterios stalinistas.
Todo esto hay que recordarlo antes de llegar a la investigación de
la detención de Nin, porque Nin, no “fue uno más” como sugirió
Negrín. Era un político reconocido, y que a pesar de la guerra
y de las luchas partidistas debía de ser protegido con un habeas corpus,
no solamente como cualquier ciudadano, sino por lo que representaba. Es decir
la responsabilidad era doble y doble debía haber sido el cuidado con
que se debía de haber usado en la presunción de culpabilidad.
Los hechos no los vamos a detallar aquí, pero si hacer constar la
trayectoria de su detención. El 16 de junio de 1937 es detenido en
Barcelona a la salida de una reunión del POUM, trasladado a comisaría,
responsable Burillo, y casi inmediatamente con los mismos policías
que habían acudido a Barcelona en misión especial secreta, trasladado
a la D.G. de Seguridad de Valencia. Y aquí, por las supuestas autoridades
competentes, se empieza a perder la pista, es llevado a Madrid a la Brigada
Especial del paseo de Castellana y de allí a la ronda de Atocha, 21
y 23 en las antiguas escuelas salesianas.
Y aquí es dónde empiezan a circular las versiones de que Nin
primero ha sido llevado a la prisión de Alcalá de Henares, pero
que no se le ha registrado, y que más tarde, según el informe
de Orlov, responsable del KGB en España, llamado Operación Nikolai,
y que se narra en el film del mismo título, y que es el que Orlov
mandó a Moscú, se menciona que fue secuestrado de esta cárcel
por agentes de la Gestapo, supuestos cómplices de Nin, desapareciendo
después.
Esta versión la difunde Ortega, director general de Seguridad, a
las órdenes del Ministro de Gobernación, Zugazagoitia, pero
que en realidad responde a las órdenes del partido comunista que a
la vez recibe las órdenes de la Komitern y de la KGB.
Entonces Zugazagoitia no se cree la versión de Ortega, que cuando
le inquiere sobre dónde está Nin, se le dice que ha desaparecido
de la prisión celular de Alcalá de Henares. Esa misma tarde,
Ortega se desdice y le cuenta en un informe a Zugazagoitia, que no era en
la prisión de Alcalá sino en un chalet particular. No obstante
la versión ha corrido por los altos cargos republicanos. Prieto le
indica a Azaña que Nin ha pasado por la prisión de Alcalá,
este así lo reconoce en sus Memorias, pero más adelante vuelve
a contarnos Azaña, que no, que no fue en la prisión provincial
dónde estuvo, sino en una prisión privada.
Estos textos son bien conocidos, pero no todos se los han leído.
Es evidente que encontramos en Moradiellos, por ejemplo, en su peculiar biografía
de Negrín, que Nin pasó por la prisión de Alcalá.
Por lo tanto de mi investigación, encuentro dos fuentes diferentes.
La versión de la KGB. Es la versión de Orlov, que por supuesto
fue ratificada por Vidali en entrevista ante Bolloten y citada por éste,
y también, cómo no, por el cronista oficial staliniano, Koltsov
en su Diario de la Guerra de España, basura propagandística
contra todo lo que reflejara opinión contraria a Stalin, leáse
POUM, CNT-FAI, republicanos anticomunistas, etc. Y más tarde Hernández
desde su exilio dorado, escapando a la persecución stalinista, reconoce
que “ellos” (es decir la cúpula del PCE y PSUC) no sabían dónde
estaba Nin. Lo que no es muy dificil de creer, pues una operación secreta
como la de Nin, no iba a ser divulgada ni siquiera en “el partido”. Es Hernández
el que habla del chalet, pero sin aclararnos de si pasó por la prisión
antes.
Y luego la otra fuente, que podríamos decir, la procedente de la
investigación republicana, iniciada por Zugazagoitia, con agentes
escogidos por él, que efectivamente descubren el chalet, pero no pueden
intervenir. La presión policíaca y política era tremenda.
Para los que no conocen este episodio de la guerra española, los cargos
de segunda fila en el ministerio de Gobernación (Interior) y de Justicia
(ministro Irujo, un católico del PNV vasco) eran en su mayoría
comunistas, que como decía Prieto primero obedecían al partido
y luego a sus jefes (no comunistas). Así Burillo, comandante a cargo
de la guardia de Asalto de Barcelona, primero que detiene a Nin, es comunista
y Ortega, D.G de Seguridad, de dónde viene la orden de detención,
sin conocimiento de sus superiores, pero sí de la cúpula del
Partido y de la KGB, también lo era.
Se trataba de un operativo que pretendía y consiguió, la captura
del principal enemigo de Stalin en España, y cuyo fin era hacerle confesar,
bajo tortura, que era un colaborador de Franco, trotskysta (que si bien estuvo
muy cerca de Trotsky, por las circunstancias españolas de la formación
del POUM, se distanció de Trotsky y de los grupos trotskystas) y que
habían atentado contra la República, con espionaje y traición.
Y ahora todo encaja. Es evidente que Orlov trataba con su mente maquiavélica,
primero, que la detención fuera en un principio “legal”, pero sin que
los superiores, Presidente de la República, Ministros de Interior y
Justicia, pudieran impedirlo. ¿Qué mejor manera que los hechos
consumados?. Luego la amistad de Negrín con los comunistas sería
un buen aliado para justificar lo hecho. Después de los primeros interrogatorios
en Valencia y las dos chechas de Madrid, tenemos que suponer que los nervios
afloran, y ya en vez de actuar la policía oficial, para aplicar un
tercer grado que podría llegar a la muerte, cómo así
llegó, no interesaba ya una vía oficial, y aparece el chalet
o prisión particular. Pero hay que convencer a los superiores, al primero
a Stalin, de porque se está obrando así. Y entonces, lo mismo
que se inventaron unos papeles procedentes del falangista Golfín, a
los que se añadió un texto con tinta simpática y una
misteriosa N, que pretendían que fuera la de Nin, se inventó
igualmente un secuestro, de agentes de la Gestapo, que rescatan a Nin de la
tortura soviética dejando unas “pruebas” que hasta el mismo Azaña
juzgó de inverosímiles.
¿Y dónde mejor podía realizarse un secuestro que en
un centro oficial?, la prisión de Alcalá de Henares, por la
que nunca pasó Nin, y para ello, no se duda en afirmar por parte de
Orlov, que no fue registrado en ella y que pasó allí cuatro
días.
Pensamos que en la redacción del informe de Orlov, éste ya
pensaba que el gran fracaso de no haber conseguido “hablar” a Nin, le iba
a costar la vida en cuanto volviera junto al camarada Stalin. Y por eso, luego,
puso tierra por medio y ni siquiera en sus contactos posteriores con la CIA
se atrevió nunca a hablar de Nin.
De todo éste relato, dan cuenta Bolloten, Zavala, Alba, Azaña,
Hernández, Wilebaldo Solano, y luego otros se han limitado a citar
estas fuentes, que como se deduce, no son siempre correctas. Es una pena que
en el magnífico film Operación Nikolai, no se llegue a aclarar
del todo que Nin jamás estuvo en la prisión de Alcalá
de Henares. Por lo tanto la posible responsabilidad de funcionarios de prisiones
y del propio Ministro se diluye, porque como se indica en el libro sobre
"El proceso del POUM. Documentos Judiciales y Policiales", cuya información
tan gentilmente me ha suministrado el historiador Pelai Pagés, se hallan
publicadas las diligencias policiales que indican que Nin debía ser
trasladado a "un hotel, sito en Alcalá de Henares, y que anteriormente
perteneció a la Brigada de Tanques". El oficio es del 17 de junio de
1937. Fue desde este "hotel" de donde se habría producido la "fuga"
de Nin... el día 22 de junio. Estos documentos se encuentran en las
páginas 28-40 del libro citado. Lo de la cárcel, efectivamente,
debió de ser invención de Orlov.
Siempre nos quedará la duda de si toda la persecución, detención,
tortura y asesinato de Nin, se hubiera podido evitar desde los órganos
oficiales, empezando por Negrín. El pacto con la URSS, demostrado por
los documentos aparecidos y cuyo testimonio nos relatan en el libro España
Traicionada, nos indica claramente que tanto Negrín, como los ministros
Zugazagoitia, Irujo y el mismo Prieto, no movieron todos los timbres, entre
otras cosas porque no les interesaba lo más mínimo, algo relacionado
con un partido, el POUM, que querían que desapareciera por imposición
de Stalin.
El demostrar que Nin no pasó por la prisión provincial es
fundamental para no involucrar más todavía si cabe, a un gobierno
burgués republicano, que si bien antifranquista, no se mostró
con la energía suficiente paga gobernar en tiempos de guerra. Así,
dejar probado el traslado a una prisión particular, a un chalet cuyos
propietarios eran comunistas, y cuyo operativo fue montado por los Orlov,
Vidali, Cordovila, Stepanov, demuestra bien a las claras cual era el verdadero
enemigo de Nin y del POUM, ya que de este traslado no se puede hacer cómplice
más que a la KGB y los directivos del Komitern, dirigidos directamente
por Stalin.
Bibliografía utilizada:
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Maurín. Seminarios y Ediciones Hora H, Madrid.
AZAÑA, Manuel (1978). Memorias políticas y de guerra (dos
tomos). Crítica. Grijalbo, Barcelona.
BEEVOR, Anthony (2005). La guerra civil española. Crítica.
Barcelona.
BOLLOTEN, Burnett. La guerra civil española. Alianza Editorial. 2005.
MORADIELLOS, Enrique (2006). Don Juan Negrín. Península, Barcelona.
En portada figura como título: Negrín, una biografía
de la figura más difamada de la España del siglo XX. Primera
edición. Desaparece el "Don Juan" del título interior y se añade
el explicativo.
PAGÉS, Pelai (1975). Andreu Nin: su evolución política
1911-1937. Zero ZYX, Madrid.
_________ Cataluña en guerra y en revolución. Espejo de Plata.
Sevilla 2008.
RADOSH, Ronald, HABECK, Mary R. y SEVOSTIANOV, Grigory. (2002). España
traicionada. Planeta, Barcelona.
SOLANO, Wilebaldo (1998). El POUM en la historia. La Catarata, Madrid.
________ (2006). Biografía breve de Andren Nin. Sepha, Madrid.
ZAVALA, José María (2005). En busca de Andreu Nin. Plaza y
Janés, Barcelona.