29 de julio de 2006
Claudicar ante los victoriosos, es claudicar ante el fascismo. La izquierda
no ha puesto un gobierno, mediante las urnas, para que al llegar al poder
pacte con los vencedores, injustos vencedores, como se debe perfilar la Historia.
El PP representante oficial, porque él quiere, no porque se lo adjudiquemos
otros, de los herederos victoriosos de aquel Golpe de Estado que desembocó
en Guerra Civil, Dictadura, Represión y pérdidas de vidas,
derechos, propiedades a favor de los que hoy vetan cualquier intento de recuperación
de derechos, de memoria, de símbolos, etc. etc., presiona sobre el
Gobierno, veta cualquier intento de aproximación democrático
y lo que es más gracioso, se siente víctima, después
de la provocación victoriosa.
Ante la presión de los demócratas, el Gobierno se ve obligado
a presentar un proyecto de Ley, al fin, tras cuarenta años de dictadura
y treinta años de transición, pero como tantas otras veces
sucede y no a nivel español, sino mundial, los poderes ya no se acuerdan
de quién los colocó en la poltrona y favorecen o se esconden,
ante el temor del miedo a la oposición a la que vencieron legalmente.
¿Cómo se puede hacer una ley de recuperación de la Memoria
Histórica de los vencidos, con recomendaciones?. ¿Cómo
se puede hacer desaparecer hasta el título por miedo a los victoriosos?.
¿Cómo se puede legislar tan mal?. ¿Cómo se pueden
reconocer unos procesos injustos y no anularlos, o mejor dicho declararlos
nulos?. ¿Cómo se puede decir que no se puede declarar nulo
actos contra el derecho de forma continuada, que todavía procede aclarar,
como es el caso de más de 100.000 desaparecidos, con posterioridad
a la Guerra Civil, cuyo seguimiento legal nunca se ha hecho, o de 40.000
niños separados de sus padres, por distintas causas, pero basados
en unas leyes dictatoriales, retroactivas, y de delito continuado porque
aún están sin aclarar? . ¿Cómo no escuchar a
los expertos Martín Pallín y Jimenez Villarejo, ni al equipo
Nizkor, sobre la legalidad de los actos continuados, contra los derechos
humanos, sobre el genocidio, etc.?
Y por el contrario, se pretende solucionar con un "parcheo" de recomendaciones,
a los ayuntamientos y comunidades para que quiten los símbolos, a
la Iglesia para que desmonte sus anticristianos "caídos por Dios y
por la Patria", cómo si los curas fusilados por Franco no lo fueran
por Dios, o los patriotas vascos, catalanes, andaluces, no hubieran luchado
por su tierra y por la libertad y los derechos; o también las recomendaciones
de ayudar a las Asociaciones y personas que buscamos desaparecidos, que abrimos
fosas y denunciamos hechos que por ley, los fiscales y jueces están
obligados a perseguir. Otra recomendación: reorganizar y agrupar la
documentación de la represión franquista.
Primero el manto de silencio de 30 años de Transición Amnésica,
y ahora colocar sobre la mesa unos posibles 60 millones de euros para que
lo resuelvan los privados y unas recomendaciones, para que vean lo que se
preocupa el Gobierno. ¡Para esto Zapatero no hace falta una ley!. Una
ley es para obligar, por que ya se ha visto, que la oposición, heredera
del franquismo, realice lo que no ha estado dispuesta a hacer de motu proprio.
Pero quién es cómplice de los herederos, en realidad es responsable
también de la herencia. Para permitir al Gobierno entrar en la Academia
Militar de Zaragoza a quitar el caballo y el dictador en bronce, sinceramente
no hace falta esta ley.
Es decir, como decía Tomás de Lampedusa, vamos a cambiarlo
todo para que nada cambie. Para este burro no necesitamos alforjas.
Y puestos a que esta oposición cerril del PP, vá a decir a
todo que no, ¿Por qué señor Zapatero, no nos decidimos
de una vez a coger el toro por los cuernos y cerrar el capítulo de
la guerra civil con el reconocimiento pleno, total y absoluto de los derechos
de las víctimas, que no son otras que las del bando perdedor, legal
y legítimo republicano?.
Le recuerdo los derechos pisoteados:
Los niños reconocidos por sus padres verdaderos, y devueltos sus derechos
por haber sido objetos como si de una mercancía se tratase y entregados
a familias del bando vencedor sin consentimiento de sus legítimos
padres.
Los desaparecidos, buscados y enterrados en sitios dignos, con total solvencia
legal por parte de jueces, fiscales, alcaldes y familias.
Los desposeídos de derechos y propiedades por su condición
de republicanos indemnizados como lo han sido los del bando victorioso, ni
más ni menos.
Los represariados con cárceles, con trabajos esclavos, con condenas
injustas, devueltos sus derechos de ciudadanos y declarados nulos los procesos,
leyes y consecuencias emanadas de la firma de un golpista y sus gobiernos
sucesivos.
Los fallecidos sin juicio, perseguidos acabada la guerra, enterrados en sitios
indebidos, el retorno de sus derechos y el reconocimiento público,
en su lugar de residencia y/o origen de caídos por la República,
gobierno legal y legítimo, atacado por la deslealtad de unos golpistas.
Los maquis, huídos del ejército de la república o bien
huídos de la represión falangista y franquista, que formaron
un verdadero ejército de resistencia, que recuperen sus derechos de
resistentes al franquismo, desapareciendo de los dossieres el nombre de "bandoleros
o ladrones" y reconocimiento de su pensión correspondiente como a
los militares de la República.
Y por último, de los exilados, y sus familias, exiladas también,
no importa su edad, el tratamiento de trasterrados por causa política,
no por emigración o por causas económicas, como figuran muchos
de ellos, que no les impida acceder a las ayudas, subvenciones y pensiones
que por derecho humanitario les pertenece.
Por supuesto que no nos olvidamos de Brigadistas, niños de la guerra,
y otros colectivos, pero el concepto de represión es tan grande, que
ya los incluímos en los otros conceptos.
Lo que es evidente, o debiera de serlo para el Señor Zapatero y su
Gobierno, es que los derechos no deben ser objeto de mercadeo ni de situaciones
jurídicas, que nos impidan reconocerlos. Si se ha creado una Constitución
para salir del franquismo, es en nombre de ella de la que debemos tomar medidas.
Y si en ella se han reconocido Comunidades Autónomas, Ayuntamientos,
y otras instituciones, no lo son para que nos impidan que esta Constitución
llegue a todos. Las tropelías, los escándalos, las canalladas
se han cometido en el franquismo con un estado centralizado y totalitario.
Desmontar eso es una labor de Estado, no de un pequeño alcalde, o
de un presidente de Comunidad más proclive al franquismo y a los escándalos
inmobiliarios. Así no avanzamos. Las leyes deben ser para los hombres,
no los hombres para las leyes.
Confíamos, porque no nos queda otro remedio, como demócratas,
que las enmiendas que se tomen contra el desdichado Proyecto de Ley, se ajusten
lo más posible a las peticiones de la mayoría de la población
representadas por los diputados de izquierda de esa cámara, que estamos
seguros se deberían acercar bastante más a lo señalado
arriba.