Teresa de Calcuta: "La pobreza es
bella"
Sara Flounders
Príncipes, presidentes, primer-ministros, embajadores, celebridades,
representantes especiales de jefes de estados y tres reinas asistieron al
funeral estatal de la Madre Teresa en Calcuta el 13 de septiembre. Seis horas
de ceremonias que incluyeron una escolta militar y rezos por una batería
de cardenales, arzobispos y grandes líderes de otras agrupaciones
religiosas.
Este funeral ha sido un evento altamente político que provoca preguntas
muy interesantes.
¿Por qué tantos de los más poderosos y privilegiados
del mundo viajaron hasta tan lejos para rendir homenaje a una humilde monja
que cuidaba enfermos y marginados? ¿Por qué los estratos más
ricos de la sociedad tienen un amor especial por la Madre Teresa?
¿Por qué las más grandes corporaciones de los medios
de comunicación gastan innumerables horas exhortando a seguir el ejemplo
de la Madre Teresa? ¿Por qué tantas de estas ilustres personas
que rinden homenaje a la Madre Teresa son tan conocidos por su total indiferencia
hacia los pobres de sus propios países?
Otra pregunta más. Los medios de comunicación pronosticaron
que un millón de pobres llenarían las calles. ¿Por qué
asistieron menos del 5% de esa cifra? ¿Es que los pobres son desagradecidos?
La Madre Teresa no fue la primera ni la única en preocuparse por los
pobres. Durante su vida, millones de personas que se sacrificaban han sido
atacadas, encarceladas, perseguidas e incluso matadas por tratar de cambiar
las condiciones de vida de los pobres. ¿Qué hay tan conmovedor
en el mensaje de la Madre Teresa que le ganó fama mundial? ¿Por
qué se la calificó de santa viviente? ¿Por qué
recibió el Premio Nobel de la Paz y tantos otros galardones humanitarios?
“Los pobres deben aceptar la pobreza”
El día anterior a su funeral su sucesora, la hermana Nirmala, reafirmó
la opinión de la Madre Teresa de que “la pobreza es bella”. Dijo que
la Madre Teresa no estaba interesada en las causas de la pobreza o en cambiar
el entorno social. “La pobreza siempre existirá”, dijo. “Queremos
que los pobres vean la pobreza correctamente, aceptarla y tener fe que el
Señor proveerá”.
Este es el mensaje que los ricos de todos los rincones del mundo honran.
Para ellos, es en verdad un mensaje divino.
La Madre Teresa nunca habló sobre la justicia. No organizó
a los pobres para luchar por sus derechos o reclamar una vida mejor para
sí mismos o para sus hijos. Tanto ella como la orden religiosa que
ella fundó en Calcula, las Misioneras de la Caridad, se sacrificaron
cuidando a los que nada tienen, a los moribundos y a los huérfanos.
Pero los ricos y los poderosos la amaban porque ella no pedía asistencia
médica, pensiones, salario mínimo, escuelas, sindicatos o el
fin de la viciosa discriminación de castas contra los “intocables”.
El Papa Juan Pablo II abrazó a la Madre Teresa y el secretario de
estado del Vaticano dirigió su misa funeral. Sin embargo, dentro de
la Iglesia Católica Romana muchos curas y monjas que están
profundamente comprometidos trabajando con los “más pobres de los
pobres” son depurados o suprimidos.
El movimiento religioso popular latinoamericano llamado “teología
de liberación” se organiza para que hayan radicales cambios políticos
y económicos. Curas y monjas militantes apoyan las reivindicaciones
de los campesinos sin tierra y los empobrecidos trabajadores urbanos aliados
con las luchas de liberación dirigidas por los comunistas y los movimientos
guerrilleros armados.
Ellos no comparten la opinión de la Madre Teresa de que “el sufrimiento
y la enfermedad son regalos de Dios”. Ven la aplastante pobreza como el resultado
de un sistema económico corrupto que pone las ganancias por encima
de las necesidades humanas.
La Madre Teresa fue una vocal opositora a la teología de la liberación.
También era amiga de y apoyaba a dictadores como Duvalier en Haití.
Primeramente obtuvo prominencia con su oposición al Papa Juan XXIII
y a las ideas más liberales del Concilio Vaticano II en los años
60. Estuvo fuertemente en contra del aborto, el control de la natalidad y
todas las formas de planificación familiar.
Cuando en Irlanda hubo un referéndum sobre la derogación de
la única prohibición constitucional al divorcio en Europa,
la Madre Teresa se apresuró a ir allí. Predicó a las
mujeres pobres de Irlanda sobre lo pecaminosos que eran los cambios que se
pedían.
Calcuta roja
Calcuta, sede de las Misioneras de la Caridad, tiene una población
de 11 millones de personas. Es una ciudad de enorme pobreza, hacinamiento
y paro crónicos.
Una tercera parte de su población vive en tugurios. Faltan sanidad
adecuada, agua corriente y electricidad. Dos millones no tienen vivienda,
son migrantes o “flotantes”,
Calcuta era la capital del colonialismo británico en la India. La
British East Indies Company fundó la ciudad hace 300 años como
centro comercial, puerto de mar, localidad de factorías textiles...
y el centro del tráfico de opio forzado sobre China.
Calcuta fue también la sede del explosivo movimiento que acabó
con el colonialismo ingles. Tiene la mayor y más militante clase obrera
de la India. La ciudad es un importante centro industrial, con el puerto
más importante de la India. Existe allí un poderoso movimiento
comunista que ha organizado huelgas generales.
Las manifestaciones en Calcuta a menudo movilizan cientos de miles de personas.
Asistencias de más de un millón no son raras. Pobres y trabajadores
se congregan en gran número cuando existe la posibilidad de ganar
derechos, de mejorar el estándar de vida y de arrancar concesiones
a una sociedad injusta.
En esta ciudad con alta conciencia de clase, los pobres enfurecidos deben
haber contemplado el aplauso al mensaje de la Madre Teresa –especialmente
proviniendo de los medios occidentales- con profunda sospecha.
Mientras lo ricos y los poderosos agitan para canonizar a la Madre Teresa,
los “más pobres de los pobres” estarán más inclinados
a buscar un liderazgo que trate de eliminar la pobreza, no de bendecirla.