Cartelista de la Guerra Civil española
Carles Fontseré
Elizabeth Nash
The Independent, 8 de enero
de 2007. Traducción de Joan Antón Carbonell.
Carles Fontseré, artista gráfico y cartelista: nacido en Barcelona
en 1916; casado con Terry Broch; murió en Girona, España, el
4 de enero de 2007.
Carles Fontseré tenía 20 años cuando estalló
la Guerra Civil española, y se reveló con particular ferocidad
en su Barcelona natal, y el artista catalán respondió con unadescarga
de carteles de colores brillantes, posters audazmente dibujados que alentaban
la solidaridad con sus ideales libertarios de libertad, socialismo revolucionario,
paz y trabajo.
Una de sus imágenes más llamativas fue la del campesino combatiente
blandiendo una hoz bajo lema “LLIBERTAT!” Ésta no era la hoz comunista
del realismo socialista soviético – la bandera roja y negra de los
anarquistas ondea a través del cartel de Fontseré - sino un
símbolo de los segadores catalanes del siglo XVII que se levantaron
contra invasores castellanos. La revuelta de los segadores se inmortaliza
en el himno catalán “Els Segadors”, la canción queFrancisco
Franco convirtió en una ofensa penada con cárcel para quien
la cantara.
“Comencé a dibujar a los 15, de forma autodidacta,” dijo el viejo
revolucionario a “La Vanguardia” en 2004:
“Ví un anuncio en la prensa buscando un artista gráfico, así
que me comencé a diseñar las etiquetas para productos, logos
para casas de moda, carteles piscinas y centros deportivos... y anuncios
clasificados en periódicos.
Como muchos antifranquistas derrotados de su generación, Fontseré
pasó décadas de exilio en París, Ciudad de México
y Nueva York, antes de volver a casa en 1973. En los últimos años
hizo campaña por los archivos catalanes robados durante la guerra
por las tropas de Franco, incluyendo papeles personales y los carteles robados
de su propio estudio, para que fueran liberados de los archivos militares
en Salamanca y devueltos a su lugar de origen. A pesar de su prodigiosa producción,
a su muerte el artista poseía solamente cuatro de sus trabajos originales,
donados por coleccionistas.
Fontseré produjo carteles para las federaciones de los sindicatos
socialistas y anarquistas, la Federación Anarquista Ibérica
(FAI) y el revolucionario Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM),
durante la breve duración de la república de los primeros años
30 y los tres años de la guerra civil.
No confinó su militancia a la pluma y a la tinta. Cofundó el
Sindicat de Dibuixants Professionals de Barcelona, se alistó en las
Brigadas Internacionales y luchó en el frente del Ebro.
El artista distinguió cuidadosamente esos trabajos producidos en las
semanas inmediatamente después de la sublevación militar de
Franco en julio de 1936, que eran “un testimonio multicolor de la revolución
en Cataluña”, de esos ”más institucionales, digamos, encargados
las oficinas de la propaganda del gobierno cercado de Cataluña después
de octubre de ese año”.
Esos desafiantes trabajos tempranos eran “la obra inmediata y espontánea
de esos artistas que desde el primer momento desearon participar con su trabajo
en la lucha contra la reacción y el fascismo armado”, dijo. Los carteles
de Fontseré de ese período llamaron la tención de los
observadores internacionales del tiempo y fueron elogiados por George Orwell.
Después de la victoria de Franco en 1939, Fontseré fue encarcelado
en campos de concentración franceses con otros republicanos
españoles exiliados. Pero, incluso allí, su habilidad y entusiasmo
por su arte dieron lugar a una exposición en Perpignan de los dibujos
que representaban la crueldad de la vida del campo. Pasó la Segunda
Guerra Mundial en el París ocupado por los alemanes, donde fue tirando
dibujando historietas ilustradas. Pero también produjo e ilustró
ediciones para coleccionistas de obras clásicas de la Literatura catalana.
Más adelante, en Ciudad de México, se convirtió en escenógrafo,
colaborando con el actor cómico y showman mexicano Mario Moreno (“Cantinflas”).
Produjeron en común una comedia musical al estilo parisiense realizada
en la capital mexicana en 1948. Fontserè era un adepto de llenar el
escenario de diseños llamativos ejecutados con pinceles enormes, como
los que utilizaba para los carteles.
Se trasladó a Nueva York en 1949, donde trabajó como dibujante
de historietas, pintor, diseñador de carteles, editor de una revista
mensual de arte y - esporádicamente – de taxista. También se
dedicó a la fotografía, colaborando con Salvador Dalí
y conoció a su futura esposa , Terry Broch.
En 1973 volvió para instalarse en el pueblo catalán de Porqueres,
cerca de Girona, y declaró que la casa y el estudio que construyó
allí eran sus mejores obras de arte. Completo tres volúmenes
de memorias, publicados en 1995 y 2004, que describen con la energía
de un “thriller” la lucha desigual contra el franquismo, las miserias de
los republicanos exiliados y la vida en Francia ocupada, y 10 capítulos
de un cuarto volumen inacabado sobre la vida en Nueva York.
“Nunca corrí con la manada,” dijo en 2004: “Hice lo que quise, disfrutando
al máximo. No era ni un masoquista ni un mártir. Intenté
conseguir avanzar antes que quejarme.”