FUNDACIÓN

ANDREU NIN


 JOSÉ GRIMALT (1906-1996)


Maestro y ejemplo
Consejo Editorial de Iniciativa Socialista

El viento de Grimalt
Paco Mariscal
Gracias por vuestra vida
Rosana Pastor
Homenaje
Miquel Coll
En recuerdo de José Grimalt
Wilebaldo Solano

Folleto de recuerdo a Grimalt
Fundación Andreu Nin

Textos breve sobre el POUM y la revolución en Valencia..
José Grimalt

Operación Nikolai
José Grimalt

 
 


 Pepe Grimalt, maestro y ejemplo

Consejo Editorial de Iniciativa Socialista


Ha muerto, en Valencia, nuestro amigo, compañero y matesro José Grimalt, que fuera secretario de organización del POUM en Valencia y concejal del Ayuntamiento revolucionario de esa ciudad. En el hospital decía "¡qué hago yo aquí, con todo lo que tengo que hacer!", pues era secretario provincial de Acción Social de la Unión Democrática de Pensionistas, alma mater del Club de Iniciativa Socialista de Valencia y maestro del Club de Iniciativa Socialista de Madrid, ciudad en la que, a sus 90 años, se presentaba frecuentemente, sólo o acompañado, para participar en el Consejo Editorial de esta revista, en una asamblea del movimiento No Nos Resignamos o en un acto organizado por la Fundación Andreu Nin sobre Tierra y Libertad, de la misma forma que se plantaba en Barcelona para acudir a cualquier actividad del Círculo de antiguos poumistas.

En Valencia ya no contaremos con su cotidiana y lúcida presencia de dirigente sin galones y sin órdenes, y en Madrid no tendremos nunca más la alegría de verle aparecer de repente, por sorpresa, con su bolsa bajo el brazo, para participar en cualquier reunión, para "meternos en cintura" o para compartir la felicidad que sentía por haberse echado una nueva novia. Tampoco le veremos comerse dos tazones de fresas con nata en el postre, ni le encontraremos al acudir a cualquier cita, en las que siempre era el primero en llegar. Pero nos queda todo lo de él hemos aprendido.
José Grimalt, uno de los nuestros.
 

El viento de Grimalt

Paco Mariscal


El viento que sopló las últimas semanas de noviembre enmohece las cuerdas sonoras de la garganta, pero no nubla la vista. Es un viento agridulce y áspero a la vez que en La Marina, esa comarca alicantina que busca el mar, prolonga, al atardecer, la luz otoñal y las sombras del Montgó. El Montgó no es una colina ondulada ni un alcor plateado; es un monte recio que domina una de las comarcas más internacionales del País Valenciano. La montaña señera es un referente y un punto de mira en Dénia, Xábia, Pedreguer, Verger, Beniarbeig y Benidoleig, Gata de Gorgos y Els Poblets; mientras, en Teulada, el referente es un mercadillo de ocasión, multicultural y plurilingüe, que se celebra todos los domingos. Con centenares de urbanizaciones, La Marina es todavía una estampa que no nubla el viento.

En Ondara, hasta donde llega la . sombra del Montgó, nació en 1906 el chófer José Grimalt Pérez, según confirma el Consejo de Guerra Permanente nº 3, reunido en la plaza de Valencia el 24 de Octubre de 1939, Año de la Victoria. El tribunal condenó a muerte a Grimalt y, con él, su militancia obrerista, su ideología internacionalista y revolucionaria, su compromiso cívico con los de abajo y con la democracia. Mucho viento azotó desde entonces las laderas abruptas y quebradas del Montgó; mucha cárcel, mucha pena y no menos olvido se cruzaron en la vida del chófer Grimalt desde que lo condenaron a muerte. En realidad no se le pudo imputar crimen ninguno, y un día salió del olvido de la cárcel para entrar en el olvido de la larga noche franquista. Este obrero, nacido en Ondara, pagaba durante los años setenta el tributo bíblico del trabajo transportando viajeros en su taxi desde la estación a la Alameda y desde la Alameda a Mislata. Mientras, y durante esos años, decenas de europeos fijaban su residencia temporal o permanente en La Marina, a la sombra del Montgó. Grimalt aprovechó la transición y los inicios de la democracia de ahora para organizar la Unión Democrática de Pensionistas; como un mozalbete volvió de nuevo al combate cívico en defensa de los intereses económicos, sociales, sanitarios de las gentes de su generación. Hace unos meses le sorprendió la parca y se lo llevó al viaje sin retorno.

Y hace unos días -el sábado 23 y el domingo 24 del pasado noviembre ventoso-, el Ayuntamiento de su Ondara natal recordó la figura del chófer Grimalt. A la convocatoria del gobierno municipal democrático y progresista acudieron familiares y viejos militantes obreristas, revolucionarios de antaño y actores de Tierra y Libertad, pensionistas e historiadores, algún diputado de Esquerra Unida y bastantes socialistas sin carné. El viento arrastró hasta la sombra del Montgó retazos de historia, de idealismos colectivistas en el Bajo Aragón y en Pedralba y en Benaguacil, de persecuciones e intolerancias, de pavor fascista y crueldad estalinista, de mentiras que sólo el tiempo, el temple, el coraje y la dignidad de personas como el valenciano Grimalt lograron desenmascarar.

En una vieja melodía de los resistentes europeos a la barbarie que cantaba Leonard Cohen se hablaba del viento que devolvería a la sombra y al olvido a cuantos luchaban por la libertad. En Ondara no fue tal. El viento de noviembre llevó la figura de Grimalt a la sombra del Montgó en donde nació, pero no al olvido.

Sin embargo, el olvido acecha si reducimos la historia, nuestra historia, unas veces a Viriato y los Reyes Católicos, y otras a Jaume I y la Batalla de Almansa; acecha, si no se habla, se enseña y se discute sobre cuanto sucedió ayer, porque se tiene un miedo pacato a ver la verdad: los crímenes y horrores del estalinismo soviético durante nuestra guerra incivil, y los horrores y crímenes del franquismo. El chófer Grimalt y los idealistas de las colectivizaciones, vapuleados por unos y otros, son tanta historia valenciana como Jaume I y los Edictos de Nueva Planta, tan nuestros como el Montgó abrupto que vigila las poblaciones de La Marina, una comarca muy internacional y muy de aquí, con mercadillos de ocasión multiculturales y pluriligües.

Gracias por vuestra vida

Rosana Pastor


Motius de treball m'impedeixen estar amb vosaltres per homenatjar al lluitador per la democràcia i la llibertat Josep Grimalt.
Aprofite estes lletres per a manifestar la meua adhesió al acte i felicitar els familiars i els organitzadors pel seu intent de mantenir viva la memòria d'aquells que comprometeren les seues vides per a aconseguir un futur més digne.

Homes i dones valents plens d'il.lusió i de coratge con en Josep Grimalt són els vertaders protagonistes de la història que recreem a la pel.licula "Terra i Llibertat".

Gràcies per la vostra vida i el vostre esforç. Salut.
 
 

Homenaje a José Grimalt

Miquel Coll


Los pasados días 23 y 24 de noviembre, tuvieron lugar en Ondara (Alicante) los actos de homenaje a José Grimalt Pérez, luchador infatigable por el socialismo y fundador, entre otras muchas organizaciones, del Club Iniciativa Socialista de Valencia. Dichos actos fueron organizados por el Ayuntamiento de Ondara y el Club Iniciativa Socialista de Valencia, con la colaboración de l'Institut d'Estudis de la Marina Alta y Alta Films, y coordinados todos ellos por El Magatzem.

El programa fue el siguiente: el sábado 23, por la noche, se proyectó en el cinema local la película de Ken Loach "Tierra y Libertad", que fue presentada por Sergi Calleja, uno de los actores protagonistas, y que contó con una gran afluencia de público. El día siguiente, domingo 24, a las 13 horas, fue inaugurada la exposición "La memoria histórica: el POUM", por el Alcalde de la ciudad, los concejales de UPV (Unitat del Poble Valencià) -que gobierna con mayoría absoluta- y del PSOE -que son oposición, pero comparten áreas de responsabilidad municipal-, así como por Miquel Coll -miembro del Club Iniciativa Socialista de Valencia-, con la clamorosa ausencia de los concejales del PP.

El acto contó con una gran afluencia de gentes de todas las tendencias de la Izquierda, entre las que citaremos, excusándonos de antemano por algún olvido absolutamente involuntario, a: Alfons Cervera, jefe del Servicio de Prensa de la Universitat de València; Gil Sánchez, Saurí y otro compañero, pertenecientes a la directiva de la Unión Democrática de Pensionistas; Rocco, del grupo Socialismo Revolucionario de Italia; Andi Durgan, autor del reciente libro "La historia del BOC"; Mariano Sánchez Soler, autor del también reciente libro "Los hijos del 20-N"; Paco Mariscal, periodista y colaborador en diferentes medios de comunicación; Sergi Calleja, actor; Paco Salcedo, militante histórico del BOC y del POUM, gran compañero de Grimalt; José Alcantarilla, hijo de otro histórico militante del POUM, hermano del que fue Comandante de las milicias José Alcantarilla; Isidro Guardia y Federico Sanfélix, históricos militantes libertarios y grandes compañeros de Grimalt; Victor Alba; Vicent Alvarez, miembro del Consell Valencià de Cultura; Rafael García Perelló, portavoz de Los Verdes; una representación del Institut d'Estudis de la Marina Alta; Wilebaldo Solano; y un numeroso núcleo de compañeros y compañeras del Club Iniciativa Socialista de Madrid, como Enrique del Olmo, y del Club Iniciativa Socialista de Valencia. Y, naturalmente, los hijos de Grimalt, Marisa y José Luís.

Tras la inauguración de la exposición, tuvo lugar una comida en el restaurante del hotel Ramis, a la que asistieron unas ochenta personas, y depués, a las seis de la tarde, se proyectó en el Aula de Música del Ayuntamiento, el documental "Operació Nikolai", desconocido en la localidad, que congregó a más de un centenar de personas, y que causó un evidente impacto a los asistentes.Y a las siete se celebró la mesa redonda "Josep Grimalt y el seu temps", presidida por el Alcalde, que procedió a la lectura de los comunicados de adhesión al acto, remitidos por: Rosana Pastor, Alfons Cucó, Lluís Meseguer, Josep Vicent Marqués, Pelai Pagès, Grup d'Antics Poumistes de Catalunya, Eugenio Granell, Pere Major y Albert Taberner. A continuación intervino Javi Lozano i Serer, joven estudioso local, y tras su glosa sobre Grimalt, Miquel Coll presentó a Albert Girona, del Departamento de Historia Contemporánea de la Universitat de València, Isidro Guardia, y Wilebaldo Solano.

Al finalizar el acto, el hijo de Grimalt, José Luís, que pretendía decir unas palabras, sólo acertó a decir "gracias", lo que desató un caluroso aplauso del público asistente, entre el que se encontraba Pascual Mollá, diputado autonómico de Esquerra Unida, y miembro destacado de la corriente nacionalista de dicha formación política.

Y ya "fuera de programa", tomó la palabra Gil Sánchez, secretario general de la Unión Democrática de Pensionistas, que hizo una emocionante y encendida alocución a su convivencia en la lucha junto a Grimalt, Palau y tantos otros, para poner en pie esa formidable organización que es la UDP.

Como colofón, el alcalde anunció la concesión de una calle con el nombre de José Grimalt y la creación de una Fundación con el mismo nombre que convoque periódicamente un premio de investigación histórica.

El balance que el Club Iniciativa Socialista de Valenica hace del conjunto de los actos aquí mencionados es tremendamente positivo en términos generales. Con la figura de José Grimalt aparecen muchas de las grandes batallas y de los grandes problemas que han marcado este siglo: las transformaciones del período revolucionario del 36 en España, el sindicalismo, la heterodoxia poumista, el estalinismo... El papel de esos miles de trabajadores y militantes revolucionarios de una revolución concreta y fascinante, como la española, han sido de nuevo reivindicado con la evocación de la figura de Grimalt en tierras alicantinas, con un, además, emotivo homenaje.

El Club Iniciativa Socialista de Valencia, desde esta crónica obligada quiere agradecer y felicitar la entusiasta colaboración del Ayuntamiento de Ondara y de todos sus concejales, exclusión hecha naturalemente de los del PP. Permítasenos, además, un especialmente afectuoso agradecimiento a la concejala de cultura, Pepa Gasquet.

No queremos terminar sin antes decir que Grimalt, joven revolucionario de 89 años, tenía bien merecido este homenaje y nuestro recuerdo más fraternal.

 En recuerdo de José Grimalt

Wilabaldo Solano


 Josep Grimalt era un militante obrero ejemplar. lo conocí, en circunstancias excepcionales e inolvidables, en la segunda quincena de julio de 1936. Valencia estaba en huelga general y organizaba la resistencia a la sublevación franquista. Mientras los militares resistían en los cuarteles de la Alameda, después de haber declarado el estado de guerra, militantes como Grimalt formaban las primeras milicias en la plaza de toros de la ciudad. Los trabajadores habían vencido en Madrid y en Barcelona, pero Valencia estaba en una situación indecisa.

 Julián Gorkin, que era la figura más destacada del POUM de Valencia, estaba en Barcelona, pues se había incorporado al comité ejecutivo del partido para reforzar el equipo dirigente en ausencia de Joaquín Maurín, que se encontraba en aquel momento en Galicia. Así las cosas, el comité ejecutivo del POUM me propuso que fuera temporalmente a Valencia para ocupar el puesto de Gorkin. Vacilé un poco porque me consideraba demasiado joven para asumir semejante misión. Pero Andreu Nin me convenció. Él sabía que mi familia paterna era de Valencia y que yo había pasado allí una parte de mi infancia. Por lo demás, pensaba que yo podría sacar un periódico y animar a la juventud del POUM, en pleno desarrollo por aquel entonces.

 El caso es que pasé en Valencia cerca de un mes y medio en la época en que se venció finalmente a los militares sublevados y se constituyó el Comité Ejecutivo Popular, que se convirtió desde el primer momento en un poder autónomo que ejerció sus funciones en toda la región valenciana. El POUM era un partido fuerte en Castellón y en su provincia y se había desarrollado bastante en Valencia. El equipo dirigente estaba animado por Sixto Rabinad y Josep Grimalt. Y entre los jóvenes se destacaban León García, José Alcantarilla y Francisco Salcedo.

 Mi relación con Rabinad y Grimalt fue muy cordial en aquellas semanas exultantes que nos impusieron tareas de todo tipo: organización de las milicias, estructuración de las colectividades agrícolas y del control obrero en las empresas, preparación de la conquista de Ibiza, consolidación del frente de Teruel, ayuda a la defensa de Madrid, relaciones con el gobierno de Madrid y con el Comité de Milicias de Cataluña,etc. Valencia realizó cosas maravillosas que, desgraciadamente, no han analizado bien muchos historiadores. Y todo se hizo en un clima de fraternidad revolucionaria que perduró hasta que los estalinistas dividieron el frente de lucha y trataron de deformar el proceso revolucionario.

 Grimalt, secretario de organización del POUM, militante obrero de valor acreditado, estaba en todas partes y animó incansablemente, con energía y con tenacidad, las actividades más diversas. Era en aquellos momentos en que la gente, persuadida de que se había producido un cambio revolucionario fundamental, se precipitaba a nuestros locales pidiendo que se les aportara una solución a todos sus problemas, desde los profesionales hasta los asuntos más íntimos. Grimalt era excelente en las relaciones con todo el mundo, entonces, y más tarde, cuando fue nombrado concejal del nuevo Ayuntamiento revolucionario de Valencia.

 En junio de 1937, cuando se produjo, por orden de Moscú, la represión contra el POUM y la detención de Nin y otros compañeros, como Andrade y Gorkin, Grimalt acogió en su casa a Olga Nin y Luisa Gorkin, a quienes ayudó para tratar de descubrir el paradero de sus maridos. Él preparó las entrevistas de Olga y Luisa con Julián Zugazagoitia (ministro de Gobernación) y Manuel de Irujo (el nacionalista vasco que era ministro de Justicia), quienes manifestaron su impotencia ante la acción de la policía de Stalin. Grimalt y Rabinad fueron detenidos más tarde porque, como hemos sabido recientemente consultando los archivos de Moscú, la policía estalinista no se atrevía a encarcelarlos a causa del prestigio que tenían en Valencia.

 Grimalt, como tantos militantes del POUM, pasó de las prisiones estalinistas a las cárceles franquistas. Detenido en 1939, cuando las tropas franquistas entraron en Valencia, Grimalt fue condenado a muerte por un tribunal militar franquista. Le conmutaron la pena casi por milagro y pasó largos años en las prisiones de Valencia. Cuando alcanzó la libertad tuvo muchas dificultades para vivir y para seguir luchando por sus ideas. Lo encontré de nuevo en noviembre de 1976, en Valencia. Era taxista. En su coche, dimos mil vueltas por Valencia y me explicó su larga y dura odisea.

 Al dar el último adiós a Grimalt, el combatiente intrépido de tantas luchas por la libertad y el socialismo, tengo en mi retina lo que es para mí su última imagen. Fue en Madrid, el 22 de junio de 1995. Estábamos en el Círculo de Bellas Artes y celebrábamos el triunfo de Tierra y Libertad, el esplendido filme de Ken Loach. Estaba lleno de gente y se rendía homenaje al POUM en un acto organizado por la Fundación Andreu Nin. En medio del largo y emocionante debate, Grimalt se levantó y maravilló a los presentes con la claridad y la contundencia de sus palabras. Alguien dijo que el orador tenía noventa años y que también había sido del POUM. En los últimos años de su vida tuvo la dicha de coincidir con jóvenes camaradas de Valencia que le trataron con simpatía, generosidad y cariño, porque era para ellos un ejemplo de coraje y de dignidad.
 


                                                                                                        Fundación Andreu Nin, 1996
                                                                                             
 
 
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