FUNDACIÓN

ANDREU NIN

Algunos amigos franceses del POUM

Pepe Gutiérrez


Alfred Rosmer
Pierre Monatte
Robert Louzon

 
Después de  dar un largo paseo por las bibliografías y por los vericuetos de Internet (en castellano), apenas si he encontrado algún que otro indicio sobre el grupo Revolution Proletarianne como no sea alguna que otra nota referida a la historia del sindicalismo revolucionario, y por supuesto, por alguna de sus convergencias o controversias con Trotsky, sobre todo a principios de los años treinta.  Aunque únicamente sea a título de un primer bosquejo, ofrezco unas breves semblanzas de dos de sus líderes más reconocidos en tanto que guardo para otra ocasión una evocación de  Simone Weil, que también perteneció al grupo y que, como es ampliamente sabido, estuvo en Barcelona al comienzo de la guerra y la revolución.

Entre los amigos y camaradas de Trotsky durante la época de la "Gran Guerra" que luego tendría una estrecha relación con el movimiento comunista, con la Oposición de izquierdas en Francia, y más tarde con los primeros años del "trotskysmo", cabe señalar en primer lugar a Alfred Rosmer (1877) sobre él ha escrito su biógrafo Christian Gras: " Su experiencia, bastante larga --55 años de vida militante entre 1909 y 1964-- se  inscribe enteramente en los medios revolucionarios. Es significativa de una generación que ha esperado apasionadamente la revolución, que se ha llenado de esperanza cuando vino la experiencia rusa y que no cesado de observar y de comentar esta experiencia. La psicología personal se entrelaza con los grandes movimientos de la sensibilidad colectiva. Es significativa también no de una clase, sino de un tipo social original. Rosmer no es un burgués, no es  para nada del dinero que no piensa ni en amasar ni en lograr. No se integra nunca al grupo de las gentes de letra, ni al cuerpo social de la universidad. Pequeño funcionario, periodista mal pagado, corrector de imprimaría, no se interesa por las cuestiones alimenticias. Vive por la revolución- No es un hombre de aparato ni un revolucionario profesional pagado por una organización. Su experiencia es también variada en las formas y nos llevan desde el anarquismo al sindicalismo revolucionario, al comunismo, al trotskismo, al antiestalinismo. Rosmer, es un raro ejemplar de fidelidad. de continuidad revolucionaria".

Internacionalista minoritario en 1914, Rosmer inicia su larga amistad con Trotsky, forma parte de los fundadores del PCF y de su ala más genuinamente revolucionaria. Miembro del comité provisional de la Internacional Sindical Roja, participa activamente en los primeros años de la política internacional comunista. Entre 1922 y 1924 forma parte del CC del PCF, como representante del ala. que se opone al intento de hacer de él un partido socialdemócrata de izquierda. De esta fase data su obra más importante, Moscú en los tiempos de Lenin (publicado en dos volúmenes por Maspero, y sin traducción castellana que sepamos), una fuente de primera mano cuya veracidad y rigor no ha podido ser contestada por ninguna de las abundantes fuentes del anticomunismo, y de ella data también su prolongada amistad tanto con Andreu Nin como con Joaquín Maurín, con los mantuvo además una fluida relación política, por la que no dudó en enfrentarse a Trotsky.  Rosmer será excluido en 1924, por su oposición a la llamada "bolchevización.. Amigo de la Oposición trotskysta, escribe en La Vérite y participa en la formación del grupo francés y en el secretariado internacional de la Oposición al principio de los años treinta. Dimite y entra en una larga controversia con otro sector del grupo trotskysta encabezado por Raymond Molinier y Pierre Frank. Trotsky que se sitúa al lado de los jóvenes, ve en el un gran escritor, una leyenda que ya no se encuentra a la altura de las circunstancias.

Esta controversia se extiende, tal como hemos indicado, en torno a la guerra y la revolución, durante la cual, Rosmer apoya al POUM en contra de la opinión de Trotsky. Sin embargo, se mantiene la amistad entre ambos. Será en casa de Rosmer donde tendrá lugar (un biógrafo de Simone Weill afirma que fue en casa del padre de ésta)  la fundación de la IV Internacional y los Rosmer, Alfred y su compañera Margarite acompañan a Trotsky en  los últimos días de éste en México. Ramón Mercader los utilizó empleando su coche para los desplazamientos de la pareja que agradece el favor. Alfred se mantiene como una militante comunista de izquierda, escribiendo numerosas obras sobre la historia del movimiento obrero. Fue uno de los firmantes del "manifiesto de los 1921" contra la ocupación francesa en Argel y en apoyo a la independencia de este país. Murió en 1964. Gallimard editó (París, 1980), la Correspondence 1929-1939 de León Trotsky et Alfred et Marguerite Rosmer,  presentada y anotada por Pierre Broué, escogidas entre las 256 cartas encontradas en los Archivos Trotsky de Harvard.  Por otro lado, la labor de Rosmer en la difusión de las obras de Trotsky en francés fue constante, y estuvo acompañada por una serie de prólogos que siguen siendo ampliamente citados por los especialistas.

El nombre de Pierre Monatte resulta entre nosotros poco menos que un desconocido a pesar de tratarse de un destacado representante del sindicalismo revolucionario y del comunismo antiestalinista francés (Monlet, Alto Loira, 1881-París, 1960). Su madre era encajera, y su padre formaba parte de una tradicional familia de herreros, oficio que ocupó su hermano mayor. Monatte explica así sus inicios: «Becario, internado en el colegio de Brioude durante cinco años. Los miserables, de Víctor Hugo, hacia los trece años, me producen un impacto que me orientan hacia el socialismo. Siendo todavía colegial, me adhiero a las Juventudes Socialistas de Clermont y colaboro en el Tocsin populaire de Berry y de Auvergne (blanquista)… Peón durante tres años en la Academia del Norte: Dunkerque, Abbeville, Le Quesnay, Condé. Fue en este periodo cuando me pasé al anarquismo…

Dimito al comienzo de 1902 y vengo a París. Por la Historia de las Bolsas de Trabajo, de Pelloutier y la influencia de Pages libres me oriento hacia el sindicalismo, considerándome siempre como anarquista. Cocinero en el Libertaire durante algunos meses: lo suficiente para que me echaran. Colaboré más o menos regularmente en Temps nouveaux. Participó en la fundación del primer sindicato de empleados de librerías (1903) con Valois, luego paso al de correctores (1905). Pouget me hizo entrar en el Comité de bolsas de trabajo… En 1905, al entrar Broutchoux en la cárcel durante algunos meses, me pide que lo reemplace en Action syndicale de Lens, el semanario del joven sindicato de mineros…».

En 1906, Monatte participa en Lens en la huelga general de los mineros y es arrestado por sus actividades. Asiste al Congreso de Amiens cuando tiene 25 años. Todo el resto de su vida intentara ser fiel a sus presupuestos. En 1907 participa en el Congreso de Amsterdam y debate con Malatesta sobre el sindicalismo y la huelga general; en opinión de Daniel Guérin se trata del debate más importante sobre estrategia de la historia del anarquismo. Monatte reafirma los criterios del sindicalismo revolucionario. En 1908 llega a Suiza huyendo de la policía. Un año más tarde trabaja con Pouget en Revolution, y el mismo año funda La Vie ouvrière que se convertirá perennemente en el órgano de la CGT (aunque ulteriormente el nombre de Monatte será el de un «maldito» para socialdemócratas y estalinistas). En 1911 ayuda a levantar La Bataille Syndicaliste.

En el momento en que la mayoría de los viejos sindicalistas se inclinan o callan ante la “Gran Guerra”,  la Unión Sagrada y la patria francesa, Monatte emerge como la conciencia del sindicato. Se opone a la guerra y desde La Voix Ouvrière manifiesta que los socialistas franceses tenían que haber seguido el ejemplo de los socialistas italianos partidarios de la neutralidad. No obstante proclama que los sindicalistas internacionalistas no obstaculizarían el esfuerzo bélico. El pequeño grupo internacionalista está formado, entre otros, por Alfred Rosmer, Alphonse Merrheim (con Trotsky), y forman el Comité de Defensa Sindical desde la que trata de impedir la expulsión de la CGT de la minoría que trata de imponer la burocracia. Desde 1917, Monatte trata, infructuosamente, de conseguir la mayoría para la izquierda. Este Comité se encuentra detrás de las primeras huelgas de la posguerra. En 1918, durante el Congreso del pleno del sindicato, Monatte orquestó junto con Gastón Monmousseau, la critica contra el equipo rector y el apoyo a la revolución rusa. Movilizado justo después de la desmovilización vuelve a animar La Voix

En 1920, Monatte será arrestado durante la huelga de ferrocarriles. Durante la escisión socialista-comunista, se siente moralmente desalentado y deja el periódico. Pase a ser uno de los fundadores del PCF, y es considerado por Lenin y Trotsky como uno de los elementos claves para la construcción de un verdadero partido revolucionario, diferente al que tratan de crear viejos socialdemócratas como Frossard y Cachin. Redactor de L' Humanité en 1923, es excluido en 1924 por su oposición a la llamada «bolchevización» que auspician Zinóviev y Stalin. Pasa apoyar a la oposición de Izquierda y mantiene sus lazos con Trotsky, pero no tarda en distanciarse del bolchevismo. Será entonces el principal animador del grupo que edita Revolution proletarienne, y desde la Liga sindicalista, trata de retornar a los clásicos presupuestos del sindicalismo revolucionario sin renunciar a determinados criterios marxistas. Con ello se sitúa en una especie de terreno intermedio y recibe diversas criticas. Para los anarquistas representaba una versión acomplejada del viejo sindicalismo revolucionario, ambigua respecto a las tendencias «autoritarias» de Trotsky. Para este, que respetaba mucho a su antiguo compañero internacionalista, Monatte seguía prisionero de unos principios que se habían agotado en la época iniciada por la Primera  Guerra Mundial.

Ya en 1930, el grupo de Monatte publicar una declaración "Por la reconstrucción de la unidad sindical". Esta declaración estaba firmada por 22 activistas de la CGT, la CGTU y de los sindicatos independientes. Su base de referencia era la Carta de Amiens, o sea de «la lucha de clases y la independencia sindical, sin ninguna interferencia por parte de partidos políticos, fracciones o sectas, como tampoco de ningún gobierno…». En la mitad de los años treinta formó parte activa en la comisión de intelectuales y militantes que denunciaron los «procesos» de Moscú contra la «vieja guardia bolchevique» y durante la guerra civil española repartió su solidaridad entre el POUM y la CNT. En una carta a Maitron termina así su breve boceto sobre su vida, diciendo: «…Nunca he sido funcionario sindical. Miembro del Comité federal de las Bolsas de Trabajo desde 1904 a 1914, Luego militante sin funciones. Hay sin dudas zig-zag, pero los fines siempre han sido los mismos, aunque nos lo haya representado muy bien. Preocupado por mantenerme como un revolucionario sin dejar nunca el trabajo sindical…» (Idem).   Para mayor información, ver la edición de Jean Maitron y Colette Chambelland de sus Archivos con el título de Pierre Monatte, Syndicalisme revolutionnaire et communisme (Maspero, París, 1969).

El principal lugarteniente y seguidor de Monatte fue  Robert Louzon, igualmente un destacado militante y teórico del sindicalismo revolucionario francés con posiciones muy influenciadas por el marxismo (París, 1882-Cannes, 1976). Colaborador de la Vie Ouvriere, de L 'Humanité, de Revolution Proletarienne, y especializado en estudios económicos. Perteneciente a una familia burguesa, cursó estudios científicos en la Escuela de Minas. Desde muy joven se interesó por el movimiento socialista. En 1899, con diecisiete años, se adhirió a un grupo de estudiantes colectivistas, y se incorporó a las filas de partido de Jean Allemane (partidario de la huelga general), y su nombre sonó por primera vez por su importante ayuda financiera a la CGT. Louzon fue secretario federal socialista en Túnez, donde pasó a ser militante del PCF en 1921. Fue en dos ocasiones condenado por sus actividades y ulteriormente expulsado por las autoridades coloniales. Al mismo tiempo frecuentaba asiduamente L'Emancipation, Universidad popular del mismo distrito. En ideas y pensamiento tuvo una evolución lenta hacia el sindicalismo revolucionario.

En 1931 escribió sobre su progresión política en un artículo de la Revolution Proletarienne: “Desde muy joven una fuerza instintiva, irrevocable, me impulsaba al movimiento obrero. Yo devoraba todo lo que encontraba como literatura, entonces abundantemente editado por todas las escuelas socialistas, desde los artículos de Rochefort hasta el Manifiesto Comunista y las obras de Kropotkin. Un día, por azar, en un kiosco, la revista anarco-sindicalista Le Pere Peinard, redactada por Emile Pouget, su lectura fue como una revelación de mis propias ideas que fueron el norte y guía para siempre en mi vida”.

Después de participar en la guerra (19141918) como capitán, volvió de nuevo a Túnez e ingresó en el Partido Socialista tunecino, buena parte del cual optó por el nuevo PCF. Louzon asumió la dirección de la revista L´ Avenir Sociale, órgano del Partido Comunista en Túnez. En 1921 fue sometido a un consejo de guerra por haber escrito un artículo que fue considerado por los militares como injurioso hacia el ejército y sus oficiales. Cuando salió de la cárcel se hizo con la dirección de un periódico redactado en árabe (1921). Prohibido, pero escrito con diversas cabeceras, al final fue procesado como responsable máximo del periódico. En 1922 publicó un folleto y un poema en lengua árabe que le costaron seis meses dc cárcel, con el pretexto de que representaban un ataque contra los derechos y poderes de la República francesa en Túnez.

A la salida dc la cárcel, en 1922, fue expulsado de Túnez y devuelto a Francia. Dimite de PCF en discrepancia por la llamada «bolchevización» (primera fase de la rusificación), y une su destino al de Pierre Monatte junto con el cual trabajará duramente en la Liga Sindicalista y en el grupo que edita la importante revista Revolution proletarienne, que funda en 1925. En julio-agosto de 1936, de acuerdo con la CNT de España, fue a Marruecos para contactar con los nacionalistas marroquíes a fin de que éstos impidieran el reclutamiento de árabes que estaba llevando a cabo el general Franco para engrosar su ejército. Pese a su avanzada edad y su estado de salud, permaneció unos meses en el Grupo internacional dc la Columna Durruti en el frente de Aragón. De nuevo en Francia colaboró con el libertario Luis Lecoin en el impulso de la Solidaridad Internacional Antifascista (SIA). En julio de 1939, publicó un artículo titulado «Túnez para los tunecinos», lo que le valió otros 15 meses de cárcel. Deportado a África, al sur de Argelia, fue liberado en 1941.

Destacado pacifista tenaz sufrió al igual que Lecoin, cárcel y persecución. Con una salud muy quebrantada se retiró a Cannes desde donde continuó su actividad en el grupo monattista y publicó diversos trabajos como La era del imperialismo (Spartacus) y La contrarrevolución en España (Imán, Buenos Aires, 1938).  Su último escrito-testamento está datado en octubre de 1975, y en él escribía: “Unas simples palabras para reafirmar una vez más mi fe en el socialismo y mi convicción de que un día u otro se realizará. y que la Revolution Proletarienne ha estado en la buena vía cada vez que se ha levantado contra los traidores al socialismo revolucionario, el único socialismo que merece ese título, los otros no son otra cosa que máscaras conscientes e inconscientes a favor de la contra-revolución.
 


Edición digital de la Fundación Andreu Nin,  julio 2005


 
Fundación Andreu Nin
Andreu Nin
Joaquín Maurín
POUM
Víctor Serge
George Orwell
 Reseñas
Perfiles revolucionarios
Juan Andrade
Wilebaldo Solano
Eugenio Granell
Ignacio Iglesias
Víctor Alba
Julián Gorkin
Archivos de la revolución
Bibliografía
Boletín electrónico
Catálogo de publicaciones
Links
Mensajes (E-Mail)

Inicio