Katia Landau (ed. Sepha, Madrid, 2007)
Los verdugos de la revolución
española
Pepe Gutiérrez-Álvarez
No hay que disimularlo, los amigos del POUM y de la Fundación Andreu
Nin tenemos otra deuda con la editorial Sepha. Algunos supimos de su existencia
con la edición, al parecer bastante exitosa, del libro de memorias
de Francesc de Cabo, Nuestros años treinta. Recuerdos de un militante
del POUM, lo que, por cierto, Francesc fue hasta su muerte en 1997. Le
siguió la edición del texto ya clásico de Wilebaldo
Solano sobre Andreu Nin que en su día sirvió de prólogo
para la edición catalana en París de Els moviments d´emancipació
nacional, una de las obras mayores del Andreunet que, por cierto, está
a punto de editar editorial Base de Barcelona. Siguió con el Trotsky
y su tiempo, del amigo Antonio Liz, un considerable esfuerzo de síntesis
de un personaje clave para los tiempos que vienen, así hasta llegar
a esta obra de Katia Landau, Los verdugos de la revolución española
que en su edición francesa sería una de los primeras obras
que dio a conocer la persecución estalinista del POUM, y que fue auspiciada
por poumistas tan destacados como Juan Andrade y Mª Teresa García
Banús...
El libro está firmado por Katia Landau, cuyo nombre de soltera era
Julia Lipschutz, y sobre la que no sabemos apenas nada. Si sabemos algunas
cosas de su compañero, Kurt Landau (Viena, 1903-Barcelona, 1937) alias
Wolf Bertram, alias Spectator, en la misma lista de víctimas de la
GPU en España, sin ofrecer mayores datos, y se le cita someramente
como un "trotskista" austriaco que llegó a Barcelona en octubre de
1936, y que desde entonces hasta su desaparición (justamente en casa
de la pareja de Cabo-Carlota, ésta puso una denuncia el mismo día),
pasó a ser casi el "teórico oficial" del partido, o cuanto
menos como tal lo describen desde la prensa estaliniana. Francesc lo describe
en un artículo sobre Mika como "un intelectual marxista, de cualidades
poco comunes, de salud precaria, obligado por la necesidad, salía
cada mañana del tugurio en que vivía para ejercer la dura tarea
de vendedor ambulante, ofreciendo embutidos alemanes a la colonia de exiliados
teutones, subiendo y bajando escaleras".
Como portavoz poumista, Landau escribió en la prensa internacional
simpatizante, donde se distinguió por sus ásperas réplicas,
"a los métodos poco objetivos de Trotsky, el cual, justo antes de
la explosión de la revolución de julio, e inmediatamente después,
trató a camaradas dirigentes de nuestro partido de traidores ("los
traidores Nin y Andrade"), la falta de tacto que ha cometido en México,
pronunciándose como se ha pronunciado sobre la revolución española
y el papel que en ella jugaba el POUM, todos estos método hay que
rechazarlos. Estamos desolados por el hecho de que él los utilice.
Pero en lo que a nosotros se refiere, los rechazamos categóricamente"(1).
El Landau poumista puede ser considerado ya como un veterano revolucionario,
un activista "profesional", categoría extensible a su compañera,
la señora Landau, igualmente de nacionalidad austriaca, "una mujer
menudita, un nervio que vibraba constantemente, a pesar de ser una mujer
inteligente y culta como lo demostró (...) sólo encontró
labores de fregar suelos y cocinas" (de Cabo). Julia jugó un papel
de primera magnitud en el Secretariado Femenino del POUM, y Mª Teresa
García la considera como la principal autora de su texto más
elaborado, La mujer ante la revolución, un trabajo sobre el que Mata
Brancas ha hecho un trabajo preciso en el número 93 de Viento Sur,
dedicado casi al pleno a la revolución española y a los dilemas
del POUM.
En sus páginas se afirma que las mujeres del POUM estaban dando un
"salto" en relación al obrerismo feminista anterior, en el que se
registra que la revolución "ha indicado el camino para la obtención
de la igualdad de derechos de la mujer en lo económico, lo social
y lo político. Pero se han de vencer muchos prejuicios profundamente
arraigados (...) aún no estamos nosotras mismas de acuerdo sobre lo
que la nueva sociedad nos pueda dar y lo que hemos de exigir. Todavía
no creemos del todo en nuestra igualdad de capacidad; en nuestra igualdad
de derechos. La opresión que data de siglos la llevamos aún
en la masa de la sangre y ni siquiera la mejor legislación nos liberará
de ella del día a la mañana. La igualdad de derechos tampoco
nos la puede regalar (id) el socialismo. Sólo nos puede dar toda clase
de posibilidades para conquistarla con nuestra obra tomando parte en la responsabilidad
de la vida social y en su formación ". Igualmente se efectúa,
una firme defensa del derecho del aborto con razones más claras que
las que daba el decreto aprobado por la Generalitat.
No hay duda: Landau está totalmente identificado con Andreu Nin, con
el que se podía trazar unas vidas bastante paralelas que nos remiten
al antes de la revolución de Octubre de 1917, cuando a los 18 años
Kurt formará parte del núcleo fundador del PC austriaco, y
participa de una profunda indignación por la actuación del
"austromarxismo" que en el curso de la crisis revolucionaria de 1919 había
tratado -antes que cualquier otra cosa- de restablecer la "normalidad social"
(2). Es por eso que en 1921, cuando es nombrado secretario del distrito de
Viena, se distingue por sus posesiones favorables a las tendencias expresadas
por Bordiga y Acevedo (3) en el segundo congreso de la Internacional Comunista
y cuya máxima expresión serán las restrictivas 21 Condiciones,
y cuyo rasgo fundamental era una radical desconfianza hacia los "gobiernos
obreros" en coalición con la socialdemocracia. Convertido en responsable
de la agitación y la propaganda en 1925 en redactor-jefe del Die Rote
Fahne, el órgano de un ya adocenado PCA que acepta sin rechistar la
línea oficial. En esta época, Landau ya es un firme partidario
de Trotsky, un entusiasta lector de Literatura y revolución, y al
encontrarse con Víctor Serge en Moscú, se alinea (como Nin)
con la Oposición de izquierdas.
De ahí que ya en 1926 formara con el principal fundador del PCA y
presidente del consejo de soldados en Viena en 1919, Josef Frey, un bloque
oposicionista que provocará su expulsión del partido; romperá
con éste en 1928 y crea su propio grupo, mucho más radicalizado
contra los métodos llamados de "bolchevización" con los que
el estalinismo trataba de uniformar el movimiento comunista. Landau pasará
a ser uno de los hombres de Trotsky al que visita en Prinkipo, y por consejo
de éste traslada su intervención al Berlín del ascenso
nazi y de la ciega política del "socialfascismo" impuesta por el aparato
soviético. Despliega un activismo extraordinario y juega un papel
muy importante en la formación de la oposición unificada alemana
en el seno de un partido comunista que camina hacia el suicidio.
En este tiempo, Landau forma parte con la primera generación oposicionista
-Nin, Rosmer al que llama "el Liebknecht" francés, León Sedov
y otros- del primer Buró Internacional de la 0posición, abocada
en una propuesta de buscar un acuerdo amplio con diversos grupos y partidos
disidente. Pero los conflictos internos grupo alemán, auspiciados
deliberadamente por un agente de la NKVD infiltrado (4), Kurt -junto con
Rosmer- se distancia de Trotsky crea su grupo propio en 1931; en este conflicto
Nin y la Izquierda Comunista se niegan a desautorizar a Landau. Cuando Trotsky
rompe con el Komintern, Landau mantiene todavía la bandera de la reforma
con la perspectiva de un "nuevo Zimmervald", en proyecto amplio que -una
vez en Barcelona- tratará de dar impulso tomando al POUM como palanca...
Exiliado en 1934 a Francia tras la victoria de Hitler, trabaja para ganar
un grupo disidente aparecido en el comunismo oficial francés, y colabora
en su revista Que Faire?, al lado de Borten-Casanova, y la pareja formada
por "Hippo" y Mika Etchebéhère, todos ellos judíos y
políglotas como el propio Kurt. Cuando se hacen público los
"procesos" estalinistas, Landau toma inmediatamente la iniciativa de denunciarlos,
no obstante, no ofrece ningún análisis en profundidad sobre
lo que estaba significando el último curso estalinista.
En Barcelona, Landau desplegará una actividad febril, trabaja sobre
todo en su secretariado internacional. Clara Thaelman lo describe atendiendo
improvisadamente toda la barahúnda de revolucionarios de todos los
países, por supuesto de los partidos componentes del Buró de
Londres: "...comunistas consejistas de Holanda, trotskistas de América,
Francia, Inglaterra y América del Sur, maximalistas italianos, anarcosindicalistas
alemanes, el Bund judío, todos estaban allí". Su misión
era "coordinar, aconsejar, era el que debía conjuntar las fuerzas
utilizables de estos voluntarios y organizarlos, así como de las relaciones
internacionales".
Como uno de los redactores más activos de La Batalla, aborda
los criterios mínimos de un acuerdo internacionalista en tres puntos:
"1). Rechazo principal del Frente Popular, combate contra el fascismo en
tanto que lucha de clase proletaria por el socialismo (...), sostén
activo de nuestra revolución socialista contra los enemigos abiertos
(fascistas) y escondidos (no-intervencionistas), y contra la contrarrevolución
democrática del estalinismo y el reformismo;
2). Combate revolucionario contra la guerra. Rechazo de cualquier apoyo a
los Estado imperialistas en guerra, lucha intransigente contra la Unión
Sagrada reformista y estalinista en preparación por los estados vencedores
de Versáis;
3). Reconocimiento del carácter de clase proletaria de la Unión
Soviética, y por lo tanto el deber del proletariado internacional
de defenderla (...) por todos los medios de la lucha de clases. Combate contra
la reacción interior (...), combate contra el estalinismo y por la
igualdad de los derechos políticos de todos los partidarios de poder
de los soviets".
Inmerso en este proyecto, Kurt está convencido que el propósito
de Trotsky por crear una IV Internacional estaba condenado al fracaso. Así,
mientras se muestra un firme defensor de la participación de Nin en
el gobierno de la Generalitat (en contra de otro sector poumista), arremete
contra Trotsky al que compara con Lasalle y acusa de estar en una fase izquierdista.
Añade que mientras Trotsky habla de un "Estado obrero", Lenin lo hace
de un "Estado obrero burocráticamente deformado". Broué señala
que la trayectoria de Landau en está fase está muy ligada a
la del SAP (5).
Todo parece indicar que el optimismo revolucionario de Landau le llevó
a subestimar el peligro existente, y aunque trató de buscar un refugio
en las filas anarcosindicalistas a través de su amigo Agustín
Souchy, no se lo tomó demasiado en serio, y siguió viviendo
en la misma casa. Desapareció tras ser detenido en septiembre de 1937,
y su cuerpo nunca fue hallado. Poco antes las Ediciones marxistas habían
traducido y publicado un ensayo La revolución española de 1936
y la revolución alemana de 1918-19 en el que establece un paralelismo
entre ambos momentos, subraya el carácter socialista de la revolución
española, y efectúa una similitud entre el estalinismo y la
socialdemocracia de Noscke y Ebert responsable del asesinato de Rosa Luxemburgo
y Karl Liebknecht.
El "caso Landau" seguramente se habría olvidado prácticamente
a no ser por la campaña iniciada en 1946 por Katia, y por otro amigo
del POUM, el olvidado Marcel Ollivier (6), autores de este libro de denuncia
cuyo título en francés sería La Guépeóu
en Espagne. El mismo que volverá a ser editado en 1975 con un texto
firmado por Katia Landau titulado Las Journées sanglantes de Barcelona-mai
1937, y que reconocía el epílogo de Juan Andrade (aunque su
nombre es omitido por problemas con las autoridades francesas). Esta edición
contaba con sendas introducciones de Louis Rigal y Alfred Rosmer, que con
el título de Espagne. Les fossoyeurs de la revolution sociale, editará
Spartacus, y pasará a ser un texto de referencia habitual en todos
los estudios sobre las tentativas de trasladar los "procesos de Moscú"
a la República española.
Notas:
---1). Trotsky-Broué, La revolución española,
Ed. Fontanella, Barcelona, 1977, p. 502 y ss. Para mayores detalles, ver
Hans Schafrank, Kurt Landau, Cahiers Léon Trotsky, nº
5, primer trimestre 1980.
---2). Se ha escrito mucho sobre la actuación de la derecha socialdemócrata
alemana en 1919, y se suele ignorar que la derecha austromarxista actuó
de la misma manera durante la crisis alemana que se saldó con el asesinato
de Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y Leo Jogiches.
---3) Isidoro Acevedo (Luengo, Oviedo, 1967-Moscú, 1952). El veterano
socialista de izquierdas asturiano, cofundador del PCOE y luego del PCE,
tomó parte en el IV Congreso del Komintern en 192, y se mostró
contrario a la propuesta de frente único obrero, pero ulteriormente
su papel en el partido fue meramente el de un honorable "patriarca" en tareas
como el Socorro Rojo.
---4) Ahora se conoce el papel distorsionador desarrollado por Ruvin Sobolevicius
(1901-1962), de origen lituano y con estudios de agronomía en Alemania.
Después de una estancia en la URSS fue captado por los servicios secretos,
y regresó a Alemania donde se convirtió en uno de los lideres
de la Oposición con el nombre de Roman Well, y tuvo un papel de primer
orden en las querellas internas de la corriente trotskista hasta que "destapó"
su juego.
---5) El SAP fue producto de una escisión de izquierda del partido
socialdemócrata alemán en octubre de 1931 unificado posteriormente
con elementos de la antigua oposición brandleriana (de Heinrich Brandler),
a la que Trotsky tilda de "bujarinista", y que lideran Jakob Walcher y el
amigo y biógrafo de Rosa Luxemburgo, Paul Frölich. El SAP había
firmado en 1933 la "Carta de los cuatro por la IV Internacional", pero en
1935 se acercaría a la orientación del Frente Popular, y tomará
parte del "foro" del Buró de Londres desde pasaría a ser el
principal adversario de Trotsky y de la IV Internacional. Uno de los motivos
de las críticas de Trotsky contra el POUM fue su alianza con el SAP
en el Buró de Londres, y la ruptura entre ambos partidos no se efectuaría
hasta un año más tarde a causa de la publicación el
1° de mayo de una declaración del Comité Ejecutivo del
POUM condenando la política proestalinista del SAP a pesar de que
estos ya habían firmado el pacto del Frente Popular alemán
(L'Humanité, 9 de enero de 1937).
---6) Seudónimo de Boris Goldenberg (1905-1980). Ruso judío
emigrado a Alemania, miembro del partido comunista alemán, exiliado
a la URSS afiliado al PCUS entre 1923 y 1928, llegó a ser miembro
del Instituto Marx-Engels de Moscú, y participa en la Oposición.
En Alemania, toma parte en la constitución del SAP, y frecuenta a
León Sedov. Emigra a Francia en 1933, colabora en la prensa socialista
de izquierda como M. Ollivier (con éste nombre publica un artículo
sobre la evolución estalinista del movimiento comunista en Leviatan)
y se sitúa en la corriente de Pivert, y por tanto al lado del POUM.