Dos antológicas de
Trotsky
Pepe Gutiérrez-Álvarez
Los amigos de Libros de la Catarata
(en colaboración con la revista Viento sur), acaban de publicar una
nueva antológica de textos de Trotsky titulada
Defensa de la revolución
en una cuidada edición de Jaime Pastor pensada detalladamente para
las nuevas generaciones. Aparte de seleccionar y ordenar los textos, Jaime
ha escrito una cuidada introducción, y ha añadido una cronología
más una bibliografía parte de la cual se puede encontrar en
Internet, y una pequeña parte en la Web de la Fundación Andrés
Nin…A los más antiguos esta edición nos ha recordado otra de
“nuestros tiempos”, concretamente la efectuada en Akal Editor (Madrid,
1976) titulada
La era de la revolución permanente que tiene
también su propia historia…
Nos remite a una época en la que la LCR
(Julio Rodríguez Aramberri y Mariano Fernández Enguita específicamente),
trabajaron en una especie de colección que se llamó Materiales
IV, y que dio de sí la edición de una serie de obras de Trotsky
(la más elaborada seguramente fue
La internacional Comunista después
de Lenin, que Julián Gorkin había traducido tempranamente,
y que ahora aparecía revisada y con un magnífico prólogo
de Mariano)… En el caso de la antológica referida se traba de la edición
que el filósofo norteamericano George Novak había preparado
para la editorial del SWP Pathfinder y cuya edición inglesa fue
precedida por un deslumbrante prólogo de Isaac Deutscher que aquí
conoceríamos por otra vía, concretamente en la propia antológica
de Deutscher llamada
El marxismo de nuestro tiempo (ERA, México,
1975), y que a su vez sería recogido en mi propia antológica
El asesinato de Trotsky: antes y después (Fundació Abreu
Nin/Hacer, Barcelona, 1990)…
A falta del prefacio de Deutscher la edición de
Akal apareció con un
prólogo de
Enrique Tierno Galván
.
Desde esta misma ventana hemos llamado la atención
sobre las últimas reediciones que se han hecho de Trotsky. Al hacerlo
de nuevo tenemos que valorar el esfuerzo de la Fundación Engels que
no ha dejado reponer de manera militante sus títulos más reconocidos,
en general ya realizaos por la casi mítica editorial Fontamara, y de
la que se han copiado virtudes y defectos, por ejemplo, el de atribuir la
traducción al castellano de
La revolución traicionada
(Fundación Engels, 2ª edición, Madrid, 2001) al propio
Trotsky… Cuando se editó en Fontamara se tomó la mexicana de
Clave, en la que se decía que el texto había sido corregido
por Trotsky, y el colega responsable decidió que entre corregir y traducir
no había mucha diferencia y puso traducción. Lo cierto es que
Trotsky apenas sí llegó a hablar el castellano, y por lo tanto
difícilmente podría corregir un texto más allá
de una mirada muy genérica, y menos traducir. En realidad la traducción
fue realizada por Juan Andrade para la Editorial Marxista del POUM, que no
llegó a la imprenta porque la propuesta resultó coincidente
con el secuestro de Nin, y toda la campaña contra el POUM, y la editorial
fue acusada de “trotskista” durante el proceso, requisada y reconstruida para
aun proyecto mucho más urgente: la edición del libro de Ignacio
Iglesias sobre el proceso…
Pero aparte de esta actividad de la Engels cuya
distribución sigue siendo puramente militante, ya se puede hablar de
otras ediciones comenzando por la ya lejana antológica sobre el
Manifiesto por un arte revolucionario e independiente (El Viejo Topo,
Barcelona, 1999), y siguiendo por las reediciones de
Mi vida
(Debate, Madrid), y la muy cuidada de 29 Letras en un solo volumen de la
Historia de la revolución rusa (Madrid, 2007) coincidiendo con
el 90 aniversario de la revolución de Octubre. A este pequeño
cuadro habría que añadirle la concentrada biografía que
le dedicó Antonio Liz,
Trotsky y su tiempo (Sepha, Málaga,
2007), que además había conocido una edición anterior
en lengua gallega. De momento se había llegado hasta aquí por
más que en los tiempos que corren esta actividad tan clásica
(y tan propia de los socialismos militantes), transcurren hoy especialmente
por la Red donde se puede encontrar casi todo y en odas las lenguas, y dentro
del inmenso bosque trabaos específicos.
Esta edición de Libros de la Catara es breve
pero cumple perfectamente el objetivo de ofrecer una buena introducción
del pensamientote Trotsky, de cómo hay que entenderlo, y no es por
casualidad que comienza con la crítica que Trotsky realizó (en
1904) a los riesgos del sustituismo político partiendo del opúsculo
de Trotsky
Nuestras tareas políticas (uno de los pocos que aquí
no se han editado, Jaime utiliza la versión francesa de 1970 que si
no recuerdo mal fue realizada y prologada por un Daniel Guérin ya
plenamente anarquista), pero cuyo contenido básico también está
desarrollado en otro texto trotskiano, concretamente
Informe de
la delegación siberiana que ahora se puede encontrar
en castellano gracias a las Ediciones Espartaco Internacional, para concluir
con unos extractos del muy circunstancial
Programa de Transición
escrito como propuesta para una alternativa de revolución socialista
a la guerra mundial que venía, y que pasó sin la revolución
como expresión de un cambio de expectativas que ya se había
mostrado cuando la revolución española fue desmantelada en un
proceso que comienza con el falso “armisticio” de mayo del 37 y acaba
con la liquidación de las comunas de Aragón, dos momentos claves
sobre los que Ken Loach ofreció una intensa mirada cinematográfica
en
Tierra y Libertad…
Aunque bajo otras formas se puede hablar de una recuperación
de Trotsky, más lenta pero también bajo una mirada más
crítica y madura, que la tuvo lugar en otro momento histórico
de recomposición social como fueron los años sesenta-setenta,
un tiempo en el que Trotsky comenzó a ser reeditado en el exilio por
Ruedo Ibérico, lo que obligó a las autoridades franquistas a
ser más “abiertos” (de paso cercenaban la distribución ilegal),
y a permitir ediciones legales como la que efectuó en 1970 ediciones
Ariel de Barcelona (en manos de Joan Raventós) de sus escritos sobre
Lenin, una edición ciertamente memorable que contó con un texto
de Breton traducido por Pere Ginferrer sobre el mismo libro, y de un
sorprendente y elaborado prólogo de Jesús Pabón, un
historiador reaccionario de lomo y lomo ya de vuelta que confesaba que siendo
un joven estudiante se había sentido deslumbrado por Trotsky, un detalle
que compartió con un cierto numero de personajes que luego fueron
ilustres reaccionarios… Sobre este último aspecto, el lector podrá
encontrar algunas pistas en el libro de Francisco Gracia Alonso y José
Mª Fullola i Pericot,
El sueño de una generación. El
crucero universitario por el Mediterráneo de 1933 que fue editado
por la Universitat de Barcelona en el 2006…