Un libro importante: Stalin, el sepulturero de
la revolución. 1. La génesis del estalinismo, de José
Cardona
Pepe Gutiérrez-Álvarez
Editorial Fundación Ecoem,
Sevilla, 2009
Acaba de aparecer en las librerías este trabajo del colega
Pepe Cardona, fruto de un paciente y considerable esfuerzo por desestructurar
la figura de Stalin y del estalinismo. Es el primer volumen de una trilogía
que sobrepasa en su conjunto más mil páginas. Esta recorren
el tiempo que va desde sus inicios militantes hasta la revolución
de Octubre, con constante digresiones sobre como el estalinismo y sus olvidadas
plumas, describieron la actuación de Stalin en este tiempo. Se nos
ofrece pues un pormenorizado análisis sobre capítulos históricos
tan importantes como el cisma socialdemócrata, la evolución
del bolchevismo, la revolución de 1905, etc.
Que yo sepa esta es la contribución hispana más
elaborado sobre un personaje central del “siglo corto” que habla Eric J.
Hobsbawn, y que finamente se ha quedado casi sin defensores, y los que existen
están completamente a la defensiva. Cardona amplia la extensa contribución
marxista ya existente en la que podemos contabilizar títulos tan recientes
y tan importantes como
Comunistas contra Stalin (Ed. Sepha, Málaga,
2008), obra-testamento de Pierre Broué. El título estaba
indudablemente tomado de otro,
Los bolcheviques contra Stalin, que
se editó en varias lenguas y que recogía diversas aportaciones
oposicionistas, entre ellas la muy excelente de Christian Rakovski, "Los
peligros profesionales del poder", también conocida como la Carta
a Valentinov, y que aquí nos llegó en uno de los primeros números
de la revista Acción Comunista en los años sesenta…
Para operar semejante transformación, tuvo que transcurrir
una compleja historia que comienza con las propias limitaciones objetivas
de la revolución. En 1917, ningún marxista creía que
en la atrasada Rusia existieran las condiciones materiales para emprender
el camino hacia el socialismo; antes tendría que desarrollarse la
revolución democrática de signo burgués…Pero dado que
la burguesía temía más a la clase obrera que al zarismo,
los bolcheviques asumieron la responsabilidad de una revolución democrática
(reforma agraria, derecho de autodeterminación, paz unilateral, etc),
pero en nombre de la clase obrera en unión con el campesinado…No era
la revolución socialista, sino la ruptura del eslabón más
débil del imperialismo, un primer paso que prologaba la revolución
social europea que se veía venir, pero que fracaso en un primer momento
(1918-1923), en un tiempo en el que la Internacional Comunista apostó
fuerte por dicha extensión.
No solamente se atrasó la revolución europea,
también Rusia sufrió una guerra nacional-internacional que
sí bien acabó en victoria dejo al país literalmente
al borde del abismo…En estas condiciones, sobre la base de un atraso
brutal, de la destrucción de la vanguardia obrera, y del sacrificio
del partido de la revolución, surgieron dos opciones, la que representaba
el último Lenin, profundamente autocrítica que apuntaba contra
un “aparato burocrático” que había ido creciendo (sobre la
base de unas tradiciones de siglos), y la que representaba el más
nacional de los bolchevique, Stalin, alguien que no había tenido especial
relevancia hasta entonces pero cuya capacidad en los pasillos del poder
se ostro especialmente adaptada a las nuevas circunstancias. El balance está
ahí, una historia de desastres que culmina con la “caída” del
“socialismo rea” que en ese momento sufría tal desprestigio que su
caída no suscitó la menor resistencia social.
Obligado a cabalgar el tigre del atraso con métodos zaristas
pintados de rojo, Stalin lideró una revolución industrial bajo
unos esquemas organizativos que han sido definido como “faraónicos”
(lo cual no es muy correcto), establecer un sistema de terror ilimitado,
sacrificar el Komintern para sus propias exigencias diplomáticas,
y reescribir la Historia para caberla a su medida. Tanto es así, que
toda oposición quedó catalogada como expresión de una
“quinta columna” hasta un tiempo que antecede a la propia revolución,
al decir de Nikolai Bujarin, una absurdidad no inferior a la que hubiese
sido atribuir a Nicolás II el liderazgo de la revolución
de Octubre. El lector podrá encontrar una investigación rigurosa
y razonablemente objetiva en el libro de Moshe Lewin,
El siglo soviético
(Crítica, 2007), obra escrita muy especialmente para desmontar y
ridiculizar todos los “libros negros” del neoliberalismo, libros cuya influencia
se puede percibir, no ya en la prensa de derecha, también entre los
“expertos” en sovietología de El País como el antiguo carrillista
Antonio Elorza, quien pone a Lenin a la altura de Stalin (y de Hitler), aunque
al misma tiempo tiene la más alta estimación por la política
rusa en la guerra civil española.
Resulta curioso que entre los “negacionistas” del estalinismo se trata
de echar mano a autores cuya principal orientación es reconstruir
la verdad del Gulag con su cronología básica (1932-1940), y
con una descripción de sus principales víctimas (la vieja guardia
bolchevique), al tiempo que apuntan contra los abusos de lo que se ha llamado
el “canon Soljenitsin”, cada vez más desprestigiados. Según
se puede leer en diversos trabajos que presumen de rigor historiográfico,
uno de estos autores citados es Viktor Zemskov, que fue entrevistado en el
Instituto de Historia de la Academia de Ciencias rusa. En 1989, cumpliendo
una directiva del Politburó de Mijhail Gorbachov, la Academia de Ciencias,
encargó a Zemskov aclarar un gran enredo; las dimensiones reales de
la represión estalinista. Hasta entonces, el tema había estado
en manos de quienes el profesor Moshe Lewin, define como, "personas con una
fértil imaginación". En esa categoría se incluyen muchos
"Cold warriors", cruzados de la "guerra fría". Algunos de ellos siguen
hoy con el reloj parado.
La obra de Cardona, abunda en datos fehacientes como los desarrollados
por Viktor Zemskov.
Anexo. En una entrevista extraída de
La Vanguardia
de Barcelona se define a Zemskov, como un hombre humilde y discreto,
y en la que se puede leer que Víctor: “…tuvo, por primera vez,
acceso a uno de los sectores más secretos de los archivos del Ministerio
del Interior (Mvd-Mgb) y de la policía de estado (OGPU-KKDV) de Stalin.
Allí se encontró con una documentación pormenorizada
y exhaustiva de la máquina represora de Stalin; el Gulag, las cárceles,
la estadística de fusilados, deportados, etc. Resultó que el
estado y sus matarifes llevaban las cuentas de sus crímenes y fechorías
con el rigor de un esmerado y pedante oficinista.
Hace casi diez años que los documentos de estos archivos han
hablado, pero Zemskov y sus conclusiones siguen siendo desconocidos. "A mi
no me invitan a hablar por televisión", dice sin el menor atisbo de
falsa modestia. Esta es la primera entrevista de Zemskov a un medio de prensa
extranjero, porque nadie se había interesado por el testimonio del
hombre que alteró las cifras, no la esencia, de uno de los grandes
dramas del siglo XX.
En el momento culminante de la represión estalinista,
el "gran terror" de 1937-1938 en la URSS se practicaron 2,5 millones de detenciones,
y entre 1921 y 1953 se fusiló por motivos políticos a 800.000
personas. La cifra es tan impresionante que, a su lado, poco importa que
hasta ahora se hablara de 20 millones de detenciones o de 7 millones de fusilados.
- ¿Existen cifras exactas sobre la represión estalinista?
- El criterio "represión" puede interpretarse de diferentes formas.
Yo me limito a la "represión política", es decir a los incriminados
según el artículo 58 del código penal ("actividad contrarrevolucionaria
y otros crímenes graves contra el estado"), que fueron condenados
a muerte o a otras penas. Entre 1921 y 1953, pertenecen a este grupo unos
4 millones de personas. De ellos, cerca de 800.000 fueron condenados a fusilamiento.
Además, suponemos que alrededor de 600.000 murieron en presidio, por
lo que las muertes políticas fueron 1,4 millones.
- ¿Incluye ésta cifra de 4 millones, de ellos 1,4 muertos,
a los "kulaks" (campesinos acomodados), los pueblos deportados, etc?
- Los "kulaks" se dividían en tres categorías. Una es la de
los detenidos y juzgados como delincuentes políticos. Estos sí
que entran en nuestra estadística. Otra es la de los apresados y enviados
a regiones del norte, y otra la de aquellos que simplemente eran expulsados
de los pueblos y se buscaban la vida en las fábricas. Los dos últimos
grupos, los más numerosos, no entran en nuestra estadística,
de manera que entre los 4 millones el grupo de los "kulaks" es pequeño.
- ¿Por qué no los incluyen?. ¿Acaso el destierro al
Norte y la deportación no son represión?
- Si, pero no eran juzgados. Sólo se les deportaba y se les confiscaba
sus propiedades. Hay motivo para un debate...
- ¿O sea que si no está formalizado jurídicamente, todo
eso no es represión?
- Es la única manera de distinguir a los represaliados políticos
del sufrimiento general. Consideramos que a partir de 1918, cuando empieza
la expropiación de los terratenientes, de los capitalistas, del clero,
eran represaliados quienes eran detenidos por la VCHK (la policía
de estado), aunque, incluso si no eran detenidos, todos estos grupos perdieron
todas sus propiedades. Con los "kulaks" aplicamos el mismo criterio; los
represaliados eran los detenidos, mientras que los deportados eran simplemente
víctimas de las transformaciones socio-económicas, crueles
e igualitaristas. Esa circunstancia puede aplicarse a la mayoría de
la población de la URSS, pues, de una u otra forma, la gente sufrió;
se pasaba hambre, se vivía mal, etc.
- Efectivamente, pero el concepto "represión" debe abrirse a otras
víctimas de castigo terrorista, que frecuentemente sufrieron una enorme
mortandad. Por ejemplo, los estudios más convincentes señalan
que entre 1,1 y 1,2 millones de familias "kulaks" fueron destruidas en la
colectivización, ¿cuántos miembros de ese colectivo
de 5,5 a 6 millones de almas murieron?
- La cifra aún no se ha establecido. En la bibliografía se
dan cifras absurdas de 6 a 10 millones de muertos, entre ellos de 3 a 7 millones
en Ucrania. Pero gracias a la estadística demográfica sabemos
que en 1932 en Ucrania nacieron 782.000 y murieron 668.000, mientras que
en 1933 nacieron 359.000 y murieron 1,3 millones, Estas cifras incluyen mortalidad
natural, pero está claro que la primera causa de muerte esos años
fue el hambre.
- Los nacionalistas ucranianos consideran eso un genocidio nacional contra
ucranianos, ¿está de acuerdo?
- No, porque esa misma situación se dio entre la población
del Cáucaso del Norte, la región del Volga y Kazajstán,
donde hubo hambrunas. Había que cumplir el plan confiscando parte
de la cosecha, pero como, a causa de la sequía, no se alcanzaba lo
necesario, confiscaron toda la cosecha. El estado cometió un crimen
contra todos los campesinos, independientemente de su nacionalidad.
- Catorce nacionalidades de la URSS fueron deportadas por completo y 48 parcialmente.
Sólo entre las etnias del Cáucaso se deportó a 650.000
personas en tres operaciones militares, vigiladas por un ejército
de 100.000 hombres, sin contar 19.000 soldados del NKVD. ¿Qué
se sabe de esa mortandad?
- En la propia operación de deportación no fue muy elevada.
En el caso de los tártaros de Crimea, por ejemplo, murieron dos o
tres personas en cada convoy ferroviario, en general ancianos. En total 191
personas. Pero al llegar a su destino, en Uzbequistán, murieron por
decenas de miles. En los primeros años de destierro la mortalidad
superó con creces a la natalidad. Sobre los chechenos, no se sabe
con exactitud, pero por el camino tampoco murieron mucho, en cambio en su
destino, sí.
- ¿Por qué la franja temporal 1921-1953?. ¿Acaso concluyó
la represión después de 1953?
- Entre 1937 y 1953 la represión era mortífera. En su periodo
más cruel, 1937-1938, fueron condenadas más de un millón
trescientas mil personas de las que casi 700.000 fueron fusiladas. En 1951
fueron condenados casi 55.000, y en 1952, 29.000... Veamos ahora 1958, con
Stalin ya muerto: los condenados fueron menos de 2000, entre ellos 69 personas
a fusilamiento. Es decir, el volumen de la represión se redujo veinte
veces en comparación con los primeros años cincuenta, y en
centenares comparado con los años 30. A partir de Jrushov ya no hay
una escala extraordinaria.
- ¿Que le parecen las cifras sobre represión y mortandad en
la URSS barajadas durante la guerra fría?
- De lo que se trataba era de desacreditar al adversario. La sovietología
occidental afirmaba que 50 o 60 millones habían sido víctimas
de la represión, la colectivización, el hambre, etc. En 1976
Solzhenitsyn dijo que entre 1917 y 1959 en la URSS habían muerto 110
millones de personas. Es difícil comentar éstas tonterías.
La realidad es que la población del país fue aumentando por
encima del 1%, superando el crecimiento demográfico de Inglaterra
o Francia. En 1926 la URSS tenía 147 millones de habitante, en 1937
162 millones, y en 1939 170,5 millones. Los censos son fiables, y sus cifras
son incompatibles con matanzas de decenas de millones.
- ¿Cómo reaccionaron a sus cifras?
- Lev Razgón, un conocido literato, polemizó conmigo. Defendía
que en 1939 había más de 9 millones de presos en los campos,
cuando los archivos evidenciaban 2 millones. Se basaba en impresiones, pero
tenía acceso a la televisión, donde a mi no me invitaban. Mas
tarde comprendieron que yo tenía razón y se callaron.
- ¿Y en Occidente?
- El líder era Robert Conquest, cuyas cifras de represaliados y muertos
quintuplican la evidencia documental. En general, la reacción de los
historiadores fue de reconocimiento. Hoy ya son mis cifras las que se barajan
en las universidades.
- ¿Hasta qué punto son exactos los archivos del Gulag, del
NKVD, etc., a los que usted accedió por primera vez gracias a Gorbachov?
- La estadística del Gulag es considerada por nuestros historiadores
como una de las mejores.
- ¿O sea, que los dirigentes conocían exactamente las dimensiones
de su represión y de sus fusilamientos?
- Sí. Informaban regularmente a Stalin. Un solo caso de un preso desaparecido
en un naufragio o fugado, genera todo un dossier de documentos y correspondencia.
- ¿Se conoce algo sobre cómo argumentaba Stalin y su entorno
éstas matanzas y violencias?
- Creo que de lo que se trataba era de deshacerse de la gente que no cuadraba
con el proyecto comunista de futuro, así como de aquellos que tenían
un gran instinto de preservación, aunque formalmente no fueran culpables
de nada. Era una medida preventiva. Molotov le dijo una frase reveladora
al periodista Felix Chuyev; "no esperábamos a que nos traicionaran,
nosotros tomábamos la iniciativa y nos anticipábamos a ellos".
- ¿Qué piensa como historiador? ¿Hasta qué punto
es única la historia rusa desde el punto de vista de la gran mortandad
política?
- Con respecto a la historia de Inglaterra del XVII, la Francia del XVIII
y la Alemania del XIX, lo de Rusia es único en el sentido de que eso
ocurrió en el siglo XX, cuando ya existía una economía
compleja e integrada que se hundió con la revolución. Cuando
H. G. Wells vino a Rusia en 1920, contempló un salvajismo total; se
desmontaban las vías férreas, no había electricidad
y todo se hundía, la gente moría de frío y hambre. Y
antes de eso, aunque Rusia era periferia europea, había sido un país
civilizado. Es decir, que cuanto más civilizado es un país,
tanto menos deseable es la revolución, por las terribles consecuencias
que ésta tiene.
- ¿Quiere decir, que la modernidad, en lo que tiene de capacidad de
matar, es lo que hace más temible a Stalin que a Gengis Kan?
- Sí.
- ¿Tiene algo que ver el comunismo, la ideología, con todo
esto? ¿Hasta qué punto tiene sentido para alguien que cree
en Dios estudiar las víctimas de la Iglesia Católica masacradas
en nombre de Dios?
- Tiene sentido porque no se puede creer en Dios de una forma absoluta, sino
concreta. Todos aquellos desgraciados que quemaban en la hoguera, morían
por creer de una forma "torcida", equivocada, diferente a la disciplina del
Papa de Roma. ¿La ideología? Se construía una nueva
sociedad y se necesitaba un hombre nuevo para el futuro comunista. Los que
mataron en 1937 eran los irrecuperables. Se mataba a los superfluos.
- ¿Se puede acusar a Cristo por la inquisición, o a Marx por
Stalin?
- Marx hizo su teoría para Europa, no para Rusia y menos aun para
China. La represión no es posible en cualquier régimen comunista,
sino sólo allí donde hay un fuerte y cruel despotismo, como
en la Rusia de Stalin o en la China de Mao. Una represión como aquella
ya no fue posible con Jrushov, Brezhnev o Deng Xiao Ping.
- ¿Qué pensó al entrar por primera vez en los archivos
secretos del Gulag y constatar que las cifras de la represión eran
mucho mas bajas de lo que todos creían y decían?
- Al principio me asombré. Luego comprendí rápidamente
que en Occidente se habían engañado mucho al respecto, pese
a lo cual, todas las conclusiones acerca del carácter terrorista del
régimen, por la represión a la que sometió a la gente,
mantenían toda su vigencia. Sobre todo para que nada de eso vuelva
a repetirse”.
Nada pues, ni una sola línea que pueda justificar semejante
instrumentalización de los grupos que parten del axioma de que el
estalinismo fue primordialmente positivo, y que por lo mismo, los opositores
estuvieron al servicio del imperialismo y del capital…”.