Los daños mortales de
la fe religiosa
Entrevista a Sam Harris
Thomas May entrevista para Amazon.com al filósofo
de Stanford Sam Harris, autor de una demoledora crítica de la fe religiosa
que se ha convertido en un bestseller en EEUU. Traducción para www.sinpermiso.info: María
Julia Bertomeu.
Poco tiempo antes del nacimiento de Cristo -en una época violenta
y desquiciada- el poeta romano y filósofo epicúreo Lucrecio
escribió una obra maestra monumental titulada
De Rerum Natura
(“De la naturaleza de las cosas”). Uno de sus objetivos era liberar a la
humanidad de las supersticiones religiosas que impedían lograr la
verdadera paz del alma y la felicidad, según creía el poeta.
En el libro que presentamos -
The End of Faith: Religión, Terror
and the Future of Reason [
El final de la fe: religión, terror
y el futuro de la razón]- Sam Harris juega el papel de un Lucrecio
actual. Estudió filosofía en Standford y actualmente es candidato
a obtener un doctorado en neurociencia. Harris es muy consciente de que un
libro sobre los daños inherentes de la religión institucionalizada
y dogmática pueden despertar muchas controversias; pero escribió
su libro con una sensación de urgencia ante lo que considera la mayor
amenaza actual. En el libro es una argumentación sobre el carácter
dogmático de la fe en contraposición con el misticismo, sobre
el papel que juega la razón en el lenguaje civil y su esperanza de
que los humanos logren superar su propensión a la violencia religiosa,
antes de que sea demasiado tarde. Amazon.com: Es obvio que hay algo en la
arquitectura cognitiva humana que nos lleva a albergar creencias sobre
un ser trascendente. ¿Cómo puede explicarlo, teniendo en cuenta
su propio trabajo en neurociencia?
Sam Harris: No tengo noticia de ningún resultado de la neurociencia
que hable directamente de este tema. Pero hay ciertas características
de la mente humana que claramente son relevantes para explicarlo. Nacemos
perfectamente equipados para vivir en nuestro mundo circundante. Salimos
del útero materno listos para percibir los rostros como rostros, para
adquirir el lenguaje y gradualmente comenzar a reconocer que estamos en presencia
de otras mentes similares a la nuestra. La preeminencia del animismo entre
nuestros ancestros primitivos –y su persistencia en algunas tribus primitivas-
demuestra que tendemos a otorgar cualidades humanas a los procesos naturales.
Sólo cuando logramos un conocimiento más profundo de los procesos
causales que ocurren en el mundo (con la ayuda de la ciencia) estamos en
condiciones de comprender, por ejemplo, que las nubes de tormenta no son
dioses enojados, y que las enfermedades no son el resultado de una posesión
demoníaca. Es difícil decir en qué lugar debemos trazar
la línea entre el bagaje genético y la herencia cultural, y
por cierto ambos operan en el caso de las creencias religiosas. Pero lo más
importante es que es evidente que tenemos una marcada disposición
para proyectar nuestra propia subjetividad en el mundo. De hecho, el Dios
bíblico es celoso, colérico e insoportablemente neurótico.
Y los dioses griegos eran como adolescentes que se quedaban solos en la casa
paterna de fin de semana. Sin embargo, del hecho de que tengamos una
predisposición para concebir el universo en términos antropomórficos
no se sigue que estemos condenados a hacerlo de esa manera.
Amazon.com: ¿Podría explicarnos el mix de biología y
cultura dentro de este fenómeno que Ud. describe? Por ejemplo, ¿qué
piensa Ud. de los argumentos de Dean Hamer en “The God Gene”? Si existe
una fuerza biológica que nos lleva a tener fe, ¿cómo
damos cuenta de la enorme diferencia cultural que divide al monoteísmo
occidental y el misticismo oriental?
Harris: Probablemente sea inútil intentar explicar los rasgos cognitivos
superiores en términos de genes individuales. Pero sea cual fuera
la historia en el nivel genético, la biología sólo determina
vagamente cada uno de los procesos culturales. Necesitamos comer, pero no
necesitamos comer pasta. Tenemos una propensión a sentir celos, pero
esta emoción puede manifestarse a la manera de un Cary Grant o de
un Mullah Omar. La misma biología y una cultura diferente. Si bien
gran parte de nuestro comportamiento como seres humanos deriva de nuestra
biología, si se conserva con sus rasgos originales es porque no hemos
experimentado una presión suficiente que nos obligue a cambiarla.
La cultura no mejora de manera sistemática el diseño de sus
productos (tampoco lo hace la biología). Entonces, si bien podemos
observar diferencias importantes en las distintas culturas, es posible que
esas diferencias sólo sean el reflejo de que las comunidades tienden
a usar las herramientas que han encontrado mientras les son útiles,
y no necesitamos pensar que esas diferencias reflejan algo más
profundo sobre nosotros y nuestra constitución humana. Consideremos
las diferencias entre la medicina oriental y occidental. ¿Tienen ambas
un valor de uso equivalente? Pues no. ¿La medicina oriental es mejor
para los orientales? No. Si bien la medicina oriental puede ser útil
para tratar algunas enfermedades -e incluso es posible que en algunos casos
sea mejor que la medicina occidental- simplemente no resisten comparación.
Ninguna persona sensata que sufra de apendicitis, de un aneurisma o un cáncer
de pulmón visitaría al acupunturista antes de ir al hospital.
Eso es tan cierto en Nueva York como en Hong Kong.Sin embargo, en lo que hace
a la actividad espiritual, las diferencias son de otro tipo. Si bien el misticismo
oriental alberga una buena cantidad de creencias injustificadas, sin embargo,
es indudable que éste ha sido el mejor intento de la humanidad en
cuanto a ciencia espiritual. Los métodos de introspección del
budismo, por ejemplo, no tienen ningún equivalente en occidente.
Y una prueba de ello son los intentos desesperados de los occidentales para
que sus tradiciones religiosas sean consideradas igualmente sabias. Pero no
lo son. Cuando el Lama tibetano habla de “la consciencia no dual” (Tib.rigpa)
y el Papa habla sobre Dios o el Espíritu Santo (o sobre cualquier otra
cosa), no están hablando sobre lo mismo; tampoco están trabajando
con los mismos supuestos. El Lama utiliza una terminología muy precisa
(que no tiene un equivalente preciso en inglés) para describir algo
que brota de la experiencia de cientos de meditadores que han aprendido refinados
métodos de introspección; mientras que el Papa simplemente repite
supuestos metafísicos injustificados e injustificables que los cristianos
han heredado, en el contexto de una cultura que no ha logrado reemplazar
la simple fe por alternativas interesantes. Y esas alternativas existen desde
hace milenios al este de Bósforo. Lo que estoy diciendo no implica
ignorar a los Meister Eckart , aunque siempre han sido la excepción
en occidente. Y es muy importante recordar que justamente por su excepcionalidad
siempre fueron perseguidos y considerados herejes.
Amazon.com: Entonces, básicamente Ud. caracteriza a la religión
occidental como peligrosa y al misticismo oriental como prometedor. Pero
¿cómo ha llegado a esa conclusión?
Harris: Si arrancamos al misticismo de su dogmatismo religioso, obtendremos
una propuesta empírica y altamente racional. Así como la gente
no estaca y quema a su vecino luego de sus nuevos descubrimientos físicos
o biológicos, nadie está dispuesto a hacerlo por mero misticismo.
La Religión, y especialmente la religión occidental, es algo
muy distinto. La creencia religiosa es un modo de cortar el diálogo.La
única garantía de una continua colaboración entre los
seres humanos es una buena disposición para modificar nuestras
ideas (y el comportamiento resultante) por medio del diálogo
y a la luz de nuevas evidencias y argumentos. Pues de otro modo y cuando hay
mucho en juego, sólo cabe apelar a la fuerza. Si yo creo que
puedo alcanzar el paraíso estrellando un avión en un edificio
y me conformo con creerlo aunque carezco de pruebas empíricas, entonces
nada de lo que diga otra persona logrará persuadirme, porque me he
entregado a una fe que me hace inmune al poder del diálogo.
Amazon.com: En otras palabras, Ud. cree que es importante hacer una distinción
clara entre “fe” y “espiritualidad”. Sintéticamente, ¿en qué
consiste esa distinción?
Harris: La “fe” es una creencia falsa en proposiciones injustificadas (que
un libro determinado fue escrito por Dios, que nos reuniremos con nuestros
seres queridos luego de la muerte, que el Creador del Universo puede leer
nuestros pensamientos, etc.) La “espiritualidad” o el “misticismo” (ambas
palabras son bastante espantosas, pero no tenemos mejores vocablos en
inglés) hacen referencia a un vasto proceso de introspección
por medio del cual una persona está en condiciones de advertir que
ese sentimiento que se llama “yo” es una ilusión cognitiva. La verdad
central del misticismo es la siguiente: podemos tener una experiencia del
mundo sin necesidad de sentirnos como un “yo” separado, en el sentido habitual
del término. Sin embargo, no es necesario que este cambio en el carácter
de nuestra experiencia sea el resultado de realizar afirmaciones insostenibles
acerca de la naturaleza del universo.
Amazon.com: ¿Por qué cree Ud. que los esfuerzos anteriores
destinados a eliminar la fe mediante el materialismo clásico han resultado
en niveles de violencia similares a los que, según creemos, fueron
inspirados por la fe (por ejemplo el comunismo)
Harris: El comunismo no fue un intento de eliminación de la fe. Fue
una nueva fe, aunque no una fe en el más allá. El comunismo
fue irracional. La manía de Stalin en contra de la “biología
capitalista” y su apoyo al lysenkismo (una reformulación de la doctrina
lamarckiana sobre las características adquiridas, esto es, la idea
de que las jirafas tienen cuellos altos porque sus ancestros trataban de encontrar
ramas cada vez más altas) es sólo un ejemplo del dogmatismo
propio del comunismo estalinista. Los científicos librepensadores (lo
que equivale a decir racionales) que no apoyaron esta ideología fueron
enviados al Gulag. Millones murieron de hambre -tanto en la Unión Soviética
como en China- porque no lograron poner en práctica las sanas prácticas
agrícolas de la genética mendeliana.Pero la intolerancia producto
de la fe a la que se refiere mi libro no es la del Gulag. Es la intolerancia
coloquial. Cuando la gente formula hipótesis raras y sin prueba alguna,
entonces dejamos de prestarle atención, salvo que se trate de cuestiones
de fe. Lo que pretendo decir es que no debemos permitir que la fe siga por
este camino. Las creencias falsas deberían ser criticadas ahí
donde aparezcan en nuestra conversación; en la física, pero
también en cuestiones referidas a la ética y la espiritualidad.
En más de una ocasión, el Presidente de los EEUU ha pretendido
dialogar directamente con Dios. Ahora bien; si dijera que se comunica con
Dios por medio de su secador de cabello, entonces habría una emergencia
nacional. No alcanzo a comprender por qué, si le agregamos el secador
de cabello, su afirmación puede resultar más ridícula
y ofensiva.
Amazon.com: Siguiendo la lógica de su propia argumentación sobre
la fe, ¿cómo fue posible, por ejemplo, que la cristiandad alcanzara
un estado de relativa “domesticación” en la modernidad antigua, y
no fuera ridiculizado y tenido por un absurdo?
Harris: Pues bien, en algunos momentos importantes fue ridiculizada, especialmente
en Europa (piense en Voltaire y Hume) y estos períodos dan cuenta
de que los europeos modernos no estaban tan dispuestos a vagar por el camino
de la irracionalidad bíblica como lo estamos nosotros, los estadounidenses.
Más importante aún, la cristiandad ha sufrido un retroceso
permanente -y no oficialmente reconocido- como consecuencia del progreso
de la ciencia y de la cultura laicas occidentales. Los curas aún seguirían
diagnosticando una posesión demoníaca, si no fuera por los avances
de la ciencia médica en los últimos 200 años. Han disminuido
gradualmente (pero de manera radical) aquellas situaciones en las cuales
la oración puede presentarse como una primera respuesta adecuada e
incluso sana ante el sufrimiento humano. Otra característica importante
de la cristiandad –que desgraciadamente no comparte el Islam- es que ofrece
flancos a su “domesticación”.”“Dad al Cesar lo que es del Cesar…”
es un buen argumento para separar a la Iglesia del Estado. El Islam es más
complicado en este punto. Para un musulmán que actúa de acuerdo
con la doctrina islámica del Corán o del Hadith, es harto más
difícil separar la religión de la política.
Amazon.com: Si tenemos en cuenta la reacción de los lectores ante
su libro, ¿no teme que pueda convertirse simplemente en una
“prédica para conversos? O ¿espera lograr el esperado diálogo,
luego de un cambio radical de valores?
Harris: En realidad aspiro a iniciar un diálogo. Y, en todo
caso, no estoy seguro de quiénes son los “conversos”. Parece que mi
libro ofende por igual a liberales y conservadores. A los conservadores les
agrada lo que digo sobre el Islam, pero retroceden ante cualquier ataque
a la cristiandad. Y los liberales detestan lo que digo del Islam (porque
es políticamente incorrecto), pero aprecian mis argumentos en contra
de la intrusión del fundamentalismo cristiano en la política
social. Ambos se niegan a aceptar mi argumento central en contra de la fe.
Es posible que la dedicatoria de mi libro le aporte una idea clara. Lo escribí
sólo “para mi madre”. Al menos ella está de acuerdo conmigo.
Amazon.com: ¿Cuáles son las reacciones menos esperadas con
las que se encontró, tanto a favor como en contra?
Harris: Me ha sorprendido mucho advertir que algunos cristianos celebraron
mi argumento en contra de la religión moderada. Un ministro baptista
considera que mi libro es algo así como un último clavo en
el ataúd de la moderación religiosa, y considera que he logrado
probar que sólo hay dos opciones válidas: laicismo o fundamentalismo.
Pero lo que encuentro más sorprendente es el modo en que refuta mi
tesis: simplemente no ofrece ninguna refutación. El ministro se refirió
a mi libro en la radio durante 40 minutos, sólo hubo algunas pocas
distorsiones y no sometió mi argumento sobre la fe a ningún
tipo de objeción. Parecía que cualquier proceso de razonamiento
que pusiera en cuestión la fe debería ser tan obviamente inaceptable
para su audiencia, que no era necesario ni tan siquiera considerarlo. Su
discurso fue algo así como un lanzamiento para mi libro, pues si bien
implícitamente lo condenaba en realidad era como observarlo a través
de un cristal.Sin embargo, y para decirlo de un modo general, de continuo
me sorprende advertir que incluso los intelectuales laicos creen que la fe
es necesaria para la gente. El argumento más común es el siguiente:”Nunca
nos libraremos de la religión. Simplemente es demasiado importante
para la gente.” Pero, ¿cómo es posible que alguien crea saber
que efectivamente esto es así? Seguramente en la primera mitad del
siglo XIX había mucha gente que decía cosas tales como “Nunca
nos libraremos de la esclavitud. Simplemente es muy necesaria para la economía…”Se
trata de una afirmación similar, por supuesto, pero fue producto de
la pereza intelectual y moral y simplemente estaba errada.
Amazon.com: La famosa frase de los Hermanos Karamazov de Dostoviesky: “sin
Dios, todo está permitido,” está en la boca de los teístas
que desean advertir sobre los peligros de una vida sin certeza moral
trascendente. ¿Ud. cree que es seguro decir que “con Dios todo está
permitido (por ejemplo, el asesinato, el genocidio, etc)?
Harris: Si, pero yo ampliaría el alcance de esta afirmación:
Con falsas certezas todo es posible. Eso incluye también a los Hitler
y Stalin de todo el mundo.
Amazon.com: ¿Cuál es la cosa más sencilla y práctica
que puede hacer la gente que está de acuerdo con sus conclusiones
y desea comenzar a cambiar ahora mismo ese amplio consenso sobre la fe religiosa?
Harris: Repito que lo que hay que hacer es encontrar nuevas reglas para el
discurso, y no nuevas leyes o demostraciones callejeras. Simplemente imagine
qué distintas serían las cosas si cada vez que una persona
que goza de poder mencionara la palabra “Dios”, la prensa reaccionara como
si hubiera hecho uso de la palabra “Poseidón”. Nuestro discurso cambiaría
rápida y espectacularmente. Imagine a alguien que se opone a la investigación
con células madre en el Senado que dijera algo así como “la
vida es un regalo de Zeus. Nadie debe interferir en su curso.”Es obvio que
la crítica y la honradez intelectual no bastan. Desde un punto de vista
positivo, necesitamos encontrar propuestas creativas para la ética,
para la experiencia espiritual y para lograr comunidades fuertemente
estructuradas. El estudio científico de las experiencias humanas positivas
–diversión, amor, compasión, estados de meditación, etc-
juega también un papel importante. Pero eso lleva tiempo. Sin embargo,
no necesitamos tiempo para advertir que cuando la gente invoca a Dios en
un discurso público, o bien está hablando de cosas vacías,
o realiza afirmaciones muy sospechosas sobre la naturaleza del mundo o sobre
el carácter de su propia experiencia. Debemos exigirles que comiencen
a hablar con sentido, y si no lo hacen, deberíamos negarnos a escucharles.
Amazon.com: ¿Podríamos afirmar que su texto es similar a
una “plegaria”?. ¿Finalmente piensa Ud. que los humanos seremos capaces
de evitar el Apocalipsis, que la mayor amenaza derivada de la fe religiosa,
según su propia opinión?
Harris: No soy tan optimista como quisiera. Desde el punto de vista psicológico
el optimismo es una experiencia interesante, pero si bien encuentro motivos
para luchar en contra de la religión, sin embargo no hallo una base
concreta que me ayude a pensar que cambiaremos para mejor. Hemos pasado demasiado
tiempo en compañía de malas ideas como para que ahora estemos
en condiciones de detener nuestro descenso hacia el precipicio. Espero estar
equivocado, pero no me sorprendería que las cosas se salieran de cauce
durante el transcurso de nuestra vida.Las personas que tienen en sus manos
el poder para cambiar la civilización no piensan, no hablan ni distribuyen
los recursos como debieran, a fin de evitar la catástrofe. Que elijamos
presidentes dispuestos a perder el tiempo con el matrimonio gay, cuando
estamos ante una amenaza por la inseguridad de las armas nucleares en manos
de la ex Unión Soviética (para citar sólo un ejemplo
de una amenaza inminente para nuestra supervivencia), es un ejemplo de lo
mal que estamos (y también es un emblema del papel que juega la fe
como fuerza impulsora). De modo que no soy optimista. Sin embargo, todos estamos
en condiciones de intentar cambiar el curso del mundo para mejor. ¿Qué
otra cosa nos queda?