El asesinato de Sandalio Junco, padre del trotskismo
cubano
Félix José Hernández
Este artículo fue
publicado por Félix José Hernández, dentro de sus crónicas
tituladas "Cartas a Ofelia", recogirendo el testimonio de Roger Redondo.
Publicando anteriormente en Cuba Nuestra
.
Querida Ofelia:
El domingo pasé más de una hora al teléfono conversando
con el Señor Roger Redondo González, que fuera Jefe de Inteligencia
del Segundo Frente del Escambray y fundador del segundo frente de Guerra
de Cuba. Con este “puente” que hemos tirado entre La Ciudad Luz y la capital
cubana del exilio, gracias a nuestro viejo amigo común Miguel García,
ex guerrillero y compañero de lucha de Roger, me he enterado de muchas
cosas que ignoraba totalmente.
Roger posee una voz grave, habla pausadamente, no manifiesta odio ni rencores,
sólo desea hacer conocer la verdad, su verdad, la cual contradice
la historia oficial del régimen de los Castro.
A continuación te envío sus declaraciones a propósito
del asesinato de Sandalio Junco:
“Corría el mes de mayo de 1942, y gobernaba el presidente Fulgencio
Batista, muy amigo de los comunistas de aquella época. El sindicato
de trabajadores de la empresa de transporte de ómnibus La Flecha De
Oro, tenía sus oficinas y talleres principales, en Sancti Spiritus.
Este sindicato estaba controlado por los comunistas del P.S.P.
que entonces formaban parte del gobierno. En horas de la noche durante varios
días de aquel mes, se regaron por la ciudad, panfletos muy escuetos,
que llevaban la firma del sindicato de la La Flecha De Oro. Aquella
propaganda sólo decía: JUNCO NO HABLARÁ, lo que
constituía una clara amenaza de muerte
El 8 de mayo de 1942 se cumplían 7 años de la muerte de Antonio
Guiteras, revolucionario ejemplar asesinado por los esbirros de Batista.
Los revolucionarios espirituanos le querían rendir homenaje y habían
anunciado que Sandalio Junco sería el orador principal de aquel acto
de recordación.
La población se encontraba a la expectativa, incluso el Sr. Escribano,
alcalde de Sancti Spiritus, miembro del partido Auténtico, decidió,
para reducir el riesgo, que el mitin se diera dentro del edificio del Ayuntamiento.
El local era grande, quedaba en el segundo piso, tenía capacidad
para 200 personas, aunque fueron unas 700. En la planta baja estaba la estación
de policía, comandada por el capitán Ferrer Nodal, natural
de Sagua la Grande.
Un dato curioso es que todos los asistentes eran hombres. Por su parte,
Ferrer Nodal recibió la orden de registrar a los asistentes, quienes
tenían que pasar necesariamente por la estación de policía
para tomar la escalera y llegar al segundo piso. De manera sospechosa, la
policía registraba a los miembros del partido Auténtico, pero
no a los comunistas.
La gente, al fin, llenó el local, la escalera y hasta la acera, cuando
llegó el comando del partido Comunista. Isidro Pérez iba a
la cabeza, seguido por Domingo Cordero, Armando Acosta, el negro Chacón,
Catalino Monteagudo y otros dos hombres. El grupo homicida se fue abriendo
paso. Todos llevaban pistola, menos Chacón, que ocultaba un cuchillo
de carnicería debajo de la camisa. Además, ya el partido Comunista
había situado a tres hombres, que no eran conocidos como militantes.
La misión de estos tres individuos era la de servir de testigos falsos,
para proteger a los pistoleros. Llegaron al segundo piso y se situaron en
abanico por el local. Chacón se quedo al lado de Isidro, cubriéndolo
para que pudiera disparar más tranquilo.
Después de hablar Charles Simeón, cuando anunciaron a Sandalio
Junco, Armando Acosta gritó desde una esquina: ¡Negro traidor
lacayo del imperialismo! Al mismo tiempo disparó al techo
con su pistola y cuando los asistentes voltearon la cabeza hacia atrás
para ver qué pasaba, Isidro Pérez aprovechó para disparar
contra el revolucionario socialista Sandalio Junco.
Acto seguido hubo un segundo disparo, dirigido también al corazón
del querido dirigente agrario espirituano, al que se conocía por el
mote de El Chivo. Charles Simeón, estaba frente al micrófono
en el momento que un tercer disparo de Isidro hizo blanco en el mismo.
La bala se desvió ya que iba directo al corazón de Simeón.
El resto del comando de asesinos, comenzó a disparar hacia el techo
y las paredes, mientras Chacón, cuchillo en mano, avanzaba hacia el
cuerpo inerte de Sandalio, para rematarlo por si acaso el disparo de Isidro
Pérez hubiera fallado. Pero en aquel instante, cuando Chacón
se agachó con su puñal, un militante auténtico le dio
un silletazo con tanta fuerza, que le destrozó la cabeza provocándole
una muerte instantánea.
Tal como lo habían anunciado los panfletos, Junco no pudo pronunciar
ni una sola palabra y los asesinos huyeron rápidamente.
El edificio por la entrada principal presenta una pared en toda su extensión,
pero hacia atrás hay unas grandes ventanas que dan a un techo de tejas
que va descendiendo y ya cuando llega a la calle de atrás es muy bajo,
quizás un par de metros. Por ahí salieron, en medio de la confusión,
todos los miembros del comando asesino.
Los tres que formaban el grupo de protección legal, se mantuvieron
en el local y pudieron servir de testigos falsos.
La policía había acordonado la calle Independencia, por donde
tendría que salir el público asistente. Todos los presentes
fueron arrestados menos los asesinos que lograron escapar. A más de
700 personas se le hizo la prueba de la parafina, que por supuesto dio negativa.
Al día siguiente llegó Eduardo Chivás a Sancti Spíritus
y fue él quien despidió el duelo de Sandalio Junco, en la calle
Céspedes Esquina a Garaita.
El local en donde los comunistas asesinaron a Sandalio Junco, aún
hoy día se mantiene en magníficas condiciones. En una placa
de mármol se puede leer: Aquí estuvo la estación de
policía de la dictadura de Batista, que fue tomada por las fuerzas
del comandante Armando Acosta Cordero el 23 de diciembre de 1958.
Combates, porque los soldados gubernamentales abandonaron la ciudad y huyeron
hacia Ciego de Ávila. Por lo tanto, Armando Acosta no liberó
a Sancti Spiritus. A quien si liberó Armando Acosta el 23 de diciembre
de 1958 fue a Isidro Pérez, el asesino de Sandalio Junco, que se encontraba
preso en la pequeña cárcel para delitos menores de la ciudad
espirituana. Y no solamente lo liberó sino que lo ascendió
a teniente del Ejército Rebelde.
Isidro Pérez había estado preso en La Habana después
del golpe de Estado de Fulgencio Batista, pues eran los tiempos del Macarthismo
y los comunistas habían perdido influencia con Batista. Washington
y Moscú ya estaban en los comienzos de la Guerra Fría. Obviamente,
Batista respondía a los americanos y los comunistas a Moscú,
por lo que al enfriarse las relaciones entre estos dos centros de poder,
se reflejaba inevitablemente al interior de Cuba. De todas maneras, los hombres
del compañero José lograron trasladar a Isidro Pérez
para esta cárcel municipal, donde el sistema carcelario era más
blando. José y sus hombres, a pesar de la situación internacional,
no perdieron sus contactos dentro del poder batistiano.
Por su parte, los soldados de Batista después de su huída
de Sancti Spiritus, fueron en tren de Ciego de Ávila hasta el puerto
de Júcaro y de allí zarparon en una nave de guerra para Cienfuegos,
después de recoger a cien hombres en Casilda. Finalmente, en
la Perla del Sur se reunieron las tropas de estas tres ciudades, marinos,
policías y soldados, quienes se rindieron a las fuerzas rebeldes del
Segundo Frente Nacional del Escambray, sin disparar un tiro. Entre estos
militares se encontraba el comandante de la policía Ferrer Nodal,
a quien entrevisté sobre el crimen de Sandalio Junco, ya que este
oficial fue jefe de la policía espirituana las dos veces que Batista
gobernó a Cuba.
El día que asesinaron a Sandalio Junco y a José María
(El Chivo), entre los asistentes, se encontraban: Enrique Villegas Martínez,
Jesús Caballero Gómez, Manuel Camejo, Bernardo Arias Castillo
y Manuel Guillot Benítez. Éste último se hizo célebre
en Cuba, pues en la década del 30, un acorazado americano entró
a la bahía de La Habana y Guillot se subió al muro de
la bahía, con su pistola 45 e hizo varios disparos hacia el
acorazado. Más tarde fue Representante a la cámara, por el
partido Auténtico. Todo este grupo que estuvo presente cuando asesinaron
a Sandalio Junco, era auténtico y simpatizante de Guiteras.
Manuel Guillot y Manuel Camejo, fundaron el Comité Justicia para Sandalio
Junco, leían alusiones por la radio espirituana, escribían
a la prensa, y hasta fundaron un periódico, con la ayuda de Enrique
Villegas. Ese periódico se repartía desde el Instituto de segunda
enseñanza de Santi Spiritus.
Por supuesto, durante la presidencia de Batista no se pudo formular
cargos contra nadie. En aquel año 1942, los comunistas formaban
parte del Gobierno de Batista, pero para 1944, las cosas cambiaron ya que
Ramón Grau San Martín ganó las elecciones. Entonces,
el grupo del partido Auténtico que había presenciado el crimen,
podía servir de testigo ante un tribunal.
Por otra parte, el 7 de mayo de 1945, Enrique Villegas, Jesús Caballero
Gómez y Bernardo Arias Castillo, se apostaron en un lugar, por donde
pasaría esa noche Domingo Cordero, uno de los asesinos de Sandalio
Junco. Los tres no se podían acercar mucho por haber mucha gente e
iluminación. Finalmente, Cordero que era alto y muy flaco, salió
ileso, a pesar de que le dispararon repetidas veces. De modo, que se formó
mucha algarabía y algunos parroquianos reconocieron a los atacantes,
pero nadie habló.
Posteriormente, en un juicio durante el gobierno de Grau, Isidro Pérez
fue condenado. En 1944, Chibás fue a Sancti Spiritus, para trasladar
los resto de Sandalio Junco para la Habana. Hoy, lamentablemente, ni la historia
ni la tumba de Sandalio es conocida por el pueblo cubano. Uno de los más
importantes revolucionarios del siglo XX cubano permanece en la oscuridad.
El Apóstol de nuestra Independencia conocía ese tipo
de crueldad, que consiste en ocultar a los libertadores. Martí
conocía la naturaleza del poder, por lo cual escribió:
No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor… Pero la historia no perdona
las maniobras frías del poder. A Martí lo han tratado de desaparecer
en el agujero negro de la mentira y el oportunismo, pero cada día
está más vivo. Sandalio Junco, también, ocupará
el lugar que le corresponde en nuestra historia.
Deseo recordar algunas cosas importantes:
-Enrique Villegas, Jesús Caballero Gómez, y Bernardo Arias
Castillo, se unieron a la UIR. Villegas fue el primer soldado rebelde, que
murió en el Escambray. A Jesús Caballero Gómez, Rolando
Masferrer Rojas, lo secuestró y lo enterró vivo en un lugar
de la Habana. Un hombre fue testigo de aquel acto de barbarie
desde un lugar distante y le avisó a unos guardias rurales, quienes
lo pudieron rescatar, salvándole la vida.
-Jesús Caballero, y Bernardo Arias, fueron guerrilleros del Segundo
Frente del Escambray. Al triunfo de la revolución, Bernardo Arias
Castillo, era un hombre con instrucción de segunda enseñanza,
fue fundador del G2 y jefe de la ciudad de Sancti Spiritus. También
fue el primer oficial de ese organismo en perder la vida durante un encuentro
con los alzados del Escambray. Obviamente, estos guerrilleros operaban en
el Escambray ya después de enero de 1959.
-Jesús Caballero Gómez fue capitán del Ejército
Rebelde, vivía en la calle F número 110, en El Vedado La Habana.
En los días en que se organizaron los C.D.R. en Cuba, Jesús
Caballero Gómez y Lázaro Artola Ordaz, nombraron el tercer
C.D.R., que se fundara a nivel nacional con el nombre de Bernardo Arias.
-Al morir Jesús Caballero Gómez y más tarde Lázaro
Artola Ordaz., un comando anónimo, se personó en el C.D.R.
Bernardo Arias, en El Vedado, dijeron que ese nombre había que
quitárselo al C.D.R. porque había sido impuesto por unos “come
vacas”. Además, nadie conocía quién era ese Bernardo
Arias, dijeron los agresivos miembros del grupo y acto seguido golpearon
con una mandarria el busto del héroe.
Hay que tomar en cuenta, que por aquellos días, Armando Acosta Cordero
no vivía muy lejos de allí y tenía fresco en su
mente, el recuerdo del atentado a Domingo Cordero.
Esta pequeña historia se la dedico, al historiador y periodista, siempre
despistado, de corta vista y oídos sordos, Pastor Guzmán
Castro, del periódico Escambray de Sancti Spiritus
de Cuba, para que aprenda a escribir la verdadera historia de la Revolución
Cubana”.
El Señor Roger Redondo González me prometió continuar
nuestra conversación, para hacer conocer la verdad de lo que ocurrió
en los años cincuenta en El Escambray cubano y que el régimen
ha logrado ocultar o difamar hasta hoy día.
Un gran abrazo con gran cariño y simpatía,
Félix José Hernández