Documentos sobre la guerra civil
y la represión en Llerena
José Fernando Mota Muñoz
(recopilación y notas)
Presentamos aquí unos artículos periodísticos
poco conocidos, pero interesantes para conocer las vicisitudes de la guerra
civil en Llerena (1). Son tres artículos publicados
en La Batalla, órgano central del Partido Obrero de Unificación
Marxista (POUM), y recogen las impresiones de militantes llerenenses de este
partido (2).
-La
Batalla, Martes 18 de agosto de 1936. Las hordas
criminales de Queipo asesinan en Llerena a nuestros camaradas
-La
Batalla, 2 de septiembre de 1936. Lo que nos cuenta
el camarada Julio Cid. En LLerena murieron más de seiscientos obreros
asesinados por la Guardia Civil sublevada y los fascistas. La traición
del gobernador de Badajoz
-La Batalla, Jueves, 10 de septiembre de 1936. Llerena,
que el fascio cubrió de sangre, recupera la libertad
La Batalla,
Martes 18 de agosto de 1936. Las hordas criminales de Queipo asesinan en
Llerena a nuestros camaradas
A Madrid han llegado varios camaradas campesinos pertenecientes
a nuestra Sección de Llerena (Badajoz). Después de un accidentado
viajes por la sierra extremeña, han arribado también a Madrid
los camaradas Eduardo Mauricio
(3) y Llarza
(4), miembros del Comité de Llerena y también
de nuestro Comité Central el primero.
Bajo la impresión del horror presenciado, todos
ellos han descrito lo sucedido en Llerena. En su desesperada busca de la
frontera portuguesa, algunas fuerzas del general asesino Queipo de Llano
pasaron por Llerena
(5).
El proletariado campesino de aquel pueblo que, como
es sabido seguía en su casi totalidad la orientación de nuestro
Partido (la Sección de Llerena contaba en la actualidad con 230 afiliados)
trato de oponer resistencia, simplemente a base de sus escopetas de caza
y armas cortas. En Llerena se encontraban concentrados ciento veinticinco
guardias civiles de todo el distrito, que hicieron promesa de lealtad al
Gobierno; pero que se unieron a los facciosos inmediatamente que éstos
llegaron al pueblo. En seguida los fascistas se dedicaron a su especialidad;
asesinar a mansalva a los trabajadores.
Previamente a la entrada en el pueblo de los fascistas,
habían sido asesinados ya veinte camaradas
(6),
entre ellos el secretario de aquella Sección, militante excelente,
Pepe Martín
(7).
Conociendo que los fascistas se aproximaban, un grupo
de veinticuatro camaradas de Llerena salieron en un camión para volar
un puente cercano y obstaculizar el avance de las tropas. Fueron sorprendidos
por los fascistas y fusilados. Únicamente se salvaron de la muerte
cuatro camaradas, que cuando estaban en línea para ser fusilados
echaron a correr y se perdieron en la obscuridad.
Nuestros camaradas de Llerena que han logrado llegar
a Madrid se disponen a constituir una columna que salga para contribuir
a liberar su pueblo de la presencia de las tropas asesinas del general Queipo
(8).
La Batalla,
2 de septiembre de 1936. Lo que nos cuenta el camarada Julio Cid (9). En LLerena murieron más de seiscientos obreros
asesinados por la Guardia Civil sublevada y los fascistas. La traición
del gobernador de Badajoz.
Azuaga, 23 de agosto de 1936.
Estimados camaradas:
Los camaradas Romualdo Fuentes
(10),
Manuel Valencia y Rodríguez y otros de los pocos que pudieron escapar
de Llerena, me han contado los sucedido allá.
Ellos me han contado lo sucedido en Llerena, que ha sido
una verdadera catástrofe para nuestro Partido, pues se puede decir
que nuestros mejores militantes han caído. Uno de ellos, Romuldo
Rodríguez Beza, que escapo de las garras fascista por puro milagro,
me cuenta lo que sigue. Que al regresar a Llerena de volar un puente, en
una camioneta con varios camaradas, tropezaron con los camiones de la guardia
civil que salía del pueblo hacia Sevilla. Estos guardias eran de
Llerena y se habían sublevado, pero ellos lo ignoraban; con vivas
a la Republica les invitaron a que subieran a sus camionetas, diciéndoles
que marchaban con las fuerzas leales. Nuestros compañeros se resistieron
algo porque no iban preparados, pero los guardias insistieron casi con tono
de amenaza consiguiendo meterlos en los camiones que salieron con dirección
a Sevilla. Por donde quiera que pasaban vitoreaban a la Republica. En el
camino tropezaron con el automóvil en que regresaba Maltrana
(11) de realizar una gestión en unos cerros próximos
(12). Los guardias pararon el automóvil e hicieron
que les siguiera, pues ellos afirmaban que iban en busca del enemigo. Pasaron
por diferentes altos donde encontraron infinidad de cadáveres, comprobando
que en aquel lugar había habido un choque entre milicianos y fascistas.
Continuaron la marcha preguntando a una pobre mujer si había visto
a los fascistas, esta contesto que hacía solo un momento que se había
luchado en aquel lugar y que los fascistas no habían echo mas que partir,
indicando la dirección. Esto sucedía cerca de las ocho de la
noche. Los guardias comenzaron a hacer señales con los faros de los
autos y ha [sic] poco vieron el primer camión de la columna fascista.
Entonces el teniente invito a los camaradas a que agachasen en el fondo del
camión. Los fascista de la columna ondearon la bandera blanca e inmediatamente
el teniente responde con otra.
Se aproximan los camiones y los compañeros ya recelosos,
pueden comprobar la tracción [sic]. Maltrana en su auto, a la retaguardia,
no pudo oír la conversación sostenida por el teniente con
el jefe de la columna, pero el compañero que me ha dado esta información,
que iba en el primer camión de los guardia con el resto de los primeros
que fueron engañados oyó perfectamente decir al teniente de
Llerena al jefe de las fuerzas facciosas, que ellos han escapado debido
a una confidencia del gobernador de Badajoz y que al escapar habían
traído unos prisioneros. Inmediatamente se dio la orden de fusilamiento
de los camaradas
(13). Estos, que habían sido amarrados
por las muñecas con los cordones de las pistolas de los guardia civil,
aprovechándose de la oscuridad intentan desatarse, consiguiéndolo
entre ellos el que me relata el hecho. Al ir a sacarlos del camión,
este camarada, valiéndose de una pequeña confusión al
fusilar al primero, empujo a unos guardias y escapo a correr, teniendo la
suerte de evadirse debido a la oscuridad, y hoy esta entre nosotros así
como Maltrana, que escapó dando una fuerte patada a la puerta de su
auto. Los guardias que le acompañaban, mientras cargaban los fusiles,
no les dio tiempo a tirarle; este compañero en su día, podrá
hacer una gran información.
En Llerena han caído seiscientas personas,
de éstas cincuenta o sesenta son militantes nuestros, pues un camión
que partió después del de los guardias, que llevaban prisioneros
a nuestros camaradas, compuesto de familiares de los prisioneros y camaradas,
fue barrido por una ametralladora de la guardia civil en una revuelta del
camino, cuando ya los guardias civiles fascistas marchaban sobre Llerena
(14).
El camarada Quesada y yo nos encontramos en Azuaga
después de 25 días de lucha por sucesivos pueblos. Yo salí
de Jerena [sic] para Sevilla el mismo día 18 de julio, pues tenia
rumores casi concretos del movimiento. Fui en busca de un conocido guardia
de asalto, para que me facilitara armas, y así hubiese sucedido de
no ocurrir que al encontrarle me tuve que aprestar a la lucha en unión
suya, pues a las cuatro de la tarde del referido día, fuerzas de Intendencias
tenia emplazadas cuatro ametralladoras en medio de la plaza de San Fernando,
frente al Ayuntamiento. Varios guardias de asalto y paisanos invitamos al
teniente que mandaba la fuerza a que retirase las ametralladoras, negándose.
El teniente se abalanzo sobre un numero de guardias de asalto para quitarles
el fusil, con la intención, quizás, de que ante eso hecho
los soldados abriesen fuego. Pero no fue así. Los soldados no se
movieron; les retiraron las ametralladoras y las metimos en la Telefónica.
En el forcejeo sostenido con el teniente, este murió, e inmediatamente
acudieron mas fuerzas de soldados, entablándose una verdadera batalla
campal, en lo que cayeron soldados y guardias de asalto, y yo no por una
pura casualidad.
Sofocado este primer intento, porque los soldados
no sabían a que atenerse, pude salir de la Telefónica, herido
en un pie y marche a casa de H. a curarme y a entregarle unos documentos
para el Ejecutivo. No estaba en casa. Me curé y marche en busque de
D., al que tampoco pude encontrar. Salí para Jerena aquella noche
a preparar a los camaradas del pueblo; se organizo la defensa verificándose
el desarme de los fascistas de la localidad.
El día 21 salimos de Jerena tres camaradas
del Partido y tres jóvenes socialistas con dirección a Sevilla
para internarnos, pues mi impresión primera al ver que los trabajadores
en Sevilla fueron armados por los de asalto era la de que el movimiento
se ganaban en Sevilla. Pero no fue así y no pudimos pasar de la Algaba,
donde hicimos alto. Nos entrevistamos con el alcalde y los directivos de
la C.N.T. y preparamos la defensa de la Algaba, completamente descuidada.
Marchamos a buscar dinamita a Jerena para volar las entradas del pueblo y
actuamos de forma decidida; nos pusimos en contacto con Jerena e hicimos
bajar a algunos compañeros mas, pero no se sostuvieron mas que horas
en la Algaba. Pude observar que el movimiento era de magnitudes espantosas
y difícil de sofocar si no se actuaba de forma radicalísima.
Así lo expuse al comité de la Algaba, del que era miembro,
tropezando con un sinfín de dificultades. Actuando por mi propia cuenta
se le hizo algún obstáculo al avance de fascistas sobre
la provincia por aquel sector. Se intento una concentración de pueblos
de La Algaba para ayudar a los camaradas de Sevilla. Tuvimos que evacuar
el pueblo y partimos para otro inmediato y luchando y resistiendo hemos recorrido
muchos pueblos antes de llegar a este. En unión de elementos de Carmona
tomada por los fascistas y en el pueblo de Villanueva de las Minas, pudimos
reunir ciento cincuenta hombres con algunos fusiles. Atacamos al pueblo de
Tosían, que no pudimos tomar, pero si entrar en él y
darles una dura lección haciendo a los fascistas mas de 35 bajas.
Después de esta pequeña operación, la pequeña
columna se disperso y quedamos solo sesenta y cinco hombres, los de siempre
un poco disciplinados y dispuestos a la lucha.
En pequeñas escaramuzas atacamos a los
fascistas, pero siempre teniendo que abandonar el ataque después
de hacerles algunas bajas; nosotros solo hemos tenido tres heridos durante
estas pequeñas batallas. Así hemos llegado a Azuaga donde
se está organizando una gran columna.
La Batalla, Jueves,
10 de septiembre de 1936. Llerena, que el fascio cubrió de sangre,
recupera la libertad
“Nuestras fuerzas que operan en el frente de Extremadura han obligado
a los rebeldes a evacuar Llerena”. (Del comunicado oficial del Ministerio
de la Guerra).
(15)
Días pasados comentábamos como
Llerena, el pueblo rojo de Extremadura, habían caído en manos
de las hordas de Queipo de Llano. El enemigo, que ante el cerco de nuestras
columnas del frente Sur se veía perdido, en un máximo esfuerzo
hizo una salida hacia Extremadura con el doble objeto de establecer comunicación
con las fuerzas del norte y presionar el avance hacia Madrid por la ruta
que le parecía más débil: Talavera-Toledo.
En esta salida desesperada, Llerena fue una de las
primeras victimas. Los fascistas entraron en este pueblo campesino a sangre
y fuego. Da idea del ensañamiento de los invasores la cifra de seiscientos
muertos entre fusilados y caídos con las armas en la mano.
En la toma de Llerena, donde el P.O.U.M., dominaba
entre todas las organizaciones políticas, perdieron los mejores militantes.
Nuestros camaradas que se habían dado cuenta del peligro de una posible
salida de las fuerzas de Queipo de Llano desde Sevilla, habían intentado
prepararse e incluso hechos varios viajes a la capital extremeña
para pedir que se les dieran armas. Desgraciadamente llego el momento de
la invasión antes que armamento pedido.
Sin embargo con los escasos medios de que disponían,
unas cuantas armas requisadas en casa de los fascistas de la localidad y
algunas escopetas, se aprestaron a la defensa. Su gesto heroico fracasó
ante la traición de la guarnición local de la Guardia civil,
que con engaños logro llevarse a un grupo de camaradas alegando que
iban a luchar contra las fuerzas salidas de Sevilla, para entregarles indefenso
a la primera avanzadilla fascista que encontraron en el camino. De estos
solo dos lograron escaparse a aprovechando la oscuridad de la noche cuando
ya estaba formado el pelotón que los iba a fusilar
(16).
Del Comité local sólo han sobrevivido
dos camaradas. Pepe Martín, modelo de dirigentes revolucionario,
y Galán
(17), y con otros camaradas cayeron cuando
se dirigían a volar un puente con el fin de contener el avance de las
hordas de Queipo. Otros muchos, entre los que iban familiares de los
más destacados revolucionarios del pueblo, fueron asesinados, cuando
ya todo perdido por la carencia de medios de defensa, se dirigían a
los pueblos inmediatos.
Teníamos el convencimiento de que este
pueblo mártir no tardaría en verse libre de sus asesinos.
Desde Azuaga nos habían llegado noticias de que campesinos refugiados
de Llerena y muchas otras localidades extremeñas organizaban columnas
para liberarse del yugo invasor. El comunicado escueto del Ministerio de
la Guerra, nos confirma esta impresión a la vez que nos da un nuevo
aliento en la lucha y da máxima satisfacción [palabra ilegible]
y el convencimiento de que a estas horas habrán sido vengados todos
los crímenes cometidos por la hordas de Queipo al entrar en Llerena.
Notas
(1) Agradezco a mi padre José Mota Castro
la transcripción de estos artículos
(2) Para conocer más sobre este núcleo
de comunistas disidentes: HINOJOSA DURÁN, J, “Un episodio original
en el movimiento obrero extremeño: el núcleo trotskista de Llerena
durante la II República (1931-1936)”, en
Actas de la I Jornada
de Historia de Llerena, Junta de Extremadura. Consejería de Educación,
Ciencia y Tecnología. 2000, p. 233-253.
(3) Eduardo Mauricio Ortiz, nacido en Azuaga en 1902,
conocido por los seudónimos de "Ernesto", "Moris", "Morris", "O. Emem"
era funcionario de justicia en Llerena cuando se incorporó a Oposición
Comunista, formando parte de su Comité Central. Más tarde lo
fue del partido continuador Izquierda Comunista Española (ICE) y al
fusionarse este con el Bloque Obrero y Campesino, para formar el POUM fue
miembro de su primer Comité Central. Tras la caída de Llerena
huyó a Madrid y de allí pasó a Barcelona, donde después
de los hechos de mayo de 1937 fue detenido. En 1939 pasó a Francia.
Militó en organizaciones trotskistas y ocupó responsabilidades
en la Cuarta Internacional hasta 1969. Murió en Paris en 1986. Ver
la presentación del artículo de Mauricio en la revista
Balance,
3 (1996)
(4) Carlos Llarza, pseudónimo de Julián
Gómez Sánchez, era uno de los dirigentes del núcleo llerenense.
(5) Se trataba básicamente de legionarios de
la 5ª Bandera y un tabor de regulares al mando del Comandante Castejón,
desgajados de la columna del general Yagüe.
(6) Se trata de los milicianos que habían sido
engañados por la Guardia Civil para que los acompañaran. Se
puede seguir el relato de estos acontecimientos en VÁZQUEZ DOMÍNGUEZ,
J.R., Como después de acordado, da dolor (La guerra civil en Llerena)
y MARTÍN BURGUEÑO, Manuel, “Llerena y la guerra civil española”,
en
Torre Túrdula, 3 (2001) p. 27. Este autor dice que a los
milicianos detenidos se “les aplicó la pena que señalaba el
bando de guerra” que como vemos era fusilamiento inmediato.
(7) José Martín Rafael, nacido en Llerena
en 1909 y jornalero de profesión, fue miembro del Comité Central
de ICE y presidente de la Federación Local de Sindicatos Obreros de
Llerena.
(8) La mayoría de los militantes del
POUM que llegaron a Madrid se unieron a la columna motorizada del POUM que
luchaban en Sigüenza y tras la retirada de esta ciudad pasaron a combatir
en la defensa de Madrid. Más tarde fueron incorporados a la 4ª
compañía de la 38 brigada. Se pueden encontrar referencias
en el libro de Mika Etchebéhère,
Mi guerra en España,
Esplugues de Llobregat : Plaza & Janés, 1987
(9) Julio Cid fue militante trotskista de Gerena, primero
en las juventudes socialistas y después en el POUM, donde formaba parte
de la Sección Bolchevique-Leninista. Murió en Barcelona en
los enfrentamientos de mayo de 1937.
(10) Romualdo Fuentes Campos fue miembro de la dirección
local de ICE
(11) Rafael Maltrana Galán, alcalde socialista
de Llerena de agosto de 1931 a agosto de 1932. Elegido presidente del Comité
local de Defensa organizado por las fuerzas republicanas y obreras en 1936.
Durante la guerra combatió con las milicias, llegando a capitán.
Murió en el exilio.
(12) En este punto el relato difiere con los de MARTIN
BURGUEÑO, M., art. cit., p. 27 y VÁZQUEZ DOMÍNGUEZ,
J.R., art. Cit., que dicen que Maltrana ya venía con los guardias
civiles desde Llerena.
(13) Son los veinte a que se refería el anterior
artículo
(14) Coincide con el relato VÁZQUEZ DOMÍNGUEZ,
J.R., art. cit. que habla de 3 coches y un camión y con el de
ORTIZ DE VILLAJOS, C.G., De Sevilla a Madrid, Granada, 1937, p. 77-78 citado
por MARTIN BURGUEÑO, M, art. cit., nota 12. Lo que no se dice es lo
de que fueron ametrallados allá mismo.
(15) Debe referirse al intento de una columna al mando
de Sediles, que procedente de Azuaga intentó el 31 de agosto recuperar
Llerena para la República, pero fue frenada cerca de la estación
por la aviación alemana que con vuelos rasantes bombardeó la
columna, "los aviones les persiguieron con ametralladoras aniquilándolos
por completo. La Falange que salió de Llerena después de haberse
alejado los aviones, se dedicó a cazar a los pocos supervivientes y
a rematar a los heridos", v. BAHAMONDE y SANCHEZ DE CASTRO, Antonio, 1 año
con Queipo.
Memorias de un nacionalista, Barcelona, 1938, p. 118.
Los cadáveres fueron rociados de gasolina y quemados. Sediles y los
supervivientes del intento regresaron a Azuaga el mismo 31 de agosto.
(16) Como hemos vistos en el anterior artículo habla
de cuatro milicianos salvados
(17) Félix Galán Rodrigo, nacido en
Llerena en 1914 y jornalero de profesión era un dirigente local de
ICE y de la Federación Local de Sindicatos Obreros.
Edición digital de la Fundación
Andreu Nin, diciembre 2005