FUNDACIÓN

ANDREU NIN


Ecología y socialismo: el combate de Chico Mendes

Michael Löwy


Octubre 2005. Traducción: Andrés Lund Medina


¿Sería la ecología un «lujo» para los países desarrollados, una cuestión que sólo concierne a la población cómoda del mundo industrializado? Un mínimo de atención a lo que pasa en países del Sur sería suficiente para torcer el cuello a este lugar común del pensamiento conformista. Se asiste de manera muy amplia, entre los campesinos, las comunidades indígenas, las poblaciones urbanas marginadas del Tercer Mundo, a las importantes luchas en defensa del ambiente, tanto más necesarias ya puesto que hacia la periferia del sistema se exportan las formas de producción más brutalmente destructivas de la naturaleza y de la salud de las poblaciones. Poco importa si las movilizaciones contra la polución del agua, las luchas por la defensa de los bosques o las resistencias a las actividades dañinas de las industrias químicas se hagan o no a nombre de «ecología» -término que no conocen la mayor parte de los actores populares comprometidos en estos movimientos; lo esencial es que estas luchas tienen lugar, y que tocan las cuestiones de vida y muerte para las poblaciones interesadas.
Entre las múltiples manifestaciones de esta "ecología de los  pobres", un movimiento aparece como particularmente ejemplar, por su alcance a la vez social y ecológico, local y global, "rojo" y "verde": la lucha de Chico Mendes y la Coalición de Pueblos del Bosque en defensa de la Amazonia brasileña, contra la obra destructora de de los grandes propietarios de haciendas y las agroindustrias multinacionales. Chico, que pagó con su vida sus acciones por las personas la causa de los pueblos amazónicos, se volvió una figura legendaria, un héroe del pueblo brasileño. Sin embargo, el tratamiento de los medios de comunicación a su historia tiene la tendencia a pasar por alto la radicalidad social y política de su lucha. Existe también tentativas malogradas de «dejar a medias» su herencia política: como la de ecologistas reconciliados con el capitalismo «olvidando» su compromiso socialista, mientras algunos socialistas niegan la dimensión ecológica de su lucha.
Francisco Alves Mendes Filho, nació el 15 de diciembre de 1944 en Xapuri, en la Amazonia; se formó primero en la cultura cristiana liberacionista de las comunidades eclesiales de base brasileñas; en el curso de los años 1960 descubre el marxisme, gracias a un veterano comunista, Euclides Fernandes Tavora; ugarteniente partidario de Luis Carlos Prestes, Tavora participó en el levantamiento «rojo» de 1935, lo que le costó años de cárcel y, después, de destierro en Bolivia; a su regreso clandestino al Brasil, se había establecido en la foresta amazónica, en la frontera del Estado brasileño del Acre con Bolivia. Este aprendizaje marxista fue una influencia decisiva en la formación de las ideas políticas de Chico Mendes: según sus propias palabras, el encuentro con Tavora «fue una gran ayuda y una de las razones por las que estoy a favor en esta lucha. De otros camaradas, desgraciadamente, no tenía, en esa época, el privilegio de recibir una orientación tan importante para el futuro como el que yo había temnido.»
Chico Mendes trabajó como seringueiro, esos campesinos que recolectan, artesanalmente, el látex del árbol de caucho amazónico. En 1975 funda, con el sindicalista Wilson Pinheiro, el sindicato de los trabajadores rurales de Basiléia y, dos años después, el sindicato de los trabajadores rurales de Xapuri, su ciudad natal. Ese mismo año, él es electo consejero municipal por el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), la oposición -tolerada- por el régimen militar, pero comprende rápidamente que ese partido no essolidario con sus luchas. En esa época va a inaugurar, con sus camaradas del sindicato, una forma de lucha no violenta inédita en el mundo: los célebres «obstáculos» (empates: la palabra brasileña significa literalmente «juego de igualdad»). Aproximadamente cientos de seringueiros, con sus mujeres y sus niños, que se dan las manos y enfrentan, sin armas, a las excavadoras de las grandes empresas interesadas en la deforestación. A veces los trabajadores fueron derrotados, pero a menudo tuvieron éxito deteniendo, con sus manos desnudas, tractores, excavadoras y sierras eléctricas de los destructores del bosque, ganando a veces la adhesión de los empleado encargados pde tirar los árboles. Los enemigos de los seringueiros eran los latifundistas, el agro-comercio, las empresas de la industria de madera, que querían comerciar las esencias más estimadas, o los criadores que deseaban sembrar hierba en lugar de árboles abatidos para criar ganado destinado a la exportación (¡a los Mac Donald!). Un enemigo poderoso, que contaba con su brazo político, la UDR («Unión Democrática Ruralista»), y su brazo armado, los pistoleiros (mercenarios), y las innumerables complicidades en la Policía, la Justicia y los gobiernos (local, provinciano y federal).
Es a partir de esta época que Chico empieza a recibir las primeras amenazas de muerte; poco después, su camarada de luchas Wilson Pinheiro será asesinado. Para vengar este crimen que, como de costumbre, permaneció impune, un grupo de trabajadores decidió tomar la justicia en sus manos ejecutando al dueño de la propiedad que había dado la orden de matar a su líder del sindicato.  A la demanda de los latifundistas de la región, que intentan mezclar este incidente, Chico Mendes es inculpado por el régimen militar, a nombre de la Ley de Seguridad Nacional. En 1980 y 1982 varias veces será encarcelado y llevado ante los Tribunales Militares, acusado de «incitación a la violencia», pero acabará siendo absuelto, por falta de pruebas.
En el curso de estos primeros años de us actividad sindical, Chico Mendes, socialista convencido, militado en la línea del Partido Comunista de Brasil (PCB), una escisión maoísta del prosoviético PCB. Defraudado por ese partido que, según su testimonio, en el momento de la lucha «se escondía detrás de las cortinas», se va a adherir en 1979-80 al nuev Pertido de los Trabajadores, fundado por Lula y sus camaradas, en el seno del cual se aliará al ala izquierda, socialista. Su tentativa de ser elegido diputado local por el PT en 1982 falló, lo que no resulta asombroso, considerado la débil base electoral del partido durante estos primeros años. En 1985 él organiza, con sus camaradas sindicalistas, la Reunión Nacional de Seringueiros, la que va a fundar el Consejo Nacional de Seringueiros; su lucha recibe el apoyo del PT, de la Pastoral de la Tierra, de la CUT (Central Única Sindical) y del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra) que se constituyeron justamente en esa época.
Muy pronto, la lucha de los seringueiros y otros trabajadores que vivían de la extracción (castaño, yute, nuez de babaçu) en la defensa del bosque van a converger con otros grupos de campesinos y sobre todo con las comunidades indígenas, dando lugar a la fundación de la Alianza de los Pueblos del Bosque. Por primera vez los seringueiros y los indígenas, que se habían enfrentado en el pasado, unieron sus fuerzas contra el enemigo común: el latifundismo, el capitalismo agrícola destructor del bosque. Chico Mendes definió con pasión la posición de esta alianza: «Jamás uno de nuestros camaradas va a hacer correr la sangre de otro, juntos podemos defender la naturaleza que es el lugar donde nuestras gentes aprendieron a vivir, a criar a sus niños, y a desarrollar sus capacidades, en un pensamiento en armonía con la naturaleza, con el ambiente y con todos los seres que viven aquí».
Como uno ve, Chico Mendes estaba absolutamente consciente de la dimensión ecológica de estas luchas; se pone de lado de la lucha también por la Amazonia no sólo interesado por las poblaciones locales, sino por toda la humanidad, que necesita del bosque tropical, «el pulmón del planeta»:
«Nosotros hemos descubierto que para garantizar el futuro de la Amazonia, era necesario crear una reserva solamente destinad a la extraccióna, mientras se preserva de este modo el bosque. (...) Nosotros, seringueiros entendemos que la Amazonae no puede volverse un santuario intocable. Por otro lado, nosotros también entendemos que también es urgente prevenir la deforestación que amenazalal Amazonae y amenaz, por consiguiente, a la vida de tooas oas pueblos del planeta.». (...)
«¿Qué queremos nosotros con una reserva de extracción? Que las tierras pertenezcan a la República y que su usufructo se reserea a los seringueiros y a los otros trabajadores de la extracción que viven de ella.»
La solución propuesta, un especie de reforma agraria adaptada a las condiciones de la Amazonia, es de inspiración socialista, en la medida que se funda en la propiedad pública de la tierra, y que es usufructuada por los trabajadores. Ella es también ecológica, un término del que Chico aprendió la importancia en esa época; dirigiéndose a su camarada de luchas, Marina Silva, él le explicaba: «Mi viejo, esta cosa que nosotros hacemos aquí es la ecología. Yo lo he descubierto simplemente en el momento de mi viaje a Río de Janeiro».
En 1987, las organizaciones ambientalistas norteamericanas invitaron a Chico Mendes a venir a testificar en el momento de una reunión del Banco Interamericano de Desarrollo; sin vacilación, él explicó que la desforestación de la Amazonia es el resultado de proyectos financiados por los bancos internacionales. Es a partir de  este momento que él se vuelve internacionalmente conocido y recibiendo, poco después, el Premio Ecológico «Global 500» de las Naciones Unidas. Su combate se había vuelto un símbolo de la movilización global para salvar al último gran bosque tropical del mundo, y los activistas ecológicos se solidarizaron con él.
Pragmático, hombre de tierra y de acción más que teórico, preocupado con las cuestiones prácticas y concretas -la alfabetización, la formación de cooperativas de producción, la investigación de alternativas económicas viables- Chico también era un soñador y un utópico, en el sentido noble y revolucionario de la palabra. Resulta imposible de leer sin emoción el testamento socialista e internacionalista que dejó a las generaciones futuras, publicado después de su muerte en un folleto del sindicato de Xapuri y la CUT:
«Atención, joven del futuro:   
«6 septiembre del año 2120, aniversario del primero centenario de la revolución socialista mundial que se unificó a todos lao pueblos del planeta en un solo ideal y un solo pensamiento de unidad socialista, y que acabó con todos los enemigos de la nueva sociedad.   
«No permanece aquí más que la memoria de un triste paso de dolor, sufrimiento y muerte.
«Perdónenme. Soñé cuando yo describía estos eventos que yo no vería. Pero he tenido el placer de haberlos soñado.»   
En 1988 la Reunión Nacional de la CUT aprueba la tesis presentada por Chico Mendes a nombre del Consejo Nacional de Seringueiros, bajo el título: «la Defensa de la Naturaleza y de los Pueblos del Bosque», que presenta, entre sus reivindicaciones, la exigencia siguiente, a la vez social y ecológica: «por la expropiación inmediata de seringais (las plantaciones de caucho) en conflicto con las ganancias de las comunidades fundadas en la extracción de modo que se agreda a la naturaleza y a la cultura de los pueblos del bosque, en permanente utilización sustentable desde hace siglos por los pueblos que viven de la extracción en la Amazonia».  Consigue a esa época dos victorias importantes: el establecimiento de las primeras reservas de extracción creadas en el Estado del Acre (Amazonia), y la expropiación de tierras del Seringal Cachoeira, pertenecientes al latifundista Darly Alves de Silva, en Xapuri. Chico dio gran importancia a esta conquista: «La cosa más importante para estimular la continuidad de este movimiento era la victoria de los seringueiros de Cachoeira. Esta victoria tenía un impacto positivo en toda la región, desde que los seringueiros supieron que luchaban contra el grupo de los más fuerte,s y sus bandas de asesinos sanguinarios. Los seringueiros están conscientes que lucharon contra un escuadrón de la muerte y aún así ellos no tuvieron miedo. Había días donde nosotros teníamos 400 seringueiros recogidos (...) en los piquetes en medio del bosque (...)».
Para la oligarquía rural, que tiene desde hace siglos, el hábito de «eliminar» -con toda impunidad- a esos que osan organizar a los trabajadores para luchar contra el latifundio, él era «un hombre marcado por la muerte». Poco después, en diciembre de 1988, Chico Mendes fue asesinado, frente a su propia casa, por los pistoleros al servicio del clan de propietarios hacendarios  Alves de Silva.   
Por su capacidad de asociar inseparablemente socialismo y ecología, reforma agraria y defensa de la Amazonia, luchas campesinas y los luchas indígenas, la supervivencia de las poblaciones locales humildes y la protección de un patrimonio de la humanidad -el último gran bosque tropical no destruido todavía por el «progreso» capitalista- la lucha de Chico Mendes no sólo es un movimiento ejemplar que continuará inspirando nuevas luchas no sólamente en Brasil sino también en otros países y continentes.   
Hoy, a principios del 2005, la lucha de los seringueiros continúa, con sus altas y bajas. El alcalde de Xapuri y el gobernador del estado del Acre pertenecen al PT e intentan enfrentar el poder de la oligarquía. Pero los asesinos a sueldo de los hacendarios continúan actuando, como lo muestra espectacularmente el reciente asesinato del misionero norteamericano Dorothy Stang, bien conocido por su compromiso con la lucha de los campesinos sin tierra en la región amazónica. Marina Silva es ahora Ministro del Ambiente en el gobierno de Lula, donde intenta promover medidas proteccionista del bosque -pero no pudo evitar la legalización, por su gobierno, de la soja trangénica impuesta por la multinacional Monsanto.
En lugar de celebraciones, partidos o administraciones, la herencia de Chico Mendes está presente en las luchas de los seringueiros y los indígenas, en las movilizaciones de los campesinos por la reforma agraria -y contra los OGM- y en la convergencia entre la ecología y el socialismo que empieza a tomar forma, no sólo en las pequeñas redes militantes, sino también en el movimiento social más importante de Brasil, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra. En la celebración de su 20 aniversario el MST organizó un seminario internacional en Río (2004 de julio) sobre los «lDilemas de la humanidad». En el folleto de presentación de la Conferencia nos encontramos un resumen del punto de vista del movimiento, de su utopía social, de su «sueño con los ojos abiertos» (para usar una expresión de Ernst Bloch): «un mundo igualitario, que socializa sus riquezas materailes y culturales.» En el mismo documento encontramos un diagnóstico sin ilusiones de la realidad presente: «El mundo se encuentra a tal punto degradado que no se trata más de pensar estrategias para hacerlo 'regresar a su centro', sino más bien de construir un nuevo camino, fundado en la igualdad entre los seres humanos y en los principios ecológicos». Un nuevo camino, igualitario y ecológico, socializando las riquezas: yo pienso que Chico Mendes se reconocería en este programa.



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