FUNDACIÓN

ANDREU NIN


SALVADOR CLOP (1917-2005)

En memoria de Salvador Clop 
Belén Meneses
En la mort de Salvador Clop
Raimon Obiols

En memoria de Salvador Clop

Belén Meneses

Salvador falleció el pasado 29 de septiembre, en el transcurso de un acto de homenaje a antiguos militantes del POUM organizado por el PSC, mientras pronunciaba un emotivo discurso.

Una de las máximas preocupaciones de quienes perseguimos la rehabilitación moral, social y económica para las víctimas directas de la represión instaurada por el criminal Francisco Franco, es la avanzada edad de quienes sufrieron en primera persona la barbarie del general golpista. Por ello entendimos la iniciativa del Gobierno de crear una Comisión Interministerial destinada al estudio de la situación de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo como la última oportunidad de hacer justicia, y por eso ahora nos inquieta la ralentización de los trabajos y la demora de las conclusiones finales del proyecto.

A los hombres y mujeres que defendieron la legalidad republicana que aún permanecen con vida, se les exigió arrinconar los principios y valores por los que habían peleado, con el fin de contener los envites desafiantes de las fuerzas fascistas, y en nombre de la reconciliación nacional, hubieron de renunciar a la República, a la enseñanza laica, a la difusión de la verdad y a la justicia, entre otras legítimas aspiraciones.  En la actualidad, cuando están a punto de cumplirse treinta años de la muerte del dictador, y con una democracia supuestamente consolidada, otra vez con la cicatrización de las heridas como pretexto, se les está pidiendo algo de lo que carecen: tiempo.

Pero el tiempo corre en nuestra contra y cada vez son menos los testimonios vivos de la Guerra Civil y los años más duros de la posguerra. Poco a poco van desapareciendo los grandes perjudicados por la dictadura franquista y por los pactos de silencio sellados en la transición entre todas las fuerzas políticas.Cada vez que uno de estos luchadores antifranquistas desaparece, es una mutilación de la verdad que durante años han tratado de ocultarnos, y cada voz que se apaga es un capítulo de nuestra historia que enmudece para siempre. Con cada republicano que nos deja, se desvanece un testigo presencial de la memoria que nos fue deliberadamente arrebatada, y en consecuencia, una oportunidad malograda de reconciliarnos con nuestro pasado. Cada vida que se extingue sin haber obtenido justicia, simboliza una nueva derrota para el recuerdo silenciado y una victoria para aquellos que les aterra la memoria porque no pueden justificar el pasado.

Por desgracia, recientemente he sido testigo involuntaria del trágico fallecimiento de uno de los símbolos catalanes de la lucha por la clase trabajadora y referente de nuestra memoria histórica.

El pasado 29 de septiembre, en la sala Ernest Lluch de la sede del Partit dels Socialistes de Catalunya, el corazón de Salvador Clop no pudo soportar la emoción, y dejó de latir mientras pronunciaba un emotivo discurso en un sencillo acto organizado por el PSC, para rendir homenaje a los compañeros procedentes del POUM que conmemoraban el 70 aniversario de su fundación. En un momento de su intervención, la impetuosa voz de Salvador se quebró y su debilitado cuerpo se desvaneció en el momento que resonaban en la sala los espontáneos aplausos de quienes asistíamos al acto. La turbación y el desconcierto iniciales, dieron paso a la conmoción cuando el cuerpo del compañero permanecía inerte, sin que los servicios médicos fueran capaces de reanimarlo, confirmando los peores temores de todos los presentes.

Salvador Clop i Urpí nació en Barcelona el año 1917. Desde muy temprana edad se significó por su lucha a favor de los derechos de los trabajadores, destacando por un entusiasta activismo sindical que nunca abandonaría. Militó en el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y durante la Guerra Civil combatió en el frente de Huesca. Su lealtad con el ejército republicano y las instituciones de la Generalitat catalana le llevó al exilio, y padeció las inclemencias de los campos de trabajo alemanes y los horrores de las cárceles franquistas. Actualmente era secretario de la Unión General de Jubilados y Pensionistas de la UGT de Catalunya, y presidente de la Asociación Socialista de Excombatientes y Víctimas de la Guerra Civil.

A sus 88 años, salvador era para todos los que le conocíamos un ejemplo de integridad, vitalidad y lucidez, que nunca abandonó su compromiso de luchar por lo que creía justo. Su desaparición representa la pérdida irreparable de un símbolo de la lucha social y valedor de los principios del socialismo, que supo preservar hasta el final de su vida. La muerte le sorprendió rodeado de sus amigos, arropado por sus viejos compañeros y ovacionado por las nuevas generaciones de socialistas que expresaban su admiración y respeto a quien nunca dejó de luchar por nuestras libertades.

Descansa en paz compañero.
 

Hay hombres que luchan un día y son
buenos. Hay otros que luchan un año y
son mejores. Hay quienes luchan muchos
años y son muy buenos. Pero hay los que
luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht
 

Edición digital de la Fundación Andreu Nin,  octubre 2005


 
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