16 de junio 2007
Manifiesto Nin-Berneri
Las diversas entidades sociales, políticas y culturales, así
como las personas que dan su apoyo a este acto que pretende recordar aunque
sea tardíamente el patético y agobiante significado de los
asesinatos de Andreu Nin y Camillo Berneri, los más conocidos de
entre los muchos que siguieron a las jornadas de mayo de 1937 en Barcelona
y otras ciudades de Cataluña, asesinados todos ellos en nombre de
la República e incluso del socialismo. Es precisamente por la República
y por el socialismo por lo que creemos necesario llevar a cabo un gesto
que tendría que haberse llevado a cabo ya en 1937 o en 1938 y que
podría haberse realizado en cualquier otra fecha como expresión
de una defensa necesaria de la memoria contra la calumnia y el olvido,
como expresión de un drama histórico sobre el que queremos
proyectar el sentimiento emancipador que le corresponde.
Ciertamente ha pasado mucho tiempo, muchas vidas, pero la persistencia
de la memoria adquiere todo su sentido desde el momento en que tanto la
de Berneri como la de Nin son dos biografías que condensan en gran
parte las virtudes más excelsas del pensamiento libre y del movimiento
obrero, dos figuras de proyección universal que más allá
de tal o cual debate o discrepancia puntual y siempre legitima, daban gloria
a su tiempo y reforzaban los criterios de la convergencia y de la unidad
entre marxistas abiertos y anarquistas antidogmáticos.
Aunque sea muy sucintamente, queremos recodar algunos trazos históricos
que no son tan conocidos como debieran serlo.
Andreu Nin (El Vendrell, 1892-Alcalá de Henares, 1937), maestro
de profesión, militante abnegado cuya trayectoria militante se remonta
a la Semana trágica, que destacó como republicano federal
y luego como socialista internacionalista durante la Gran Guerra, que fue
secretario general de la CNT en los años del pistolerismo patronal,
cofundador del Partido Comunista, secretario de la Internacional Sindical
Roja, comunista antiestalinista desde mediados de los años veinte,
amigo y traductor de León Trotsky, cofundador y líder del
POUM con Joaquín Maurín, conseller de Justicia de la Generalitat,
reconocido traductor del ruso al castellano y al catalán y autor
de obras de la importancia de Els movimients d´emancipació
nacional y Las dictadures del nostre temps. Su muerte se inscribe en la
misma instantánea que la de la vieja guardia bolchevique, y fue en
buena parte obra de los mismos que asesinaron a Trotsky.
Un poco más joven, Camillo Berneri (Lodi, Italia, 1897-1937) provenía
de una familia de intelectuales de izquierdas. Su abuelo fue compañero
de Garibaldi, y su madre una notable escritora feminista (Camillo escribirá
también un libro sobre la emancipación de la mujer). Su hija
María Luisa será la autora de El futuro: viaje a través
de la utopía. Camillo militó en las Juventudes Socialistas
hasta la Gran Guerra. Luego se hará un anarquista "revisionista"
muy abierto (Salvemini dirá de él: "...se interesaba por todo
con avidez insaciable. Mientras que muchos anarquistas son como una casa
cuyas ventanas a la calle están tapiadas... él tenía
abiertas todas las ventanas”). Discípulo de Luigi Fabbri, Camillo
sacrificará su vocación de vida intelectual por la más
urgente de la acción directa. En el exilio, Berneri se convirtió
en uno de los enemigos más activos del fascismo y el dictador nunca
le perdonó su labor de denuncia.
Al estallar la guerra civil se trasladó inmediatamente a España
y luchó en el frente de Huesca. Nombrado comisario de la columna
italiana de la CNT, publicó en Barcelona su revista Guerra di Classe,
en la que afirmaba que aquélla era una guerra internacional, "y por
lo tanto son decisivos los factores exteriores y la política internacional»,
y también una guerra de clases. Este libertario "consejista" o "sovietista",
que glosa con emoción el recuerdo de Gramsci y que defiende el honor
revolucionario del POUM, será asesinado la noche del 5 al 6 de mayo
junto a su camarada Barbieri. ¿Quién lo mató? Se sabe
que fue detenido por una patrulla que se identificó con las siglas
de la UGT y que su muerte fue celebrada por el estalinismo.
Así pues, con este homenaje se trata de realzar a través
de dos personajes tan nuestros y tan especialmente emblemáticos,
más por sus vidas que por sus muertes, la vigencia de los ideales
de libertad, igualdad y fraternidad que comprenden –inequívocamente-
los de la natural pluralidad en los métodos y las vías para
avanzar por este camino, y de proclamar bien alto un “nunca más” a
unos métodos que fueron tanto más ignominiosos cuanto que
fueron perpetrados en nombre de la República y del socialismo.