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FUNDACIÓN
ANDREU NIN
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¿Quién va contra los campesinos?
Andreu Nin
L'Hora, núm. 20 (III época), 11
de junio de 1937. Publicado cinco días antes de su detención,
puede considerarse el último artículo escrito por Nin. Traducido
del catalán por Pelai Pages.
Muy pocas veces los estalinistas nos combaten en el terreno político.
Puesto que saben perfectamente que en este terreno les toca siempre perder,
prefieren recurrir habitualmente a la calumnia, a la injuria y a la difamación;
y debemos hacerles justicia al reconocer que en este aspecto son muy superiores
a nosotros, ya que nosotros seguimos siendo devotos de esta moral revolucionaria
que ha constituido la norma de nuestra generación y que esperamos
restablecer en toda su integridad en el movimiento obrero.
Uno de los argumentos de carácter político que excepcionalmente
esgrimen contra nosotros es el de que con nuestra postura contraria al Frente
Popular nos aislamos de los campesinos y menospreciamos sus intereses.
¿En qué se basa el Frente Popular? En la colaboración
de clases y en un antifascismo abstracto que en la práctica se traduce
en el sostenimiento del régimen capitalista bajo la forma de república
democrática parlamentaria y con la lucha encarnizada contra la revolución
proletaria. La alianza con los campesinos en el Frente Popular, a través
de los partidos pequeño-burgueses, significa la subordinación
de los intereses de los trabajadores del campo a los de la burguesía,
la cual, como ha demostrado con creces la experiencia de estos
últimos años, se opone resueltamente a la revolución
agraria. En cinco años de república, los campesinos consiguieron
una escasa Ley de Reforma Agraria en España y una Llei de Contractes
de Conreu en Cataluña que dejaban fundamentalmente en pie el problema.
Aún hoy, después del 19 de julio, el Frente Popular español
no va más allá de la expropiación de las tierras de
los elementos fascistas, y en cuanto a Cataluña. ya se están
preparando unos Decretos, cuya aplicación comportaría la devolución
de las tierras a los propietarios cuya significación fascista no estuviese
debidamente comprobada.
Los comunistas hemos considerado siempre la alianza con los campesinos como
una premisa necesaria de la victoria del proletariado. Sin embargo, esta
alianza no debe tener un carácter puramente formal, no debe realizarse
entre las organizaciones obreras y los partidos pequeño-burgueses
que se pretenden representantes de los campesinos y que en realidad sirven
los intereses de la burguesía. Una alianza de este carácter
no es una alianza con los campesinos, sino contra los campesinos. Desde el
14 de abril de 1931 hasta el 19 de julio de 1936 los campesinos han vivido
una experiencia demasiado amarga para que la puedan olvidar. En estos cinco
años, no consiguieron nada; en cambio, en pocos días lo consiguieron
todo gracias a la iniciativa revolucionaria de la clase obrera durante las
jornadas de julio. Y cuando los partidos pequeño-burgueses levantan
de nuevo la cabeza se proponen borrar de un plumazo las conquistas revolucionarias
de los campesinos, arrancándoles las tierras que se incautaron.
En el primer período de la revolución rusa de 1917 los campesinos,
políticamente representados por los socialistas revolucionarios -partido
pequeño-burgués- confiaron sus destinos a un gobierno de coalición
-de Frente Popular, diríamos hoy- que dejó fundamentalmente
intacto el régimen de la propiedad agraria de la época anterior.
La revolución proletaria de octubre resolvió radicalmente el
problema, quedando así sellada la alianza real con los campesinos,
quienes retiraron su confianza a los socialistas revolucionarios para otorgarla
a los bolcheviques, es decir, que para conquistar la tierra, fueron precisas
estas dos circunstancias: la revolución proletaria y la ruptura con
los partidos pequeño-burgueses y la política de colaboración
de clases. La lección es clara y contundente. Sólo la revolución
proletaria puede dar la tierra a los campesinos, sólo la revolución
proletaria puede resolver radicalmente el problema agrario.
¿Quién va contra los campesinos? ¿Quién defiende
sus intereses?
¿Quiénes preconizan la política del Frente Popular -solución
imperfecta, parcial, del problema, Reforma Agraria, Llei de Contractes del
Conreu, expropiación limitada a los fascistas, devolución de
la mayoría de las tierras incautadas- o bien quienes proponen una
solución revolucionaria del proletariado en el Poder? ¿Quién
trabaja efectivamente por la alianza real con los trabajadores del campo?
¿Los partidarios del Frente Popular y de la República democrática
y parlamentaria o bien quienes sostienen la necesidad de un Gobierno Obrero
y Campesino?
La respuesta no es dudosa.
Edición digital de la Fundación
Andreu Nin, septiembre 2002