Una iniciativa laudable: la Conferencia
de Unidad Sindical
La Batalla. 24 abril
1936. n° 248
La Conferencia de Unidad Sindical, convocada para los días 2 y 3 del
próximo mes de mayo, representa la primera tentativa seria realizada
en Cataluña para lograr la unificación del movimiento sindical.
Trátase de un noble y leal propósito que no encubre segundas
intenciones ni maniobras inconfesables. El Comité de Frente Único
Sindical, a quien se debe la iniciativa, aspira a reunir, en el magno comicio
proyectado, a todas las organizaciones sindicales catalanas con el fin de
buscar, en un sincero esfuerzo de colaboración, los medios más
eficaces para resolver el problema de la unidad no sólo en Cataluña,
sino en toda España.
No se le ocultan a los iniciadores de la conferencia las grandes dificultades
con que tropezará su propósito, pero la gran simpatía
con que ha sido acogido y el número extraordinario de adhesiones que
ha recibido de toda Cataluña, justifican todos los optimismos.
Todos los verdaderos amigos de la causa emancipadora del proletariado han
de llegar a la misma conclusión: que el actual estado de disgregación
del movimiento obrero no puede prolongarse por más tiempo, so pena
de contemplar pasiva e indiferentemente como la falta de unidad malogra todos
los esfuerzos de la clase trabajadora y se convierte en un instrumento eficaz
en manos de la burguesía.
¿Es posible restablecer esta unidad? ¿Es posible dotar al proletariado
de la organización fuerte y cohesionada de que tiene necesidad imprescindible
para luchar y vencer? Nosotros estamos firmemente convencidos de que sí.
Basta para ello el propósito firme de conseguirlo y la voluntad tendida
hacia el fin.
¿Cómo se puede dar satisfacción a lo que constituye
hoy el ardiente anhelo de la masa trabajadora, cansada de divisiones?
No ciertamente tratando de imbuirle la idea de la fatalidad de la división
por la subsistencia de dos grandes sectores organizados (el marxista, U.G.T.;
y el anarquista, C.N.T.), o de imponer un criterio absorcionista (unidad
dentro de una de las dos centrales tradicionales), sino fusionando en una
sola central sindical a todas las organizaciones existentes (C.N.T., U.G.T.,
sindicatos de oposición y sindicatos autónomos). Este es el
camino que con indiscutible acierto ha escogido el Comité de Frente
Único Sindical y que le ha llevado a la Conferencia de Unidad.
La organización sindical no puede, no debe ser una organización
de tendencia, una organización sectaria, pues con ello frustraría
su misión esencial, que es la de agrupar, para la defensa de sus intereses
de clase, a todos los trabajadores sin distinción de ideas. Los partidos
y tendencias diversos tienen el derecho indiscutible a trabajar para que
sus ideas penetren entre los trabajadores organizados; pero ninguno de ellos
tiene derecho a imponérseles. La garantía de que la lucha de
tendencias no ha de inferir perjuicios al movimiento obrero radica en la
democracia sindical: libertad de discusión, respeto hacia las decisiones
de la mayoría. Con la estricta observancia de estos principios la
unidad del movimiento queda perfectamente asegurada.
Hoy coinciden en estos puntos la casi totalidad de las tendencias sindicales.
Nada se opone, pues, a una acción común. Falta, sólo,
el impulso inicial para emprenderla. Que la Conferencia de mayo de este primer
impulso y habremos dado un paso decisivo hacia la unidad sindical.