Tras los pasos de Orwell
Víctor Pardo Lancina
Heraldo de Aragón
La Guerra Civil española dejó huellas muy hondas en la comarca
de Los Monegros y, sobre todo, en la sierra de Alcubierre, espina dorsal
del territorio y muro de contención para ambos bandos desde el inicio
del conflicto hasta marzo de 1938, cuando se rompió el frente de Aragón.
El escritor británico George Orwell, combatiente en las filas del
POUM, recreó los paisajes y los ambientes de las trincheras abiertas
en las lomas monegrinas en su gran obra "Homenaje a Cataluña", donde
Alcubierre, Robres y, más tarde, el frente de Huesca, adquieren un
protagonismo tan intenso como el frío, las balas o la belleza del
horizonte que describe.
Orwell, en Alcubierre
La posición de Monte Irazo y el conjunto de vestigios presentes en
Las Tres Huegas, lugar también conocido como San Simón, han
sido recuperados por la Comarca de Los Monegros como itinerario cultural
denominado Ruta Orwell, en la Sierra de Alcubierre, que así se convierte
en uno de los elementos señeros en los proyectos de dinamización
turística del territorio.
George Orwell 0903-1950) llegó a Alcubierre en los primeros días
del frío mes de enero de 1937. Había sido destinado a la posición
denominada Monte Pucero, en plena sierra, junto a otros milicianos enviados
desde Cataluña y enrolados bajo la bandera del Partido Obrero de Unificación
Marxista (POUM). Pocas semanas más tarde el contingente se desplazó
al Monte Irazo, donde el escritor permanecerá resistiendo las duras
condiciones del frente casi hasta final de febrero.
"El paisaje era soberbio -escribe- si uno conseguía olvidar que todas
las cimas montañosas estaban tomadas por soldados y por lo tanto alfombradas
de botes de conservas y excrementos". Vivir en las trincheras constituyó
una prueba de tenacidad y resistencia, como revela la obra orwelliana.
Precisamente por la belleza del horizonte, pero también por razones
de orden cultural, la Comarca de Los Monegros ha tomado la decisión
de rehabilitar y recrear algunos espacios vinculados con la Guerra Civil.
El itinerario bélico
El visitante tomará en Alcubierre la carretera A-129 en dirección
a Leciñena y, en el punto kilométrico 35,5, antes de coronar
el puerto, encontrará unas indicaciones que le conducirán,
a través de un tramo de la antigua carretera y una pista abierta en
plena sierra, al itinerario bélico recuperado en el Monte Irazo, encarado
a la pintoresca paridera del Pucero.
Todos los elementos de una posición en primera línea de fuego
se han recreado en este escenario que Orwell conoció y al que se refiere
en abundantes capítulos de su gran reportaje periodístico y
literario.
Las alambradas periféricas, dispuestas a modo de defensa perimetral,
enmarcan la trinchera excavada con método arqueológico y consolidada
de acuerdo con los manuales al uso, utilizados por las unidades especializadas
de zapadores e ingenieros. Ramales de comunicación, pozos de tirador
individuales, un estratégico y sólido observatorio a través
de cuyas aspilleras se protege el conjunto, abrigos para dar cobijo a la
tropa, susceptibles de servir como almacén de víveres o municiones,
el vivac o zona de vida para los soldados, parapetos construidos con sacos
terreros ... ningún elemento táctico se ha omitido en la recuperación
de este ámbito histórico, que fue habilitado en el mes de octubre
de 1936 y ocupado por las milicias y el ejército gubernamental hasta
marzo del año 1938.
Fascinó a Orwell
El entorno, en el corazón de la sierra, es de una belleza tan atractiva
como agreste, rodeado de colinas salpicadas de pinos, carrascas y sabinas.
"Los montes de aquella parte de España -refiere Orwell- tienen una
forma curiosa, como de herradura, con la cima achatada y laderas empinadas
que se precipitan en tremendos barrancos".
El escritor, subyugado por la visión a un tiempo hermosa y trágica
de estos parajes, no dudará en considerar su estancia en España,
como el más importante acontecimiento de toda su vida.
Recorrido final
Pero no termina en este punto el periplo por los escenarios bélicos.
El viajero volverá a la carretera y proseguirá en dirección
a Leciñena hasta casi coronar el puerto donde tomará el camino
de Las Tres Huegas, el lugar en el que confluyen los términos municipales
de Alcubierre, Robres y Leciñena,en el monumento conocido como San
Simón.
Al pie del mismo, siguiendo la antigua carretera, hallará una nueva
trinchera y dos enormes refugios reconstruidos, que sirvieron a las tropas
sublevadas acantonadas en Puig Mazorra y Puig Ladrón, para mantener
la línea del frente.
Patrimonio bélico
El proyecto de recuperación patrimonial de los Monegros vinculado
con la Guerra Civil, tiene en la Sierra de Alcubierre y en la presencia de
Orwell un ejemplo de singular trascendencia, pero hay otras rutas en el horizonte
cultural. Así, es aconsejable una visita al búnker construido
en la carretera de Cantalobos dentro del término de Lanaja; los restos
del aeródromo «Alas Rojas» de Sariñena, en la carretera
de Albalatillo; las cuevas que sirvieron como hospital en Robres y las trincheras
excavadas en el monte La Pajera; la ermita de Santa Quiteria en Tardienta,
uno de los más emblemáticos e históricos enclaves; los
refugios antiaéreos bajo las iglesias de Poleñino, Torralba
o Robres; las cuevas de Bujaraloz; las casamatas de Monte Oscuro en Perdiguera
y el entorno de la Balsa Ontina; los hitos funerarios de los cementerios
de Leciñena o Bujaraloz; la «lápida del cura» en
el monte de Castejón de Monegros...
San Simón
El monumento levantado en los años cuarenta en la zona de Las Tres
Huegas, en Puig Ladrón, límite de las provincias de Huesca
y Zaragoza, es más conocido por la denominación popular de
San Simón. Este nombre hace referencia al sargento legionario que
tomó la posición para las tropas sublevadas tras un enfrentamiento
a sangre y fuego con los defensores republicanos. Pero no es la única
leyenda que aureola el monolito, ya que en otro momento de la contienda,
abril de 1937, un buen número de falangistas murieron en este monte
que, por poco tiempo, fue recuperado por los soldados leales. Una lápida
al pie de Puig Mazorra y al lado de los refugios rehabilitados en el proyecto
de recuperación patrimonial, recuerda la heroica gesta.
San Simón fue lugar de peregrinación y apogeo patriótico
durante los años del franquismo.