10.06.09. Casa de Aragón de Barcelona
Acto de presentación del libro “Cartas
de Grossi”
Pello Erdoziain
El pasado 10 de junio, en la Casa de Aragón de Barcelona, tuvo lugar
un acto de presentación del libro de notas autobiográficas
del militante del POUM Manuel Grossi; “Cartas de Grossi”, recientemente editado
por “Sariñena Editorial”. En el acto intervinieron el editor, Salvador
Trallero y el historiador Pelai Pagés.
La afición a la historia y a la fotografía de Manuel Trallero,
le ha llevado a editar varios libros sobre su pueblo, Sariñena, y
la comarca de Los Monegros; entre los cuales cabe destacar “Alas Rojas Sariñena”;
excelente texto documental sobre el aeródromo militar que durante
la guerra civil estuvo emplazado en esta localidad oscense.
Este nuevo libro, edición del manuscrito conocido como “Diario
de Grossi”, que estaba depositado en el Instituto de Historia Social Europea
de Ámsterdam, es una importante aportación a la historia de
los combates que durante la Guerra Civil tuvieron lugar en esta hermosa y
austera comarca aragonesa y relato autobiográfico de uno de los jefes
de las milicias del POUM en el Frente de Aragón; el asturiano Manuel
Grossi Mier, “Manolé”.
MANUEL GROSSI, MILITANTE DEL POUM
Probablemente Grossi no escribió esas memorias con ánimo de
publicarlas. Grossi era un minero de Mieres, que se hizo comunista muy pronto,
empezando a militar en el BOC; el partido obrero con más incidencia
en Catalunya durante la II República. Grossi participó activamente
en la revolución de octubre en Asturies. Tras la derrota de la comuna
fue encarcelado y condenado a muerte, escribiendo en la prisión “La
Insurrección de Asturias”. Salió de la cárcel tras la
amnistía que siguió al triunfo electoral del Frente Popular,
en febrero de 1936, y llegó a Barcelona, dónde le sorprendería
el estallido de la Guerra Civil.
El BOC y la ICE se habían unido formando el POUM en septiembre de
1935, partido al que Grossi se incorporará como militante. Los dos
principales dirigentes del POUM eran Joaquín Maurín y Andreu
Nin. El POUM estaba muy implantado en Catalunya teniendo núcleos de
militantes en otros lugares del Estado, aunque minoritarios.
“¡A ZARAGOZA!, ¡A ZARAGOZA!”
Tras el golpe militar del 18 de julio de 1936, el gobierno de Cásares-Quiroga
procedió a licenciar a todos los soldados de quintas, con lo cual
la zona republicana se quedó sin ejército. Ante esta situación
de falta de ejército, serán las organizaciones políticas
y sindicales que apoyaban a la República, quienes organizarían
uno nuevo; para lo cual se reclutaron soldados voluntarios entre los obreros.
Tras vencer los obreros, en Barcelona, a los militares facciosos sublevados
y conocerse el triunfo del golpe militar en Zaragoza, la consigna era: “¡A
Zaragoza!, ¡A Zaragoza!”. Manuel Grossi y Jordi Arquer asumen la organización
de las primeras centurias del POUM que marcharían a liberar a Huesca
y Zaragoza. La llegada de las milicias al Frente de Aragón supuso
la colectivización agraria de la zona; todo un hito en la historia
social de Aragón. Las milicias de Grossi tomaron el Castillo de Montearagón,
en las cercanías de Huesca, interviniendo en todas las batallas importantes
al principio de la guerra cuando se consolida el Frente de Huesca.
EL POUM EN EL FRENTE DE HUESCA
El 23 de julio de 1936 salió la primera columna del POUM desde Barcelona
hacia el Frente de Aragón llegando hasta Alcubierre. En agosto se
incorporarían más milicianos a las filas del POUM. El veinte
por ciento de las milicias del POUM estaban desplegadas en el Frente de Huesca;
6.000 milicianos. Una parte de los milicianos del POUM en este Frente estaban
desplegados en Siétamo, en las proximidades de Huesca capital, y la
otra mitad en la sierra de Alcubierre.
El 6 de agosto de 1936 llegó la columna del POUM a Leciñena,
población que aunque había sido inicialmente tomada por los
fascistas y tras instalar éstos una ametralladora en el campanario
de la iglesia, se habían retirado de la localidad. La toma de Leciñena
la dirigieron Manuel Grossi y Jordi Arquer. Allí establecieron su
cuartel y comenzaron las tareas de infraestructura; por ejemplo de excavación
de trincheras, a la espera del inminente contraataque fascista. Se creó
un Comité Popular en el pueblo con Jordi Arquer como Comisario Político.
Comenzaron a surgir conflictos entre Grossi y Arquer respecto a la formación
del Comité Popular.
A continuación se dispusieron a tomar Perdiguera a las órdenes
del coronel Villalba, que terminó siendo un fracaso ya que no estaban
adecuadamente pertrechados. El 7 de septiembre se fusiló a cinco elementos
derechistas como venganza por el fusilamiento de cinco concejales izquierdistas
de la zona.
Grossi creía que se iba a romper la situación de impasse bélico,
e informó de ello a un militar del PSUC. La situación era mala
en Leciñena, por su desprotección natural, y se tenía
que adoptar una posición defensiva en la Sierra de Alcubierre. Eran
mil milicianos del POUM atrincherados en la zona, con grandes espacios libres
dónde estaban emplazadas el resto de milicias de otras formaciones
políticas. Ni el coronel Villalba, ni Josep Rovira; Jefe de la División
del POUM, se tomaron en serio las advertencias de Grossi.
En Tierz, en las proximidades de Huesca, los milicianos del POUM se distinguieron
heroicamente en la toma de Estrecho Quinto y Siétamo, localidades
que estaban en manos de los fascistas y en dónde mantenían
como rehenes a los habitantes del pueblo. A finales de septiembre de 1936
consiguieron los milicianos del POUM la retirada de los fascistas de Estrecho
Quinto, abarcando la línea del Frente los alrededores de Huesca.
Seguidamente se produjo una ofensiva fascista hacia la Sierra de Alcubierre
que terminó privando a Leciñena de una adecuada defensa, dejando
al POUM en una situación imposible. El avance fascista hacia la Sierra
de Alcubierre y la consiguiente toma de Leciñena fue la primera operación
militar planificada del ejército franquista, muy desproporcionada
numéricamente y con apoyo de la aviación nacional. La aviación
republicana (en manos del PSUC) carecía de efectivos. El 11 de octubre
de 1936 aparecieron columnas nacionales y entraron en Leciñena, llegando
a alcanzar la sierra de Alcubierre y una posición de milicianos del
POUM de Sitges a quienes los fascistas degollaron. Las fuerzas del POUM abandonaron
Leciñena, retirándose a la Sierra de Alcubierre, tras lo cual
comenzó la represión fascista en el pueblo; con el balance
de 104 asesinados, 60 prisioneros y una gran confiscación de pertrechos
militares. La retirada de las fuerzas del POUM no estuvo bien planificada;
en su precipitación y como represalia, se ejecutó a 19 fascistas
que tenían detenidos, hecho por el cual recibirían duras críticas
por parte de otros grupos políticos, quienes calificaron dicha acción
como provocación. Días después, la Columna Durruti intentó
una contraofensiva, que fracasó, nuevamente en Perdiguera; dónde
murieron 175 milicianos internacionales anarquistas. A partir de entonces
la coordinación militar en el Frente mejoró mucho.
Hay un informe de José Barrios (Comisario Político de la División
Carlos Marx, del PSUC) sobre la pérdida de Leciñena; criticando
al POUM de dejadez. Informe que servirá posteriormente para avivar
la campaña de calumnias y persecución contra el POUM. Este
informe salió a la luz tras al caída de Málaga, el 7
de febrero de 1937, acaecida por la evidente negligencia de las fuerzas militares
del PCE. El informe de Barrios contra el POUM, se utilizará para contrarrestar
desde la propaganda el propio desprestigio militar del PCE y del PSUC.
El 21 de octubre se lanzó por parte de las fuerzas republicanas una
ofensiva contra Huesca, pero ya era tarde por falta de armamento, produciéndose,
además, la deserción de algunos Guardias de Asalto que se pasaron
al bando nacional. El Frente de Huesca se estabiliza a partir de noviembre
de 1936 hasta Junio de 1937. En el intervalo habrá combates en la
zona pero no decisivos.
Sariñena era la base aérea del PSUC y allí estaba ubicado
el hospital militar del POUM. En esta localidad, el 22 de octubre de
1936, hubo una importante reunión a la que asistieron los jefes militares
de las diferentes columnas. En ella intervino un Conseller catalán
presionando a la CNT. Rovira salió preocupado de esta reunión
de Sariñena, ante la creciente influencia militar del Govern de la
Generalitat frente a las organizaciones revolucionarias.
El 8 y 9 de junio de 1937 se inició la ofensiva contra Huesca. Para
ello acudieron a la zona refuerzos de la Brigadas Internacionales y del Ejército
del Centro. El 16 de junio de 1937 la Brigada Nº 129 del POUM consiguió
tomar la “Loma de los Mártires”. En la retaguardia, ese mismo día,
su partido había sido ilegalizado y sus principales dirigentes detenidos.
Desde días antes había guardias de asalto, que en lugar de
combatir se dedicaban a espiar los movimientos de las fuerzas del POUM en
el Frente de Huesca. En la toma de la “Loma de los Mártires”, las
fuerzas del POUM fueron sometidas a fuego intenso. Aislados, sin refuerzos
y con escaso armamento; el 18 de junio tendrían que retirarse, con
un importante saldo de bajas, desconociendo que su partido había sido
ilegalizado. Cayeron en combate 400 milicianos del POUM. Tras su retirada
y todavía recontando a los caídos, fueron desarmados por fuerzas
del Ejército Popular de la República y enviados a la retaguardia,
aunque por ser conocido que eran soldados ejemplares, les dejaron integrarse
en la División Nº 28 (“Vivancos”) de la CNT-FAI.
A pesar de la Disolución de la 29ª División y de que sus
jefes militares, como Rovira, fueron encarcelados; los soldados del POUM
siguieron luchando contra los franquistas hasta el final de la Guerra Civil
en diferentes batallones del Ejército Popular de la República
y en las Brigadas Internacionales.
LAS RELACIONES ENTRE MILICIAS
Los milicianos siempre estuvieron enfrentados con los militares profesionales,
ya que éstos pretendían frenar el avance de las milicias. Grossi
relata las malas relaciones entre los mandos políticos de las milicias
y los militares profesionales. Por ejemplo con el Coronel Villalba, jefe
militar de la guarnición de Barbastro, a quien Grossi responsabilizará
de no haberse tomado Zaragoza ni Huesca. Sobre el coronel Villalba siempre
recaería la sospecha de traición, ya que su padre era un general
sublevado con Franco.
En el libro, es una constante la queja por la falta de armamento, sobre todo,
de las milicias del POUM. Las armas que llegaban al Frente, escasas y obsoletas,
serían en su mayoría para las milicias del PSUC y la CNT. El
Frente de Aragón, sería considerado por las autoridades de
la República como un frente secundario, al ser hegemónicos
en la zona la CNT y la FAI. Todas las milicias, dada su inexperiencia, llevaban
asesores militares, normalmente profesionales. La mayoría de los milicianos
eran inexpertos en el manejo de las armas, según relata, asimismo,
el escritor británico, George Orwell, también miliciano del
POUM, en su libro “Homenaje a Cataluña”.
En “Cartas de Grossi” se destacan las diferentes rivalidades entre las distintas
columnas de milicias o de Grossi con sus propios camaradas, como, el también
responsable militar de la columna del POUM en el Frente de Huesca, Jordi
Arquer. Al principio, las relaciones de las milicias del POUM con las del
PSUC eran buenas y con las anarquistas malas, sin embargo esa relación
se invertiría en el transcurso de la guerra por la campaña
de calumnias del PCE-PSUC contra el POUM. En aquella tesitura los conflictos
solían terminar con el asesinato por la espalda de los milicianos
del POUM. Grossi al principio estaba en contra de Durruti, por haber tachado
de ineficaces a las milicias del POUM. Posteriormente el dirigente libertario
cambiaría su opinión al respecto; ensalzando el valor de los
milicianos del POUM.
Uno de los puntos más oscuros de la mala relación que mantuvo
Grossi con su compañero Arquer, fue a raíz de una, según
Grossi, recaudación de oro entre los habitantes de Leciñena
organizada por Arquer; medida que resultó muy impopular y que es duramente
criticada, con razón, por el propio Grossi, en las páginas
de este libro. Según su relato; al increpar Grossi a Arquer por cometer
tal atropello, pretendió justificar éste su acción,
afirmando seguir instrucciones de Andreu Nin y del CE del POUM. Del mismo
modo, Grossi reconoce que, estando de permiso en Barcelona, tuvo ocasión
de preguntar al propio Nin y al miembro del CE, Pere Bonet, sobre tal requisa
y ambos negaron conocer algo o haber dado alguna instrucción al respecto,
mostrándose muy disgustados ante tal atropello.
Grossi también lanza sus dardos contra Piquer “asesor militar”, sin
ser militar, de la columna del POUM. Piquer, formaría parte del batallón
del ejército, entonces ya llamado “Popular”, que desarmó y
disolvió las milicias del POUM; la 29ª División.
UN LIBRO GENUINO Y VALIENTE
“Cartas de Grossi” es un libro importante sobre la Guerra Civil, vista desde
la óptica de un personaje, Manuel Grossi, no muy conocido. Militante
de un partido, el POUM, que hubo de sufrir persecución por su manera
de entender el socialismo; revolucionario y democrático, en contra
del totalitarismo y la deriva reaccionaria del comunismo oficial. Un libro
muy valiente por su sinceridad. Grossi cuenta sus experiencias deshilvanadas,
de manera infantil; “Solo cuento la verdad”, repite en varias partes del
relato, narrando las experiencias tal y como él mismo las vivió.
Defiende sin tregua a sus hombres, los milicianos del POUM; inexpertos y
que cometieron errores, pero de probada lealtad revolucionaria, solvencia
y valor. A pesar de las desavenencias iniciales con sus camaradas, cuando,
tras los “Hechos de Mayo”, todos culpaban al POUM; Grossi defenderá
incondicionalmente a su partido y a sus camaradas y frente a las calumnias
vertidas por los estalinistas, honrará a los voluntarios del POUM
caídos en combate. Un libro genuino, por la personalidad de Grossi
y la de su partido, el POUM.