Notas sobre el III Encuentro estatal de la FAN
(75º Aniversario de la revolución de
Asturias)
Xixón, 24 y 25 de octubre 2009.
Pello Erdoziain
La revolución asturiana se produce en el contexto histórico
del ascenso de Hitler al poder, sin resistencia por parte del movimiento
obrero alemán, y el golpe de estado de Engelbert Dollfuss en Austria,
el cual fue enfrentado con gran resistencia obrera a pesar de la sangrienta
represión. La reivindicación histórica de la revolución
española se concreta en recordar y rendir homenaje al movimiento obrero
asturiano y su aportación al movimiento obrero español. En
Asturies, en octubre de 1934, se pasó de la huelga a la revolución.
La Alianza Obrera asturiana se caracteriza por la unidad de todas las fuerzas
de izquierda, lo cual legitima el levantamiento contra el fascismo (representado
por la CEDA) en Asturies. A partir de octubre de 1934 se iniciaría
una nueva etapa que favorecería la respuesta revolucionaria de Julio
de 1936.
La Fundación Andreu Nin ha organizado con gran ánimo este III
Encuentro Estatal, que coincide con el 75º aniversario de la revolución
asturiana. Para la organización de estas Jornadas, se ha constituido
un grupo de la Fundación Andreu Nin en Xixón; “Colectivo Emilio
García”. Emilio García, destacado dirigente del POUM y del
Sindicato de la Construcción de la CNT de Xixón, moriría
combatiendo al fascismo en Oviedo en los primeros momentos de la Guerra Civil,
en octubre de 1936. La FAN surgió entre distintas generaciones de
revolucionarios; los que a partir de los años sesenta militaban en
el trotskismo y los revolucionarios de los años treinta. Este encuentro
militante no se había producido en su momento, desaprovechándose
una oportunidad de oro, aunque se produciría después; con la
fundación, en 1987, de la FAN. En Xixón, en estas Jornadas,
también se ha vivido el reencuentro con viejos compañeros y
antiguas luchas. La Memoria Histórica es la recuperación, junto
con la transmisión, de la tradición revolucionaria. La FAN
ha conquistado un espacio para la izquierda antiestalinista, reviviendo su
actividad en los últimos tiempos por la recuperación de nuestra
Memoria.
Wilebaldo Solano, el último de los dirigentes del POUM que queda vivo,
y Presidente de Honor de la FAN, sigue combatiendo con nosotros y nos envía
el siguiente mensaje a los participantes en estas Jornadas:
“Los militantes de Asturias no han cesado nunca de pensar en la gesta que
vivieron en el año 1934 y se proponen recordarla con un justo optimismo.
Gente de mucho valor apoyará su gesta. Los que no tenemos la suerte
de manifestar con ellos, estaremos a su lado, levantando las banderas del
Socialismo revolucionario en Europa y en el mundo.”
Durante las Jornadas organizadas en Xixón por la Fundación
Andreu Nin los días 24 y 25 de octubre, se desarrollaron tres Mesas
de debate; en las que se analizaron los orígenes, el proceso y las
consecuencias de la revolución de octubre de 1934. A continuación,
recogemos una síntesis de la temática tratada.
1. La revolución española.
En octubre de 1934, Asturies fue el epicentro revolucionario de una convulsión
social y política con ramificaciones en Catalunya y Madrid. El Estado
Español se encontraba inmerso en una profunda crisis política
que se remontaba a 1898. Durante los años anteriores a la caída
de la Monarquía, España había vivido un gran desarrollo
económico como consecuencia de su neutralidad durante la I Guerra
Mundial. La guerra de Marruecos ratificaría la alianza entre la aristocracia
feudal, la burguesía y los militares.
La revolución española pivotaba sobre cinco importantes cuestiones:
A) El Problema de la Tierra.
El 70% de la población española vivía en el campo. La
tasa de analfabetismo superaba el 60%. El 50% del PIB representaba las 2/3
partes de las exportaciones. La distribución de la tierra era; un
tercio de los grandes terratenientes, otro tercio de agricultores con jornaleros
y el tercio restante de los pequeños campesinos. La crisis de los
años 30 provocó un hundimiento de los precios agrícolas
y los capitalistas españoles orientarían sus inversiones al
negocio de la construcción en las grandes ciudades del país,
esta circunstancia daría lugar a la aparición de los sindicatos
de la construcción.
B) El Retraso industrial.
Coincidiendo con la I Guerra Mundial se aprecia un cierto desarrollo industrial,
pero que no conseguiría desarrollar el mercado interno. En este marco
social, las luchas sindicales comenzaban a lograr las primeras conquistas.
C) El Problema de la Iglesia.
La Iglesia era la mayor propietaria del Estado, en alianza secular con la
burguesía y la aristocracia, teniendo además el control de
la enseñanza y de los “confesionarios”. La reivindicación obrera
de la municipalización de los servicios públicos, en manos
de la Iglesia, fue una constante de todo el período republicano. Sólo
en 1932 se producirá la expulsión de los jesuitas, lo que provocaría
el enfrentamiento directo de la Iglesia con la II República.
D) El Problema militar.
El ejército español se había reconstituido, tras el
desastre del 98, de acuerdo al papel que venía desarrollando en la
guerra de Marruecos. Los entornos obreros de dónde procedían
los soldados de reemplazo, sufrían de manera muy desgarradora sus
bajas en esta guerra. Manuel Azaña intentó una reforma militar,
jubilando a más de 7.000 oficiales. Este hecho propiciaría,
dentro del Ejército, un clima aún más favorable al alzamiento
militar de julio de 1936.
E) La Cuestión Nacional.
La reivindicación de emancipación de las nacionalidades del
estado español era contraria a los sentimientos patrióticos
españolistas aireados por la derecha y los militares. Las cuestiones
nacionales, vasca y catalana, habían eclosionado durante la Dictadura
de Primo de Rivera. Se trataba de una reivindicación nacional planteada
en términos burgueses, ya que, por ejemplo, la oligarquía catalana
buscaba una autonomía referida casi exclusivamente a la recaudación
fiscal. La Dictadura y su fracaso como opción modernizante, provocaría
que las burguesías catalana y vasca se orientasen a la alternativa
republicana como reivindicación de la cuestión nacional, aunque
seguirían situadas, en lo social, en el terreno de la derecha monárquica.
2. El fracaso social de la II República.
La II República había abierto muchas expectativas. Las reformas
sociales pendientes de la revolución democrático-burguesa,
daban el siguiente saldo:
- Fracaso de la reforma agraria
- Tímida reforma de las condiciones de trabajo:
o Descanso semanal
o Semana anual de vacaciones
o Jurados mixtos para resolver los conflictos laborales
- Carencia de voluntad política para acotar el poder
e influencia de la Iglesia
- Logro del sufragio femenino y el derecho al divorcio
y al aborto
- Reivindicaciones nacionalistas limitadas a una mera descentralización
para Catalunya y Euskadi.
- Fracaso de la reforma del ejército.
De 1931 a 1933 se verifica el fracaso de la opción republicana que
debía de dar solución a las cinco cuestiones endémicas
de la revolución española. Esto llevará a una confrontación,
cada vez mayor, entre el gobierno republicano-socialista y las fuerzas obreras.
Asimismo, la Ley de Defensa de la República fue utilizada especialmente
para reprimir al movimiento obrero. En el período republicano había
aumentado la represión contra el movimiento anarquista (levantamientos
de Arnedo, Castillblanco y Casas Viejas) mientras que los golpistas actuaban
con total impunidad. Está comprobado el apoyo de la Iglesia a los
pronunciamientos militares de la época. El intento de golpe de estado
de 1932 (la “sanjurjada”), fue financiado por la derecha y por la Iglesia.
La represión, en aplicación de la Ley de Defensa de la República,
no se empleará contra los golpistas; sino contra la clase obrera.
Indalecio Prieto (PSOE), ministro de finanzas, se oponía a favorecer
las ambiciones de la burguesía, por lo que sería cesado, ocupando
su cartera un político conocido por ser un corrupto.
La crisis continuaba, no se encontraba una salida. Especialmente evidente
resultó el fracaso de la reforma agraria, con la retirada del
capital de la agricultura y su viraje a la inversión inmobiliaria.
La situación en el campo español era insostenible. El mayor
ejemplo de la represión republicana, en aplicación de la Ley
de Defensa de la República, fueron los Hechos de Casas Viejas. En
esta población gaditana, tras la insurrección jornalera, los
miembros de la familia Seisdedos, encerrados en una casa, fueron quemados
vivos por la Guardia Civil. Asimismo y conforme a la ley referida, se había
encarcelado a más de 4.000 obreros revolucionarios. La derecha, paradójicamente,
sería quien más criticase la represión gubernamental;
en un intento de lograr el apoyo social a la creación de milicias
fascistas para “defender” a los obreros represaliados.
En las elecciones de 1933, la CNT pidió la abstención por el
hartazgo contra todos los gobernantes. Tras ellas, la CEDA se convertirá
en el partido más votado. Ante esta situación, comienza a plantearse,
a nivel obrero, la rebelión popular contra el gobierno radical-cedista
por sus veleidades filofascistas.
A raíz de la entrada de Gil Robles en el gobierno, quien se postula
asimismo como un líder fascista, surge la consigna obrera; “Antes
Viena que Berlín”, referida a la llegada de Hitler al poder sin resistencia,
lo que provocó la destrucción del potente movimiento obrero
alemán, al contrario que en Viena, dónde pese a la derrota
y la represión contra el movimiento obrero; los obreros austriacos,
en febrero de 1934, hicieron frente a la tropas del canciller Dollfuss. Así
surgiría la consigna de creación de la “Alianza Obrera”, como
respuesta al ascenso del fascismo.
3. Antecedentes de la revolución de octubre de 1934.
El fracaso socialdemócrata en el gobierno burgués republicano-socialista,
en minoría, provocará la radicalización del PSOE. Abonado
por el hecho de que el PSOE llevó a cabo dentro del gobierno una política
de derechas.
A partir de 1933, tras el triunfo electoral de la coalición radical-cedista,
Alejandro Lerroux es nombrado jefe de gobierno; iniciándose el “Bienio
Negro” que culminará en la revolución de octubre de 1934. El
elemento decisivo del triunfo de la coalición radical-cedista fueron
la abstención de la CNT, así como la tendencia al apoliticismo
y la fragmentación ultraizquierdista; los estalinistas insultaban
a los socialistas llamándoles “social-fascistas”.
En el interior de la CNT, que vivía las tensiones entre sus miembros
“faístas”; a favor de la acción directa, frente a los “treintistas”;
sindicalistas, se impondría finalmente el grupo “Nosotros”, encabezado
por Buenaventura Durruti y Joan García Oliver. La CNT planteará
la unidad de acción dentro del sindicato, manteniendo una línea
de enfrentamiento con el estado.
El PCE era un partido muy pequeño y estaba enfrascado en unas consignas
absurdas; contra lo que ellos llamaban “socialfascismo”. Planteando la creación
de nuevos sindicatos, la destrucción de la CNT, la instauración
de soviets... Desde esta política ultra sectaria cambiarán
posteriormente su orientación 180º, ante la nueva consigna de
la Komintern a favor de impulsar frentes populares.
Las otras fuerzas de izquierda, el BOC y la ICE, planteaban la unidad obrera
a fin de conseguir un cambio en la correlación de fuerzas; el ascenso
de masas. Frente Único Obrero para tomar el poder y programa de transición
con las cinco cuestiones fundamentales de la revolución española.
El papel central del ascenso revolucionario pivotará sobre la UGT
y la CNT. La UGT y la izquierda socialista, en un proceso de radicalización
desde abajo, forzarán a que el PSOE asumiera integrarse en la Alianza
Obrera. La CNT implicada en una campaña a favor de la “Gimnasia revolucionaria”,
en un proceso de “Acumulación de Fuerzas”, se preparaba para la insurrección.
4. Los antecedentes de octubre de 1934 en Catalunya.
En Catalunya había un mapa político distinto que en España.
La conciencia política catalanista provenía del asalto a la
revista satírica “¡Cu-Cut!” por parte de los militares acuartelados
en Barcelona y la respuesta dada a los asaltantes por parte de las organizaciones
políticas catalanas. (La noche del 25 de noviembre de 1905, entre
doscientos y trescientos oficiales marcharon sobre la imprenta del “¡Cu-Cut!”,
saqueándola y linchando a los viandantes a sablazos, a gritos de “¡Viva
España!”).
La Lliga Regionalista era una partido de la burguesía catalana que
se había formado marginando a los sectores populares republicano-federalistas.
De ideología variable, según sus intereses coyunturales; podía
ser monárquica o republicana según fuera el caso. Esa particularidad
de la Lliga daría lugar a que se asociase la idea del catalanismo
como algo inherente a la burguesía, a pesar del papel jugado por los
sectores populares federalistas de izquierdas (catalanistas), que darían
lugar a la aparición de figuras como Lluis Companys, a partir del
advenimiento de la II República. El “separatismo” catalán se
retrotrae a Estat Català y a Francesc Macià. Surge durante
la Dictadura de Primo de Rivera, teniendo como uno de sus símbolos
originarios el intento del coronel Macià de invadir Catalunya desde
Prats de Molló (Catalunya Nord).
El 14 de abril de 1931 gana las elecciones en Catalunya ERC, siendo el PSOE
testimonial, la UGT residual y la CNT hegemónica a nivel sindical.
En Catalunya gobernará ERC, frente a la coalición republicano-socialista
en España. ERC no tenía sindicatos “propios”, aunque mantenía
buenas relaciones con la CNT. Esto daría como resultado que, a pesar
de que la FAI propugnaba la abstención, muchos cenetistas votaran
a ERC. Tras el triunfo de la Lliga Regionalista en las elecciones de 1933,
ERC seguirá gobernando en la Generalitat.
Uno de los primeros elementos de fricción entre las autoridades españolas
y catalanas, se produjo al decretarse por parte del Tribunal de Garantías
Constitucionales la inconstitucionalidad de la Llei de Contractes de Conrreu,
aprobada en el Parlament de Catalunya, mediante la cual se pretendía
dar terrenos de cultivo a 70.000 campesinos sin tierra.
La Iglesia catalana también era diferente a la española. Criticará
públicamente la represión contra los pequeños campesinos
por parte de los terratenientes. El arzobispo de Tarragona, Francesc Vidal
i Barraquer, se negó a firmar la “Carta Colectiva” redactada el 1
de julio de 1937 por el episcopado español a instancias de Franco,
por lo que al no reconocer el régimen franquista moriría en
el exilio.
5. la Alianza Obrera.
El 9 de diciembre de 1933 se crea la primera Alianza Obrera, de la que formaban
parte únicamente el BOC y la ICE. El PSOE y la UGT advierten que si
entra la CEDA en el gobierno llamarán a la insurrección, lo
cual era más un farol de Largo Caballero que de una amenaza real.
Durante el período se habían venido produciendo insurrecciones
anarquistas en zonas de Aragón, Rioja y Andalucía, pero al
haberse producido de manera aislada, habían sido derrotadas fácilmente.
Como ejemplo de la Alianza Obrera como organismo unitario de oposición
al fascismo, está la movilización organizada en Madrid de rechazo
a una concentración de la CEDA en El Escorial.
Ante la amenaza de que la CEDA entrara en el gobierno, el anarcosindicalismo
llama a “su” insurrección. La cuestión central era la falta
de una organización revolucionaria que fuera capaz de dar una salida
política a esta situación. Octubre de 1934 es importante porque
supone el triunfo de la Alianza Obrera en Asturias, a pesar de su aislamiento,
frente a aquellas otras zonas del Estado en dónde no se formó
la Alianza. El levantamiento de la comuna de Asturias desembocará
en otro levantamiento revolucionario posterior, el de julio de 1936.
6. La Alianza Obrera en Catalunya.
La Alianza Obrera en Catalunya se crea a partir del triunfo electoral de
la Lliga Regionalista. La propuesta fue lanzada por el BOC para detener al
fascismo, a la cual se uniría el resto de las fuerzas obreras catalanas
y la Unió de Rabassires.
La situación que se vive en Catalunya en el momento en que se forma
la Alianza Obrera, se puede sintetizar en tres cuestiones;
- Agitación obrera
- Disputas por el autogobierno entre el gobierno central
y la Generalitat
- Recurso de inconstitucionalidad de la Lley de Contractes
de Conrreu.
La Lliga Regionalista boicoteará la autonomía catalana. Los
propietarios rurales desbordan a la Lliga por la derecha e intentarán
crear una CEDA catalana. Se intenta cambiar la composición del Somatén,
armándose a la burguesía, que terminará enfrentándose
a las milicias obreras.
Estat Català se alía con la USC, por lo que se retirarán
de la Alianza Obrera junto a la Unió de Rabassaires. Esto conferiría
mayor protagonismo al BOC. ERC, ante el ascenso de la CEDA, plantea la República
Catalana, lo cual no significaba reivindicar la independencia; sino un gobierno
alternativo al de España en Catalunya. Joaquín Maurín
(BOC) quería empujar a Companys a que proclamase la República
Catalana y que el destino de la clase obrera catalana se uniera a la lucha
por la liberación nacional de Catalunya. Andreu Nin (ICE) veía
aventurado este apoyo a las reivindicaciones soberanistas por parte de la
Alianza Obrera, porque creía que ésta no podría dirigir
el proceso revolucionario sin la “antiseparatista” CNT, que no se adherirá
a la Alianza Obrera en Catalunya.
7. La revolución de octubre de 1934.
En el momento en que entra la CEDA en el gobierno, se inicia la insurrección
de forma desigual en todo el Estado:
- En Madrid la insurrección queda en manos del PSOE
- En Catalunya queda en manos de la Alianza Obrera y de
ERC, Companys declara la República Catalana y la CNT no da la orden
de insurrección
- En Asturies la CNT apoya a la Alianza Obrera junto a
la UGT y el PSOE, lo que posibilitaría la adhesión de todas
las fuerzas de izquierda; como el BOC, la ICE y, al final, el PCE. Se creará
un estado obrero por la base, con dos centros claves:
o Mieres como centro de la revolución
o La Felguera como bastión del anarcosindicalismo.
Al quedar derrotados los núcleos de Madrid y Catalunya, la revolución
quedó aislada en Asturies, lo que permitirá al gobierno concentrar
sus fuerzas represivas en la región; por tierra, mar y aire.
8. Los inicios del movimiento obrero en las cuencas mineras.
Las dos cuencas mineras, cuyas capitales son Mieres y La Felguera, habían
ido recibiendo una gran aportación de emigrantes desde finales del
siglo XIX, por contar ambas poblaciones con dos siderurgias; al disponer
del carbón necesario como combustible, y por las propias minas. Venían
oleadas de emigrantes de las zonas campesinas más pobres del Estado,
especialmente de Castilla. La mentalidad de los mineros, por el trabajo duro
que desarrollan, en el cual se juegan la vida diariamente; favorece la creación
de lazos muy fuertes de solidaridad.
En el “Café Candina” de Mieres se reunían tertulianos de diferentes
corrientes políticas, entre ellos el muy reformista (había
colaborado con la Dictadura de Primo de Rivera) Manuel Llaneza, fundador
del sindicato minero. El BOC y la ICE eran las referencias comunistas de
la zona, porque el PCE era insignificante en las cuencas, careciendo de implantación,
al contrario que el BOC que contaba con unos 50 militantes en Mieres y la
ICE unos 10. Tras el inicial triunfo revolucionario, el PCE se sumará
a la Alianza Obrera apoyándola de manera entusiasta.
9. La revolución asturiana.
Octubre de 1934 es diferente en Catalunya y en Asturies, por las diferentes
cuestiones nacionales y proletarias planteadas en uno y otro lugar. En Asturies
se produjo una unidad total de las fuerzas obreras, desde el PSOE a la CNT.
El PCE se sumaría en el último momento a la Alianza Obrera
asturiana, en la misma madrugada del 5 de octubre. Emilio García,
José Mª Martínez y Aurelio Solares, militantes de la CNT,
y posteriormente también del POUM, jugarían un papel fundamental
para la adhesión del sindicato anarcosindicalista a la Alianza Obrera,
en septiembre de 1934, en el Pleno Regional de la CNT celebrado en Xixón;
dónde se alcanzó el histórico acuerdo.
Existía en Asturies una prensa obrera de masas, no solo para los afiliados,
que competía con la prensa tradicional asturiana. El periódico
socialista revolucionario Avance, financiado por el Sindicato Minero, con
una tirada diaria de 20.000 ejemplares, radical y con mucha influencia, sale
el día 5 con una sola consigna que sirve de título a su editorial:
"Cojones y Dinamita" .
En la insurrección asturiana hay acceso a armas y explosivos frente
a otros lugares del Estado, por la existencia de minas y fábricas
de armamento. Los revolucionarios tomarán las santabárbaras
de las minas, así como varias fábricas de armas de la región.
De este modo conseguirán incautarse de 27 cañones y 12 ametralladoras.
A continuación se organiza militarmente la toma de Oviedo, desde las
cuencas mineras, y se consigue parar el avance, en Campomanes, de las fuerzas
gubernamentales. La resistencia militar a las fuerzas de ocupación
resultará relativamente exitosa.
El PSOE y la UGT se ponen al frente del pronunciamiento en Asturies, tanto
del Comité revolucionario como de las columnas de milicianos. Belarmino
Tomás, uno de los principales dirigentes del movimiento revolucionario,
será quien, tras acordar la rendición ante el general Eduardo
López-Ochoa, declararía que los obreros asturianos habían
sido vencidos pero no derrotados.
10. La represión de la comuna asturiana.
A pesar de que con los empresarios y derechistas no hubo dureza en su represión,
por parte de los revolucionarios, sí hubo ensañamiento contra
los religiosos. Especialmente en Turón, dónde los insurrectos
mataron a 14 frailes del convento de La Salle; por sus frecuentes amenazas
a los mineros de perder su trabajo si no acudían a misa.
Para la negociación del armisticio, se buscó a un intermediario
que resultó ser el teniente de la guardia de asalto Amadeo Torrens,
quien se había adherido al movimiento revolucionario. López-Ochoa
exigió hablar con los revolucionarios y Belarmino Tomás se
entrevistó con él en Oviedo, dónde negociaron los términos
de la rendición por parte de los mineros; sin represión. López-Ochoa,
que era masón y había estado exiliado durante la Dictadura,
era hombre de palabra. De la represión se encargarían especialmente,
el general Yagüe y el comandante de la Guardia Civil Lisardo Doval.
Los diputados de la derecha justificarían en el Congreso los asesinatos
de obreros como medida para salvar la II República. El diputado derechista
asturiano Melquíades Álvarez, quien durante la huelga de 1917
había escondió en su casa a Manuel Llaneza, reivindicaría
en sede parlamentaria aumentar la represión y, como modelo a seguir,
a Louis Adolphe Thiers, el represor de la Comuna de París.
Los generales Franco y Yagüe fueron escogidos por el gobierno para organizar
la represión de la comuna asturiana. Para ello se sirvieron de los
mercenarios “regulares”, auténticos asesinos, y de torturadores acreditados
como el comandante Doval, escogido por su experiencia en obtener confesiones
bajo tortura. El comandante Doval instaló su cuartel general en el
convento de las Adoratrices de Oviedo, que sería conocido como “El
Orfeón”, porque todos los que pasaban por allí “cantaban”.
Este sanguinario torturador llegó a instalar altavoces en el exterior
del convento, para evitar que se oyeran en la calle los gritos de los torturados
en su interior.
A pesar de la represión de la Comuna, con el levantamiento de Asturies
se evitó que la II República se convirtiera en un estado fascista,
lo cual ya representa un triunfo en sí. La Alianza Obrera, tras el
octubre asturiano, ya no tendría apoyo por parte de las grandes organizaciones
de izquierda, como el PSOE y la CNT y sería sustituida por el Frente
Popular.
11. Las consecuencias de la Insurrección de octubre.
La mitología de octubre de 1934 ha sido la imagen propia de los asturianos
hacia el exterior; “Mineros = Revolución”, “Asturies Roxa y Dinamitera”.
Sin embargo, en la actualidad parece dar vergüenza a las organizaciones
políticas reformistas recordar el octubre asturiano. Así se
contrapone el heroísmo de los mineros, al señuelo enarbolado
por la derecha de los religiosos asesinados y la quema de conventos. El revisionismo
de derechas sostiene que la revolución asturiana fue el preludio de
la Guerra Civil. La épica de las luchas asturianas se pretende hacer
pasar en la actualidad, por parte del nacionalismo astur, como un embrionario
movimiento independentista, cuando la Comuna Asturiana fue esencialmente
una revolución proletaria. Belarmino Tomás, presidente del
Sindicato Minero Asturiano (UGT), uno de los principales dirigentes del movimiento
revolucionario y, durante la Guerra Civil, presidente del Consejo Soberano
de Asturias y León, es reivindicado, hoy día, como primer presidente
de la república soberana de Asturies.
La insurrección de octubre no fue un hecho improvisado, es la consecuencia
de un proceso histórico de acumulación de fuerzas. A pesar
de la represión y la psicosis reaccionaria, personificada en el papel
de la Guardia Civil, tras octubre, la unidad obrera continuaría pero
no lo haría la Alianza Obrera. Esta situación conducirá
al pacto electoral del Frente Popular; por la reivindicación de la
amnistía para los más de 30.000 presos de octubre, pero tampoco
pervivirá en el tiempo por el proceso que se desencadenaría
a partir de julio de 1936. El Comité de Milicias Antifascistas sería
una especie de Alianza Obrera efímera.Todas las fuerzas políticas
dejaron caer a la Alianza Obrera, que era la oposición al Frente Popular;
“fascismo versus socialismo”. El PSOE comenzó a estrechar su colaboración
con los republicanos en el Frente Popular. ERC, a pesar del apoyo con el
que contaba en Catalunya, no quería avanzar en el Proceso. La CNT
continuó actuando de manera autónoma.
El Frente Popular terminará sustituyendo a la Alianza Obrera. En estas
circunstancias se abrirá una nueva situación tras las elecciones
de febrero de 1936 y la inmediata Guerra Civil. Esta nueva situación
provocará la reorganización del movimiento obrero y la fundación,
con fuerte apoyo soviético, de la JSU y posteriormente del PSUC. La
intervención soviética durante la Guerra Civil haría
que el PCE fuera hegemónico y sería quien persiguiera a los
disidentes. El asesinato de Andreu Nin, la ilegalización del POUM
y el proceso contra este partido; son los reflejos más gráficos
de la persecución estalinista.
12. La presencia del BOC y la ICE en Mieres.
El BOC y la ICE tenían mucha influencia en la cuenca minera, siendo
uno de sus principales líderes Jesús Ibáñez.
Este revolucionario mierense poco conocido, había pasado por la CNT,
el PSOE, la UGT y el primer PCE. Había llegado a Moscú en la
delegación de la CNT al congreso fundacional de la Internacional Sindical
Roja, como secretario de Andreu Nin. Trabajaría después varios
años en Leningrado como funcionario del Komintern. Escribió
en ruso la novela Tatiana la bolchevique, publicada en castellano, por capítulos,
en el periódico asturiano Avance. Jesús Ibáñez,
debido a sus relaciones con Maurín y Nin, tras retornar a Mieres contactaría
con los futuros militantes bloquistas de la localidad. Otro destacado militante
del POUM en Mieres es Marcelino Magdalena, fundador del BOC en Asturies.
Manuel Grossi, militante mierense del BOC igualmente, ejemplifica el hecho
de que los presos de derechas no recibieron malos tratos durante la insurrección
proletaria; dado que el alcalde de Mieres ayudaría a Grossi en los
primeros momentos, tras la derrota de la Comuna, al existir unas profundas
relaciones vecinales. Manuel Grossi al salir de la cárcel se trasladó
a vivir a Barcelona y llegaría a ser, tras el alzamiento fascista,
el primer gran dirigente de las milicias del POUM; la 29ª División.
13. El POUM, el partido de la Alianza Obrera.
La Alianza Obrera se mantendría como idea hasta casi la Guerra Civil.
En su libro “Hacia la Segunda Revolución”, Joaquín Maurín
se refiere al octubre asturiano como el primer cañonazo; una derrota
fecunda. Se había aprendido lo más importante; que la clase
obrera tenía que tomar las armas.
Con la experiencia de la Alianza Obrera, en 1935, se funda el POUM, en una
situación de mucho optimismo. No es cierto que la fundación
de este partido supusiera la simple continuación del BOC, por haberse,
supuestamente, fagocitado a la ICE, ya que casi toda la fusión entre
ambos partidos se hizo en base al programa de la ICE; dictadura del proletariado,
defensa incondicional de la URSS, oposición a la teoría
del socialismo en un solo país, etc. Estos dos partidos (BOC e ICE),
dos años antes de la fusión, se habían estado criticando
muy duramente entre sí, pero habían aprendido y evolucionado
contra el sectarismo. Tampoco iban a fusionarse con el PSOE, como algunos
sostienen, sino con un sector de izquierdas del partido socialista, pero
manteniendo una clara independencia ideológica. Para el POUM las relaciones
con la pequeña burguesía, que incluye al campesinado, eran
muy importantes. Revolución democrática y socialista a la vez;
que era también la posición bolchevique en 1917 en Rusia. Para
el POUM la dicotomía era socialismo o fascismo. El fascismo español
no sería el mismo que el alemán e italiano, porque:
- A pesar del fracaso de octubre, el movimiento obrero no había sido
derrotado
- No existía en España un partido fascista de masas
- La burguesía no le había dado la espalda a la democracia
El POUM definió al poder obrero como defensivo, ofensivo e insurreccional.
En contra de la visión del partido bolchevique, en lo referente a
la dirección del partido revolucionario, este poder debía ser
de la Alianza Obrera. Frente a la particular visión de la CNT, la
del POUM entendía que no se puede estar fuera de la realidad; el activismo
político como forma de vida. Para Maurín, la clase obrera era
la única clase revolucionaria, pero debía transformarse en
la libertadora de las masas populares, obreros, nacionalidades, pequeña
burguesía, mujer y juventud. El proletariado tenía que ser
el guía de una profunda transformación estatal. El POUM planteó
un frente obrero, al no conseguirlo firmaría el pacto electoral del
Frente Popular, lo cual puede considerarse un error. No así la cuestión
de apoyar la reivindicación de la amnistía y de frenar al fascismo,
pensando en el triunfo de la revolución en toda Europa definido por
un eje que pasase por Madrid y Moscú. Por su apoyo al Frente Popular,
el POUM sería condenado por el trotskismo.
Los republicanos, sin los socialistas, en las elecciones de 1936 no hubieran
podido sacar más de una docena de diputados, con la excepción
de Catalunya en dónde hasta la CNT votaba a ERC para evitar el ascenso
de la derecha. Tras las elecciones de febrero de 1936, había dos caminos;
el del ascenso fascista como en Alemania y Austria, o el de Asturies. Había
que acercarse a la victoria final, que se vislumbraría meses después,
en Julio de 1936.
14. ¿Qué rescatamos de octubre de 1934?
Aunque las actuales no son las mismas circunstancias, hay elementos comunes;
el deseo de construir una nueva sociedad basada en la pluralidad de la izquierda.
Es imprescindible también hoy en día la unidad política
de los revolucionarios de todas las tendencias. Las clases sociales no son
concepciones fijas. La clase trabajadora no es la misma ahora que hace 75
años, pero sigue siendo la misma clase. Las clases medias también
siguen existiendo. El capitalismo hoy es más feroz y sigue amenazando
al planeta.
La unidad obrera, que ha de perdurar a pesar de las relaciones entre organizaciones
políticas interclasistas y sindicales distintas. Las batallas que
hoy en día se dan con las huelgas generales, siguen la misma línea
a favor de la Unidad. En este marco de necesidad de insurrección continua,
la revolución es el punto de partida, pero no se puede esperar a la
revolución para cambiar el mundo. Hoy las reformas sólo se
plantean para recortar derechos, en palabras de Lenin: “Los mejores reformistas
son los revolucionarios”.
Noviembre de 2009.