FUNDACIÓN

ANDREU NIN


Notas sobre el III Encuentro estatal de la FAN 

(75º Aniversario de la revolución de Asturias)  

Xixón, 24 y 25 de octubre 2009.


Pello Erdoziain


La revolución asturiana se produce en el contexto histórico del ascenso de Hitler al poder, sin resistencia por parte del movimiento obrero alemán, y el golpe de estado de Engelbert Dollfuss en Austria, el cual fue enfrentado con gran resistencia obrera a pesar de la sangrienta represión. La reivindicación histórica de la revolución española se concreta en recordar y rendir homenaje al movimiento obrero asturiano y su aportación al movimiento obrero español. En Asturies, en octubre de 1934, se pasó de la huelga a la revolución. La Alianza Obrera asturiana se caracteriza por la unidad de todas las fuerzas de izquierda, lo cual legitima el levantamiento contra el fascismo (representado por la CEDA) en Asturies. A partir de octubre de 1934 se iniciaría una nueva etapa que favorecería la respuesta revolucionaria de Julio de 1936.

La Fundación Andreu Nin ha organizado con gran ánimo este III Encuentro Estatal, que coincide con el 75º aniversario de la revolución asturiana. Para la organización de estas Jornadas, se ha constituido un grupo de la Fundación Andreu Nin en Xixón; “Colectivo Emilio García”. Emilio García, destacado dirigente del POUM y del Sindicato de la Construcción de la CNT de Xixón, moriría combatiendo al fascismo en Oviedo en los primeros momentos de la Guerra Civil, en octubre de 1936. La FAN surgió entre distintas generaciones de revolucionarios; los que a partir de los años sesenta militaban en el trotskismo y los revolucionarios de los años treinta. Este encuentro militante no se había producido en su momento, desaprovechándose una oportunidad de oro, aunque se produciría después; con la fundación, en 1987, de la FAN. En Xixón, en estas Jornadas, también se ha vivido el reencuentro con viejos compañeros y antiguas luchas. La Memoria Histórica es la recuperación, junto con la transmisión, de la tradición revolucionaria. La FAN ha conquistado un espacio para la izquierda antiestalinista, reviviendo su actividad en los últimos tiempos por la recuperación de nuestra Memoria.

Wilebaldo Solano, el último de los dirigentes del POUM que queda vivo, y Presidente de Honor de la FAN, sigue combatiendo con nosotros y nos envía el siguiente mensaje a los participantes en estas Jornadas:

“Los militantes de Asturias no han cesado nunca de pensar en la gesta que vivieron en el año 1934 y se proponen recordarla con un justo optimismo. Gente de mucho valor apoyará su gesta. Los que no tenemos la suerte de manifestar con ellos, estaremos a su lado, levantando las banderas del Socialismo revolucionario en Europa y en el mundo.”

Durante las Jornadas organizadas en Xixón por la Fundación Andreu Nin los días 24 y 25 de octubre, se desarrollaron tres Mesas de debate; en las que se analizaron los orígenes, el proceso y las consecuencias de la revolución de octubre de 1934. A continuación, recogemos una síntesis de la temática tratada.

1. La revolución española.

En octubre de 1934, Asturies fue el epicentro revolucionario de una convulsión social y política con ramificaciones en Catalunya y Madrid. El Estado Español se encontraba inmerso en una profunda crisis política que se remontaba a 1898. Durante los años anteriores a la caída de la Monarquía, España había vivido un gran desarrollo económico como consecuencia de su neutralidad durante la I Guerra Mundial. La guerra de Marruecos ratificaría la alianza entre la aristocracia feudal, la burguesía y los militares.

La revolución española pivotaba sobre cinco importantes cuestiones:

A) El Problema de la Tierra.
El 70% de la población española vivía en el campo. La tasa de analfabetismo superaba el 60%. El 50% del PIB representaba las 2/3 partes de las exportaciones. La distribución de la tierra era; un tercio de los grandes terratenientes, otro tercio de agricultores con jornaleros y el tercio restante de los pequeños campesinos. La crisis de los años 30 provocó un hundimiento de los precios agrícolas y los capitalistas españoles orientarían sus inversiones al negocio de la construcción en las grandes ciudades del país, esta circunstancia daría lugar a la aparición de los sindicatos de la construcción.

B) El Retraso industrial.
Coincidiendo con la I Guerra Mundial se aprecia un cierto desarrollo industrial, pero que no conseguiría desarrollar el mercado interno. En este marco social, las luchas sindicales comenzaban a lograr las primeras conquistas.

C) El Problema de la Iglesia.
La Iglesia era la mayor propietaria del Estado, en alianza secular con la burguesía y la aristocracia, teniendo además el control de la enseñanza y de los “confesionarios”. La reivindicación obrera de la municipalización de los servicios públicos, en manos de la Iglesia, fue una constante de todo el período republicano. Sólo en 1932 se producirá la expulsión de los jesuitas, lo que provocaría el enfrentamiento directo de la Iglesia con la II República.

D)   El Problema militar.    

El ejército español se había reconstituido, tras el desastre del 98, de acuerdo al papel que venía desarrollando en la guerra de Marruecos. Los entornos obreros de dónde procedían los soldados de reemplazo, sufrían de manera muy desgarradora sus bajas en esta guerra. Manuel Azaña intentó una reforma militar, jubilando a más de 7.000 oficiales. Este hecho propiciaría, dentro del Ejército, un clima aún más favorable al alzamiento militar de julio de 1936.

E)   La Cuestión Nacional.
La reivindicación de emancipación de las nacionalidades del estado español era contraria a los sentimientos patrióticos españolistas aireados por la derecha y los militares. Las cuestiones nacionales, vasca y catalana, habían eclosionado durante la Dictadura de Primo de Rivera. Se trataba de una reivindicación nacional planteada en términos burgueses, ya que, por ejemplo, la oligarquía catalana buscaba una autonomía referida casi exclusivamente a la recaudación fiscal. La Dictadura y su fracaso como opción modernizante, provocaría que las burguesías catalana y vasca se orientasen a la alternativa republicana como reivindicación de la cuestión nacional, aunque seguirían situadas, en lo social, en el terreno de la derecha monárquica.

2. El fracaso social de la II República.

La II República había abierto muchas expectativas. Las reformas sociales pendientes de la revolución democrático-burguesa, daban el siguiente saldo:
-     Fracaso de la reforma agraria
-    Tímida reforma de las condiciones de trabajo:
o    Descanso semanal
o    Semana anual de vacaciones
o    Jurados mixtos para resolver los conflictos laborales
-    Carencia de voluntad política para acotar el poder e influencia de la Iglesia
-    Logro del sufragio femenino y el derecho al divorcio y al aborto
-    Reivindicaciones nacionalistas limitadas a una mera descentralización para Catalunya y Euskadi.
-    Fracaso de la reforma del ejército.

De 1931 a 1933 se verifica el fracaso de la opción republicana que debía de dar solución a las cinco cuestiones endémicas de la revolución española. Esto llevará a una confrontación, cada vez mayor, entre el gobierno republicano-socialista y las fuerzas obreras. Asimismo, la Ley de Defensa de la República fue utilizada especialmente para reprimir al movimiento obrero. En el período republicano había aumentado la represión contra el movimiento anarquista (levantamientos de Arnedo, Castillblanco y Casas Viejas) mientras que los golpistas actuaban con total impunidad. Está comprobado el apoyo de la Iglesia a los pronunciamientos militares de la época. El intento de golpe de estado de 1932 (la “sanjurjada”), fue financiado por la derecha y por la Iglesia. La represión, en aplicación de la Ley de Defensa de la República, no se empleará contra los golpistas; sino contra la clase obrera. Indalecio Prieto (PSOE), ministro de finanzas, se oponía a favorecer las ambiciones de la burguesía, por lo que sería cesado, ocupando su cartera un político conocido por ser un corrupto.

La crisis continuaba, no se encontraba una salida. Especialmente evidente resultó el fracaso de  la reforma agraria, con la retirada del capital de la agricultura y su viraje a la inversión inmobiliaria. La situación en el campo español era insostenible. El mayor ejemplo de la represión republicana, en aplicación de la Ley de Defensa de la República, fueron los Hechos de Casas Viejas. En esta población gaditana, tras la insurrección jornalera, los miembros de la familia Seisdedos, encerrados en una casa, fueron quemados vivos por la Guardia Civil. Asimismo y conforme a la ley referida, se había encarcelado a más de 4.000 obreros revolucionarios. La derecha, paradójicamente, sería quien más criticase la represión gubernamental; en un intento de lograr el apoyo social a la creación de milicias fascistas para “defender” a los obreros represaliados.

En las elecciones de 1933, la CNT pidió la abstención por el hartazgo contra todos los gobernantes. Tras ellas, la CEDA se convertirá en el partido más votado. Ante esta situación, comienza a plantearse, a nivel obrero, la rebelión popular contra el gobierno radical-cedista por sus veleidades filofascistas.
A raíz de la entrada de Gil Robles en el gobierno, quien se postula asimismo como un líder fascista, surge la consigna obrera; “Antes Viena que Berlín”, referida a la llegada de Hitler al poder sin resistencia, lo que provocó la destrucción del potente movimiento obrero alemán, al contrario que en Viena, dónde pese a la derrota y la represión contra el movimiento obrero; los obreros austriacos, en febrero de 1934, hicieron frente a la tropas del canciller Dollfuss. Así surgiría la consigna de creación de la “Alianza Obrera”, como respuesta al ascenso del fascismo.

3. Antecedentes de la revolución de octubre de 1934.

El fracaso socialdemócrata en el gobierno burgués republicano-socialista, en minoría, provocará la radicalización del PSOE. Abonado por el hecho de que el PSOE llevó a cabo dentro del gobierno una política de derechas.

A partir de 1933, tras el triunfo electoral de la coalición radical-cedista, Alejandro Lerroux es nombrado jefe de gobierno; iniciándose el “Bienio Negro” que culminará en la revolución de octubre de 1934. El elemento decisivo del triunfo de la coalición radical-cedista fueron la abstención de la CNT, así como la tendencia al apoliticismo y la fragmentación ultraizquierdista; los estalinistas insultaban a los socialistas llamándoles “social-fascistas”.

En el interior de la CNT, que vivía las tensiones entre sus miembros “faístas”; a favor de la acción directa, frente a los “treintistas”; sindicalistas, se impondría finalmente el grupo “Nosotros”, encabezado por Buenaventura Durruti y Joan García Oliver. La CNT planteará la unidad de acción dentro del sindicato, manteniendo una línea de enfrentamiento con el estado.

El PCE era un partido muy pequeño y estaba enfrascado en unas consignas absurdas; contra lo que ellos llamaban “socialfascismo”. Planteando la creación de nuevos sindicatos, la destrucción de la CNT, la instauración de soviets... Desde esta política ultra sectaria cambiarán posteriormente su orientación 180º, ante la nueva consigna de la Komintern a favor de impulsar frentes populares.

Las otras fuerzas de izquierda, el BOC y la ICE, planteaban la unidad obrera a fin de conseguir un cambio en la correlación de fuerzas; el ascenso de masas. Frente Único Obrero para tomar el poder y programa de transición con las cinco cuestiones fundamentales de la revolución española.

El papel central del ascenso revolucionario pivotará sobre la UGT y la CNT. La UGT y la izquierda socialista, en un proceso de radicalización desde abajo, forzarán a que el PSOE asumiera integrarse en la Alianza Obrera. La CNT implicada en una campaña a favor de la “Gimnasia revolucionaria”, en un proceso de “Acumulación de Fuerzas”, se preparaba para la insurrección.

4. Los antecedentes de octubre de 1934 en Catalunya.

En Catalunya había un mapa político distinto que en España. La conciencia política catalanista provenía del asalto a la revista satírica “¡Cu-Cut!” por parte de los militares acuartelados en Barcelona y la respuesta dada a los asaltantes por parte de las organizaciones políticas catalanas. (La noche del 25 de noviembre de 1905, entre doscientos y trescientos oficiales marcharon sobre la imprenta del “¡Cu-Cut!”, saqueándola y linchando a los viandantes a sablazos, a gritos de “¡Viva España!”).

La Lliga Regionalista era una partido de la burguesía catalana que se había formado marginando a los sectores populares republicano-federalistas. De ideología variable, según sus intereses coyunturales; podía ser monárquica o republicana según fuera el caso. Esa particularidad de la Lliga daría lugar a que se asociase la idea del catalanismo como algo inherente a la burguesía, a pesar del papel jugado por los sectores populares federalistas de izquierdas (catalanistas), que darían lugar a la aparición de figuras como Lluis Companys, a partir del advenimiento de la II República. El “separatismo” catalán se retrotrae a Estat Català y a Francesc Macià. Surge durante la Dictadura de Primo de Rivera, teniendo como uno de sus símbolos originarios el intento del coronel Macià de invadir Catalunya desde Prats de Molló (Catalunya Nord).

El 14 de abril de 1931 gana las elecciones en Catalunya ERC, siendo el PSOE testimonial, la UGT residual y la CNT hegemónica a nivel sindical. En Catalunya gobernará ERC, frente a la coalición republicano-socialista en España. ERC no tenía sindicatos “propios”, aunque mantenía buenas relaciones con la CNT. Esto daría como resultado que, a pesar de que la FAI propugnaba la abstención, muchos cenetistas votaran a ERC. Tras el triunfo de la Lliga Regionalista en las elecciones de 1933, ERC seguirá gobernando en la Generalitat.

Uno de los primeros elementos de fricción entre las autoridades españolas y catalanas, se produjo al decretarse por parte del Tribunal de Garantías Constitucionales la inconstitucionalidad de la Llei de Contractes de Conrreu, aprobada en el Parlament de Catalunya, mediante la cual se pretendía dar terrenos de cultivo a 70.000 campesinos sin tierra.

La Iglesia catalana también era diferente a la española. Criticará públicamente la represión contra los pequeños campesinos por parte de los terratenientes. El arzobispo de Tarragona, Francesc Vidal i Barraquer, se negó a firmar la “Carta Colectiva” redactada el 1 de julio de 1937 por el episcopado español a instancias de Franco, por lo que al no reconocer el régimen franquista moriría en el exilio.

5. la Alianza Obrera.

El 9 de diciembre de 1933 se crea la primera Alianza Obrera, de la que formaban parte únicamente el BOC y la ICE. El PSOE y la UGT advierten que si entra la CEDA en el gobierno llamarán a la insurrección, lo cual era más un farol de Largo Caballero que de una amenaza real. Durante el período se habían venido produciendo insurrecciones anarquistas en zonas de Aragón, Rioja y Andalucía, pero al haberse producido de manera aislada, habían sido derrotadas fácilmente. Como ejemplo de la Alianza Obrera como organismo unitario de oposición al fascismo, está la movilización organizada en Madrid de rechazo a una concentración de la CEDA en El Escorial.

Ante la amenaza de que la CEDA entrara en el gobierno, el anarcosindicalismo llama a “su” insurrección. La cuestión central era la falta de una organización revolucionaria que fuera capaz de dar una salida política a esta situación. Octubre de 1934 es importante porque supone el triunfo de la Alianza Obrera en Asturias, a pesar de su aislamiento, frente a aquellas otras zonas del Estado en dónde no se formó la Alianza. El levantamiento de la comuna de Asturias desembocará en otro levantamiento revolucionario posterior, el de julio de 1936.

6. La Alianza Obrera en Catalunya.


La Alianza Obrera en Catalunya se crea a partir del triunfo electoral de la Lliga Regionalista. La propuesta fue lanzada por el BOC para detener al fascismo, a la cual se uniría el resto de las fuerzas obreras catalanas y la Unió de Rabassires.

La situación que se vive en Catalunya en el momento en que se forma la Alianza Obrera, se puede sintetizar en tres cuestiones;
-    Agitación obrera
-    Disputas por el autogobierno entre el gobierno central y la Generalitat
-    Recurso de inconstitucionalidad de la Lley de Contractes de Conrreu.

La Lliga Regionalista boicoteará la autonomía catalana. Los propietarios rurales desbordan a la Lliga por la derecha e intentarán crear una CEDA catalana. Se intenta cambiar la composición del Somatén, armándose a la burguesía, que terminará enfrentándose a las milicias obreras.

Estat Català se alía con la USC, por lo que se retirarán de la Alianza Obrera junto a la Unió de Rabassaires. Esto conferiría mayor protagonismo al BOC. ERC, ante el ascenso de la CEDA, plantea la República Catalana, lo cual no significaba reivindicar la independencia; sino un gobierno alternativo al de España en Catalunya. Joaquín Maurín (BOC) quería empujar a Companys a que proclamase la República Catalana y que el destino de la clase obrera catalana se uniera a la lucha por la liberación nacional de Catalunya. Andreu Nin (ICE) veía aventurado este apoyo a las reivindicaciones soberanistas por parte de la Alianza Obrera, porque creía que ésta no podría dirigir el proceso revolucionario sin la “antiseparatista” CNT, que no se adherirá a la Alianza Obrera en Catalunya.

7. La revolución de octubre de 1934.

En el momento en que entra la CEDA en el gobierno, se inicia la insurrección de forma desigual en todo el Estado:
-    En Madrid la insurrección queda en manos del PSOE
-    En Catalunya queda en manos de la Alianza Obrera y de ERC, Companys declara la República Catalana y la CNT no da la orden de insurrección
-    En Asturies la CNT apoya a la Alianza Obrera junto a la UGT y el PSOE, lo que posibilitaría la adhesión de todas las fuerzas de izquierda; como el BOC, la ICE y, al final, el PCE. Se creará un estado obrero por la base, con dos centros claves:
o    Mieres como centro de la revolución
o    La Felguera como bastión del anarcosindicalismo.

Al quedar derrotados los núcleos de Madrid y Catalunya, la revolución quedó aislada en Asturies, lo que permitirá al gobierno concentrar sus fuerzas represivas en la región; por tierra, mar y aire.

8. Los inicios del movimiento obrero en las cuencas mineras.

Las dos cuencas mineras, cuyas capitales son Mieres y La Felguera, habían ido recibiendo una gran aportación de emigrantes desde finales del siglo XIX, por contar ambas poblaciones con dos siderurgias; al disponer del carbón necesario como combustible, y por las propias minas. Venían oleadas de emigrantes de las zonas campesinas más pobres del Estado, especialmente de Castilla. La mentalidad de los mineros, por el trabajo duro que desarrollan, en el cual se juegan la vida diariamente; favorece la creación de lazos muy fuertes de solidaridad.

En el “Café Candina” de Mieres se reunían tertulianos de diferentes corrientes políticas, entre ellos el muy reformista (había colaborado con la Dictadura de Primo de Rivera) Manuel Llaneza, fundador del sindicato minero. El BOC y la ICE eran las referencias comunistas de la zona, porque el PCE era insignificante en las cuencas, careciendo de implantación, al contrario que el BOC que contaba con unos 50 militantes en Mieres y la ICE unos 10. Tras el inicial triunfo revolucionario, el PCE se sumará a la Alianza Obrera apoyándola de manera entusiasta.

9. La revolución asturiana.


Octubre de 1934 es diferente en Catalunya y en Asturies, por las diferentes cuestiones nacionales y proletarias planteadas en uno y otro lugar. En Asturies se produjo una unidad total de las fuerzas obreras, desde el PSOE a la CNT. El PCE se sumaría en el último momento a la Alianza Obrera asturiana, en la misma madrugada del 5 de octubre. Emilio García, José Mª Martínez y Aurelio Solares, militantes de la CNT, y posteriormente también del POUM, jugarían un papel fundamental para la adhesión del sindicato anarcosindicalista a la Alianza Obrera, en septiembre de 1934, en el Pleno Regional de la CNT celebrado en Xixón; dónde se alcanzó el histórico acuerdo.

Existía en Asturies una prensa obrera de masas, no solo para los afiliados, que competía con la prensa tradicional asturiana. El periódico socialista revolucionario Avance, financiado por el Sindicato Minero, con una tirada diaria de 20.000 ejemplares, radical y con mucha influencia, sale el día 5 con una sola consigna que sirve de título a su editorial: "Cojones y Dinamita" .

En la insurrección asturiana hay acceso a armas y explosivos frente a otros lugares del Estado, por la existencia de minas y fábricas de armamento. Los revolucionarios tomarán las santabárbaras de las minas, así como varias fábricas de armas de la región. De este modo conseguirán incautarse de 27 cañones y 12 ametralladoras. A continuación se organiza militarmente la toma de Oviedo, desde las cuencas mineras, y se consigue parar el avance, en Campomanes, de las fuerzas gubernamentales. La resistencia militar a las fuerzas de ocupación resultará relativamente exitosa.

El PSOE y la UGT se ponen al frente del pronunciamiento en Asturies, tanto del Comité revolucionario como de las columnas de milicianos. Belarmino Tomás, uno de los principales dirigentes del movimiento revolucionario, será quien, tras acordar la rendición ante el general Eduardo López-Ochoa, declararía que los obreros asturianos habían sido vencidos pero no derrotados.

10. La represión de la comuna asturiana.

A pesar de que con los empresarios y derechistas no hubo dureza en su represión, por parte de los revolucionarios, sí hubo ensañamiento contra los religiosos. Especialmente en Turón, dónde los insurrectos mataron a 14 frailes del convento de La Salle; por sus frecuentes amenazas a los mineros de perder su trabajo si no acudían a misa.

Para la negociación del armisticio, se buscó a un intermediario que resultó ser el teniente de la guardia de asalto Amadeo Torrens, quien se había adherido al movimiento revolucionario. López-Ochoa exigió hablar con los revolucionarios y Belarmino Tomás se entrevistó con él en Oviedo, dónde negociaron los términos de la rendición por parte de los mineros; sin represión. López-Ochoa, que era masón y había estado exiliado durante la Dictadura, era hombre de palabra. De la represión se encargarían especialmente, el general Yagüe y el comandante de la Guardia Civil Lisardo Doval.

Los diputados de la derecha justificarían en el Congreso los asesinatos de obreros como medida para salvar la II República. El diputado derechista asturiano Melquíades Álvarez, quien durante la huelga de 1917 había escondió en su casa a Manuel Llaneza, reivindicaría en sede parlamentaria aumentar la represión y, como modelo a seguir, a Louis Adolphe Thiers, el represor de la Comuna de París.

Los generales Franco y Yagüe fueron escogidos por el gobierno para organizar la represión de la comuna asturiana. Para ello se sirvieron de los mercenarios “regulares”, auténticos asesinos, y de torturadores acreditados como el comandante Doval, escogido por su experiencia en obtener confesiones bajo tortura. El comandante Doval instaló su cuartel general en el convento de las Adoratrices de Oviedo, que sería conocido como “El Orfeón”, porque todos los que pasaban por allí “cantaban”. Este sanguinario torturador llegó a instalar altavoces en el exterior del convento, para evitar que se oyeran en la calle los gritos de los torturados en su interior.

A pesar de la represión de la Comuna, con el levantamiento de Asturies se evitó que la II República se convirtiera en un estado fascista, lo cual ya representa un triunfo en sí. La Alianza Obrera, tras el octubre asturiano, ya no tendría apoyo por parte de las grandes organizaciones de izquierda, como el PSOE y la CNT y sería sustituida por el Frente Popular.

11. Las consecuencias de la Insurrección de octubre.

La mitología de octubre de 1934 ha sido la imagen propia de los asturianos hacia el exterior; “Mineros = Revolución”, “Asturies Roxa y Dinamitera”. Sin embargo, en la actualidad parece dar vergüenza a las organizaciones políticas reformistas recordar el octubre asturiano. Así se contrapone el heroísmo de los mineros, al señuelo enarbolado por la derecha de los religiosos asesinados y la quema de conventos. El revisionismo de derechas sostiene que la revolución asturiana fue el preludio de la Guerra Civil. La épica de las luchas asturianas se pretende hacer pasar en la actualidad, por parte del nacionalismo astur, como un embrionario movimiento independentista, cuando la Comuna Asturiana fue esencialmente una revolución proletaria. Belarmino Tomás, presidente del Sindicato Minero Asturiano (UGT), uno de los principales dirigentes del movimiento revolucionario y, durante la Guerra Civil, presidente del Consejo Soberano de Asturias y León, es reivindicado, hoy día, como primer presidente de la república soberana de Asturies.

La insurrección de octubre no fue un hecho improvisado, es la consecuencia de un proceso histórico de acumulación de fuerzas. A pesar de la represión y la psicosis reaccionaria, personificada en el papel de la Guardia Civil, tras octubre, la unidad obrera continuaría pero no lo haría la Alianza Obrera. Esta situación conducirá al pacto electoral del Frente Popular; por la reivindicación de la amnistía para los más de 30.000 presos de octubre, pero tampoco pervivirá en el tiempo por el proceso que se desencadenaría a partir de julio de 1936. El Comité de Milicias Antifascistas sería una especie de Alianza Obrera efímera.Todas las fuerzas políticas dejaron caer a la Alianza Obrera, que era la oposición al Frente Popular; “fascismo versus socialismo”. El PSOE comenzó a estrechar su colaboración con los republicanos en el Frente Popular. ERC, a pesar del apoyo con el que contaba en Catalunya, no quería avanzar en el Proceso. La CNT continuó actuando de manera autónoma.

El Frente Popular terminará sustituyendo a la Alianza Obrera. En estas circunstancias se abrirá una nueva situación tras las elecciones de febrero de 1936 y la inmediata Guerra Civil. Esta nueva situación provocará la reorganización del movimiento obrero y la fundación, con fuerte apoyo soviético, de la JSU y posteriormente del PSUC. La intervención soviética durante la Guerra Civil haría que el PCE fuera hegemónico y sería quien persiguiera a los disidentes. El asesinato de Andreu Nin, la ilegalización del POUM y el proceso contra este partido; son los reflejos más gráficos de la persecución estalinista.

12. La presencia del BOC y la ICE en Mieres.


El BOC y la ICE tenían mucha influencia en la cuenca minera, siendo uno de sus principales líderes Jesús Ibáñez. Este revolucionario mierense poco conocido, había pasado por la CNT, el PSOE, la UGT y el primer PCE. Había llegado a Moscú en la delegación de la CNT al congreso fundacional de la Internacional Sindical Roja, como secretario de Andreu Nin. Trabajaría después varios años en Leningrado como funcionario del Komintern. Escribió en ruso la novela Tatiana la bolchevique, publicada en castellano, por capítulos, en el periódico asturiano Avance. Jesús Ibáñez, debido a sus relaciones con Maurín y Nin, tras retornar a Mieres contactaría con los futuros militantes bloquistas de la localidad. Otro destacado militante del POUM en Mieres es Marcelino Magdalena, fundador del BOC en Asturies. Manuel Grossi, militante mierense del BOC igualmente, ejemplifica el hecho de que los presos de derechas no recibieron malos tratos durante la insurrección proletaria; dado que el alcalde de Mieres ayudaría a Grossi en los primeros momentos, tras la derrota de la Comuna, al existir unas profundas relaciones vecinales. Manuel Grossi al salir de la cárcel se trasladó a vivir a Barcelona y llegaría a ser, tras el alzamiento fascista, el primer gran dirigente de las milicias del POUM; la 29ª División.

13. El POUM, el partido de la Alianza Obrera.

La Alianza Obrera se mantendría como idea hasta casi la Guerra Civil. En su libro “Hacia la Segunda Revolución”, Joaquín Maurín se refiere al octubre asturiano como el primer cañonazo; una derrota fecunda. Se había aprendido lo más importante; que la clase obrera tenía que  tomar las armas.

Con la experiencia de la Alianza Obrera, en 1935, se funda el POUM, en una situación de mucho optimismo. No es cierto que la fundación de este partido supusiera la simple continuación del BOC, por haberse, supuestamente, fagocitado a la ICE, ya que casi toda la fusión entre ambos partidos se hizo en base al programa de la ICE; dictadura del proletariado, defensa incondicional de la URSS, oposición a  la teoría del socialismo en un solo país, etc. Estos dos partidos (BOC e ICE), dos años antes de la fusión, se habían estado criticando muy duramente entre sí, pero habían aprendido y evolucionado contra el sectarismo. Tampoco iban a fusionarse con el PSOE, como algunos sostienen, sino con un sector de izquierdas del partido socialista, pero manteniendo una clara independencia ideológica. Para el POUM las relaciones con la pequeña burguesía, que incluye al campesinado, eran muy importantes. Revolución democrática y socialista a la vez; que era también la posición bolchevique en 1917 en Rusia. Para el POUM la dicotomía era socialismo o fascismo. El fascismo español no sería el mismo que el alemán e italiano, porque:
- A pesar del fracaso de octubre, el movimiento obrero no había sido derrotado
- No existía en España un partido fascista de masas
- La burguesía no le había dado la espalda a la democracia

El POUM definió al poder obrero como defensivo, ofensivo e insurreccional. En contra de la visión del partido bolchevique, en lo referente a la dirección del partido revolucionario, este poder debía ser de la Alianza Obrera. Frente a la particular visión de la CNT, la del POUM entendía que no se puede estar fuera de la realidad; el activismo político como forma de vida. Para Maurín, la clase obrera era la única clase revolucionaria, pero debía transformarse en la libertadora de las masas populares, obreros, nacionalidades, pequeña burguesía, mujer y juventud. El proletariado tenía que ser el guía de una profunda transformación estatal. El POUM planteó un frente obrero, al no conseguirlo firmaría el pacto electoral del Frente Popular, lo cual puede considerarse un error. No así la cuestión de apoyar la reivindicación de la amnistía y de frenar al fascismo, pensando en el triunfo de la revolución en toda Europa definido por un eje que pasase por Madrid y Moscú. Por su apoyo al Frente Popular, el POUM sería condenado por el trotskismo.
Los republicanos, sin los socialistas, en las elecciones de 1936 no hubieran podido sacar más de una docena de diputados, con la excepción de Catalunya en dónde hasta la CNT votaba a ERC para evitar el ascenso de la derecha. Tras las elecciones de febrero de 1936, había dos caminos; el del ascenso fascista como en Alemania y Austria, o el de Asturies. Había que acercarse a la victoria final, que se vislumbraría meses después, en Julio de 1936.

14. ¿Qué rescatamos de octubre de 1934?

Aunque las actuales no son las mismas circunstancias, hay elementos comunes; el deseo de construir una nueva sociedad basada en la pluralidad de la izquierda. Es imprescindible también hoy en día la unidad política de los revolucionarios de todas las tendencias. Las clases sociales no son concepciones fijas. La clase trabajadora no es la misma ahora que hace 75 años, pero sigue siendo la misma clase. Las clases medias también siguen existiendo. El capitalismo hoy es más feroz y sigue amenazando al planeta.

La unidad obrera, que ha de perdurar a pesar de las relaciones entre organizaciones políticas interclasistas y sindicales distintas. Las batallas que hoy en día se dan con las huelgas generales, siguen la misma línea a favor de la Unidad. En este marco de necesidad de insurrección continua, la revolución es el punto de partida, pero no se puede esperar a la revolución para cambiar el mundo. Hoy las reformas sólo se plantean para recortar derechos, en palabras de Lenin: “Los mejores reformistas son los revolucionarios”.

Noviembre de 2009.

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