FUNDACIÓN

ANDREU NIN


A propósito del artículo de Eugenio F. Granell  “El Ejército y la Revolución“. Editorial Marxista. (Barcelona-1937)

La posición del POUM sobre la organización "regular" del ejército

Pello Erdoziain




Eugenio F. Granell en su artículo “El Ejército y la Revolución“ (1937), fija la posición del POUM sobre la caracterización del ejército republicano en guerra contra el ejército franquista; el ejército obrero revolucionario.

El origen del ejército republicano fueron las milicias proletarias y revolucionarias. Sus componentes eran obreros con una larga tradición de conciencia de clase fruto de las luchas sostenidas. No se movían ni por el terror de una disciplina impuesta, ni por la voluntad de los estados mayores. Escribe Granell: “Se mueve, combate, avanza y muere por una ideología determinada. Anarquistas, socialistas y comunistas dan su vida por el triunfo de la revolución social sobre el fascismo”. Granell destaca que el coraje combativo del ejército viene determinado por su composición social y los fines que persigue. Por el contrario las divisiones fascistas estaban compuestas “de mercenarios a sueldo, lumpen-proletarios, aventureros que se alistan para salir del hambre, parados, engañados y forzados por un terror sin límites”.

Para Granell un ejercito “regular” ha de cumplir con los requisitos del ejército moderno en cuanto a organización, disciplina y movilidad, lo cual mejora su eficiencia técnica. Pero no garantiza su carácter de clase, por lo que advierte contra las intenciones estalinistas de constituir un ejército “popular”. Para ello pone como ejemplo de ejército “regular” al ejército fascista italiano; el cual podría llamarse igualmente ““popular” por no distinguir entre obreros y burgueses, revolucionarios y contrarrevolucionarios”. En definitiva, Granell defiende la organización regular del ejército a fin de rentabilizar la capacidad combativa, en base a una coordinación y un mando único.

Frente a las críticas del estalinismo contra los combatientes del Frente de Aragón, defiende Granell que estos estaban también encuadrados militarmente de manera “regular”. Su inactividad no era consecuencia de que no se hubiera impuesto el ejército “popular” en dicho frente sino por la falta de armas.

El POUM estaba a favor del “Mando Único”, y lo entendía como la centralización de las operaciones militares, el sometimiento a un estado mayor de los ejércitos antifascistas y la unificación de los servicios y organismos que dependían de la guerra. Pero se oponía a que ese mando lo ejerciera “únicamente” la burguesía; exigía que las organizaciones revolucionarias controlasen el ejército. Mientras la burguesía quería imponer un ejército “popular”, los trabajadores reivindicaban que éste fuera revolucionario para que en su lucha militar contra el fascismo impulsase la revolución. Por eso, sostiene Granell que el “Mando Único” no podía ser compartido a medias; “Somos partidarios del mando único revolucionario como somos partidarios del ejército revolucionario, porque somos revolucionarios”.

Ante las calumnias a que eran sometidas las divisiones de milicias por estar controlados por las organizaciones revolucionarias, Granell afirma: “Imponemos la formación del ejército obrero revolucionario, controlado por las organizaciones obreras. Así se reproducirán en Aragón las victorias de Guadalajara”. Y por el contrario denuncia que con la inactividad se pretendía quebrantar la moral del proletariado, lo que favorecía que la burguesía le arrebatara sus posiciones, del mismo modo que las derrotas militares habían servido a “la burguesía y a sus criados los reformistas para arrebatar posiciones a la clase obrera (…) Con las derrotas se pretende contener el avance de la revolución”. (….) “El Ejército Popular, cuyo lema es el de limitarse a “obedecer”, sería un fiel instrumento en manos de la contrarrevolución. Por eso oponemos a tal ejército (popular) el Ejercito Obrero Revolucionario que no capitulará jamás, que conducirá hasta el fin la lucha contra el fascismo”.

Para Granell la revolución todavía podía triunfar: “El proletariado aún tiene las armas en sus manos, posee todavía fuerzas suficientes para recuperar lo perdido e iniciar la nueva marcha triunfal. En tales condiciones, hablar de defensiva es puro derrotismo, hablar de pactos con el enemigo es una vil traición, hablar del Ejército Popular es apuñalar la revolución”. La defensiva se produciría, para Granell, si la clase obrera se hubiese limitado a “obedecer” a la burguesía. “El proletariado está en condiciones de derrotar al fascismo. (....) El ejército obrero, el ejército revolucionario regular es el instrumento indispensable para hundir los planes del reformismo, para lograr sobre la derrota del fascismo la victoria de la revolución socialista. ¡Por eso estamos al lado del Ejercito Obrero Revolucionario!”


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