FUNDACIÓN

ANDREU NIN


 








Ateneu de Barcelona (04.04.06)

Entrevista pública a Wilebaldo Solano

(con Bernat Castany, Toni Castells y Xavier García)

Pello Erdozoain


El pasado cuatro de Abril, tuvo lugar en L´Ateneu de Barcelona una charla en la que se pretendía profundizar en la persona y figura de Wilebaldo Solano, Secretario General del POUM durante el exilio y miembro y animador de la Fundación Andreu Nin. En ella fue entrevistado además de por los intervinientes en la mesa Bernat Castany, Toni Castells y Xavier García, por el público que se personó en la sala.

Tal y como dijo Castany en la presentación, Wilebaldo de sus noventa años, casi ochenta de ellos los ha dedicado a hacer la revolución; luchando contra la reacción.
Wilebaldo comenzó valorando muy positivamente el reciente interés que despierta en Francia la historia de la Guerra Civil Española, por existir todavía un cierto sentimiento de culpa por el abandono que sufrieron los exiliados republicanos en Francia, y más después del papel que aquellos desempeñaron en la lucha armada contra los nazis.

Wilebaldo Solano nació en Burgos el 7 de Julio de 1916. Hijo de un militar demócrata, encuadrado políticamente junto a otros que se habían organizado contra la Guerra de África y la monarquía en general. El padre fue represaliado por su participación en el levantamiento revolucionario conocido como la “Huelga General de 1917”. Esta participación le llevó en ese mismo año a ser expulsado del ejército.

Más tarde pudo reincorporarse al mismo y tras pasar una época corta destinado en Marruecos, fue trasladado a Valencia, de dónde era originario. Tras una corta estancia en Burgos, consiguió finalmente plaza en Barcelona, a dónde se trasladó con su familia, entre ellos su hijo Wilebaldo, en 1929; el año de la Exposición Universal.

Wilebaldo quiere destacar el carácter demócrata de muchos militares, que tras el levantamiento fascista de 1936, se mantuvieron fieles a la República y posteriormente serían represaliados o fusilados.

Fueron compañeros del padre de Wilebaldo; los capitanes Galán y García Hernández, quienes en Diciembre de 1930, se sublevaron en Jaca a favor de la República.

En Barcelona, Wilebaldo estudió en el Instituto Balmes y en él participó en la creación de una Asociación de Estudiantes de Bachillerato. Después estudió cuatro años de medicina en la Universidad Autónoma de Barcelona, teniendo como profesores a los prestigiosos doctores Corachán o Trueta, entre otros.

La Universidad Autónoma era, según sus propias palabras, fantástica y todavía son recordados en el mundo médico francés aquellos profesores emblemáticos. Sin embargo en el período republicano, reconoce que se hicieron más avances en la educación infantil y primaria que en la enseñanza superior.

En aquel tiempo solamente podían acceder a estudios superiores los hijos de los burgueses y de los funcionarios. Había muy pocos alumnos en las aulas, siendo los estudiantes revolucionarios los menos. Entre estos últimos tenía de compañero al hijo del dirigente anarquista Angel Pestaña.

Tras su paso por el Instituto y después en la Universidad, Wilebaldo conoció a algunos burgueses de Barcelona, a través de cuyos hijos, compañeros de estudios, mantuvo una buena amistad, como por ejemplo con el hijo del prestigioso oftalmólogo Barraquer.

En los primeros momentos de la Guerra Civil, alguno de sus antiguos compañeros de estudios le solicitaron ayuda ante situaciones de persecución de familiares, gestiones que en lo que pudo, realizó.

El 14 de Abril de 1931 fue una gran fiesta en Barcelona, la recuerda Wilebaldo como uno de los días más importantes de su vida.
Durante la República y tras militar en la organización juvenil del Bloque Obrero y Campesino, la JCI; participó en la fundación del POUM como unificación de la IC y el BOC.

A partir de la unificación; la JCI se convertirá en la organización juvenil del POUM. En ella Wilebaldo sustituirá como Secretario General a Germinal Vidal, quién tras cumplir veinticinco años había pasado a militar directamente en el POUM. Vidal moriría en Julio de 1936 en las luchas en Plaça Universitat.

Fue elegido finalmente secretario general de la JCI en la conferencia celebrada en Barcelona el 9 de Septiembre de 1936.

Entre la JCI y el POUM había relaciones de doble representación, de tal modo que un miembro del CE del POUM asistía al las reuniones de la dirección de la JCI y, de igual modo, un miembro del CE de la JCI asistía a las reuniones de la dirección del POUM, en este caso era Wilebaldo. Al final quedó establecido que el “enlace” entre ambas organizaciones fuera Wilebaldo.

El 21 de Julio de 1936, tras la toma de Capitanía General en Barcelona y la lucha en Atarazanas, Andreu Nin informó a los miembros del POUM de que el diputado y Secretario General del POUM Joaquín Maurín, quien el 18 de Julio se encontraba en La Coruña en un acto del Partido, había quedado bloqueado en esta ciudad. Maurín había tratado de establecer contacto con miembros del POUM en la ciudad gallega, pero aquellos ya habían sido detenidos. Tomaría posteriormente un tren hasta Zaragoza desde dónde él creía que podría llegar más facilmente a Barcelona. Lo detuvieron en Jaca y estuvo en la cárcel un corto tiempo, ya que no fue reconocido inicialmente.

Tras ser puesto en libertad volvió a intentar llegar a Barcelona nuevamente, pero en Panticosa fue reconocido por un policía de Barcelona, con lo que resultaría detenido y posteriormente trasladado a Salamanca, que era a dónde conducían a las personalidades políticas republicanas detenidos en la zona franquista. A partir de esta detención Maurín pasaría nueve años encarcelado.

Tras la detención de Maurín, Nin asumió el cargo de “Secretario Político” del POUM, a la espera de celebrar un Congreso, que nunca pudo realizarse y dónde Nin hubiera resultado elegido Secretario General.

Andreu Nin solicitó a Wilebaldo que fuera a Valencia, por tener éste familia allá, junto a otros militantes del POUM para remplazar a Julián Gorkin, que era el delegado del POUM en la ciudad, y a organizar el Partido, llevaban consigo seis fusiles.

En Valencia los militares habían declarado el Estado de Guerra. Como respuesta; los sindicatos habían proclamado la Huelga General y habían tomado la Plaza de Toros. Los militares no se atrevían a atacar a los obreros. Había soldados que desertaban y se incorporaban a las milicias concentradas en la Plaza.

Se inició el asalto a los cuarteles y comprobaron que allá no había nadie; habían desertado. En aquellas jornadas se contabilizaría un solo muerto (que era militante del POUM). Tras el control de la ciudad, se creó un Gobierno con más competencias que el de la Generalitat de Catalunya. Los propios campesinos se organizaron para colectivizar las tierras, llegandose en algunos lugares a abolir el dinero; se entraba en otra sociedad con gran entusiasmo: “Aquello era el Socialismo”.
Se producían denuncias de mujeres maltratadas, a fin de que las nuevas autoridades las defendieran de las agresiones de sus maridos, las cuales planteaban que en aquella nueva  sociedad no podían seguir los malos tratos de género.

En Valencia, Wilebaldo sacó el periódico “El Comunista” y reorganizó las juventudes del partido. Participó en la organización de la toma de Ibiza, donde estaba retenido el poeta estalinista Rafael Alberti, y en la formación de una columna de milicianos para marchar sobre Teruel.

Se colectivizaron en la región las tierras, respetándose a aquellos empresarios que querían seguir trabajando en las colectividades.

Hacia mediados de Agosto del 36, y tras la toma del poder por parte de los obreros, todo funcionaba en Barcelona; transportes, fábricas… Andreu Nin se maravillaba de todo aquello porque: “Todo marchaba” y en contraposición comentaba cuánto había costado en la URSS hacer que en la vida diaria todo funcionase.

En las elecciones de Febrero de 1936 en las que ganó el Frente Popular (en Catalunya se llamaba Frente de Izquierdas), estaba el POUM en sus candidaturas junto al resto de los partidos de izquierda. El PSUC todavía no existía. En todos los comités revolucionarios durante las primeras jornadas de Julio de 1936 estuvieron todas las organizaciones de izquierda juntas. Llegando el POUM incluso a participar en el gobierno de la Generalitat, constituído tras iniciarse la Guerra Civil, siendo Andreu Nin Conseller de Justicia del mismo. Asimismo participaba el POUM en el Consell d´Economía de Catalunya, hasta que los asesores soviéticos vinculados al Consulado de la URSS de Barcelona, lograron que sus miembros fueran expulsados de los órganos gubernamentales catalanes.

Trotsky tras algunas dudas iniciales; aprobó condicionalmente la formación del POUM, partido al que se había incorporado la sección española de la Oposición Internacional de Izquierdas. El POUM contaba con algunos de los mejores líderes obreros que nunca partido alguno llegaría a igualar. Era un: “Partido formidable, por eso sigo fiel a este Partido, porque tengo la convicción profunda de que no me equivoqué y no me he vuelto a encontrar gente como aquella en ninguna otra ocasión. Yo soy del POUM, y cuando no haya POUM lucharé para que haya POUM”.

El POUM tenía una posición crítica hacia Stalin pero no rechazaba la ayuda soviética, la cual no fue gratuita sino que se concedió, como se ha sabido después, a precio de “oro”.

El POUM siempre denunció la deriva soviética del estalinismo y los crímenes contra los bolcheviques. En agosto de 1936, Stalin liquida a la vieja guardia bolchevique. El único partido que denunció la farsa de los Procesos de Moscú fue el POUM a través de su periódico “La Batalla”. A partir de ese momento se inicia una campaña contra el POUM orquestada por los aparatos estalinistas que culminaría con la ilegalización del Partido, el encarcelamiento de sus dirigentes y el asesinato y desaparición de Andreu Nin: “Fue Moscú quien inició el fenómeno de dividir a los revolucionarios y a la izquierda”.

Tras la caída de la URSS, se pudo, aunque con restricciones, acceder a los archivos de la KGB y del PCUS. En ellos se contienen grandes elogios al POUM realizados por gente que simultáneamente les atacaba en España, pero que no sabían como afrontar esa contradicción.

Un importante asesor soviético durante la Guerra Civil; el general Berzin; llegó a decirle a Stalin que por encima de todo, había que mantener la unidad antifascista en España, a lo que Stalin le contestó que estaba de acuerdo, pero a los ocho días lo fusilaron.

Existió siempre una buena relación con los anarquistas. Wilebaldo conoció a Buenaventura Durruti en los primeros días de la Guerra. Lo define como: ”Un personaje mucho más importante que lo que la gente creía.”

Hasta los Procesos de Moscú la unidad de la izquierda fue un hecho, a partir de ese momento la unidad se rompe, precisamente debido a esa causa. “Los gobernantes republicanos no se dieron cuenta que había que ir muy deprisa al principio de la Guerra Civil; había que actuar como se hizo en Valencia. Eso era lo que, por otra parte, planteaba Durruti. No había que consolidar nada; había que avanzar militarmente haciendo la revolución en la retaguardia. Minusvaloraron el potencial de los militares fascistas. Se deberían haber buscado apoyos en los militares demócratas y utilizar mejor a la Armada. 

El POUM forzó y obligó a que el Gobierno del Frente Popular francés de León Blum mandara aviones militares, pero en general el gobierno republicano no fue muy eficaz en la dirección militar de la Guerra.

Hubo poca coordinación entre las direcciones regionales de las milicias y el gobierno de la República.

La gente está siempre con la victoria y no se fue suficientemente expeditivo en los primeros momentos. A raíz de las primeras noticias de las brutalidades franquistas, como la matanza de republicanos en la Plaza de Toros de Badajoz; la gente en Valencia quería linchar a los falangistas y éstos fueron, paradójicamente, protegidos por las autoridades revolucionarias”.

Tras la ilegalización del POUM y el encarcelamiento de sus dirigentes en Junio de 1937, se crea un CE clandestino del cual Wilebaldo forma parte junto a Jordi Arquer y José Rodes. Wilebaldo es detenido en 1938 y encarcelado en la Prisión de Estado de Barcelona.

Los anarquistas eran la principal fuerza política de Barcelona y tanto éstos, como el President Companys (ERC), así como los ministros Irujo (PNV) y Zugazagoitia (PSOE): “Se portaron muy bien con el POUM durante el período de represión del partido, tras los Hechos de Mayo de 1937”.

En 1939, tras la retirada del Gobierno republicano de Barcelona y su huida a Francia ante la inminente entrada en la ciudad de las tropas franquistas; Wilebaldo fue sacado de la cárcel y trasladado junto a otros compañeros del POUM, como Julián Gorkin, Gironella y Rodes, entre otros, a Cadaqués. Allá, tras haber solicitado una reunión con el primer ministro Juan Negrín, que se encontraba en Figueras; para que firmara el decreto de liberación, esta reunión no fue finalmente posible, por lo que los prisioneros del POUM se autoliberaron. A continuación por las fraternales relaciones con el Partido Obrero y Campesino de Marceau Pivert, un comando de dicho partido fue enviado a ayudarles a cruzar la frontera en camión y ser trasladados a Paris. Más tarde los miembros de dicho partido les ayudarían a instalarse en Paris y en el sur de Francia.

Tras autoliberarse en Cadaqués fueron en primer lugar a Paris, dónde el Prefecto de Policía los llegó a convocar a una reunión, porque los quería conocer.
Tuvo el POUM actividad política legal en Francia hasta la ocupación nazi, a partir de ese momento la actividad seguiría pero de manera ilegal, con las discrepancias políticas normales entre los miembros del exilio, que cristalizarían más tarde.

Tras la desaparición de la JCI en el exilio, Wilebaldo pasó a militar exclusivamente en el POUM conviertiéndose en su segundo Secretario General.

La guerra en Francia contra los ocupantes alemanes terminó muy rápidamente con la capitulación del Mariscal Petain.

Tras la ocupación de Francia por los nazis y constituirse el Gobierno de Vichy, Wilebaldo y algunos de sus compañeros fueron denunciados y fueron encarcelados en la prisión de Montauban.

Después serían trasladados al presidio de Eysses, en dónde, debido a sus conocimientos médicos, Wilebaldo fue nombrado médico ayudante de la enfermería. En ella pudo ayudar a sus compañeros presos así como continuar con su formación médica. Tras pasar tres años y medio encarcelado; fue liberado junto con el resto de prisioneros, por un comando de maquis.

Tras su liberación, se incorporó a la resistencia francesa, la cual estaba muy controlada por el PCF, quienes seguían con su paranoia antitrotskista; dedicados más en perseguir a sus propios aliados antiestalinistas que en la lucha contra los nazis.

Es por esto que Wilebaldo, junto a otros compañeros, organizaron el “Batallón Libertad” que se mantuvo operativo en Francia hasta la derrota de los nazis.

A partir de entonces comienza su largo exilio, siempre pensando en la libertad de España. Durante 28 años dirigió el Servicio para América Latina de la agencia de noticias “France Press”, lo que a su vez le permitía dirigir el periódico del POUM; “La Batalla”, así como realizar trabajo político con los exiliados españoles que le facilitaba su condición de periodista.

Después de la victoria contra los nazis, continuó el POUM en Francia la lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa y la posterior lucha por la descolonización francesa de Africa y Asia.

Trabajaron asimismo organizando políticamente a los emigrantes españoles, especialmente en la RFA dónde llegó a haber secciones del POUM.

Las relaciones con la CNT y la FAI siempre fueron buenas. En algunas ocasiones considera que los anarquistas no fueron muy fieles a la unidad, pero los del POUM tuvieron con ellos una excelente relación personal, como con la ministra anarquista Federica Montseny; con quien Wilebaldo trabajó en el exilio francés en el Movimiento por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

En el exilio, el POUM trabajó con todas las fuerzas antifranquistas, excepto con el PCE, quienes eran muy sectarios aunque ya no actuaban contra el POUM como en los tiempos de la Guerra Civil y la ocupación francesa.

Sobre el papel posterior de los principales lideres del PCE en cuanto a la represión del POUM, en el film “Stalin en España”; Carrillo afirma no saber nada de la desaparición de Andreu Nin, ni tampoco Pasionaria, ni nadie de este partido.

El POUM siempre tuvo muy clara la cuestión nacional catalana. En el momento de las jornadas revolucionarias, aquella quedó en segundo plano respecto a la “Construcción del Socialismo”, pero eso no significaba rechazar la reivindicación nacional. Ante esto cabe decir que a pesar de no hablarlo, porque le daba vergüenza cometer errores, Wilebaldo ha escrito algunos artículos en catalán.

Respecto a la animadversión que se tiene hoy a Catalunya en el resto del Estado, Wilebaldo afirma que ni siquiera en los tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera se realizó una campaña tan indecente contra Catalunya como la que estamos viviendo hoy día protagonizada por el PP. El mejor ejemplo de que eso no ha sido siempre así, es el hecho de que las radios de los bares de Barcelona se sacaban a la calle para que los transeuntes escucharan los debates parlamentarios del Estatut de Nuria, cuya aprobación se convirtió en todo un éxito del pueblo español.

“El franquismo ha durado demasiado tiempo y ha dejado un poso antidemocrático, ultranacionalista e insolidario en muchas capas de la población española.
En la Conferencia de Yalta no se planteó el problema español, y eso no se le puede perdonar ni a Roosveelt ni a Stalin. La venganza de Franco ha sido crear odio entre los ciudadanos del mismo Estado Español. “

Al contrario que en otros países ocupados por los nazis, éstos trataron muy bien a los franceses durante la ocupación. En Francia, a pesar de las restricciones, se podía hablar de todo. Así por ejemplo Jean Paul Sartre siguió publicando sus obras en aquel período.

“Francia actualmente no es un gran potencia como lo fue en la posguerra. Ha sido la burguesía la que ha impuesto al gobierno actual de derechas la nueva ley del contrato laboral para los jóvenes.

Los burgueses creen que tras el hundimiento del bloque soviético pueden hacer lo que les dé la gana, pero ésto está provocando un resurgir del movimiento socialista.

El hundimiento del bloque soviético ha supuesto el colapso de los partidos comunistas y un retroceso de los partidos socialistas. La gente sólo ve lo que le pasa a ella misma.

Estamos en una situación muy crítica en el mundo, con mucha hambre y sufrimiento, con personas que mueren en el Estrecho intentando llegar a Europa para poder sobrevivir. En estas condiciones, la perspectiva del socialismo se justifica más que nunca. El capitalismo ha triunfado, pero ese triunfo ha sido también a base de fracasos.

Hasta el propio Francis Fukuyama, que anunció el fin de la historia, se ha dado cuenta de que decir aquello fue una estupidez.

Hay que reconstruir el movimiento obrero, hay que entrerrar definitivamente el estalinismo. El capitalismo es la catástrofe de la humanidad”

Wilebaldo Solano se considera asimismo como un revolucionario antiestalinista y afirma que el hundimiento del bloque soviético ha provocado una situación nueva a nivel geopolítico, pese al ascenso global del capitalismo. Afirma rotundo que: “El estalinismo fue un crimen, el socialismo no tiene nada que ver con eso y yo estoy por el socialismo.

Como decía un militante del POUM de Terrassa: “Yo no sé si viviré para verlo, pero mi nieto dirá algún día que su abuelo fue un hombre libre; porque luchó por el socialismo”.

Edición digital de la Fundación Andreu Nin, mayo 2006

 
Fundación Andreu Nin
Andreu Nin
Joaquín Maurín
POUM
Víctor Serge
George Orwell
 Reseñas
Perfiles revolucionarios
Juan Andrade
Wilebaldo Solano
Eugenio Granell
Ignacio Iglesias
Víctor Alba
Julián Gorkin
Archivos de la revolución
Bibliografía
Boletín electrónico
Catálogo de publicaciones
Links
Mensajes (E-Mail)

Inicio