Eugenio F. Granell, militante poumista
Pello Erdoziain
Intervención del autor en
la inaguración de la exposición "Eugenio Granel, militante
do POUM"
Eugenio Fernández Granell fue un gran artista y una de las figuras
más valiosas del POUM. Sus amigos y camaradas sabían que Eugenio
era un hombre sencillo, cordial, ocurrente y divertido y que sólo
se irritaba ante las grandes imposturas de su tiempo. Muy pocos artistas
han abarcado tantos campos como él en los años de lucha contra
el fascismo y por el socialismo.
INICIO DE LA MILITANCIA POLÍTICA
Eugenio Granell llegó a Madrid el año 1928, casi en vísperas
de la caída de la dictadura de Primo de Rivera y de la apertura del
proceso revolucionario de los años treinta. Ingresó en
la Escuela Superior de Música para estudiar violín, donde vivió
la efervescencia política que se manifestaba en los centros de enseñanza
de Madrid. Participó muy pronto en la agitación estudiantil
y vivió intensamente la euforia de la proclamación de la República.
En 1932 ingresa en la Oposición de Izquierda, que era una pequeña
organización animada por Andreu Nin y Juan Andrade, éste último
editor y director de la revista “Comunismo”; una de las primeras publicaciones
que criticaba la política de Stalin. Granell comenzó a colaborar
en dicha revista y se destacó especialmente por su labor política
en el período de la Alianza Obrera, en vísperas de la
Revolución de Octubre de 1934.
GRANELL MILITANTE DE LA IZQUIERDA COMUNISTA DE ESPAÑA
En la III Conferencia de la Oposición Comunista de España que
se celebró en Madrid, en marzo de 1932, cambiaron su denominación,
pasando a llamarse Izquierda Comunista de España y se presentaron
como una organización política dispuesta, al igual que otras
fuerzas de izquierda, a convertirse en una alternativa al Partido Comunista.
Fue justamente en esta III Conferencia cuando aparece por primera vez públicamente
como militante trotskista un joven Eugenio Fernández Granell, de 19
años. Existe una fotografía emblemática en la que aparecen
la treintena de delegados que participaron en la reunión y en el fondo,
apoyado en la pared, con el nudo de la corbata desabrochado y con mirada
perdida, aparece Eugenio. Casi sobre su cabeza estaba colgado el cartel de
“El Soviet”, que se refería al título del semanario que la
Izquierda Comunista publicaba en Barcelona.
Esta primera aparición pública de Eugenio como militante de
la Izquierda Comunista hay que inscribirla en el grupo trotskista de Madrid.
En este grupo Granell compartía militancia no sólo con Andrade
y García Lavid, también figuraba en él otro militante
de origen gallego y brillante teórico del partido Enrique Fernández
Sendón “Fersen”, procedente de Santa Eugenia de Ribeira, la compañera
de Andrade Mª Teresa García Banús, de origen valenciano
y emparentada con el pintor Sorolla, el pintor de la construcción
Enrique Rodríguez Arroyo, que llegó a ser el secretario de
la sección de la Izquierda Comunista de Madrid, o el mexicano-extremeño
Manuel Fernández-Grandizo, más conocido como Gregorio Munis.
Que la militancia de Eugenio en el seno de la Izquierda Comunista no era
fortuita ni casual lo demuestra el hecho de que poco después de la
III Conferencia, en mayo de 1932, fue detenido en Madrid, junto a García
Lavid y a Alberto Fernández, otro militante originario de Galicia
y ferroviario de profesión, aunque su detención fue corta.
Justamente desde la prisión celular de Madrid, y fechado en el mes
de mayo de 1932, Eugenio escribía su primer artículo; ‘La “disciplina”
en las juventudes oficiales fuente de graves errores’, que publicó
en el semanario “El Soviet” y que representa una dura crítica
a la disciplina a que los Partidos Comunistas sometían a su militancia
y especialmente a sus juventudes.
Entre el centenar largo de militantes que la Izquierda Comunista tuvo en
Madrid habría que contabilizar también a los dos hermanos de
Eugenio, Julio y Mario. Pero, a diferencia de Eugenio, sus dos hermanos pasaron
a militar en la Izquierda Comunista en junio de 1933 cuando fueron expulsados
de la organización del radio Sur de Madrid del PCE, oficialmente “por
haber organizado una fracción trotskista” en su seno.
Julio era empleado de banca y Mario trabajaba como dependiente de pescado
y era el secretario de la Sección de Dependientes de Mayoristas de
Pescado de Madrid. Los tres hermanos Granell en los años republicanos
pasaron a militar en la Izquierda Comunista y, a partir de 1935, al fundarse
el POUM, lo harían también en el nuevo partido.
GRANELL Y EL POUM
Granell fue uno de los militantes que acogió con gran entusiasmo la
creación del POUM, resultado de la fusión del Bloque Obrero
y Campesino de Joaquín Maurín y la Izquierda Comunista, cuyo
principal líder era Andreu Nin. A partir de entonces el nuevo partido
se desarrolló notablemente en Madrid y ello le llevaría a Granell
a participar intensamente en la lucha contra los militares sublevados en
Julio de 1936, dirigiendo la revista “El combatiente rojo” y participando
en otras revistas poumistas como “POUM”, “La Nueva Era” y “La Batalla”. Combatió
en las milicias del POUM en Guadalajara y en Aragón y fue uno de los
responsables militares del partido.
En los primeros momentos de la contienda, Granell acudió a Llerena
(Badajoz) dónde había una sección importante del POUM
(anteriormente de la ICE) a reclutar voluntarios para la defensa de Madrid
y de Guadalajara. Estos voluntarios poumistas serían trasladados a
Madrid en ferrocarril, por lo que se le conocería como “El Tren de
Granell”.
Eugenio Granell intervino activamente en la incautación de una emisora
de radio, que se convertiría en Radio POUM y que resultaría
de una gran eficacia para el reclutamiento de las milicias del partido. Fue
unos de sus más entusiastas activistas. Emitía desde Madrid
oyéndose en toda la península, lo cual era un gran aliento
para los luchadores poumistas en los frentes y en la que el poeta León
Felipe expresó su solidaridad con el pueblo en lucha.
Granell, miembro del Comité del POUM de Madrid, dio pruebas de su
talento y de su increíble dinamismo participando activamente en la
organización de la Columna Motorizada del POUM. Los luchadores del
POUM se destacarían en la defensa de Madrid y la batalla de Sigüenza
encuadrados en esta “Columna Motorizada”.
A fines de Octubre de 1936 se organizó en Madrid un mitin de la Juventud
Comunista Ibérica en el teatro Infanta Isabel, en el que hablaron
Enrique Rodríguez, Wilebaldo Solano y Eugenio Granell. El acto tuvo
un éxito extraordinario, pero provocó las iras de Santiago
Carrillo, que inició una escandalosa campaña contra el “trotskismo”,
antes de que llegaran las órdenes de Stalin contra el POUM. Esa campaña
fue coronada por un asalto al local de la Juventud poumista, la JCI. Paradójicamente
los milicianos poumistas, mientras ocurría esta agresión, luchaban
en el frente de Sigüenza junto al batallón comunista “Pasionaria”.
Wilebaldo Solano recuerda aún hoy la furia de Granell y de los combatientes
poumistas ante el ataque, teniendo que frenar a muchos compañeros
que querían dar una respuesta contundente a Carrillo. La situación
resultó tan desagradable que, ante la solicitud de fuerzas realizada
por el POUM de Catalunya, algunos milicianos pidieron ser trasladados al
frente de Aragón; donde las fuerzas de la CNT y del POUM eran mayoritarias
y prevalecían los valores de solidaridad frente al enemigo franquista.
Poco antes de que se iniciara la represión contra el POUM, Granell
estuvo en Barcelona, reclamado por Nin, para dar un nuevo impulso a la revista
teórica “La Nueva Era”. En el período de clandestinidad que
impuso el golpe contra el POUM del 16 de junio de 1937 en el que se produjo
la detención de la mayor parte de los dirigentes del Partido y el
secuestro y asesinato de Andreu Nin, Granell colaboró con el nuevo
Comité Ejecutivo clandestino del POUM hasta que pudo incorporarse
como comisario político a un batallón mandado por un cenetista.
EL EXILIO
Tras el triunfo franquista, Granell estuvo exiliado en Francia unos meses.
Como no quería quedar a merced de los nazis, logró embarcar
con rumbo a Chile, pero tuvo que desembarcar en Santo Domingo. En el tren
que le conducía al puerto conoció a Amparo Segarra; quien se
convertirá en la mujer de su vida.
Para sobrevivir en Santo Domingo hizo de todo. Fue diseñador de muebles,
profesor de violín y periodista. Fue allí donde tuvo la suerte
de conocer a André Bretón, la figura central del surrealismo.
En Madrid ya había conocido a Benjamín Peret. Le encantó
saber, además, que Breton había apoyado mucho al POUM en el
periodo de la represión estalinista y con quien los miembros exiliados
de este partido coincidieron varias veces en actos políticos durante
su exilio en Francia.
Habiendo sufrido la persecución del fascismo y también del
estalinismo, cuyo acoso le forzó a abandonar Guatemala en 1950, Granell
jugó un papel muy activo en todos los esfuerzos realizados para reivindicar
el honor y la honestidad revolucionaria del POUM frente a las calumnias y
sangrienta persecución de que fue objeto por parte de Stalin y sus
seguidores españoles.
Además de músico y pintor, fue novelista, cuentista, crítico
de arte, poeta, catedrático; primero de la Universidad de Río
Piedras en Puerto Rico y, más tarde, en el Brooklyn College de Nueva
York, amen de periodista, puesto ya de manifiesto en España antes
y después de la guerra civil, pero muy especialmente en los últimos
tiempos de su exilio americano, en el periódico “España Libre”,
editado en Nueva York por las Sociedades Hispánicas Confederadas de
los Estados Unidos.
Una importante parte de su obra pictórica la realizó en Estados
Unidos, donde se doctoró en sociología y antropología
en 1967 con una tesis sobre el “Guernica” de Picasso. Pero él se quejaba
del escaso éxito del surrealismo en los Estados Unidos y de la predominancia
de la pintura abstracto-expresionista, que, a su juicio, se había
convertido en “el arte nacional americano”.
GRANELL Y LA FUNDACIÓN ANDREU NIN
Eugenio Granell fue uno de los promotores de la Fundación Andreu Nin
e intervino activamente en sus tareas en dos momentos importantes:
El día en que comparecieron los fundadores ante el notario Ramos Armero
para firmar el acta notarial de la Fundación Andreu Nin, todo era
buen humor entre los viejos camaradas, pero la nota la dio Eugenio. El notario
le preguntó por su profesión y él contestó diciendo:
“antiestalinista”. Todos se echaron a reír.
En junio de 1990, una delegación de la Fundación Andreu Nin
fue recibida en la Embajada de la URSS de Madrid para presentar una carta
firmada por más de 300 intelectuales y militantes dirigida al presidente
Mijail Gorbachov y a la Comisión de rehabilitaciones del PCUS reclamando
“el esclarecimiento del caso Andreu Nin”. Granell formaba parte de la delegación
y se quedó asombrado de que los diplomáticos rusos
hablaran tan bien el castellano. Estos se expresaron con mucha amabilidad
y hasta preguntaron a la delegación sobre el destino de las hijas
de Nin. Les entregaron, asimismo, un folleto en castellano sobre las rehabilitaciones
de Zinoviev, Kamenev, Bujarin y las demás figuras del bolchevismo
asesinadas por Stalin. Granell miraba con mucho interés las paredes
para ver si había una foto de Stalin. Claro está, no la encontró;
pero salió tan contento como todos los convocados. Al fin, tras largos
años de lucha y como miembros destacados de la Fundación Andreu
Nin habían reivindicado el nombre de Nin y el nombre del POUM en territorio
ruso.
Quiero finalmente trasladar un saludo muy especial del Presidente de la
Fundación Andreu Nin, Wilebaldo Solano, en la inauguración
de esta exposición sobre el POUM en la Fundación que lleva
el nombre de su entrañable amigo y camarada Eugenio Granell.