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Nuestros años treinta: memoria generacional
Datos biográficos de Francesc de Cabo
La edición de Nuestros años treinta
Nuestros años treinta: memoria generacional
Nuestros años treinta es el libro de memorias de un militante revolucionario que en dicha década participó activamente en las luchas políticas de la izquierda catalana. Bajo la forma de narración histórica se desgranan en un tono sincero algunas vivencias personales de Francesc de Cabo durante un período muy intenso de su vida, incluyendo algunos episodios de la vida cotidiana y la experiencia bélica.
Francesc estuvo estrechamente relacionado con Andreu Nin, al que había conocido al poco tiempo de volver éste a España después de su estancia de nueve años en la URSS, donde había asumido importantes responsabilidades en la Internacional Sindical Roja. Andreu Nin era un dirigente de la oposición de izquierdas a la burocracia soviética y animador de la corriente trotskista internacional. Esa vinculación es esencial para seguir los pasos políticos de Francesc de Cabo desde el comienzo de la década de los treinta.
A la llegada de Nin a Barcelona en septiembre de 1930 la oposición trotskista era inexistente en Cataluña. Su colaboración temporal con la Federación Comunista Catalano-Balear y su actividad como conferenciante en el Ateneo Enciclopédico Popular, de la calle del Carmen, le permitieron crear un primer grupo de simpatizantes, entre los que estuvo Francesc de Cabo. Francesc se unió a la organización trotskista española desde sus primeros pasos y participó en sus avatares hasta 1935 (1).
“La llegada de Nin y mis primeros contactos con él: conferencias en el Ateneo que se terminaban con controversias con el público asistente y las conversaciones particulares -iba a menudo a su casa donde tenía siempre la puerta abierta para nosotros- aclararon de manera precisa y definitiva mis dudas respecto a la problemática marxista de aquellos días: el Estado soviético, la Oposición, el papel de la socialdemocracia, el anarquismo, el nacionalismo catalán, el tempo político español, etc. Nin, de una simpatía personal poco común, sencillo de trato, de paciencia franciscana, era un verdadero maestro” (2).
Francesc de Cabo rememora en su correspondencia las conversaciones que tuvo con él, en la época del Gobierno Berenguer, cuando Nin estaba encarcelado en la Modelo como consecuencia de la represión que siguió a la sublevación en Jaca de Fermín Galán (3). Es parte de una relación política y personal que no tuvo interrupción hasta el asesinato de Nin.
La oposición trotskista internacional había empezado a
coordinarse después de la Conferencia Internacional celebrada en
París en abril de 1930. En septiembre de 1931 se formó la
Oposición Comunista de Izquierda en Cataluña y Francesc de
Cabo será uno de sus miembros destacados en Barcelona. El desarrollo
de la organización trotskista se efectuaba allí en condiciones
muy difíciles por la gran fuerza que llegó a adquirir el
Bloque Obrero y Campesino (BOC) como principal partido marxista catalán.
En septiembre de 1935, Francesc de Cabo pasó a formar parte
del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), organización
nacida de la fusión entre los antiguos trotskistas de la Izquierda
Comunista de España (ICE), dirigidos por Nin y por Juan Andrade,
y el Bloque Obrero y Campesino (BOC), que lideraba Joaquín Maurín.
El POUM supuso la confluencia no sólo de dos corrientes políticas diferenciadas sino, sobre todo, el aglutinamiento de un conjunto de experimentados dirigentes y cuadros políticos que habían vivido las vicisitudes de la izquierda española desde el final de la primera guerra mundial, es decir, las luchas del anarcosindicalismo, los conflictos generacionales dentro del socialismo tradicional de Pablo Iglesias, los primeros pasos y las primeras crisis del comunismo español, el combate unitario contra la dictadura de Primo Rivera, la proclamación de la II República, las decepciones ante los sucesivos gobiernos republicanos, el movimiento insurreccional de octubre de 1934, etc. Además, la presencia mayoritaria de militantes curtidos procedentes de Cataluña aportaba también importantes experiencias en el desarrollo y la polémica con el movimiento catalanista.
Los miembros de la primera generación de militantes significativos del POUM habían nacido entre 1892 y 1902. Por orden cronológico cabe mencionar a algunos, indicando en cada caso la organización a la que pertenecían al constituirse dicho partido: Andreu Nin (ICE, nacido en 1892) era el mayor. Otros a recordar son: Josep Rodes (BOC, 1895), David Rey (BOC, 1895), Joaquín Maurín (BOC, 1896), Juan Andrade (ICE, 1896), Julián Gorkin (BOC, 1901), Pedro Bonet (BOC, 1901) y Josep Rovira (BOC, 1902). Era la generación de quienes habían vivido como hechos generacionales decisivos la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa de 1917. Esos acontecimientos contribuyeron a su politización y tendrían un papel importante en el desarrollo de la CNT y en los primeros pasos del comunismo español a comienzos de los años veinte. Algunos de ellos habían desempeñado cargos directivos en la CNT (como Nin o Maurín). Varios vivieron intensamente la experiencia de fundación del Partido Comunista y fueron pasando a la oposición al estalinismo. Todos rechazaban el curso estalinista y la evolución del PCE. Una gran parte de ellos eran autodidactas, aunque algunos como Nin y Maurín eran maestros. El peso de la educación formal fue poco relevante en el desarrollo de sus personalidades, mucho más influida por los ateneos populares, los círculos obreros y demás formas de desenvolvimiento de la formación autodidacta de los militantes obreros de las primeras décadas del siglo veinte.
Al llegar la República, en 1931, este grupo de dirigentes eran hombres en su mayoría por encima de la treintena de años, con una intensa experiencia militante y una gran formación política. Llegaban, pues, a la nueva etapa con una bagaje muy importante. Aunque durante los primeros años de la II República intentaron poner en marcha proyectos diferenciados (la ICE y el BOC) no se perciben realmente diferencias importantes de formación ni de experiencias militantes entre ellos. La línea divisoria entre los dirigentes del BOC y los de la Izquierda Comunista estaba marcada por las orientaciones internacionales relativas a la evolución de la Internacional Comunista y de la Unión Soviética y por el grado de cercanía a las posiciones de León Trotski.
Francesc de Cabo pertenece a la segunda generación militante que confluye en el POUM y sigue los pasos de los dirigentes mencionados anteriormente. Son jóvenes que han despertado a la conciencia política y social en la etapa final de la dictadura de Primo de Rivera y cuya trayectoria activista coincide sustancialmente, en la mayoría de los casos, con los años de vida de los sucesivos gobiernos republicanos. La experiencia vital y política de su grupo generacional es bastante limitada cuando en 1935 se incorporan al POUM.
La segunda generación la conforman personas nacidas entre 1906 y 1916. Por orden cronológico nos parecen significativos por su papel en los acontecimientos de aquellos años o por su trayectoria posterior: Jordi Arquer (BOC, 1906), Josep Rebull (BOC, 1906), Josep Coll (BOC, 1907), Enric Adroher “Gironella” (BOC, 1908), Narcis Molins i Fábrega ((ICE, 1910), Ignacio Iglesias (ICE, 1912), Eugenio Fernández Granell (ICE, 1912), Wilebaldo Solano (BOC, 1916) y Víctor Alba (BOC, 1916). Francesc de Cabo, nacido en 1910, forma claramente grupo generacional con ellos.
En esta segunda generación la pertenencia al Bloque Obrero Campesino o a la Izquierda Comunista es, en la mayoría de los casos, su primera experiencia política de trascendencia. Ello hará que estén mucho más marcados que los miembros de la primera generación por su sello original en el momento de la integración en el POUM.
Cuando se inició la guerra civil el POUM contaba con menos de un año de vida y la simbiosis entre los militantes de ambas corrientes aún no se había producido enteramente. El entusiasmo de Maurín por la fusión con la Izquierda Comunista de Nin no era compartido unánimemente por todos los dirigentes procedentes del Bloque, como Josep Coll, Jordi Arquer o Josep Rovira. En los procedentes de la Izquierda Comunista también existían recelos entre sus seguidores más trotskizantes. La desaparición de Maurín, que se encontraba en Galicia al iniciarse el levantamiento franquista y fue hecho prisionero, no facilitó la creación de un grupo homogéneo de dirección aunque el peso de los acontecimientos revolucionarios permitió que las divergencias se mantuvieran controladas y no se manifestaran abiertamente durante la revolución y la guerra.
El POUM tuvo una trayectoria trágica sobre la cual no es éste
el lugar para extenderse. La progresiva hegemonía comunista en las
instituciones republicanas permitió al estalinismo atacar al POUM,
aislar al sector largocaballerista del PSOE y neutralizar a la CNT. Los
acontecimientos se precipitaron a partir de los Hechos de Mayo de 1937:
la represión contra el POUM, su ilegalización, las ignominiosas
calumnias de espionaje que precedieron al asesinato de Nin y de otros militantes,
el proceso contra sus dirigentes, etc. A pesar de la persecución,
el POUM sobrevivió en la clandestinidad republicana, para continuar
su actividad bajo el franquismo hasta entrados los años cincuenta.
Mantuvo su organización en el exilio hasta la muerte de Franco.
Para todos los dirigentes y militantes del POUM la situación
revolucionaria de 1936-1937 y la represión sufrida a partir de 1937
constituyeron hitos traumáticos que marcaron su trayectoria posterior
tanto en el ámbito personal como político. Todos ellos, como
es el caso de Francesc de Cabo, dedicaron enormes esfuerzos a preservar
la memoria histórica del POUM, a defender las ideas democráticas
y revolucionarias del socialismo y a denunciar el estalinismo como una
aberración totalitaria.
En el testimonio de Francesc de Cabo, militante del POUM, se encuentran
bien representadas esas experiencias, así como los rasgos singulares
de una fuerte personalidad en la cual la lucidez y una cierta intransigencia
se combinan y entremezclan, lo cual era habitual en muchos de los militantes
revolucionarios que se forjaron en las luchas de la primera mitad del siglo
veinte.
Datos biográficos de Francesc de Cabo
La mayor parte de los datos sobre Francesc de Cabo que siguen a continuación proceden del texto autobiográfico mecanografiado “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”, depositado en la Fundación Andreu Nin.
Francisco (4) de Cabo Vives nació en Buenos
Aires el 23 de noviembre de 1910. Sus padres eran catalanes, nacidos
en Barcelona y Lérida, y habían marchado a Argentina, como
tanto otros, para evitar el servicio militar en África. En 1916,
en plena guerra mundial, cuando Francesc contaba 6 años, sus padres,
decidieron regresar a Cataluña con sus cuatro hijos.
Desde niño, Francesc, que era el mayor de los hermanos, dio
muestras de un carácter firme, inconformista y rebelde. A los diez
años fue expulsado de las Escuelas Pías por incorregible,
según los padres escolapios.
Las circunstancias familiares afectaron muy pronto a su desarrollo personal. A los doce años, al fallecer su padre, tuvo que dejar sus estudios y ponerse a trabajar en una casa comercial mayorista, a pesar de no haber cumplido aún la edad reglamentaria de catorce años. “A mayor abundamiento, el muchacho iba vestido aún con pantalones cortos, como era costumbre en aquella época” (5).
Su desasosiego interior ante el entorno que le rodeaba pronto le llevó a tomar iniciativas. Empezó a estudiar de noche inscribiéndose en diversas materias que se cursaban en el Ateneo Enciclopédico Popular, situado cerca de su casa, entidad que realizó una importante labor pedagógica y cultural en beneficio de la clase obrera. Allí encontró un medio de inquietud cultural y política que fue determinante para su evolución.
Durante la dictadura de Primo de Rivera, de Cabo participó en las primeras huelgas del ramo mercantil. Formaba parte del Sindicato Mercantil de la CNT, dirigido por aquel entonces por diversas tendencias marxistas. Como resultado de una de esas huelgas acabo siendo despedido y quedó sin trabajo durante un año aproximadamente hasta que consiguió entrar en el Ayuntamiento como escribiente temporero con motivo de la elaboración de un nuevo censo electoral.
Ingresó en el Bloque Obrero y Campesino (BOC), al fundarse éste, por consejo de Andreu Nin. En el BOC efectuó una labor de proselitismo, “a cara descubierta” nos dice, a favor de las posiciones políticas de la Oposición de Izquierda. Formó parte de la Comisión de Cultura nombrada por el Comité Central en el segundo congreso del BOC. En noviembre de 1931 fue expulsado del BOC, junto con su compañera Carlota Durany y otros trotskistas, porque, según la ponencia que se nombró para estudiar el caso, “eran sembradores de un pesimismo desmoralizador y se habían propuesto hacer estragos en las filas del BOC”(6). Posiblemente esa expulsión esté en la raíz de la intensa desconfianza que de Cabo siempre manifestó respecto a militantes procedentes de dicha organización.
Al organizarse la Oposición de Izquierda fue nombrado miembro del Comité Local de Barcelona haciéndose cargo de la administración del periódico de la organización, El Soviet. Vivió en esos años el progresivo distanciamiento entre Nin y Trotski, el cual pretendía dirigir desde lejos cada paso de la organización española, así como de las restantes que formaban parte del movimiento trotskista.
En los años de la República conoció la cárcel. “En este período, en una redada ordenada por el gobernador civil, la policía de orden social, con un gran despliegue de efectivos como si fueran a tomar una fortaleza, irrumpió en el local del periódico llevándose a la Jefatura, y después a la Modelo, a todos los presentes, entre los cuales se encontraba Andreu Nin. Al cabo de un mes, sin mediar proceso alguno y ni siquiera un interrogatorio, fueron puestos en libertad a cuentagotas, se podría decir que clandestinamente, para no llamar la atención. Aquel absurdo encarcelamiento no hizo más que fortalecer [mis] convicciones políticas” (7).
Al trasladar a Barcelona el Comité Ejecutivo, por decisión de la III Conferencia de la Oposición de Izquierda, celebrada en Madrid en marzo de 1932, que acordó también (en contra de la opinión de Trotski) cambiar el nombre por el de Izquierda Comunista para distanciarse del estalinismo como organización, Francisco de Cabo fue nombrado miembro del mismo. Al fundarse el POUM en septiembre de 1935 pasó a formar parte del Comité Central del nuevo partido.
Tras el fracaso del levantamiento militar del 18 de julio y consolidada la situación en la Barcelona revolucionaria, Nin lo llamó para que ejerciera como su ayudante personal en la Secretaría Política del Partido. Francisco de Cabo no se sintió cómodo en un ambiente donde los cuadros políticos procedentes del BOC tenían una gran presencia. Según nos dice, dimitió, para sorpresa de Nin “al comprobar los manejos de ciertos notables del partido”, que recelaban del supuesto trotskismo de Nin, y decidió marcharse al frente “con el propósito de poder respirar aires más puros” (8) . Para Cabo, los dirigentes del BOC nunca llegaron a asumir la ausencia de Maurín, encarcelado en la zona franquista, y, según él, maniobraban respecto a quienes identificaban como trotskistas.
La personalidad política de Francisco de Cabo estaba marcada indeleblemente por su posición netamente de origen trotskista y por un virulento distanciamiento respecto a los dirigentes procedentes del BOC. En el plano personal, a su expulsión a comienzos de los años treinta, se unió la rivalidad alimentada en los años en que intentó crear una organización frente a ellos en Cataluña. Esa animadversión, indudablemente exagerada, respecto a los bloquistas se mantuvo a lo largo de toda su vida, como puede observarse en textos como “Los exbloquistas y el POUM” (9) .
A finales de septiembre de 1936, obtenida la autorización del Partido, marchó al frente de Huesca para integrarse a la División del POUM. Rovira, el jefe de la misma y miembro del Comité Ejecutivo del POUM, le encomendó, como comisario político, la reorganización del Batallón de Zapadores-Minadores.
Al ser disuelta la División 29 en el marco de la represión contra el POUM, por presión de los asesores militares soviéticos, no tuvo otra alternativa que regresar a Barcelona. Francisco de Cabo se encontró una situación dificilísima en la ciudad condal ante la feroz represión contra el POUM y sus militantes.
Decidió volver al frente de guerra. “Morir por morir prefirió que fuera luchando contra el enemigo natural” (10). Decidió presentarse en la Caja de Reclutamiento como un simple ciudadano. Lo destinaron a Albacete, centro de formación de las Brigadas Internacionales. En Barcelona, de Cabo era buscado intensamente pues era conocida su cercanía a Nin. No pudieron pensar sus perseguidores que se encontrase escondido en una unidad comunista en lugar de en una controlada por los socialistas o los anarquistas, como habían hecho la mayoría de los milicianos del POUM. Pero la represión le alcanzo de cerca: en su propia casa fue secuestrado por agentes estalinistas, para ser asesinado, el dirigente oposicionista austriaco Kurt Landau.
En su segunda experiencia militar, luchó en el frente de Badajoz, primero, y después en el frente sur de Aragón. Allí, fue ametrallado por un avión, siendo alcanzado por un proyectil explosivo que le astilló el húmero del brazo derecho. “Gracias a la pericia de los cirujanos extranjeros salvó milagrosamente el brazo pero tuvo que padecer tres operaciones y sufrir nueve meses de estancia en diferentes hospitales, encontrándose en uno de Mataró cuando el derrumbe definitivo de Cataluña” (11) .
Consiguió, como tantos republicanos, pasar a Francia. A pesar de los obstáculos de toda clase que le pusieron las representaciones consulares argentinas “además de sacarle hasta el último franco que llevaba en el bolsillo de los pocos que le entregó el partido para los gastos del viaje” (12), Francisco de Cabo pudo hacer valer su condición de nacido en Buenos Aires y consiguió embarcar junto a su compañera Carlota y su hijo, en mayo de 1939, en un vapor francés con destino a la Argentina.
En el exilio, Francesc residió en diferentes países. Permaneció algunos años en Argentina. Allí tuvo, hacia 1943, actividades en el Partido Socialista, formando parte de una fracción trotskista. Ante el ascenso del peronismo decidió trasladarse a Bogotá, donde ejerció como gerente en Colombia de una renombrada editorial argentina. Allí coincidió con el poumista Pere Jané. En 1952 se trasladó a Venezuela, bajo el mandato entonces de Pérez Giménez. Según explica en su texto autobiográfico mantuvo una relación fría y distante con los poumistas exiliados. Fue convocado a la reunión en que se formalizó la fundación del Moviment Socialista de Catalunya en Venezuela a la que asistieron una veintena de exiliados. Sólo Cabo y José Capdevilla (ex-miembro del Comité local de Barcelona y ex-jefe del grupo de Defensa del POUM) se opusieron al nuevo rumbo que una parte significativa de los poumistas catalanes estaban emprendiendo bajo la dirección de Rovira y Pallach.
Francisco de Cabo regresó a Buenos Aires en 1963, para poner en marcha una nueva filial de la editorial. En los años setenta mantuvo, a pesar de sus diferencias políticas, relaciones con el Partido Revolucionario de los Trabajadores, que estaba embarcado en la aventura guerrillerista del ERP. Esa conexión con el PRT-ERP nació a raíz del asesinato el 22 de agosto de 1973 de 16 guerrilleros en la base de Trelew. Una de las víctimas era un estudiante de economía al que Cabo conocía porque su hermano Jorge trabajaba en la editorial. Durante el interregno de Isabel Perón, Jorge y un miembro del Comité Ejecutivo del PRT le propusieron fundar una editorial de izquierda independiente, financiada por el PRT y cuya organización y dirección llevaría él, sobre la base de un programa editorial plural. Cabo aceptó el encargo, exigiendo una completa libertad de acción y plena desvinculación orgánica del PRT. Viajó a París para contactar con varias editoriales y con Juan Andrade, que tenía una dilatada experiencia en el mundo de la edición, con el que pensaba contar para el proyecto. El proyecto no pudo llevarse a cabo por la destitución de Isabel Perón en marzo de 1976. Cabo se involucró en algunas actividades de apoyo a los muchachos, a pesar de su severa crítica de la estrategia global de la organización, a su aventurerismo y militarismo. Esta colaboración finalizó el 19 de julio de 1976, al morir Mario Roberto Santucho y otros miembros del Comité Ejecutivo del PRT, entre ellos su contacto.
Con la recuperación de las libertades democráticas en España, Francesc de Cabo retornó a Barcelona y pudo emprender con nuevas fuerzas la reivindicación de la memoria histórica del POUM y de la figura de Andreu Nin.
“Desde que pasó de Cabo la frontera pirenaica en febrero de 1939 una idea fija se apoderó de su mente que el tiempo no ha hecho más que solidificar: luchar por la reivindicación de Andreu Nin. Ya en marzo de 1946 la revista Catalunya, de Buenos Aires, publicó un artículo [suyo] con motivo del noveno aniversario del asesinato de Nin. Uno de sus párrafos decía: Excepto en algún caso aislado, la mayoría de la clase política de aquellos años no tuvo el valor suficiente para protestar públicamente por el ignominioso asesinato de Nin. Y ahora parece como si se hubiera hecho un frente único para lanzar tierra sobre tierra “(13).
Francesc de Cabo, junto a Wilebaldo Solano, tuvieron una importancia decisiva en la constitución de la Fundación Andreu Nin. En Barcelona fue su principal impulsor y el responsable básico de la exposición fotográfica sobre Nin y el POUM que se presentó en el Ateneo de Madrid, en el Palacio de la Virreina de Barcelona y en la ciudad natal de Nin, El Vendrell, cuyo Ayuntamiento es hoy depositario de dicha exposición.
Francesc de Cabo fue, desde 1987 y en los primeros años noventa (mientras su salud lo permitió), un incansable productor y recolector de materiales, editando diversos dossiers de gran interés, entre ellos uno sobre la historia del POUM y otro sobre Víctor Serge. Desde la Fundación Nin de Barcelona realizó una intensa actividad de divulgación sobre lo que Nin representaba. También redactó diversos trabajos de recuerdos históricos y algunos otros de coyuntura política (14).
Francesc de Cabo falleció en Barcelona el 15 de enero de 1997.
La edición de Nuestros años treinta
La edición toma como base la traducción al castellano del original mecanográfico catalán fechado en 1989 y titulado Els nostres anys trenta.
La estructuración en capítulos y subcapítulos, los títulos de los capítulos y algunas reordenaciones del material han sido efectuadas por los editores, que también han eliminado algunas digresiones que interrumpían el curso de la narración. Las notas al texto son de los editores.
El autor utilizó parte de los materiales de Els nostres anys trenta en un texto mecanografiado en castellano que tituló “Un poumista en las Brigadas Internacionales”, el cual incluye numerosas variaciones textuales, suprime diversas partes e incorpora algunos datos y numerosos comentarios adicionales. Dado el interés del testimonio, se ha tomado como base de dicho capítulo la versión castellana del autor, aunque los editores han incorporado diversos párrafos de la versión catalana que habían sido suprimidos del texto castellano, en la medida en que aportaban información de interés para el lector.
La traducción ha sido posible gracias a la colaboración desinteresada de Roger Rodes. En la labor de revisión de estilo y ordenación del material han colaborado Margarita Díaz y Francisco Carvajal.
El volumen se ha completado con el texto “La trayectoria política
de Andreu Nin”. Este trabajo fue publicado originalmente en catalán
en el folleto A l´entorn del centenari d´Andreu Nin,
(Fundació Andreu Nin, 1992). La edición reproduce una versión
mecanografiada en castellano por el propio Francesc de Cabo, fechada en
abril de 1991, que incluye diversas variaciones sobre el texto catalán.
Las citas efectuadas por el autor no han sido contrastadas con las fuentes
originales.
Notas
(1) La organización y el desarrollo del trotskismo español en los años treinta están estudiados con rigor en el libro de Pelai Pagès El movimiento trotskista en España (1930-1935), Barcelona, Ediciones Península, 1977.
(2) Carta de Francesc de Cabo a Pelai Pagès. Buenos Aires, 18 de agosto de 1974. Referencia incluida en Pelai Pagès, Op. cit., pp. 76-77.
(3) Carta de Francisco de Cabo a Ignacio Iglesias, fechada en Buenos Aires el 24 de octubre de 1951 (extracto incluido en Acotaciones para la historia del POUM, Barcelona, Fundació Andreu Nin, 1989).
(4) Utilizamos indistintamente Francesc o Francisco para referirnos a Cabo. Como señala Enrique del Olmo, “Francisco o Francesc, porque le era indistinto cómo se le llamase, en catalán o en castellano, conectando con una tradición de los dirigentes del movimiento obrero catalán del primer tercio del siglo. Maurín era Quim o Joaquín, García Oliver era Juan o Joan y Nin era Andrés o Andreu. Esta tradición partía de una concepción universalista del hecho nacional catalán por parte del movimiento obrero, que no requería una catalanización forzada. Recuerdo que en la legalización de la Fundación Andreu Nin, cuando estábamos eligiendo un logotipo que llevara la firma de Nin, de Cabo nos lo explicó, señalándonos que un gran conocedor y traductor de la lengua catalana y, quizás, el principal teórico de la cuestión nacional y catalán sin ambigüedades, firmaba como Andrés” (Enrique del Olmo, “Francisco de Cabo Vives: un recuerdo personal”, Iniciativa Socialista nº 43, febrero 1997).
(5) “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”, p.1.
(6) “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”, p.1.
(7) “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”, p.1.
(8) “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”, p.2.
(9) Publicado en Iniciativa Socialista nº 5/6, octubre 1989.
(10) “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”, p.2.
(11) “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”,p.2.
(12) “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”,p.2.
(13) “Resumen de la biografía política de Francisco de Cabo”, p.13.
(14) En la revista Iniciativa Socialista publicó
los siguientes textos: “Los exbloquistas y el POUM (nº 5/6, octubre,
1989), “Ante la grave situación política argentina (nº
10, julio 1990), “Víctor Serge: un revolucionario humanista” (nº
12, diciembre 1990), “Reflexiones sobre la guerra del Golfo (nº 14,
abril 1991), “Apostillas sobre la situación argentina (nº 18,
febrero 1992), “Andreu Nin y el problema nacionalista catalán” (nº
22, diciembre 1992). En la página web de la Fundación Andreu
Nin están disponibles diversos escritos de Francesc de Cabo, entre
otros el trabajo “El POUM y la guerra civil española”.
Edición digital de la Fundación Andreu Nin, 2005