Diego Rivera
Publicado en el periódico
Novedades, México, O. F., 3 de junio de 1938
En los medios obreros antifascistas del
mundo entero crece cada día el clamor contra las atrocidades cometidas
por los esbirros de Stalin en España.
Han ido a la península comisiones de militantes
obreros y hombres de letras honestos para realizar encuestas respecto a
esto. A regañadientes se les ha dejado ver una mínima parte
de mí que pasa. En ciertas ocasiones y conculcando el derecho de
gentes algunos miembros de las comisione investigadoras han sido encarcelados.
Se ha tratado sisternáticamente de intimidar y aterrorizar a investigadores
y observadores. Otras veces se ha tratado de corromperlos. A pesar de ambos
métodos muchos hombres honrados y valientes han proclamado ante el
mundo entero la verdad de la que pasa a la retaguardia de las líneas
de fuego de los heroicos comb8tientes antifascistas españoles. Puede
asegurarse sin la menor exageración que más han hecho para
permitir a Franco obtener victorias los esbirros de la GPU de Stalin que
los fascistas germanos e italianos que forman en sus filas de bandidos internacionales.
Si se quisiera enumerar caso por caso
todos aquellos que pueden ser citados concretamente respecto a la acción
inquisitorial de la GPU. en España, sería preciso no un artículo
de periódico o un folleto, sino varios tomos de muchas páginas.
No sólo es asqueroso lo que concierne a las torturas físicas
y morales que han hecho sufrir a los que han cometido el único crimen
de querer ayudar a la liberación del pueblo español; tan repugnante
como eso son los procedimientos de "penetración" y coerción
ejercidos por el gobierno ruso de Stalin para apoderarse del poder en España,
obligando al gobierno republicano legítimo de ese país entregársele
atado de pies y manos, a cambio de la ayuda en armas, municiones, aviones,
maquinaria y demás implementos necesarios para la guerra industrial
moderna.
El gobierno ruso estalinista exigió al principio
el pago por adelantado ya precio caro de los objetos que enviara al gobierno
español, pero a pesar de lo miserable de tal acción de parte
de un gobierno que se sigue llamando revolucionario, esto no era sino un
poco de re mucho que Stalin exige de los republicanos españoles a
cambio de su ayuda. Cambios de ministerios a gusto de Moscú. Expulsiones
de líderes, como Largo Caballero, que había perdido la confianza
de la GPU. Extrañamiento del territorio español de personajes
políticos de categoría importante, como el caso de Indalecio
Prieto exiliado con disimulo bajo el título de Embajador en México.
Listas conteniendo miles de nombres de obreros militantes revolucionarios
que Moscú exigía .fuesen desposeídos de sus puestos
de responsabilidad, y arrojados en las cárceles, mientras llegaba
la hora de asesinarlos. Todo esto simplemente porque esas gentes se permitían
dudas de la infalibilidad del Papa del Kremlin, el Santo Padre de los Pueblos,
José Stalin. Esto por lo que hace a las actividades "legales" del
nuevo tribunal del Santo Oficio dependiente de la Santa Moscú. En
cuanto a las actividades extralegales de esta Nueva Santa Inquisición
!eso es cuenta aparte! Nada son, comparadas a las nuevas cárceles
particulares de la Nueva Inquisición -como por ejemplo Santa Pelagia-
las antiguas mazmorras del Santo Oficio dependiente de la Santa Roma.
Mujeres azotadas, hambreadas,
violadas por hordas enteras de esbirros después de permanecer en
número de doce a diecisiete en celdas que apenas podrían alojar
a dos o tres personas con una incomodidad extrema. Tormento de varones en
forma todavía más brutal que las mujeres. Reedición
de todos los métodos de tortura de la antigua Inquisición
aumentados con algunos ultramodemos como la "electrificación" de
las heridas, que consiste en aplicar alambres transmisores de corriente eléctrica
de alta tensión a las heridas producidas en los atormentados por los
fuetes, los látigos, los marrazos y los garfios desgarradores de carne;
escarbando las heridas de las infelices víctimas con las escobillas
hechas con las extremidades de los cables eléctricos. Finalmente,
esta pobre carne atormentada, para arrancarle las confesiones requeridas
por la GPU es arrastrada hasta formar montón con ella en los fosos
y paredones de ejecución en donde se emplea la ametralladora en "liquidación
colectiva", y muchas veces -testigos presenciales lo asientan- los pobres
despojos humanos, con vida todavía, son bañados en gasolina
y se les prende fuego para acabar de una vez.
Cárceles particulares
del Partido "Comunista", como Santa Pelagia, en donde se siguen estos procedimientos
las ha habido y las hay por treintenas en la España republicana.
No se puede negar que al Iado de esto la vieja Inquisición dependiente
de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana resulta
un juego infantil. Tampoco hay duda de que la mayoría de los republicanos
españoles no sólo no aprueban sino que ven con verdadero Odio
y asco tales procedimientos ya los autores de ellos. Pero se encuentran
ante un dilema espantoso: o permiten la barbarie sádica de la GPU.
y reciben material para combatir a Franco deben esperar indefensos e inermes
el ser asesinados desde el aire por loS bandidos fascistas, arrollados
por las huestes cavernícolas de los generales matoides franquistas
sin tener con qué defenderse.
¿Por qué la. GPU. de
Stalin lleva a cabo esta obra nefasta? Porque el dictador del Kremlin y su
neoaristocracia no tienen más que un solo designio, conservar el poder.
Si la revolución proletaria se hubiese realizado en España o
se pusiese en marcha en cualquier otro país, Stalin se vería
obligado a secundarla o a ponerse en posición completamente. insostenible
ante el propio proletariado ruso por ignorante de la verdadera situación
internacional en que a este se le tenga mantenido. Además en España
quienes detuvieron el primer empuje fascista fueron los trotskistas,
pournistas, anarquistas; todos aquellos obreros revolucionarios que no tomaban
órdenes del dictador de Moscú. Pero Stalin no podía tolerar
que quienes no dependen de él hagan una revolución victoriosa.
Por eso ha establecido su Nueva Inquisición en España. Para
asesinarlos como al anarquista Durruti, al comunista de POUM Andrés
Nin, corno a Erwin Wolf de la Cuarta Internacional, y cientos de otros más.
Para atormentarlos como a miles y miles de buenos revolucionarios en sus nuevas
cárceles del Santo Oficio.
Así, de semejante estado asqueroso y atroz,
no es sino un detalle, aunque detalle terrible, la tortura y quizá
asesinato sufrido por el ciudadano mexicano Manuel Grandizo, en Barcelona.
Grandizo fue uno de los heroicos hombres que fueron a España con
el Magallanes. Se jugaron la vida para llevar a los combatientes antifascistas
los pertrechos que les enviaba el gobierno de Cárdenas. No es Grandizo
el único que ha sido "recompensado" de su heroicidad por los esbirros
de Stalin con la calumnia, la cárcel, la tortura, y finalmente
el asesinato.
Desde febrero trece están presos
en Barcelona varios militantes revolucionarios acusados de un crimen que
jamás han cometido: el asesinato del capitán León Narvitch.
En realidad este capitán, por ser un militante del Partido Obrero
de Unificación Marxista y muy efectivo en su trabajo, cuanto glorioso
y valiente ante el enemigo fascista, fue asesinado por los esbirros de Stalin.
La asquerosa GPU. quiere ahora cargarle el muerto a Grandizo y sus compañeros
para matar muchos pájaros con la misma pedrada. Los trabajadores mexicanos
revolucionarios deben hacer presión sobre nuestro Gobierno para tratar
de impedirlo.
Stalin se ve obligado, para poder mantener su
dictadura contra los trabajadores rusos, a aliarse al capitalismo mundial.
Por esto lame sin descanso los pies de las burguesías llamadas "democráticas".
A cambio de la colaboración de ellas, para mantenerse en el poder,
les ofrece la vida de los mejores militantes revolucionarios sacrificados
en España. Para tratar de aterrorizar al proletariado en escala internacional
ha creado su Nueva Inquisición. Empezó entregando a los verdugos
a todos los compañeros de Lenin tras verdaderos "procesos" de hechicería.
Ha llenado las cárceles, campos de concentración, zonas de
trabajos forzados de la Unión Soviética con más de dos
millones de obreros revolucionarios, que no han cometido más crimen
que el de ser los verdaderos constructores de la URSS.
Ahora ha trasladado su Inquisición
a España y los horror que comete en ella su GPU. sobrepasa hasta
lo imaginado por Goya, el pintor poeta del horror. Al Iado de esta Nueva
Inquisición la de la Iglesia Católica apenas si parece juego
de niños perversos. No es pues de extrañarse que ahora el
Partido "Comunista" de Stalin tienda la mano abierta a los católicos,
"puesto que ambos luchan por la democracia..." En España los católicos
militantes se encuentran del lado de Franco, a quien acompañan cardenales,
obispos, canónigos, curas, frailes y la bendición de Su Santidad
el Papa. Así nada tiene de extraño que la Nueva Inquisición
gepeuista torture y asesine a los verdaderos revolucionarios proletarios
para luchar como el cavernícola Franco por "la democracia", y en
realidad apuñalear por la espalda a la revolución de los trabajadores
españoles.
Con este fin -que es el mismo en dondequiera que
la GPU pone la pata corno en México- Stalin se ha convertido hoy
en el gendarme internacional al servicio de la burguesía contra la
revolución proletaria, como el zar fue el gendarme internacional
al servicio de la aristocracia contra la revolución burguesa en tiempo
de la "Santa Alianza".