FUNDACIÓN

ANDREU NIN

Rercuerdo de Josep Rovira

Wilebaldo Solano



Josep Rovira Canals nació en Rubí (Barcelona) en 1902. De familia obrera empezó a trabajar a los 13 años de ayudante de albañil. Por negarse a participar en la guerra de África, desertó y huyó a Francia. Allí conoció a Francesc Maciá —el futuro primer presidente de la Generalitat en 1931— con el que colaboró en la preparación del llamado "complot de Prats de Molló" (Pirineos franceses), fallido intento de guerrilla armada contra la Monarquía que organizó en 1926 el sector catalanista radical de Estat Catalá.

De regreso a Cataluña, se situó claramente en el campo del socialismo revolucionario, ligando la lucha por la autodeterminación de Cataluña al combate de la clase trabajadora contra el régimen capitalista, por la que, tras actuar un breve tiempo con el grupo izquierdista de Estat Catalá-Partit Proletari, decidió, en enero de 1933, ingresar en el Bloque Obrero y Campesino (BOC), el partido marxista independiente liderado por Maurín, en el que sus dotes de organizador político se manifestaron rápidamente, pasando a ser miembro de su dirección (comité ejecutivo) en abril de 1934.

En aquellos años, Rovira fue además una de los principales animadores del "Ateneu Enciclopédic Popular" de Barcelona, asociación que desempeñó un destacado papel en el movimiento cultural catalán y obrero y especialmente en la formación política de bastantes jóvenes obreros y estudiantes barceloneses. En este centro actuaba también entonces la joven María Manonelles, militante del BOC y luego del POUM, que fue más tarde la compañera de Rovira y estuvo con él en julio de 1936, en el frente y en el exilio. En 1934, Rovira se encargó de la dirección del semanario en catalán L'Hora, orientado por el BOC. En octubre de 1934, la Alianza Obrera consiguió que se declarara la huelga general en toda Cataluña. En Barcelona, los GABOCS (Grupos de Acción del BOC), dirigidos por Rovira, desarrollaron una importante actividad durante esta huelga.

En septiembre de 1935, cuando se funda el POUM (fusión del BOC y de la Izquierda Comunista de Nin), Rovira pasa a formar parte del comité ejecutivo. El 18 de julio de 1936, el comité militar del partido, dirigido por Rovira, organiza la intervención armada de los primeras grupos de combate poumistas que, junto con trabajadores cenetistas y guardias de asalto, en la madrugada del domingo 19 se enfrentan con los militares sublevados en las calles de Barcelona.

En el Comité Central de Milicias Antifascistas, creado el 21 de julio, Rovira es el representante del partido. En agosto el CE decide enviarle a Aragón para tomar el mando de todas las columnas poumistas que luchan en los frentes de Zaragoza y Huesca. Se impone inmediatamente como jefe militar y organizador de combatientes que son voluntarios y como auténtico compañero de carácter franco y abierta. Bajo su mando, el avance hacia Huesca de la Columna Lenin, con la victoria de Estrecho Quinto y Monte Aragón, constituye un ejemplo de iniciativas audaces e inteligentes.

Con la militarización de las milicias, la Columna Lenin se convierte en la 29ª División y Josep Rovira sigue siendo su comandante hasta junio de 1937.

El 16 de junio se desencadena la represión estalinista contra el POUM, militantes y dirigentes, entre ellos Andreu Nin, son detenidos por equipos de policías a las órdenes del partido comunista español y de la GPU rusa.

El mismo día, dos batallones de la 29ª División participan en la ofensiva general contra Huesca y, pese a enormes pérdidas, alcanzan los objetivos previstos. Rovira recibe entonces dos mensajes del Alto Mando del Ejército del Este: el primero es para felicitarle por el coraje y brillante comportamiento de las fuerzas a sus órdenes; el segundo, para presentarse al Cuartel General de Barcelona. Se presenta y es detenido, no por las autoridades militares sino por policías estalinistas. Ante las protestas de los jefes de las Divisiones 28ª y 25ª (confederales) que combaten en el mismo frente al lado de la 29ª, Prieto, Ministro de Defensa, interviene y, tras 20 días de detención, Rovira es puesto en libertad. Pero las consignas de Stalin, transmitidas por la cumbre del PCE y acatadas en la práctica por el gobierno republicano, son concretas: la 29ª División es disuelta en julio en condiciones infames y, dadas las provocaciones de los estalinistas, muy peligrosas.

Sólo gracias a la experiencia y a la serenidad de los oficiales y soldados de la 29ª se logra evitar que estallen enfrentamientos sangrientos. Pese a ello, y en contra de los propósitos de los altas mandos comunistas, los oficiales de la 29ª División son reconocidos como tales y destinados a otras unidades del Ejército. Por desgracia, los que llegaron a unidades controladas por el PCE lo pasaron muy mal: algunos fueron inmediatamente asesinados.

El POUM se reorganiza en la clandestinidad, tanto en la retaguardia como en el frente, donde sus militantes seguirán combatiendo hasta el final. El partido consigue publicar y difundir su prensa y mantener su actividad. Rovira es elegido miembro del comité ejecutivo clandestino.

En los meses siguientes, los estalinistas empiezan a montar el llamado "proceso del POUM", al que acusan de haber actuado el servicio de Franco, proceso que, como es sabido, resultó un rotundo fracaso político para el PCE y los agentes rusos. En octubre de 1938 Rovira fue detenido y encarcelado otra vez. No se le incluyó en dicho proceso. A él se le acusaba especialmente por su supuesta participación en los hechos de mayo de 1937 y, entre otras monstruosas e imbéciles calumnias, de haber ordenado entonces a las fuerzas de la 29ª División abandonar el frente para dejar paso libre a las tropas de Franco. Pero su proceso no pudo llegar a su término porque lo impidió la llegada de las tropas franquistas a Barcelona en enero de 1939. Rovira se encontraba en la Cárcel Modelo, con otros compañeros. Un comando poumista los sacó de allí y logró hacerles pasar a Francia cuando las tropas fascistas se acercaban ya a la frontera.

En el exilio, el POUM se reorganizó, pero muchos militantes se encontraban en los campos de concentración franceses. La Segunda Guerra Mundial estalla en septiembre; en el verano de 1940 los ejércitos alemanes ocupan la mitad de Francia. Pétain gobierna desde Vichy. Militantes poumistas son perseguidos, encarcelados, condenados o deportados a Alemania. Rovira logra conservar la libertad y se encarga de la ayuda a los presos. Es entonces cuando, para combatir a los nazis, organiza, relacionado con la resistencia francesa, una red que se dedica a hacer pasar, en ida o vuelta, la frontera pirenaica a prisioneros evadidos, agentes de la resistencia y judíos perseguidos.

El 10 de noviembre de 1944 tuvo lugar en Toulouse (Francia) una conferencia general del POUM en el exilio, con la participación de una delegación de la organización clandestina del partido en España. El reencuentro de muchos militantes representativos que habían dado pruebas de su combatitividad y de su coraje en aquellos años terribles provocó apasionados debates. Desgraciadamente Josep Rovira, Juan Quer (Indigeta) y otros compañeros manifestaron el deseo de seguir una política que condujo a la escisión y a la formación del Moviment Socialista de Catalunya. El POUM prosiguió su labor y sacó La Batalla poco tiempo después. Rovira animó el MSC durante algunos años. Pero, se sintió siempre orgulloso del papel que había desempeñado en el POUM y, en los últimos años de su vida, participó en los actos del XXX aniversario de la fundación del partido. Rovira murió en París en 1968, y sus restos fueron trasladados a Cataluña unos años después.
 


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