Antonio Rubira León
Trabajo presentado en el curso
de doctorado “Las izquierdas en España”
INTRODUCCIÓN
La figura política de Andreu Nin es una de las claves para comprender
en toda su magnitud, el acontecimiento político y social más
importante de la Historia contemporánea de España: la
Guerra Civil
Entre los miles y miles de libros escritos sobre la guerra civil española,
la figura de Andreu Nin es concebida, generalmente, como secundaria. Con
la entrada del nuevo milenio, sin embargo, parece haber alguna apertura de
miras, así por ejemplo, un historiador del prestigio como Stanley
G. Payne dice: “El caso Nin sigue siendo la principal causa de referencia
de la Guerra Civil española” (1)
A pesar de ello, 70 años después de su muerte, la figura de
Andreu Nin sigue siendo prácticamente desconocida. El tratamiento
historiográfico, académico, periodístico, literario
y sobre todo político, lo ha querido así.
Teniendo en cuenta que la Historia la escriben los ganadores, esto no significa
ninguna sorpresa. Lo verdaderamente sorprendente en el caso de Nin es su
olvido, también por los perdedores. Como ha escrito recientemente
un lector en cartas al director de El País: “Andrés Nin, doblemente
olvidado, por el bando de los vencedores y de los vencidos (…) los hay que
nos seguimos preguntándonos dónde estás” (2)
Manuel Vázquez Montalbán, intelectual de izquierdas, afiliado
al PSUC (uno de los verdugos de Nin) escribió al respecto: “los dobles
perdedores de la guerra los poumistas (…) El caso Nin aún no es un
mero expediente histórico porque viven todavía muchos testigos
y protagonistas de lo sucedido, gentes interesadas en no olvidarlo y otras
tantas en no menearlo” (3)
La Historia Contemporánea, surgida de la Segunda Guerra Mundial, nos
sirvió un mundo bipolar: por un lado el triunfo del capitalismo norteamericano
y por otro, la consolidación del estalinismo en la URSS sobre una
economía planificada.
Así pues, si la Historia se escribe desde la “certeza” de la “realidad
victoriosa”, una figura como la de Andreu Nin; revolucionario, marxista y
antiestalinista, no tiene cabida. Como dice Gabriel Jackson: “personalmente,
cero que la Guerra Fría ha condicionado prácticamente todos
los libros de historia durante el último medio siglo” (4)
Además, Andreu Nin ha cargado con la “culpa” de trotskista, algo que
dejó de ser en 1934, pero que sirvió para garantizarle el odio,
el rechazo y el desprecio de la burguesía (partidos de derecha liberal
o conservadores), de los reformistas (partidos socialistas) y de los estalinistas
(partidos comunistas), en todo el mundo. Como la práctica totalidad
de los historiadores, editores, periodistas, profesores, escritores y políticos
se adscriben a alguna de estas tres categorías, la figura política
de Andreu Nin pasa a ser un fantasma político
Todo lo que no sea liberalismo o reformismo socialdemócrata
o estalinismo, es decir, todo lo que sea marxismo revolucionario, es
rechazado en los análisis históricos. Andreu Nin, como veremos
más adelante, es por el contrario, una de las figuras marxistas
en España más relevantes del siglo XX en el contexto internacional.
No es este el lugar para ello, pero el daño que a la historiografía,
por no decir al movimiento obrero internacional, ha causado la identificación
de estalinismo con comunismo, merece tratamiento específico. A ese
mundo bipolar, por razones contrapuestas, le ha interesado esa identificación.
En torno a la figura política de Andreu Nin hay una serie de referencias:
Revolución en la Guerra Civil, Trotsky, el POUM, las Jornadas
de Mayo de 1937 en Barcelona, que nos servirá para analizar el tratamiento
sobre la Memoria de Nin.
Estos conceptos han sido marginados de la mayoría de las corrientes
historiográficas hasta el derrumbamiento del estalinismo en la URSS
en 1991. Sólo desde hace apenas una década se está empezando
a hablar un poco más; sobre el proceso revolucionario en la
Guerra Civil, sobre el papel del estalinismo respecto a ella, a Nin y al
POUM (el caso de Trotsky sigue pendiente).
Para seguir la pista de la Memoria de Nin, habremos de tener en cuenta esta
circunstancia; desaparecido el “comunismo”, se puede hablar más claro
de la verdad histórica.
Por ejemplo, en el documental de TVE de 1986, sobre la Guerra Civil española,
a los que no apoyan el levantamiento fascista en Madrid y Barcelona
se les califica de: “personas que permanecen leales a la República,
partidarios de la legalidad republicana (…) la derrota del alzamiento es
debido al error de los sublevados y a las fuerzas de orden público
y civiles leales a la República” (5)
Ésta será la línea argumental de todo el documental
de 30 capítulos (31 horas), y eso que hay historiadores no sólo
liberales (García de Cortazar) sino de izquierdas (Tuñón
de Lara). Así pues, 50 años después de la Guerra Civil,
ésta fue una batalla entre la República democrática
y el fascismo. No hay lugar al proceso revolucionario.
Sin embargo, un nuevo documental de TVE sobre la Historia de España,
realizado en 2004, dice respecto a la Guerra Civil: “España queda
rota en dos extremos políticos. En una parte del país estalla
la revolución, en la otra la contrarrevolución, no hay terrenos
intermedios. (…) En la zona republicana el gobierno pierde toda la autoridad
y el poder pasa a manos de las organizaciones obreras a través
de los comités populares” (6)
Algunos de los asesores de ambos documentales son los mismos historiadores,
caso de García de Cortazar. A nuestro juicio, no es posible entender
una aproximación a la verdad histórica sobre la Guerra Civil
(así como a todos los grandes temas políticos del siglo XX),
sin entender el papel del estalinismo y la reinterpretación
desde su colapso.
Para ello han contribuido dos factores: uno, la apertura parcial de los archivos
soviéticos, particularmente de la KGB, donde por ejemplo, nos permitirá
comprobar documentalmente, que el asesinato de Nin fue cometido por los servicios
secretos soviéticos en connivencia con los dirigentes del PCE en España.
Y por otro, la aparente seguridad de la burguesía de que el
peligro comunista no se encuentra en el horizonte, por lo tanto, podemos
presentar a las víctimas del “comunismo”, (estalinismo) que además
eran unos idealistas utópicos, (léase Nin).
Si la Historia es enlazar desde el presente, la comprensión del pasado,
Andreu Nin es un hilo roto pendiente de recomponer. Nos atrevemos a decir,
que sin el análisis de Nin y el POUM, la comprensión sobre
la Guerra Civil es imposible. No tanto por el papel jugado por este pequeño
partido y uno de sus máximos dirigentes, sino porque es a través
de ellos donde se expresará la tragedia política de la izquierda
en el bando republicano
Para conocer a Andreu Nin y bucear en el rastro que su memoria política
ha dejado en estos 70 años posteriores, se hace necesario introducirse
en las entrañas de la Historia. Se precisa ir al fondo de los asuntos
determinantes y dejarse de territorios comunes y banalidades superficiales
a las que ha estado, y sigue estando, gran parte de la bibliografía
sobre la Guerra Civil.
Andreu Nin es uno de esos personajes que hace de la Historia algo necesario
para comprender el pasado y por lo tanto el presente de la sociedad. Si la
Memoria de un personaje de mide por los esfuerzos de sus seguidores (en este
caso políticos) a lo largo de las últimas décadas, no
cabe duda que la de Nin tiene poca propaganda.
Del bando de los perdedores de la Guerra Civil, podríamos concentrar
dos grandes bloques: Los que defienden la República burguesa y los
que la cuestionan. En el primero tenemos: el liberal burgués, hoy
descendientes PNV-CIU-ERC, el socialdemócrata de Prieto y Besteiro,
hoy PSOE (del de Largo Caballero no queda referencia) y el estalinista, hoy
PCE y en parte IU. Este grupo durante la guerra planteó la defensa
de la República burguesa, desmantelando los organismos de poder obreros
creados el 19 de julio en las grandes ciudades, para enfrentarse a Franco
bajo patrones estrictamente militares. Todos estos partidos PNV-CIU-ER-PSOE-PCE-IU,
en mayor o menor medida vienen teniendo poder político en las administraciones
en los últimos 30 años.
Por el otro bloque, dentro de los perdedores, se encontraban la CNT-FAI y
el POUM, organizaciones abiertamente anticapitalistas que planteaban hacer
la revolución, para garantizar ganar la guerra. Hoy estas organizaciones
o no existen o son irrelevantes políticamente.
La Memoria se nutre de personas que la hagan visible, Nin está entre
los perdedores dobles de la Guerra Civil. De los que perdieron la guerra
y además ninguna organización con implantación social
importante hoy en día, se dice heredera de su teoría política.
No es de extrañar por tanto, que la Memoria de Nin haya que buscarla
en otros lugares que no son los políticos, ni los medios de comunicación
de masas, apenas algo en la historiografía. Lo fundamental será
el análisis paralelo entre la causa de Nin, esto es, la revolución
en los años treinta, y los datos y análisis posteriores sobre
ello.
BREVE ESBOZO BIOGRÁFICO
Andreu Nin Pérez, nació en El Vendrell (Tarragona) en 1892,
murió asesinado entre junio y julio de 1937 en Madrid. Es uno de los
pocos españoles con contacto directo con la revolución rusa,
participando activamente en la dirección de la Internacional Comunista
en la época en que ésta era dirigida por Lenin y Trotsky. Su
responsabilidad fue la de secretario de la Internacional Sindical Roja.
Maestro de escuela, daba clases por las noches en el ateneo obrero de
Barcelona. En 1911 ingresa en las juventudes socialistas, en 1917 entra en
el PSOE, colabora con Fabra y escribe en La Internacional por cuyos artículos
será detenido. La posición ambigua del PSOE ante la revolución
rusa, le hace dejar este partido por reformista y no revolucionario e ingresa
en la CNT para defender en el segundo Congreso de 1919 la entrada en la III
Internacional.
En 1921 es elegido Secretario del Comité Nacional de la CNT y enviado
especial al III Congreso de la Internacional Comunista en Moscú, donde
se reunirá con Lenin, Trotsky, Zinoviev, Radek etc. Su intervención
en el Congreso de la Internacional Sindical Roja, también en Moscú,
le sirve para que le nombren secretario y resida allí.
En 1921 se le envía a Alemania para ayudar al Partido Comunista alemán
en asuntos sindicales. En 1923 viaja a París para ayudar al Partido
Comunista español en el exilio, por lo que es arrestado y encarcelado
un mes.
En 1924 es enviado a la reunión clandestina del Comité Central
del partido Comunista italiano en Roma, como delegado especial de la Internacional
Comunista. En plena reunión se entera de la muerte de Lenin.
Durante estos primeros años en la Rusia Soviética, Nin es elegido
diputado del Soviet de Moscú y miembro del Partido Comunista de la
Unión Soviética. Forma parte de la dirección de la I.S.R.,
publica escritos sobre temas sindicales en francés, alemán
y ruso, además de castellano y catalán para la lucha social
de Lérida y para La Batalla de Barcelona.
En 1924 sirve de intérprete a Bullejos, entonces secretario general
del PCE, en un viaje a Moscú, consiguiéndole entrevistas
con los dirigentes de la revolución de octubre.
En la lucha de fracciones desatada a la muerte de Lenin, dentro del PCUS
Nin toma partido por Trotsky, considerando la Oposición de Izquierdas
de éste la correcta posición bolchevique, frente a los partidarios
de Stalin que representaban el inicio de degeneración burocrática,
tanto en las ideas como en los métodos.
En 1927, en el décimo aniversario de la revolución, Nin participa
en la manifestación de la Oposición en Moscú y apoya
su plataforma política. A partir de entonces, una vez el propio Trotsky
es expulsado del Comité Central, del PCUS y de la URSS, Nin queda
en una situación muy debilitada, todos los que se posicionan
políticamente con Trotsky van quedando marginados ( más tarde
serán asesinados).
Al no doblegarse ante la degeneración burocracia estalinista, que
está consolidando su poder tanto en la URSS como en la Internacional
Comunista, Nin queda aislado y recluido en el hotel Lux de Moscú,
donde es controlado por la policía política.
En 1930 será expulsado del PCUS, y automáticamente del PCE,
a continuación abandona la URSS regresando a España. A la llegada
a Barcelona crea la Oposición de Izquierdas en España, que
al igual que otros grupos seguidores de las ideas de Trotsky en todo el mundo
se propone dar la batalla dentro de los PCs para conseguir que vuelvan a
la línea bolchevique.
Se gana la vida traduciendo al catalán y al castellano obras literarias
de Chejov, Dovstoiesky y Tolstoy , así como traduciendo y prologando,
libros de Lenin y Trotsky. Por su parte escribe dos libros de teoría
marxista; publica en 1930
Las dictadura de nuestro tiempo y en 1934
Los movimientos de emancipación nacional.
Entre 1931 y 1934 participa junto a Juan Andrade, también de la Oposición
Trotskista, en la redacción de
Comunismo, considerada como
la aportación teórica más importante del marxismo español
de la época (7)
En 1934, como dirigente de la Izquierda Comunista (nueva denominación
de la Oposición trotskista) crea las Alianzas Obreras, conjuntamente
con el Bloque Obrero y Campesino. Es la primera experiencia en el movimiento
obrero español de un Frente Único de las organizaciones proletaria
contra la CEDA, posteriormente se sumarán el PSOE y el PCE.
Desoyendo a Trotsky, en vez de entrar como fracción organizada en
las organizaciones socialistas (una vez desechado el trabajo dentro de los
PCs por la subida de Hitler al poder en1933 sin que el PC alemán ni
la III Internacional hicieran nada) y sin tener en cuenta el proceso de radicalización
del sector de Largo Caballero y las JJSS, Nin decide unirse al BOC
de Maurín (muy criticado por Trotsky por su actuación pequeño
burguesa) y crea el POUM en 1935.
El objetivo de Nin es que este nuevo partido dirija la revolución
socialista en el estado español. Ruptura política con Trotsky,
pues éste lo considera un grave error de estrategia revolucionaria.
Una vez iniciado la Guerra Civil, Nin será Consejero de Justicia de
la Generalitat de Cataluña hasta que las presiones del PSUC, dejan
fuera al POUM en diciembre de 1936.
Los acontecimientos de las Jornadas de Mayo de 1937 en Barcelona, donde se
enfrentan las bases del POUM y la CNT-FAI en las barricadas contra las fuerzas
del orden de la Generalitat con el apoyo del PSUC, serán el desencadenante
de la represión estalinista que llevara a Nin a la muerte.
El 16 de junio de 1937, Nin es arrestado, encarcelado, torturado y asesinado
por el servicio secreto soviético en España, que actuando con
total impunidad y con la colaboración activad de la dirección
del PCE es presentado ante la opinión pública como agente
de Franco y de Hitler
EL CASO NIN
Con la trayectoria política de Andreu Nin, dedicando toda su vida
a la causa revolucionaria, las acusaciones estalinistas podrían parecer
una broma macabra, sin embargo, contaron con la pasividad y el silencio de
todas las organizaciones del Frente Popular.
El asesinato de Nin y el Proceso contra el POUM durante 1937 y 1938 es el
hecho político más vergonzoso de la Guerra Civil en el bando
republicano. Salvo contadas excepciones, y sólo a título individual,
nadie levantó un dedo en su defensa.
El 5 de noviembre de 1938 (después de 17 meses encarcelados
y con Nin asesinado) en la sentencia sobre el POUM, no se atendió
a la solicitud del fiscal (que era del PCE) de acusar a los dirigentes del
POUM de espionaje y traición. El escándalo internacional lo
evitó, pero si se les condenó por Las Jornadas de Mayo a 15
años de prisión, (8)
Ese mismo día Largo Caballero, Federica Montseny, Juan Peiró,
Luís Araquistaín, Luís Companys y otras siete personalidades
políticas, pidieron por carta al Consejo de Ministros la revisión
del Proceso contra el POUM ante el hecho de que su conciencia no les permitía
aprobar la sentencia. No fueron atendidos.
Largo Caballero se negó a disolver el POUM por los “hechos de mayo”
y sufrió tal acoso del PCE que tuvo que salir del Gobierno. En sus
memorias hablando sobre el tema indica: “Conocí a Nin mientras pertenecía
al Partido Socialista en Barcelona. Hicimos juntos campañas de propaganda
(…) yo me negué a disolver el POUM (…) Nin nos salvó la vida
a todos, porque sin su desaparición no nos habríamos dado cuenta
de lo que nos preparaban” (9)
Cuando delegaciones extranjeras venían a España para pedir
información sobre Nin y garantías en el Proceso contra el POUM,
el Presidente de la República Manuel Azaña escribía
en su diario el 6 de agosto de 1937: “Le pedí al presidente (del Gobierno)
noticias del asunto Nin. Creen ahora, después de las numerosas pesquisas
hechas, que Nin no fue secuestrado, y que se trata de una evasión.
Negrín ha recibido la visita de unos delegados de la Segunda Internacional,
que venían a hablarle del caso (…) le dije que por grande que
sea la capacidad imitativa de los comunistas, aquí no podemos adoptar
los métodos moscovitas, que cada tres o cuatro meses descubren un
complot y fusilan a unos cuentos enemigos políticos. (10)
El Presidente de la República, que dejaba en manos de la Justicia
el tema de Nin y el POUM, no movió tampoco un dedo por ellos, obviamente
el tema revolucionario le era ajeno: “El POUM está mechado de extranjeros.
Lo mejor es ponerlos en la frontera, sean o no combatientes, y que vayan
a ensayar la revolución a su país” (11)
Pero aún así, Azaña a diferencia de Negrín, además
de inteligencia tenía un mínimo sentido del decoro. Cuando
le informan del espionaje de Nin y del POUM, a diferencia del presidente
del Gobierno, que da pábulo a las mentiras estalinistas (de
hecho era su rehén político) el presidente de la República
sabe que no es cierto, como podemos comprobar en su diario de guerra el 22
de julio de 1937 cuando le llega por primera vez información al respecto:
“Me habló el presidente (del Gobierno) de espionaje. En Madrid han
descubierto documentos importantes (…) un plano milimetrado de Madrid (…)
cuenta Negrín que se consiguió revelar una líneas escritas
con tinta simpática (…) de las indicaciones obtenidas así resultó
la detención de Nin y de doscientos o más individuos,
casi todos del POUM, que no niegan sus inteligencias con los rebeldes (…)
dice el presidente del Gobierno que una noche se presentaron en la cárcel
de Alcalá unos individuos con uniforme de las Brigadas internacionales,
maniataron a los guardianes y se llevaron al preso. No cree como se ha dicho,
que fuese obra de los comunistas (…) Negrín cree que lo han raptado
por cuenta del espionaje alemán y de la Gestapo para impedir que Nin
hiciese revelaciones. ¿No es demasiado novelesco? le pregunto a Negrín,
¡no señor!, me responde” (12)
La campaña propagandística desatada por los medios de comunicación
estalinista en España y a nivel internacional contra Nin y el POUM,
durante la Guerra Civil no tiene precedente fuera de las fronteras de la
URSS.
Pero a diferencia de los Procesos de Moscú, donde a los revolucionarios
les sacaban confesiones falsas a través de la tortura, Andreu Nin
resistió hasta quedar su cuerpo deforme, antes de ser asesinado. Sin
haber “confesado”, por lo tanto salvó la vida de sus compañeros
encarcelados del Comité Ejecutivo del POUM, a costa de la suya propia.
Posiblemente, este hecho, la tragedia de su tortura y asesinato, sin “confesar”
que era un agente de Franco, por los que en teoría eran comunistas
como él, es lo que hace de Nin la víctima más ilustre
del estalinismo en la España del siglo XX y de las más importantes
a nivel internacional.
Durante la Guerra Civil, excepto la propaganda estalinista, nadie creía
que Nin fuese un espía de Franco, pero la fuerza del PCE (ajena a
la capacidad política de sus dirigentes) debida a la ayuda militar
de la URSS, (con cuentagotas, muy bien cobrada y temporal) daba
la sensación de verdad absoluta.
Sólo los anarquistas y los trotskistas (además de los
poumistas) denunciaron que era todo un montaje político. Federica
Montseny en su declaración en el juicio oral al POUM, denunció
que era una campaña vergonzosa de los “comunistas”.
Trotsky, a pesar de las críticas políticas contra las actuaciones
de Nin en los dos años precedentes: Su apoyo electoral al Frente Popular,
la participación en el Gobierno de la Generalitat y la supeditación
a la dirección de la CNT en las Jornadas de Mayo, escribe el 8 de
agosto de 1937: “Cuando el dirigente del POUM, Andreu Nin, fue detenido en
Barcelona, no podía existir la menor duda: los agentes de la GPU no
lo dejarían vivo. Nin es un viejo revolucionario incorruptible. Defendía
los intereses del pueblo español y combatía a la burocracia
soviética. Precisamente por esta razón la GPU mediante una
calculada operación en la prisión de Barcelona, se ha desecho
de él” (13)
La falta de pruebas sobre su tortura y asesinato y la campaña permanente
en los órganos del PSUC Treball y del PCE Mundo Obrero, sirvieron
al estalinismo durante décadas para seguir difamando a Nin y al POUM,
al tiempo que se justificaban políticamente en su defensa de la República
burguesa.
Sin embargo, la apertura parcial en 1992 de los archivos de la KGB en Moscú
ha permitido conocer la documentación que acredita de manera fehaciente
lo que Trotsky señalaba tan categóricamente 55 años
antes.
En 1992 la televisión catalana TV3 envía a dos periodistas,
Mº Dolores Genovés y Luis Ferri a la URSS para investigar sobre
la muerte de Andreu Nin. El resultado es el documental
Operación
Nikolai o el Asesinato de Nin donde se muestran los documentos secretos
que confirman las falsedades del Proceso contra el POUM así como el
asesinato de Nin.
Leva Lazarevitx Feldvin, conocido como General Orlov, jefe de los servicios
secretos de la URSS en España, envió el 23 de mayo de 1937
una carta a la sede de la NKVD de Moscú sobre la manera de implicar
al POUM con el descubrimiento de una célula falangista en Madrid.
Escribía Orlov. “la mayoría de los implicados ha confesado
(…) he decidido utilizar la importancia del asunto (…) para implicar a la
dirección del POUM. Hemos redactado el documento anexo, que revela
la colaboración del POUM con Falange (…) cifraremos el contenido
de este documento con el código secreto de Franco que tenemos
a nuestra disposición y los escribiremos con tinta simpática
detrás del plano” (14)
De esta manera, queda demostrada la falsedad de la acusación de espionaje
para Franco tanto de Nin como del POUM. Las mentiras del PCE y de Negrín,
las sospechas de Azaña, las certezas de Largo Caballero y Federica
Montseny así como el análisis de trotsky, quedan
confirmados medio siglo después.
Y sobre la muerte de Nin, podemos seguir la pista a través del siniestro
“comunista” Orlov en el mensaje enviado a Moscú el 24 de julio de
1937: “ N de Alcalá de Henares en dirección a Perales de Tajuña,
a medio camino a unos cien metros de la carretera, en el campo, Bom, Xvied,
juzik, dos españoles. El chofer de Pierre es Víctor” (15)
El nombre de los españoles ha sido tachado en negro por el KGB “para
evitar perjuicios a sus descendientes” indica el funcionario del archivo.
No existe ningún documento que acredite la detención de Nin,
ni un juez instructor, ni que haya permanecido detenido ni en Barcelona ni
en Alcalá de Henares. Como dijo el entonces Ministro de Justicia Manuel
Irujo: “Nin no había estado nunca en ninguna prisión del estado”
(16). Por no constar no consta ni que este muerto.
Lo único que se conserva de Nin, desde su detención el 16 de
junio en la sede del POUM en las Ramblas de Barcelona, son sus cuatro declaraciones
realizadas entre el 16 y el 21 de junio ante sus torturadores. En ellas explica
su trayectoria revolucionaria y denuncia como falsas una y otra vez, las
acusaciones de espionaje contra él y el POUM. (17)
Es decir, Nin es detenido el 16 de junio, su última declaración
es del 21 de junio y Orlov confirma su asesinato el 24 de julio. Por lo tanto
Andreu Nin muere entre el 21 de junio y el 24 de julio de 1937.
No se sabe ni la fecha ni el lugar exacto de su enterramiento,
pero una de las primeras consecuencias del Documental Operación Nikolai
es la decisión en 1993 de Joaquín Leguina, entonces presidente
de la Comunidad de Madrid, de buscar los restos de Nin en la carretera
de Alcalá de Henares a Perales de Tajuña. A pesar de las toneladas
de tierra removida no se encontró nada.
Por otra parte está la pista de Orlov, que a diferencia de la práctica
totalidad de funcionarios soviéticos que estuvieron en la Guerra Civil
y que a la vuelta en Moscú fueron fusilados, éste, mucho más
perspicaz no volvió. Cuando: “ a mediados de 1938, fue
obligado por Moscú a volver para lo que probablemente sería
su propia ejecución, Orlov recogió a su mujer y a su
hija junto con cerca de 60.000 dólares en efectivo de la tesorería
de la NKVD en Barcelona y huyó a Estados Unidos” (18)
Este personaje, que vivió tranquilamente en EE.UU de 1938 hasta su
muerte en 1973, era tres años más joven que Nin, nunca admitió
nada. Fue entrevistado por Stanley G. Payne: “en junio de 1969 en la
Universidad de Michigan, donde la CIA había logrado un puesto para
él en la Facultad de Derecho como especialista en Derecho Soviético.
Hasta el final de sus días negó rotundamente haber tenido un
papel en el asesinato de Andreu Nin” (19)
La Historia, que se realiza a partir de documentos para a continuación
interpretar los hechos, en el caso Nin se ha hecho al revés, y gracias
a una paradoja. El derrumbamiento de sus asesinos, el estalinismo, ha permitido
“documentar” la verdad.
No deja de ser relevante que una de las características del estalinismo,
que basa su fe en la sumisión total a los que están “por encima”
al tiempo que lo aplican inversamente proporcional sobre los que están
“por debajo”, nieguen siempre lo evidente.
Al igual que Orlov, que nunca admitió el asesinato de Nin, veremos
al estalinista español Ramón Mercader, que aún siendo
visto, nunca admitió haber matado a Trotsky.
A partir de 1992, gracias a los documentos, la Historia ya “sabe” que Nin
fue una víctima del estalinismo, inocente de los cargos de espionaje
al servicio del fascismo. Lo que la Historia tiene aún pendiente es
la acusación al estalinismo de traición a la revolución
rusa y española y del asesinato masivo de revolucionarios en España
y en la URSS.
Así pues, la Memoria de una figura de tanta trascendencia histórica,
como la que lleva consigo Andreu Nin, no puede ser sólo el reconocimiento
de víctima, que es el único que parece haber sido valorado
hoy en día.
La Memoria de Nin se hace necesario buscarla en la interpretación
en estos 70 años de su legado político, del reconocimiento
o no por parte del estalinismo de su crimen y de la caracterización
revolucionaria de la Guerra Civil española, que lo motivó.
LA TRANSICIÓN: UNA OPORTUNIDAD PERDIDA
Después de 40 años de dictadura, la transición española
la protagonizan, por razones en las que no podemos entrar en este trabajo,
las organizaciones socialdemócratas y estalinistas (las bases de estos
partidos y sindicatos eran honradas, de izquierdas y muchas incluso revolucionarias).
Ninguna de ellas recupera en sentido alguno la figura de
Nin, es un fantasma de la Historia. Las direcciones del PCE y del PSOE
aceptan “pasar página” de la Guerra Civil, y no mirar al pasado
para no “abrir las heridas”. El pacto de silencio con la burguesía
“democrática” lo precisa.
“Con el Pacto de Transición, los herederos de la dictadura franquista
y la oposición política decidieron ”silenciar” el pasado y
así es como, consecuentemente, transcurridas más de dos décadas,
se procede a la reconstrucción del pasado republicano, convenientemente
depurado de connotaciones revolucionarias” (20)
Además, aquellas pequeñas organizaciones antiestalinistas,
nutridas sobre todo del descontento originado por la política del
PCE (de nuevo pro-burguesa, como en los años treinta), como la LCR,
la ORT, el PST etc que se dicen del trotskismo, la figura de Nin es valorada
sólo como revolucionario honrado, pues se le imputan errores graves.
En los años setenta, las libertades democráticas traen consigo
la publicación de cientos de libros de todas las tendencias de la
izquierda. Apenas se puede encontrar alguno sobre Nin. Una de las excepciones
es la publicación de
La revolución española,
editado por Fontamara en 1978, que consiste en una recopilación de
artículos de Nin entre 1930 y 1937.
Como novedad bibliográfica y caso excepcional, se publica en 1975
la Tesis Doctoral de Pelai Pagés,
Andreu Nin: su evolución
política, editado por Biblioteca Promoción del Pueblo que
consiste en una gran biografía política de la vida y las ideas
de Nin.
También de ese mismo año, Víctor Alba, militante del
POUM y colaborador de La Batalla en 1937 publica,
Dos revolucionarios:
Andreu Nin y Joaquín Maurín en Seminarios y
ediciones 1975. Es una biografía genérica sin la profundidad
política del trabajo de Pelai Pages.
Poco antes, el que fuera una de los máximos dirigentes del POUM, y
compañero de Nin, Julián Gorkin había publicado:
El Proceso de Moscú en Barcelona, Ayma 1973, donde hace una
descripción del papel del POUM, el asesinato de Nin y la contrarrevolución
estalinista muy ajustado a la verdad, posteriormente documentada.
Poco más se puede encontrar en los años setenta en España
relativo a Andreu Nin en cuanto a bibliografía. De reconocimiento
público nada y de búsqueda de responsabilidades menos.
LA RECUPERACIÓN DEL PERSONAJE ANDREU NIN
Será necesario esperar más de una década de democracia
y cinco años de gobierno del PSOE, para sin otro fundamento que la
voluntad de un grupo de personas, de manera altruista, crearse una Fundación
que recupere la memoria de Nin, al margen de los grandes partidos de la izquierda.
La Fundación Andreu Nin
En 1987, es decir, antes del colapso del estalinismo, se crea en Barcelona
la Fundación Andreu Nin (FAN) para salvaguardar tanto su memoria como
la de todo movimiento revolucionario antiestalinista.
En la FAN colabora Wilebaldo Solano, último secretario general del
POUM, que con 20 años era el dirigente de sus juventudes en 1937,
(Juventud Comunista Ibérica). Solano conoció a Nin y
estuvo con él antes de su detención y desaparición,
la FAN cuenta así con parte de la memoria viva de la Barcelona revolucionaria
de la Guerra Civil
A lo largo de sus 20 años de existencia la FAN, viene realizando una
labor divulgativa de la vida y obra de Andreu Nin y del POUM a través,
fundamentalmente, de Internet, pero también con actos, charlas, debates
y propuestas a los organismos públicos para restablecer la memoria
de Nin.
Uno de éstos últimos fue conseguir presentar en Moscú
ante Gorbachov en 1988, un escrito firmado por 300 intelectuales españoles
y catalanes para facilitar la investigación en los archivos de la
URSS y saber la verdad sobre la muerte de Nin.
Otra colaboración importante de la FAN en esta línea, fue su
asesoramiento histórico para la película de Ken Loach
Tierra y libertad. La realización de esta película en 1994
volvía a poner en al POUM en la historia.
La FAN ha participado en debates sobre dicha película en casi todas
las televisiones europeas en los últimos 10 años, excepto en
España. Incluso en Japón, donde sindicalistas nipones entrevistaron
a W. Solano en Barcelona.
En los últimos diez años la FAN no ha dejado de realizar actos,
sobre todo en Barcelona y en Madrid para reivindicar la figura de Nin y el
papel del POUM.
Otro aspecto a destacar de la FAN es su página Web, donde tiene
un boletín electrónico con información mensual de actividades,
pero que también cuenta con la publicación de textos
de Andreu Nin, difíciles de encontrar en castellano o catalán.
La declaración de Treball
En respuesta a la FAN sobre la campaña para la apertura de los archivos
soviéticos a la investigación del asesinato de Nin, el órgano
de expresión del PSUC del número de diciembre de 1989
Treball
dice: “Hace muchos años que el PSUC revisó críticamente
los graves errores cometidos en el periodo estalinista (…) Andreu Nin forma
parte del cuadro de honor de los dirigentes de la izquierda catalana de este
siglo (…) El PSUC y Treball rectifican una vez más, formal y
definitivamente, cualquier calumnia contra Andreu Nin” (21)
Las disculpas del PSUC en un órgano como Treball, tienen una connotación
histórica, es la primera vez, después de 62 años. Pero
además tiene un valor añadido, todavía no se conocían
los documentos de Orlov.
Estos dos hechos dejan más en evidencia al PCE, que ni antes ni después
de conocerse los “papeles” de Moscú, ha sido capaz no sólo
de pedir perdón sino de hacer la más mínima autocrítica.
Ya Vázquez Montalbán en el artículo arriba citado planteaba
el tema de la siguiente manera diez meses antes de la declaración
de Treball: “Hace tiempo que a título individual, dirigentes o destacados
militantes de ayer y de hoy del PSUC han reconocido públicamente la
brutalidad cometida contra Nin y la injusticia generalizada contra los poumistas
acusados de ser agentes franquistas (…) Pero no ha habido una reflexión
del colectivo, del intelectual orgánico llamado partido y mientras
no lo haya la sombra de Nin seguirá siendo (…) una zona oscura de
la propia conciencia” (22)
Reconocimientos públicos
Aunque pocos, en comparación con los que se harán después
de la caída del muro de Berlín, es interesante resaltar
los actos que se hacen como síntoma de cambio.
El 1 de mayo de 1987, se coloca una placa conmemorativa en la Plaza del Teatro-Las
Ramblas de Barcelona con la siguiente inscripción: “Andreu Nin (1892-1937)
Revolucionario marxista, catalán e internacionalista, en conmemoración
del 50 aniversario de su asesinato”. En el acto homenaje participan más
de mil personas.
En mayo de 1987 también, acto conmemorativo en el Ateneo de Madrid
en el 50 aniversario de las Jornadas de Mayo de 1937 en Barcelona
El 19 de agosto de 1988 aparece en
El País un artículo
de Wilebaldo Solano explicando la presentación y objetivos de la FAN
titulado “En el nombre de Andreu Nin”
Nin desde la caída del estalinismo
Los años noventa del siglo pasado, la caída del estalinismo
y la actividad de la FAN, significan un cambio en la percepción pública
de Nin en Cataluña. Dos acontecimientos cinematográficos impulsan
a ello.
La película
Tierra y Libertad, de 1995 con la denuncia por
primera vez en el cine del papel contrarrevolucionario del estalinismo en
la Guerra Civil española. Gran éxito internacional. Y por otro
el documental Operación Nikolai o el asesinato de Nin de TV3
de 1992 que ha recibido varios pases en la televisión pública
catalana desde entonces.
Lo que resulta lamentable es que éste documental, que se ha distribuido
internacionalmente en varios idiomas, nunca ha sido emitido en España
y hasta hace sólo un año, en verano de 2006, ni siquiera traducido
en DVD al castellano.
La película, el documental, y la labor de la FAN ha provocado
desde entonces un reconocimiento público mucho mayor a la figura de
Nin y al papel del POUM.
El 14 de febrero de 1992, en El Vendrell, localidad natal de Nin, el ayuntamiento,
gobernado por el PSOE, realiza un homenaje a Andreu Nin en el centenario
de su nacimiento.
También con motivo del centenario se hace un homenaje en el Ateneo
de Madrid a Nin con una mesa-debate titulada “La izquierda ayer y hoy”
en la que participan entre otros, el Coordinador General de I.U. Julio Anguita,
Pablo Castellanos y García Santesmases.
El 20 y 21 de marzo de 1993 de dedica una placa a Nin en los Archivos del
Movimiento Obrero en Alcalá de Henares. El acto es presidido
por el Alcalde de la localidad, y el Rector de la Universidad de Alcalá.
También se desarrolla una Mesa Redonda con la participación
de Joaquín Leguina, que como presidente de la CAM informa sobre la
búsqueda de los restos de Nin, Javier Riaño, autor del documentar
Asaltar los cielos sobre el asesinato de Trotsky, y Wilebaldo Solano, por
la FAN.
El 25 de marzo de 1993 se realiza un homenaje a Nin en el Parlamento de Cataluña,
donde Pascual Maragall lee una declaración pidiendo a la Generalitat
hacer todo lo necesario para localizar los restos de Andreu Nin
Placa conmemorativa a Nin en el Hotel Falcón, sede del POUM en 1937,
ahora convertida en la Universidad Pompeu Fabra, donde se resalta su posición
en la entrada.
En 1995 la FAN lleva a cabo una campaña de recogida de firmas para
que TVE emita el documental
Operación Nikolai o el asesinato de
Nin. Aún sigue sin emitirlo.
Durante el año 1995 se realizan varios debates en las televisiones
públicas europeas, con la participación de Wilebaldo Solano
sobre la película Tierra y Libertad; Italia, Francia, Bélgica…
excepto en España.
En Basilea se proyecta la película ese mismo año junto a un
debate con organizaciones de izquierdas, asistiendo trabajadores de Suiza,
Alemania, Francia y emigrados españoles. El 22 de octubre en París
debate con historiadores franceses y W. Solano.
El 14 de abril de 1995 W. Solano responde en El país a Santiago Carrillo,
por su crítica en ese mismo periódico a la película
de Ken Loach. Carrillo había dicho, entre otras cosas, que al director
de la película “se le había ido la mano”.
En 1997 el ayuntamiento de Sabadell, gobernado por el PSUC, realiza un homenaje
a Andreu Nin, conjuntamente con el Museo de Historia y pone su nombre a una
avenida en el nuevo parque de la ciudad.
En enero de 2000, W. solano presenta en el Círculo de Bellas Artes
de Madrid el libro.
El POUM en la historia. Andreu Nin y la revolución
española, donde se lleva a cabo una reafirmación de la
actividad del POUM y a la labor de Nin, se reivindica el papel jugado por
Nin. Se reafirma en las críticas a Trotsky, que no entendía
la situación.
En el año 2000, el Instituto de Enseñanza Secundaria de El
Vendrell, pasa a llamarse “IES Andreu Nin”
En 2002, en el décimo aniversario de la emisión de documental
Operación Nikolai, la TV3 vuelve a emitirlo, al tiempo que
la FAN hace campaña con apoyo de muchos intelectuales, como Vázquez
Montalbán para que lo emita TVE
En 2003 aparece un nuevo libro de Javier Marías, uno de los mejores
escritores españoles en la actualidad
Tu rostro mañana,
sobre una trama de espías de fin de siglo, sale a colación
la Guerra Civil y el tema de Nin y el POUM, es algo insólito en nuestra
literatura.
Más sorprendente aún la forma de contarlo: “Pasionaria, siempre
adicta a Stalin y quizá en un estallido de histeria (…) dedicó
cuatro furibundas y despiadadas palabras a los depurados de aquellos días.
En el acto del Monumental Cinema, dijo “levantamos la bandera del Frente
popular. Los enemigos de esta unión son ciertas izquierdas y los trotskistas.
Jamás serán excesivas las medidas que se tomen para liquidarlos,
(19 de junio de 1937 – ABC)” (23). El autor relata con todo lujo de detalles
toda la manipulación estalinista en el asesinato de Nin como el las
acusaciones contra el POUM, entre la página 114 y 127.
En abril de 2004 la cadena alemana Arte emite el documental
Operación
Nikolai para toda Europa, con difusión en las televisiones públicas
de Francia, Alemania, Suiza, Italia, Bélgica…, salvo España.
En 2005 aparece, después de varias décadas, un libro sobre
la vida de Andreu Nin a cargo del periodista José María Zabala:
En busca de Andreu Nin, donde se hace un recorrido biográfico
de su vida en paralelo a la actuación estalinista durante su detención,
encarcelamiento, tortura y asesinato.
El libro no aporta nada nuevo sobre el Nin, excepto la reproducción
de algunos documentos inéditos del AHN, el interesante prologo de
Payne y la confirmación fehaciente del asesinato a manos de estalinistas
españoles y rusos. Basa mucho en las averiguaciones de los periodistas
catalanes en el documental O
peración Nikolai.
Aunque este libro no tenga mucho valor político, también ha
servido para dar a conocer algo más la figura de Nin. Así por
ejemplo el diario
El Mundo se hace eco el 26 de junio de 2005, indicando
Luís Alemany en las páginas de cultura: “un libro recupera
la “maltratada” figura marxista de Andreu Nin”.
También ha servido para que se presentase en la Feria del Libro de
Madrid de ese mismo año, realizándose una mesa redonda, con
participación del PSC-PSOE, el autor y la FAN.
El año 2007 ha sido declarado en el Vendrell, al Año Andreu
Nin, en el 70 aniversario de su muerte. La FAN también le está
dedicando homenajes tanto en España como en el extranjero
El 28 de marzo de 2007 se realizó un acto a W. Solano en el
Círculo de Bellas Artes de Madrid con la asistencia de 250 personas,
en homenaje al POUM y a Nin.
El 29 de marzo éste homenaje llegó a el Congreso de los Diputados,
con un discurso de W. Solano y la intervención de PSC-PSOE con la
diputada Teresa Cunillera y el Coordinador General de I.U. Gaspar Llamazares,
que dijo le gustaría que estuvieran vivos “el espíritu” y la
“lucha” de los militantes del POUM, y elogió la trayectoria de Joaquín
Maurín y Andreu Nin, “que supieron resistir al estalinismo” (24)
El País recogía el acto de la siguiente manera: “Nadie
en el Congreso de los Diputados recordaba un ¡viva la unidad de los
trabajadores” (…) el 29 de marzo W. Solano, de 90 años, último
Secretario General del POUM lo gritó con fuerza en la Sala de Columnas”
(25). A continuación, el periodista le hace una entrevista.
En junio de 2007 se realizan varios actos con debates sobre Nin en la Universidad
de Barcelona, con la participación de la FAN
Del 9 al 11 de julio de 2007 se realiza un curso de verano en la sede central
de la UNED en Madrid titulado: “La izquierda revolucionaria y antiestalinista
en la Segunda República y la Guerra Civil”. De las ocho ponencias
cuatro son sobre el POUM y Nin. Los actos los organiza la UNED con la colaboración
de la FAN.
Como se puede apreciar, la totalidad del reconocimiento público a
Nin es, o institucional o impulsada por la FAN. Excepto la presencia puntual
de algún dirigente del PSOE y de IU, que realizan una valoración
más humana que política, las grandes organizaciones obreras
españolas han estado al margen de la figura de Andreu Nin en estos
30 años de democracia. De hecho a nivel sindical, de CCOO o la UGT,
no nos consta nada.
Si en las enciclopedias bajo la dictadura de Franco se habla de Nin: “Fue
asesinado por los estalinistas” (26) en las actuales se dice: “Agudizada
la represión antitrotskista, fomentada por el PCE y el PSUC, y tras
los sucesos de mayo en Barcelona, fue detenido por la policía soviética
que actuaba clandestinamente en la zona republicana (1937) y murió
asesinado en circunstancias no esclarecidas (27)
Prácticamente desconocido por la mayoría de los trabajadores
españoles, resulta sorprendente el número de entradas que el
servidor Google tiene en Internet sobre Nin, más que ningún
otro dirigente obrero español del siglo XX:
1 - Andreu Nin
2.610.000 -Como Andrés Nin tiene 2.550.000
2 - Pablo Iglesias
2.420.000
3 - Felipe González
2.140.000
4 - Santiago Carrillo
2.070.000
5 – Largo Caballero
1.060.000
6 - Durruti
373.000
7 - La Pasionaria
316.000 -Como Dolores Ibárruri tiene 204.000
8 - Indalecio Prieto
173.000
9 - Julián Besteiro
134.000
10 - Federica Montseny
89.000
11 – Joaquín Maurín
64.900
Y no deja de llamar la atención, respecto a los partidos políticos,
que el PSOE con más de 120 años de historia y en el Gobierno,
tenga en Google 1.220.000 entradas, el PCE con más 80 años
tenga 1.810.000 entradas, mientras el POUM, con sólo 2 años
de vida en activo durante la República y la Guerra Civil en España
(de 1935 a 1937) tenga la cantidad de 662.000 entradas. (28)
El número de entradas de Nin en Internet es espectacular, si quitamos
a Felipe González y Carrillo, protagonistas de la Transición
y hasta hace poco en activo, la comparativa con el resto es abrumadora.
La explicación bien pudiera encontrarse en la necesidad de indagar
en el pensamiento político de Nin: el socialista (militó en
el PSOE), el anarquista (militó en la CNT), el comunista (militó
en el PCE y el PCUS) el trotskista (militó en la IC), el poumista
( en el POUM) además de profundizar en la vida y obra de la
figura política más trágica de la Guerra Civil.
Nin en 2007 sigue siendo la herida abierta de la Guerra Civil, todavía
sin cerrar
NIN Y EL DEBATE SOBRE SU TROTSKISMO
Como hemos podido comprobar, la figura de Nin ha emergido de las sombras
en las dos últimas décadas, en cuanto a reconocimiento
popular. Éste se ha manifestado a través de Placas, Calles,
Institutos, Documentales y Actos Institucionales, que están siendo
orientados, sobre todo, a recuperar del olvido la figura de un revolucionario,
víctima de la represión estalinista
Pero con excepción de la FAN, que además de todo lo anterior,
realiza una defensa política de Nin, nadie más lo hace. Por
otra parte, la valoración de la FAN es una reafirmación acrítica
del Nin del POUM, es decir, de sus dos últimos años de vida.
Pero la personalidad política de Nin es mucho más compleja.
En la constitución del POUM en 1935, Nin y la Izquierda Comunista
(Trotskista), es una minoría respecto a la otra organización,
el Bloque Obrero y Campesino de Maurín (ni trotskista ni estalinista),
que se declaraba marxista, pero equidistante de ambas corrientes.
Estando en la dirección del POUM, Nin y la mayoría de los miembros
de la IC (sólo una minoría siguió la táctica
de Trotsky), serán a su vez minoría en el nuevo partido, copado
en militancia y dirigentes por el BOC de Maurín
“Su Comité Ejecutivo estaba formado por Joaquín Maurín,
Secretario General, Andreu Nin, Bonet, Jordi Arquer, Molins, Rovira
y Gironella (…) a Nin le correspondía un papel secundario pues, aunque
su aportación teórica fuera superior a la de Maurín
y el resto de bloquistas, numéricamente éstos eran mayoritarios”
(29). Y sobre las bases “la poca sinceridad con la que la mayoría
de los militantes del BOC aceptaron la unificación (…) llegando a
afirmar que la unificación fue un error (30)
Así, el líder principal del POUM era Maurín, que en
el pasado siempre tuvo discrepancias políticas con Nin y Trotsky (ambos
le veían tendencias pequeño burguesas conciliadoras) y al BOC
como una organización a medio camino entre el reformismo y el marxismo.
Al encontrarse Maurín en Santiago de Compostela preparando una reunión
del POUM el 18 de julio de 1936, es apresado y encarcelado (se creyó
entonces que incluso ejecutado), por ello Nin, que era visto con ciertas
reticencias por “radical trotskista” en parte de los antiguos
“bloquistas” en el POUM, pasó a ser el líder temporal.
La versión de los defensores de la actuación de Nin,
la FAN y los libros de Pelai Pages, W. Solano y Víctor Alba, es más
acorde con el Nin poumista, más cercano a Maurín, que
el Nin con reminiscencias trotskista que era el que “chocaba” en el POUM.
Por el contrario, autores ubicados en la órbita del análisis
estalinista, como luego veremos con más detalle, sí hacen esa
diferenciación Nin-Maurín.: “Resulta difícil pronosticar
qué política hubiera desarrollado el POUM durante la guerra
de no haber quedado fuera de juego desde el comienzo su secretario general,
Joaquín Maurín. (…) éste coincidía con Nin en
la fascinación del modelo de revolución soviética de
1917, pero siempre se había mostrado sensible hacía el problema
concreto que planteaba la amenaza fascista y con menor insistencia basó
su juego político en el establecimiento de alianzas, tanto con otras
fuerzas obreras como con la pequeña burguesía” (31)
De hecho Nin, ahora líder del POUM, lo era debido más
a su autoridad política que a sus planteamientos, pues a diferencia
del BOC y Maurín, Nin, tenía una trayectoria más
cerca al marxismo que al reformismo.
“El malestar entre los mauristas, tapado únicamente por el espíritu
de protesta ante la desaparición de Nin, había dado ya lugar,
tras los sucesos de mayo a intentos de resucitar el Bloque Obrero y Campesino
frente al sectarismo del POUM, según reseña el soviético
Stepanov en uno de sus informes” (32)
A juicio de Trotsky, que seguía muy al día la revolución
española, la figura de Nin marcaba la tragedia que suponía
ver el dirigente obrero español más preparado teóricamente,
sucumbir ante el BOC, formando el POUM
En una carta a Daniel Guerin el 10 de marzo de 1939 escribe Trotsky: “Desde
el inicio de la revolución española he estado en estrecho
contacto con cierto número de militantes, en particular con Andreu
Nin. Hemos intercambiado centenares de cartas. Al cabo de una experiencia
que duró meses llegué a la conclusión de que Nin, honrado
y entregado a la causa, no era un marxista, sino un centrista, un Martov
español” (…) El POUM ha buscado siempre la línea de menor resistencia,
ha contemporeizado, jugado al escondite con la revolución. Empezó
por encerarse en Cataluña, cerrando los ojos ante la relación
de fuerzas existente en el conjunto de España (…) el POUM empezó
por ignorar el peligro estalinista – a pesar de todas las advertencias-
y por doblegarse ante la burocracia anarquista” (33)
A pesar de sufrir ataques políticos muy severos por parte de Trotsky,
incluso llegando a no contestar sus cartas y romperse la relación
política y personal, a Nin siempre le quedó un enorme respeto
por el creador del Ejército Rojo.
Cuando en septiembre de 1934 desde la revista Comunismo, Nin defiende la
ruptura con la línea de Trotsky de formar una corriente en el PSOE,
lo expone de la siguiente forma: “De ninguna manera, por un utilitarismo
circunstancial, podemos fundirnos con un conglomerado amorfo, llamado a romperse
al primer contacto con la realidad. Por triste y penoso que nos resulte,
estamos dispuestos a mantenernos es estas posiciones de principio que hemos
aprendido de nuestro jefe, aún a riesgo de tener que andar parte de
nuestro camino hacia el triunfo separados de él” (34)
Es interesante contrastar esta opinión de Nin para no entrar en el
PSOE y “bolchevizarlo” como pedían por carta las JJSS a los trotskistas,
con la que tenía Largo Caballero sobre el aprovechamiento que el estalinismo
hizo de ello. “La Tercera internacional quería hacer en el resto de
España lo que había hecho en Cataluña y en la Juventudes
Socialistas; unificar a los partidos Socialista y Comunista y meterlos en
un saco; pero se encontraban con una gran dificultad, y era que el Partido
Comunista no tenía hombres de autoridad y prestigio para labor tan
importante, ni para dirigir después el partido Único. Los hombres
que valían algo habían pasado al trotskismo” (35)
De sus “reminiscencias trotskistas” podemos apuntar que el 6 se diciembre
de 1936, estando en el Gobierno de la Generalitat, y sin consultarlo en el
POUM, Nin propuso que Cataluña acogiese a León Trotsky,
perseguido internacionalmente por el estalinismo y sin “visado” de país
alguno. Posteriormente se le concedió en México
Esta petición de Nin de pedir que Trotsky viniese a Barcelona, además
de provocar que el PSUC dijese que si esto ocurría, rompía
el Frente Popular, también sirvió como objeto de críticas
en el POUM.
No podemos profundizar en las diferencias Nin-Trotsky, Nin-Maurín,
por cuestión de espacio, baste señalar que el POUM no era trotskista
y que la actuación de Nin desde 1933 tampoco.
LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA
Desde una perspectiva histórica, los acontecimientos en España
entre 1934 y 1937: con las Alianzas Obreras, la Insurrección de Asturias,
el triunfo del Frente Popular, el levantamiento fascista, la revolución
obrera contra el mismo, y las Jornadas de Mayo en Barcelona, son mucho más
intensos y de mayor significación cada uno de ellos, que décadas
enteras en otros momentos del siglo XX
Simplificar o enumerar los hechos de manera cuantitativa no ayudan a la comprensión
de la historia. Es preciso analizarlos en toda su intensidad para valorar
su importancia
La Memoria de Andreu Nin, su significación histórica como uno
de los protagonistas de esos tres años tan decisivos, viene determinado
por al análisis de esos acontecimientos y el papel que juega
en ellos.
El tratamiento historiográfico de Nin, pues, necesariamente tiene
que ir acorde a estos hechos. Teniendo en cuenta los límites de espacio
del presente trabajo, nos vamos a remitir a lo que consideremos el núcleo
central, esto es, la revolución abierta el 19 de julio y su conexión
con las Jornadas de Mayo, que a la postre significaran la justificación
estalinista de su asesinato y la represión contra el POUM.
La Revolución del 19 de julio de 1936
Ya hemos visto más arriba, como el Documental de TVE de 1986, a lo
largo de 31 horas nos relata la Guerra Civil española desde la perspectiva
de la lucha entre la República democrática y el fascismo. De
hecho es una de las constantes historiográficas en España
De los 1860 minutos de que consta dicho trabajo, no llega a los 30 los que
dedica a la reacción contra la sublevación militar en Madrid,
Barcelona, Valencia, Murcia, Alicante, Castellón… y poniendo el énfasis
en el aspecto militar, no en la acción revolucionaria de los trabajadores.
Por ejemplo, comienza de la siguiente manera: “El sábado 18 de julio
de 1936 en Barcelona, era un sábado de verano, lo único
que preocupa a su población es el fin de semana y las vacaciones”
(36) Sobre las Jornadas de Mayo, a pesar de decir: “los hechos de mayo son
uno de los momentos culminantes de la evolución político-social
de la España republicana (37) sólo le dedica 12 minutos
(del 23 al 35 de ese capítulo).
A pesar de ser uno de los “momentos culminantes”, no llega a utilizar ni
el 1% del tiempo del documental. El Proceso contra el POUM y la muerte de
Nin ocupan 5 minutos en total, todo junto entre el minuto 43 y el 47 de ese
mismo capítulo.
Es decir, entre la “Revolución” de julio, las Jornadas de Mayo, el
POUM y Nin, se dedican (sin entrar en los contenidos) 47 minutos, el 2´5%
de todo el tiempo. Esta “importancia” dedicada a el proceso revolucionario,
al POUM y a Nin, quizá tenga algo que ver con la negativa permanente
de TVE de emitir el Documental Operación Nikolai, después de
15 de su realización.
Siguiendo la línea española, recientemente Santos Juliá
ha coordinado una obra titulada
República y Guerra en España
1931-1939 (Espasa Calpe – Madrid 2006) con la colaboración de
varios especialistas, en la que ni siquiera son nombrados Nin ni el POUM.
De las 445 páginas del libro, sólo una habla de las Jornadas
de Mayo (pág. 187) y dentro de las consecuencias de la caída
del Gobierno de Largo Caballero.
En el otro documental de TVE de 2004, no se menciona ni a Nin ni al
POUM, sin embargo algo se dice sobre la revolución: “El 18 de julio
en Madrid los sindicatos obreros exigen al gobierno el reparto de armas,
el Gobierno acaba cediendo. Miles de obreros asaltan el Cuartel de la montaña.
(…) En Barcelona militantes de la CNT se echan a la calle el 19 de julio
y consiguen reducir a los golpistas. (…) El ejército que ha quedado
desmantelado tras la sublevación es sustituido por milicias populares
de sindicatos y partidos” (38)
Por contra será, sobre todo la historiografía anglosajona la
que, sin ser partidista al respecto, admita y relate el papel revolucionario
de los trabajadores del campo y la ciudad contra las bases democrático-burguesas.
Hugh Thomás, en su clásico
La Guerra Civil española
de 1961 “A última hora de la tarde del 18 de julio, Companys se negó
a dar “armas al pueblo”. A pesar de todo, la CNT tomó por asalto varios
depósitos de armas, incluido el viejo buque prisión Uruguay,
fondeado en el puerto, convocó una huelga general para el día
siguiente (39). “durante la noche del 19 al 20 de julio, en Madrid fueron
incendiadas cincuenta iglesias. Los partidos obreros, dirigidos por unidades
de milicianos (…) tenían el control efectivo de la capital” (40)
Respecto al POUM y Nin dice: “Desde la formación del gobierno
Negrín los comunistas habían centrado sus esfuerzos en
perseguir al POUM (…) persecución, detenciones, interrogatorios y
torturas las llevaron a cabo principalmente comunistas extranjeros, los españoles
no sabían la verdad, observaba los acontecimientos y aplaudían
cobardemente (…) ¿creía el comunista español católico
José Bergamin que Nin, Gorkin y Andrade eran espías? El ala
prietista del socialismo e incluso los republicanos de izquierda mostraban
tales actos de transigencia (…) concedían el beneficio de la duda
a los acusadores, pero no a los acusados” (41)
Gabriel Jackson en su
República española y Guerrea Civil
de 1976 nos dice: “Los restaurantes de lujo y los hoteles de Barcelona fueron,
o bien colectivizados o incautados por los empleados. Las espaciosas mansiones
particulares de los ricos que habían huido a Francia fueron convertidas
en escuelas, orfanatos y hospitales (…) los obreros se hicieron cargo de
la mayoría de las fábricas” (42)
“En Madrid los ebanistas, zapateros y barberos sindicados colectivizaron
sus talleres y establecimientos. El Hotel Palace fue convertido en orfanato
(El Ritz en Hospital). En casi todas partes las rentas fueron abolidas y
los registros de la propiedad incendiados” (43)
“Nin que era la personalidad más importante del POUM (…) era una figura
muy conocida, tanto en España como en el extranjero. Fue uno de los
fundadores de la III Internacional (…) Había sido consejero de Justicia
de la Generalitat en 1936 y fue uno de los principales teóricos de
la revolución colectivista catalana (…) la prensa socialista y trotskista
mundial contó el relato (las torturas e interrogatorio de Orlov).
Los comunistas calificaron el relato de calumnia y los dirigentes liberales
del Frente Popular mantuvieron un silencio embarazoso” (44)
Pero quizás sea la obra de Stanley G. Payne L
a Unión Soviética,
Comunismo y Revolución en España (1931-1939) de 2003 el
que ofrezca datos más concluyentes del proceso revolucionario: “Edgar
Malefakis, autor del principal estudio sobre la reforma agraria republicana,
concluía que durante la Guerra Civil española se ocuparon (…)
entre la mitad y dos tercios de todas las tierras cultivadas en la zona republicana"
(45)
Según el estudio de
Historia y memoria de la Guerra Civil –
1988 ed. Julio Aróstegui, en 1937 el 39% de toda la tierra de
la zona republicana había sido expropiada, aunque sólo se colectivizó
oficialmente poco más de la mitad. Así, el porcentaje de tierra
que cambió de manos fue considerablemente mayor que en la Rusia
de 1917-1918” (46)
“El 24 de octubre, después de que la CNT hubiera entrado en el Gobierno
Catalán, el nuevo conseller de economía y miembro de dicha
organización J. Fábregas, promulgó un decreto de colectividades.
En el se oficializaba la colectivización de todas las plantas industriales
con más de 100 trabajadores y disponía de la colectivización
de las de 50 a 100 con la aprobación del 75% de los trabajadores de
la empresa” (47)
“Apenas cabe duda de que hubo una actividad revolucionaria, mucho más
inmediata, directa, espontánea y también organizada por parte
de los trabajadores en la sociedad española de 1936, que en la rusa
de 1917, mientras que en el campo la diferencia era todavía mucho
mayor” (48)
Desde el punto de vista de la burguesía republicana esto era intolerable:
“desde un principio la República se debatió entre la urgencia
de imponerse militarmente y la necesidad de controlar las aspiraciones revolucionarias
de los anarquistas y el POUM (…) El poder del estado sufrió un desplome
casi total, Comités, Juntas, Consejos, aparecían por todos
los lugares y en algunas regiones llegaron a unificarse para formar Consejos
Regionales entre los que destacaron el Consejo Soberano de Asturias, el Consejo
de Aragón, el Comité Ejecutivo Popular de Valencia o la Junta
de defensa de Madrid” (49)
Se podrían llenar páginas y páginas ofreciendo miles
de ejemplos de cómo los trabajadores de la ciudad y el campo, sin
que ninguna organización lo dirigiera y organizase a nivel estatal,
estaban llevando a cabo por la vía de los hechos la revolución,
cuestionando tanto la República burguesa como el sistema capitalista.
La diferencia con la Rusia de 1917 era que en España no hubo un Partido
Bolchevique o similar que aglutinara esa enorme honda expansiva. Su ausencia
fue ocupada por el estalinismo, que como dice Largo Caballero, aprovecha
la radicalización de las organizaciones socialistas, para “engullir”
las JJSS y la sección catalana del PSOE el mismo año
36.
“La revolución en Cataluña no fue obra de ningún partido
político ni de ninguna organización sindical (…) ¿cual
ha sido la actitud del POUM en estos primeros momentos? Evidentemente, este
partido tampoco estuvo a la altura de los acontecimientos” (50)
El potencial de Andreu Nin quedó orillado y circunscrito, como dijo
Trotsky, a Cataluña y sin un plan de actuación independiente
de la fuerza que tenía allí el anarquismo. A pesar de
la caracterización que hace Nin de la situación, su actuación
política no estuvo a la altura.
Para ello nos remitiremos a las propias palabras de Nin, valorando la situación
política en el mitin del Gran Price en Barcelona el 6 se septiembre
de 1936:
“La lucha no está entablada entre la democracia burguesa y el fascismo,
sino entre el fascismo y el socialismo, entre la clase obrera y la burguesía.
La clase trabajadora, con las armas en la mano, cerró el paso
al fascismo en Cataluña el 19 de julio y ha planteado crudamente el
problema del poder” (51) Además entra en terrenos teóricos
del marxismo sobre la caracterización de la revolución:
¿Es que la clase trabajadora de Cataluña y España está
realizando enormes sacrificios, está derramando su sangre para volver
a la República del señor Azaña? (…) la revolución
democrática ha sido realizada no por la burguesía liberal,
que no lo había podido hacer en cinco años (1931-1936),
sino por la clase trabajadora, que los ha resuelto en pocos días con
las armas en la mano” (52)
Este planteamiento político de Nin, caracterizando la revolución
democrático-burguesa como superada por la acción de las masas
en la calle, está en la línea de las
Tesis de Abril de
Lenin en 1917 y en la Teoría de la Revolución Permanente de
Trotsky, pero como veremos se queda a medio camino en la práctica
hacia la revolución socialista.
Lenin escribe: “La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el
paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a
la burguesía (…) a su segunda etapa, que debe poner el poder
en manos del proletariado” (…) “El paso del poder del estado a manos de una
clase a las de otra clase es el primer síntoma, el síntoma
principal, el síntoma más importante de la revolución,
tanto en el sentido estrictamente científico, como en el sentido político,
práctico (53).
Trotsky dice: “ El hecho de que una revolución sea antifascista o
proletaria, burguesa o socialista, viene determinado no por etiquetas políticas,
sino por la estructura de clase de una nación dada (…) El poder está
en manos de la burguesía o el proletariado (…) el poder obrero no
puede ser más que el poder socialista” (54)
Sin embargo las conclusiones prácticas de Nin no van en la misma línea,
a diferencia de Lenin y Trotsky en Rusia en 1917, Nin no es capaz de
desmarcarse del anarquismo y ganarse directamente a los trabajadores: “Yo
afirmo, compañeros, que en las cuestiones fundamentales, en aquellas
sobre las cuales existían discrepancias irreductibles con los compañeros
de la CNT, sobre estas cuestiones, hoy puede haber un acuerdo perfecto” (55)
Las Jornadas de Mayo
En las Jornadas de Mayo, las bases de la CNT-FAI y el POUM salen a
luchar a las barricadas, para defender las conquistas revolucionarias de
julio. Cuando la Generalitat y el PSUC intentar tomar la telefónica
(en manos de la CNT desde l 19 de julio), la respuesta de la dirección
de la CNT y el POUM será no caer en las provocaciones. La represión
estalinista no tuvo piedad.
Entre el 3 y el 8 de mayo de 1937 el enfrentamiento entre las bases de la
CNT-FAI y el POUM, por un lado y las fuerzas de seguridad de la Generalitat
con el PSUC de apoyo por el otro, se enfrentan en las calles de Barcelona
Los obreros revolucionarios sin que lo convoquen los dirigentes de la CNT
ni del POUM paraliza de forma absoluta la actividad en la industria, comercio
y transportes. La situación de doble poder ha llegado a su fin.
O gana la revolución (control obrero de la producción, milicias
armadas, gobierno obrero) o gana la contrarrevolución (control gubernamental
de la economía sin nacionalización, ejército regular
y gobierno burgués). A pesar de ser diez veces más fuertes
las bases cenetistas y poumistas que las estalinistas y burguesas, éstas
estaban respaldadas por su dirección, aquellas no.
La burguesía precisó de los dirigentes anarquistas para aplacar
a los revolucionarios, mientras el POUM mantenía una posición
supeditada a lo que hiciese la CNT.
Al día siguiente el 4 de mayo de 1937, la dirección de
la CNT y su órgano de prensa Solidaridad Obrera llaman a la vuelta
al trabajo a sus bases, Azaña agradecido, lo relata así: “El
Gobierno envió una delegación de la CNT y la UGT, con García
Oliver, para aconsejar a los revoltosos que volvieran al trabajo (…) Federica
Montseny se arrancó diciendo que llevaba la representación
del Gobierno y de la CNT y rogaba que depusiesen su actitud los rebeldes”
(56)
Es decir, la burguesía obtuvo la colaboración de
los dirigentes de las organizaciones revolucionarias para aplacar la revolución,
pero además, el Presidente de la República, se permite llamar
“revoltosos” y “rebeldes” a los mismos obreros que impidieron al General
Godet el triunfo fascista en Barcelona el 18 de julio.
Aún así no era suficiente, será necesario que el Gobierno
central envíe desde Valencia 5.000 Guardas de asalto con
varias compañías motorizadas por carretera al tiempo que llegan
al puerto de Barcelona dos destructores británicos que se ponen al
servicio de la Generalitat.
¿Que hizo Nin y el POUM en estos acontecimientos?, a diferencia de
los dirigentes anarquistas, la misma noche del 3 de mayo Nin con W. Solano
se dirigieron a la sede de la CNT en Barcelona para plantearles la oportunidad
de ir más allá con la revolución. Ante la negativa de
los libertarios, que se contentan con pedir la dimisión del comisario
que realizó el ataque a la telefónica, Nin y el POUM quedan
paralizados.
El 6 de mayo
La Batalla emite un comunicado del Comité Ejecutivo:
“El POUM da orden a todos sus militantes armados para que se retiren de las
barricadas y de las calles, reintegrándose al trabajo”
A pesar de los llamamientos de los dirigentes de la CNT-FAI y el POUM a la
vuelta al trabajo, el instinto de clase revolucionario de sus bases les mantiene
en las barricadas sin dirección alguna, hasta el 8 de mayo, que aislados
y sin referencia las van abandonando poco a poco.
A pesar que los “hechos de mayo” no son ni promovidos ni dirigidos
ni aprovechados por la CNT-FAI ni por el POUM, al revés, en
sus propios medios de expresión indican lo contrario, la represión
será contundente.
Para el estalinismo, el montaje estaba en marcha. José Díaz,
Secretario General del PCE dice el 9 de mayo en un mitin en Valencia: “Quién
sino los trotskistas han sido los inspiradores del golpe criminal de Cataluña”
y el día 10 en
Mundo Obrero: “los facciosos que se levantaron
en barricadas contra el Gobierno legítimo deben ser castigados implacablemente,
muerte e los traidores”
Miles de guardias de asalto y carabineros patrullan la ciudad desarmando
a las bases de la CNT-FAI y el POUM y rompiéndoles sus carnets a la
cara. Cientos de trabajadores de éstas organizaciones fueron
encarcelados, las torturas y asesinatos en las “checas” se sucedieron hasta
el punto de decir el Ministro de Justicia Manuel Irujo. “Los revolucionarios
amanecían asesinados en las cunetas de las carreteras, en mayor cantidad
que en la zona franquista” (Ver la obra
Homenaje a Cataluña
de George Orwell – Ariel – 1983)
Nin escribe el 12 de mayo: “La actitud provocativa de la contrarrevolución
determinó el estallido. Pero ya los obreros en la calle, el partido
tenía que adoptar una actitud. ¿cuál? ¿inhibirse
del movimiento, condenarlo o solidarizarse con él? Nuestra opción
no era difícil. Ni la primera, ni la segunda actitud cuadraban con
nuestra cualidad de partido obrero y revolucionario y, sin vacilar un momento,
optamos por la tercera: prestar nuestra solidaridad activa al movimiento,
aún sabiendo de antemano que no podía triunfar. Si el desencadenamiento
hubiera dependido de nosotros, no habríamos dado la orden de la insurrección”
(57)
Es decir Nin y el POUM, en el momento en que se dilucida el “doble poder”,
permanece más como observador que como protagonista. En ningún
momento se plantean sumarse e intentar dirigirlo. Pocas semanas después
y fruto de la derrota del “poder obrero” descabezado, la represión
estalinista le asesinara a él y encarcelará y procesará
al resto de la dirección del POUM.
El proceso revolucionario durante la Guerra Civil española llega a
su fin en mayo de 1937.: “Los sangrientos sucesos concluyeron con la derrota
anarquista y se saldaron con la disolución del POUM (…) El mes de
mayo de 1937 marcó el momento de una inflexión política
irreversible en el bando republicano” (58)
Ni Nin ni los dirigentes del POUM se daban cuenta de la significación
de la derrota, ni siquiera la consideraban como tal: “Tenemos el orgullo
de proclamar que la actitud de nuestro partido, cuyo prestigio había
aumentado considerablemente entre los trabajadores revolucionarios, contribuyó
eficazmente a poner término a la sangrienta lucha que se desarrollaba
en las calles de Barcelona y a evitar que el movimiento obrero se viera aplastado
por una represión feroz” (59)
“Los sucesos de mayo en Barcelona señalaron el fin de la revolución.
A partir de entonces se pudo decir que el Estado republicano se hallaba en
guerra con el Estado nacionalista y no la revolución en guerra con
el fascismo” (60)
Para los seguidores de Trotsky en España, los Bolchevique-Leninista,
el error del POUM fue catastrófico, primero para la clase obrera y
después para ellos mismos.
Éste pequeño grupo, muy activo en las barricadas sacó
una octavilla el 4 de mayo: “Viva la ofensiva revolucionaria: Nada de compromisos.
Desarme de la Guardia nacional (…) huelga general de todas las industrias
que no trabajen para la guerra. ¡armamento total de la clase
obrera! ¡Viva la unidad de acción CNT-FAI-POUM! En los talleres,
fábricas, barricadas: Comités de defensa revolucionaria” (61)
Nin y la dirección del POUM rechazaron estos planteamientos trotskistas,
a pesar de reconocer que se podía haber ganado: “La lucha armada se
desarrolló en tal forma, fueron tales el ímpetu de los obreros
revolucionarios y la importancia de las posiciones estratégicas alcanzadas,
que se hubiera podido conquistar el poder. Pero nuestro partido, fuerza minoritaria
en el movimiento obrero, no podía tomar sobre sí la responsabilidad
de lanzar esta consigna, con mayor motivo cuanto que la actitud de los dirigentes
de la CNT y de la FAI, que desde las emisoras barcelonesas invitaban de un
modo apremiante a los obreros a abandonar la lucha” (62)
Posiblemente éste sea el párrafo más elocuente de las
contradicciones de Nin. En él se concentran las principales críticas
de Trotsky, recordemos: crear un pequeño partido, pudiendo condicionar
y reorientar uno grande (el PSOE), falta de determinación en la lucha
independiente (no colaboración con el Frente Popular en las elecciones
ni entrada en el Gobierno de la Generalitat) y supeditación a la CNT
en las Jornadas de Mayo.
LA SOMBRA DEL ESTALINISMO ES ALARGADA
El que en España hubo una revolución es un hecho objetivo avalado
por la mayoría de los historiadores. El que no hubiese una partido
revolucionario de masas con implantación estatal que lo encauzase
para conseguir la victoria, no significa que no se diese la revolución.
Al margen de la controversia entre Nin y el POUM por un lado y Trotsky y
los B.L. por otra dentro del campo del marxismo, ambos grupos estaban en
el bando de la clase obrera. El PCE por el contrario, estuvo toda la Guerra
Civil en el campo de la burguesía republicana.
Sin entender este aspecto, se hace imposible comprender la brutal represión
de los revolucionarios y el asesinato de Nin a manos estalinistas.
Analizaremos lo que nos dice la historiografía, pero la mejor manera
de explicarlo es escuchando a los propios estalinistas.
La versión liberal-burguesa de la Guerra Civil española
parte de la base, de que en España no se trataba de hacer la revolución
socialista, sino la defensa de la República burguesa frente al fascismo.
Este argumento de la burguesía tipo Azaña no debe llevarnos
a ninguna sorpresa. Lo llamativo es que el partido que en teoría representaba
a la única revolución socialista victoriosa en el mundo, dijese
lo mismo.
Así el PCE, con todos sus dirigentes a coro, no se cansaron de repetir
durante los tres años de guerra la misma melodía. Acaba de
realizarse un nuevo documental sobre imágenes de la Guerra Civil de
Elias Querejeta, dando voz a los protagonistas.
En todas las intervenciones de dirigentes del PCE, tres de Dolores Ibárruri
y una de José Díaz, repiten la misma idea-base: “Estamos luchando
por la libertad, por la democracia y por la República” (63)
En ningún momento hablan ni de socialismo ni de tomar el poder, ni
argumentos de clase, nada. Toda su argumentación es la misma que la
de Azaña.
La Historiografía y el papel del PCE en la Guerra Civil
Hugh Thomas nos dice en 1961: “El partido Comunista, apoyado por la ayuda
diplomática y militar de Rusia (…) es apoyado por muchos miembros
de la clase media (…) en la práctica su acción se amoldaba
y reflejaba los deseos de los pequeños comerciantes y granjeros, taxistas,
pequeños funcionarios y oficiales jóvenes que se afiliaron
al partido entre julio de 1936 y finales de año, sin haber leído
a Marx ni saber gran cosa acerca de Rusia” (64)
Anthony Beevor señala en 2005: “los mayores campeones
del derecho a la propiedad no eran los republicanos liberales, como hubiera
sido lógico, sino el Partido Comunista y su rama catalana, el PSUC.
Ambos seguían la estrategia de la III Internacional de camuflar la
revolución. Dolores Ibárruri y otros miembros de su Comité
Central negaban enfáticamente que en España se estuviera produciendo
una revolución y defendían vigorosamente a empresarios y pequeños
propietarios rurales” (65)
Gabriel Jackson escribe en 1976: “Los comunistas, en nombre de los principios
marxistas (sic), defendían los derechos de la pequeña clase
media (…) en su mayoría los nuevos afiliados no eran de origen proletario
(…) se convirtieron en un partido de funcionarios y pequeño burgueses”
(66)
Stanley G. Payne indica en 2003: “En la industria y la agricultura, la revolución
adoptó la forma inicialmente de control obrero, y más tarde
de colectivización. En un informe al Comité Central del Partido
Comunista francés, redactado el 16 de octubre de 1936, André
Martý afirmaba que en la zona republicana se habían “hecho
cargo” de unas 18.000 empresas: “el grueso de la industria española
está ahora controlada por los trabajadores” (67)
“El 18 de agosto de 1936 Mundo Obrero declaraba que “la lucha entre la democracia
y el fascismo” se había “transformado en una guerra santa nacional,
en una guerra defensiva del pueblo” Está línea argumental se
mantendría durante todo el conflicto” (68)
No es de extrañar, como dijo Largo Caballero que los mejores comunistas
se pasaran al trotskismo. Así, las bases sin ningún nivel político
y la dirección, una mera burocracia disciplinada al servicio de Moscú,
dependían de la URSS, de donde venían los “teóricos”.
Veinte años después de la Guerra Civil, Dolores Ibárruri
en su exilio estalinista, escribe un libro de memorias, El único camino,
donde hace un ejercicio de autobombo personal permanente y se muestra
muy satisfecha de sí misma, de su labor agitadora.
Como dice Payne de “apología personal”, Ibárruri en sus 626
páginas del libro no nombra a Andréu Nin en ningún momento.
Pero no deja pasar la ocasión para seguir llamando fascista al POUM.
No es de extrañar, ella estaba en las reuniones con Orlov cuando el
asesinato de Nin.
Dolores Ibárruri, es verdad que tuvo un protagonismo en la Guerra
Civil, pero no más allá de la labor de agitación, escasa
de ideas. De hecho apenas entra en temas teóricos en su autobiografía,
y cuando lo es hace es para decir: “Con la guerra provocada por la sublevación
militar fascista, se aceleró el desarrollo y la transformación
de la revolución democrático burguesa” (69)
Sobre las Jornadas de Mayo, a las que sólo dedica 7 páginas
(509-516), la valoración veinte años después
es la misma que en 1937: “Donde el PSUC mostró su capacidad política,
su fuerza y su espíritu revolucionario, fue en el aplastamiento del
putsch contrarrevolucionario de mayo de 1937 en Barcelona (…) que tan grave
peligro representaba para la continuación de la resistencia” (70)
Haciendo una reflexión tantos años después de los hechos
hay una pregunta permanente: “En el transcurso de estos largos años
de exilio, ha habido camaradas que muchas veces nos han preguntado ¿pudo
el PCE haber tomado el poder en España? A esto sólo cabe una
respuesta: El Partido Comunista en ningún momento se propuso tomar
el poder en España en el transcurso de la guerra. Y quienes han pretendido
comparar la situación de Rusia en octubre de 1917 con la de España
(…) cometen un grave error. España libraba una guerra revolucionaria
contra el fascismo, en la que participaban, no sólo la clase obrera,
sino, fundamentalmente,, los campesinos, la pequeña y mediana
burguesía” (71)
No es de extrañar, por tanto, que la “educación política”
en el PCE durante la Guerra Civil hiciese que explicasen a sus bases que
lo que éstas veían en la calle, no existía.
Así, un dirigente del PCE de Valencia explicaba: “En los primeros
momentos del movimiento insurreccional muchos trabajadores cayeron en la
manía de la socialización y las incautaciones, creyendo que
estábamos en presencia de una revolución social (…) ¿por
qué han caído los trabajadores en estos errores? En primer
lugar, por desconocimiento del momento político en que vivimos, que
les lleva a creer que estamos viviendo en plena revolución social”
(72)
En el estalinismo, una constante es la falta de análisis crítico,
la dirección y el partido tienen siempre razón. Pero tan penoso
nivel elemental de marxismo debía tener alguna razón más
importante.
Joan Estruch, como muchos otros autores, señala la dependencia absoluta
de la política del PCE durante la guerra a las directrices de Moscú:
“En el periodo estalinista, la Unión Soviética pasará
de impulsora de la revolución más allá de sus fronteras
a utilizadora de los partidos comunistas como instrumentos de su reforzamiento
en el terreno internacional” (73)
Pero entonces ¿Cuál era el auténtico motivo de Moscú
para hacer fracasar la revolución española y asesinar a Nin?
La respuesta la encontramos en la profunda degeneración burocrática
en la URSS, fruto del aislamiento de la revolución en un país
atrasado, cuya burocracia necesita ahogar en sangre, tanto a
la vieja guardia bolchevique (Procesos de Moscú), como asesinar a
Nin, estrangular la revolución española y posteriormente
matar a Trotsky.
Es la única manera de garantizar el dominio de casta burocrática,
asentada sobre las espaldas de los trabajadores rusos sobre una economía
planificada a la que habían privado de los elementos de control; los
soviets (locales, provinciales y regionales)
La burocracia estalinista no necesitaba una revolución triunfante
en España ni en ningún otro sitio, (ver su papel en la revolución
china de 1925 apoyando a la burguesía que a su vez masacrará
a la clase obrera). Stalin lo que tenía era un acuerdo con las burguesías
francesa e inglesa. Daba igual, sin atender a ningún carácter
de clase, en 1939 lo hará con la Alemania nazi (Pacto Germano-soviético)
Lenin decía que la política exterior es la continuación
de la política interior. El ejemplo más dramático de
ello lo encontramos en una de las cartas más trágicas de la
historia del movimiento obrero internacional.
Carta de Stalin, Molotov y Vorochilov el 21 de diciembre de 1936 al Presidente
del Gobierno de la república española, Francisco Largo Caballero:
“Convendría atraer al lado del Gobierno a la burguesía urbana
(…) protegiéndola de los intentos de confiscaciones y asegurando la
libertad de comercio (…) hay que atraer a los dirigentes republicanos, sobre
todo a Azaña. Es necesario impedir que los enemigos de España
vean en ella una república comunista” (74)
La única personalidad viva del estalinismo de los años treinta
en la España de hoy es Santiago Carrillo, que además los vivió
en primera línea. En sus Memorias de 1993, con 793 páginas
(160 dedicadas a la Guerra civil) sólo habla de Nin dos veces para
decir que murió asesinado, sólo habla de las Jornadas de Mayo
en una página para decir que fue un Pusch (como Ibárruri 35
años atrás) nada del Proceso contra el POUM
“levantamiento de la CNT y el POUM en Barcelona (…) sumamente negativo para
la causa republicana. (…) el golpe de la FAI y el POUM había sido
muy grave, ponía en peligro a la República” (75)
Carrillo no admite error alguno del PCE, no pide ninguna disculpa, no valora
ni el estalinismo, ni al POUM ni a Nin, sus comentarios al respecto, dejando
caer la versión oficial estalinista, lo explica como si no fuera nada
con él, ni tuviera nada que decir:
“El putsch de mayo acabó de rellenar el dossier antitrotskista. Parecía
la confirmación gráfica de la acusación de connivencia
entre trotskismo y fascismo (…) Que en plena guerra contra Franco, una facción
de nuestro ejército y retaguardia se levantara en armas e iniciara
una guerra dentro del campo republicano era “objetivamente” una ayuda a Franco
(…) Si después se ha esclarecido los hechos y se ha concluido que
la muerte de Nin era un asesinato, en aquel momento la opinión pública
aceptó la tesis de un levantamiento realizado de acuerdo con Franco
para romper la resistencia republicana y de una fuga del jefe poumista al
campo enemigo” (76)
El comentario es tan bochornoso en todos los aspectos, hasta en el conceptual,
que en su siguiente libro lo que hace es obviar el tema. En 1999, Carrillo,
escribe:
La segunda República: Recuerdos y Reflexiones.
No trata ni las Jornadas de Mayo, ni el tema Nin ni el Proceso contra el
POUM, sólo nombra a Nin al dedicar un capítulo a Zugazagoitia:
“durante su gestión se entera del asesinato de Nin, uno de sus dramas
personales, no podía hacer nada”(77)
Hoy prácticamente nadie defiende en la historiografía la versión
del estalinismo, de hecho éste está en proceso de descomposición
orgánica como fuerza política en todo el mundo. Sin embargo
siempre queda alguien que lo justifique.
La mejor manera de comprobar el papel del estalinismo como comportamiento
burgués en la Guerra Civil, es ver como para su justificación,
algunos historiadores no tienen problemas en defender la versión liberal
de la guerra, atacando a los revolucionarios y defendiendo al PCE.
En 1999 Antonio Elorza y Marta Bizcarrondo sacan el libro
Queridos Camaradas
para dedicarse a criticar a Nin y al POUM por sus planteamientos revolucionarios
y ninguna crítica al PCE ni al PSUC ni al PCUS. Lo único que
reconoce es la paranoia persecutoria del estalinismo (como si no tuviese
nada que ver con su concepción política).
Hay un intento permanente de los autores de ridiculizar a Nin y al POUM respecto
a querer la revolución socialista y de tener como modelo la Rusia
de 1917, pero en ningún momento nos explican por qué eso era
tan incorrecto ¿no lo debería de haber defendido el PCE?
“la etiqueta colocada sobre los hombres y mujeres del POUM como “agentes
de la GESTAPO “ sirvió para justificar la persecución, pero
al mismo tiempo contaminó todos los argumentos políticos que
hubieran podido utilizarse desde el PCE sobre el partido de Andrés
Nin para justificar su oposición al mismo” (5) Es decir, el
PCE tenía razón políticamente, pero su torpeza persecutoria
se la quitaba.
“Desde los primeros actos de propaganda al serenarse la situación,
el leiv motiv de los voceros del POUM, fundamentalmente Andrés Nin
y Julián Gorkin es la propuesta de acabar con el Frente Popular” (78)
Estos autores haciéndose eco de las argumentaciones burguesas de la
acusación del PCE en el Proceso contra el POUM y olvidándose
que su objeto era la acusación de espionaje, se vuelcan en “acusarles”
de revolucionarios en una situación revolucionaria: “ queda en cambio
probado que hasta el 6 de mayo de 1937 el POUM se había sumado al
levantamiento anarconsindicalista de Barcelona y sobre todo que los miembros
del Comité Ejecutivo (…) habían desarrollado en La Batalla
una campaña sistemática contra el Frente Popular y la República
democrática” (79)
Por lo tanto, era lógico que la Justicia del Frente Popular (unión
de partidos burgueses y de izquierda en defensa de la república democrática
(Burguesa), condenasen a los revolucionarios: “Los dirigentes del POUM recibían
una valoración ajustada de cuál había sido su actuación
política en los primeros meses de guerra” (80)
CONCLUSION
La verdad siempre es concreta, a Andreu Nin le asesinaron porque era un revolucionario.
Su figura representaba, aún con contradicciones y errores, la posición
política con influencia de masas, más acorde con los postulados
revolucionarios que la clase obrera estaba llevando a cabo por la vía
de los hechos.
El estalinismo, que se convirtió en todas sus actuaciones prácticas,
en el estilete que precisaba la burguesía para recomponer el
orden “democrático-burgués” en el bando republicano, le asesinó
desde postulados burguesas (ver argumentaciones del fiscal en el Proceso
contra el POUM (81).
Pero para ello, los estalinistas rusos y españoles no podían
decir que era debido a que Nin era un revolucionario. Era preciso difamarlo
ante las masas, con las mentiras más burdas y groseras que se podían
cometer en guerra: ser espía de Franco. La actuación
de la dirección del PCE, estalinista y contrarrevolucionaria, en modo
alguno significa que sus bases lo fueran, al revés, éstas dieron
la vida en la lucha contra el fascismo.
El proceso revolucionario español, iniciado el 14 de abril de 1931,
con altos (La revolución de Asturias 1934) y bajos (represión
y bienio negro, 1934-1935), explota el 19 de julio de 1936. Pero dentro del
campo republicano, nadie orienta y dirige la toma de tierras, fábricas,
transportes, bancos etc con un mando unificado.
Esta situación de “doble poder”; por arriba un gobierno que no manda
y por abajo los obreros creando organismos de poder alternativo, no puede
durar mucho tiempo, de hecho es una de las características de todo
proceso revolucionario. Era necesario para la burguesía republicana
recomponer “su” poder.
Pero la burguesía no tenía la fuerza para hacer esto, como
admite Luís Companys el 19 de julio a los dirigentes de la CNT: Hoy
sois los dueños de la ciudad y de Cataluña, porque sólo
vosotros habéis vencido a los militares fascistas y todo está
en vuestro poder. Si no me necesitáis o n o me queréis como
Presidente de Cataluña decídmelo ahora”, Así pues, la
burguesía necesitaba que la dirección de las organizaciones
obreras le ayudase. Contó desde el primer momento con parte del PSOE
de Prieto y a regañadientes con el de Largo Caballero, pero
sobre todo tuvo el apoyo absoluto del PCE: “paradójicamente, los comunistas
se habían erigido en defensores de la pequeña propiedad, frente
a las tendencias colectivizadoras de la CNT” (82). Tampoco la CNT ni
el POUM, a la hora de la verdad fueron mucho más allá contra
la Generalitat, que reconocía su impotencia el 19 de julio de
1936.
No hubo que esperar al final de la guerra para ver el final del proceso revolucionario,
sino a la represión posterior a las Jornadas de Mayo de 1937
en Barcelona. A partir de entonces, la burguesía y sus “ayudantes”
de izquierdas pudieron llevar a cabo una guerra “de verdad” entre dos ejércitos
disciplinados desde un punto de vista estrictamente militar. Nada de hacer
la revolución para ganar la guerra. Y perdieron.
Sólo los pequeños grupos Bolchevique-Leninista (trotskista)
y Los Amigos de Durruti (anarquista) rechazados y despreciados ambos por
el POUM y la CNT-FAI respectivamente tenían el programa de actuación
revolucionaria más avanzado y acorde con el de los Bolcheviques en
Octubre de 1917.
El estalinismo le asesinó, porque Nin representaba la revolución,
matándole a él, de alguna manera acabó con la revolución,
no sin antes reprimir a miles de poumistas , trostkistas y anarquistas,
devolver la tierra en el Frente de Aragón a sus propietarios, y aniquilar
las milicias obreras, para tener un ejército regular con el que
ganar a Franco
La Historia tiene una cuenta pendiente con el estalinismo, por ahora nos
basta con remitirmos a honrar la Memoria de Andreu Nin, revolucionario
integro hasta el final. Su ejemplo sigue siendo una de las grandes referencias
para el movimiento obrero.
Cuando en 1954, en uno de los muchos homenajes internacionales que Nin recibió
en la posguerra europea, se reunieron en París dirigentes del POUM
y organizaciones de izquierdas internacionales así como intelectuales,
Albert Camus envió un mensaje, al no poder asistir: La muerte de Nin
constituyó un viraje en la tragedia del siglo XX, que es el siglo
de la revolución traicionada.
Agosto 2007
NOTAS
(1) – Prologo al libro de José María Zabala – En busca de Andreu
Nin – De bolsillo – 2005 – pág 13
(2) - El País – 21 de enero de 2007 - Emilio García
García
(3) – La sombra de Nin es alargada - El País (edición catalana)
7 de enero de 1989
(4) – Memoria de la Segunda República – A. Egido (Coor) – Biblioteca
Nueva. Madrid 2006 – pág 57
(5) – España en Guerra 1936-1939 – TVE –SAV- 1986 - Cap. 5 -
La Tormenta de julio
(6) – Memoria de España – TVE 2004 – Cap. Guerra Civil – 13
minutos
(7) – Pedro Ribas – Aproximación a la Historia del marxismo español
1869-1939 – Endymión – 1990 – pag 132
(8) - Archivo Histórico Nacional – Causa general – Fondos contemporáneos
– Legajo 661 Tomo 1 Exp 1 (Sentencia
(9) - Citado en José María Zavala – En Busca se
Andreu Nin – Op. Cit., pág 23
(10) – Manuel Azaña – Diarios de Guerra – Planeta D´agostini
2005 –pág 249-250
(11) – Ibib - Pág 304-305
(12) – Ibib – pág 219-220
(13) – León Trotsky – España 1936-1939 – Akal – 1978 – Pág
69-70
(14) – Archivo del KGB – Moscú – SRES 32476 Vol 1 – Legajo 222 - -
Página Internet Fundación Andreu Nin
(15) - Ibib
(16) - Julián Gorkin – El Proceso de Moscú en Barcelona
- Ayma – 1973 – Pág 159
(17) – AHN – Legajo 663 – T 1
(18) – Prologo de Payne - libro de Zabala – Op. Cit.,
Pág 19
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OTRAS FUENTES
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- El Mundo (diario)
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- Documental Elias Querejeta – Imágenes de guerra
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- Enciclopedia Salvat – 4 T. – Barcelona – 1967
- Enciclopedia El País –Salvat – Barcelona – 2003
- Fundación Andreu Nin – Internet
- Google – Internet
- Novela – Tu rostro mañana – Javier Marías
– Círculo de Lectores - 2003
- Película – Tierra y Libertad - 2004