FUNDACIÓN

ANDREU NIN

Ignazio Silone

Pepe Gutierrez


Este interesante artículo, cuyo título original es " Ignazio Silone , cofundador del PCI, acusado de colaborar con Mussolini" procede de la publicación virtual de Batzac
 

Dentro de una larga lista de personajes ligados a la historia del comunismo que están siendo denigrados de una manera sistemática por una furiosa revisión histórica y en la que las víctimas y los verdugos tienden a confundirse sobre un fondo blanco de inocencia de stablishement llama la atención el caso de Ignazio Silone cuyas actas de acusación fueron la noticia de un día para desaparecer prácticamente al día siguiente.

En una noticia aparecida en El País (14-XI-99), se venía a afirmar que la reputación de Ignazio Silone, el celebrado autor de Fontamara se encontraba en entredicho por una serie de cartas localizadas en los Archivos Centrales. Dichas cartas "vendrían a demostrar que el escritor, fallecido en 1977, colaboró durante años (...) con la policía fascista, facilitándole datos sobre los movimientos de los dirigentes comunistas italianos, muchos de ellos en el exilio". En unas líneas se cifran estos años entre 1924 y 1930, aunque en otra se dice "desde el final de la Iº Guerra Mundial", un detalle singular ya que ésta acabó en 1918 y el fascismo no conquistó el poder hasta 1922, aunque todo indica que tamaño dislate corresponde al cronista. La publicación de parte de este material en la revista Nuova Storia Contemporanea provocó obviamente una dura controversia. No solamente por parte de su viuda, Darina Laracy, que ha calificado de infames el descubrimiento revisionista que cuestionaría toda la obra literaria y militante de Seccondino Tranquilli (Pescina, 1900-Ginebra, 1978), más conocido por su seudónimo militante Ignazio Silene, sino también por parte de numerosos intelectuales, entre los cuales cabe señalar alguien tan poco sospechoso de afinidades izquierdistas como el anciano periodista e historiador Indro Montanelli, que a pesar de la distancia ideológica que les separaba fue amigo de Silone.

Los historiadores Mario Canali y Dario Bocca han argumentado que “no se puede negar los resultados de la investigación histórica", y han hablado de la existencia de nuevos documentos, mientras que los defensores y conocedores de Silone han considerado el hecho de que, de ser verdad la existencia de cartas e informes sobre las actividades clandestinas del PCI,  entregadas a un antiguo amigo suyo, Guido Bellone,  que luego sería uno de los responsables de la policía de Mussolini, se podría insertar en un intento desesperado por ayudar a su hermano Rómulo, antifascista no activo, detenido en 1928 a raíz de un atentado ocurrido en Milán contra el rey y torturado hasta la muerte, aunque su  único problema con el régimen era ser el hermano de Silone.

En una nueva respuesta, Canali-Bocca han respondido que entre los nuevos hallazgos figura una carta fechada en 1924 y firmada con el seudónimo de Silvestri, correspondiente a Silone.  No obstante, después de esta última notificación, la noticia no ha tenido continuidad, primero porque parece que la identificación de los documentos encontrados no está garantizada, y segundo porque toda esta historia no encaja con la trayectoria de Silone que no fue precisamente un personaje como el padre del protagonista de la película de Bernardo Bertolucci La estrategia de la araña (La estrategia del ragno, 1970), una adaptación de un relato de Borges en el marco de la postguerra en la que el Padre-Héroe es un traidor. La trayectoria de Silone como militante y como escritor no deja resquicio para semejante hipótesis. En todo caso, si alguna circunstancia desconocida pudiera influir: la tortura recibida personalmente, o por algunos de los seres más queridos; tienen que quedar clara dos cosas por encima de todo:

No se le ha podido imputar a Silone haber dañado a nadie de la resistencia, él mismo prosiguió su labor antifascista de la mejor manera que sabía hacerlo, o sea escribiendo unos alegatos literarios de los cuales nos hemos podido beneficiar todos los antifascistas de ayer y hoy.

Pero el caso es que, aunque sea por breve tiempo (aquí por un breve artículo), se ha puesto en cuestión toda una biografía política al compás de una moda denigratoria, la misma que por citar algunos ejemplos, ha convertido a Arthur Koestler en un violador, a John Lennon en un oscuro contribuyente del IRA,  mientras que en la Rusia de Putin se vuelve a revelar que Lenin fue un agente alemán en la exitosa novela de Yuri Davidov, Best seller o que  convierte a Palmiro Togliatti en poco más que un mero sicario del estalinismo. Cabe pensar que dado que esto último no se podía imputar a Silone que siempre se opuso a Stalin, se le trata de atribuir una historia oscura a lo Malinovsky, que fue parlamentario bolchevique y que sin embargo había sido doblegado por la Okrana.

Como muy poca gente conoce en nuestros lares a Silone-Tranquilli, quizás valga la pena que recordemos aunque brevemente que nació el primero de mayo de 1900 en la casa de un pequeño terrateniente rural y una tejedora en Pescine de Marsi, pueblo de los Apeninos, en los Abruzzos. Cuando tenía 15 años, un terremoto acabó con la mayor parte de su familia, salvándose él al protegerse bajo un alféizar. Esta tragedia le pondrá bajo la protección del Estado, lo que le resultó una experiencia muy dura. Cuando estudiaba para cura, se fugó de la escuela aunque siempre mantuvo sentimientos cristianos muy profundos. Durante la Iª Guerra Mundial, a los 17 años, fue nombrado secretario de la Unión de Labradores del distrito de los Abruzzos, y tuvo que comparecer ante un tribunal por haber organizado una violenta manifestación contra la guerra. Destacado militante y publicista de las Juventudes Socialistas, situadas en la extrema izquierda dentro del PSI, representó a éstas en el Congreso de Livorno que dió lugar al nacimiento del PCI.

Durante ocho años participó en la dirección del partido en el interior,  y dirigió el semanario Vanguardia, de Roma, y Il Lavoratore, un diario de Trieste. Permaneció en Italia bajo Mussolini, imprimiendo prensa ilegal y participando en numerosas acciones peligrosas contra el fascismo. Silone que ya había tomado parte en los congresos fundacionales del Komintern, volvió a representar en 1927 al PCI en el VI Congreso junto con Togliatti, pero mientras se decantó más bien por las posiciones de Bujarín, Silone tuvo el valor de oponerse a la escomulgación de Trotsky por lo que fue excluido de la votación para que esta alcanzara la unanimidad. A continuación se alineó junto con Alfonso Leonetti y la minoría del CC a favor de la Oposición de Izquierdas con posiciones enteramente coincidentes con las mantenidas por Antonio Gramsci en la cárcel, tal como documentó en su día Giovanni Fiori en su Vida de Antonio Gramsci (editado aquí por Península en una traducción de Jordi Solé Tura).

En 1930 publicaría en su exilio de Suiza, su obra más conocida. Fontamara  es mucho más que una crónica de la brutalidad con que el fascismo triunfante se ensaña sobre los más débiles, ya que como señala el crítico italiano Geno Pampolini, su fuerza no proviene solo "de un proyecto, o de una idea de la literatura, sino de la realidad". Es conocido que en su día fue saludada con entusiasmo por Trotsky, que escribió: "He aquí un libro admirable: desde su primera a su última línea está dirigida contra el régimen fascista instalado en Italia, contra sus mentiras, sus violencias y sus ignominias. Fontamara es una obra apasionada de propaganda política. Pero la pasión revolucionaria se eleva aquí a una altura tal que hace nacer una verdadera obra artística. Fontamara no es, en última instancia, sino una pobre aldea abandonada de Italia del Sur. A todo lo largo de las doscientas páginas del libro, este nombre simboliza todo el campo italiano, su miseria, su desesperación y también su rebelión" (1).

Otra obra magna  de Silone es  Vino y pan (Vino e pane, Ed. Alianza, 1968, tr. de Carmen Martín Gaite), y describe la trayectoria de Pietro Spina, un revolucionario profesional que penetra clandestinamente en Italia en vísperas de la invasión de Etiopía para reanudar el trabajo conspirativo y, también, por una vital necesidad de volver a tomar contacto con su tierra. Perseguido por la policía política, aislado de una población llena de recelo y temor, Spina se enfrenta asimismo con sus compañeros de partido, que amenazan con expulsarle por su negativa a aprobar acríticamente las resoluciones del Komintern, lo que evidencia un elevado tono autobiográfico en el que se inserta un poderoso sentimiento cristiano que hará de esta obra un poderoso referente del encuentro entre le marxismo vivo y lo que luego se llamará la "Teología de la Liberación".

Siguiendo la moda de adopciones forzadas de comunistas o socialistas disidentes con el estalinismo, el tribunalista neoliberal Alvaro Delgado-Gal no ha dudado en  convertir a Silone en un socialista liberal o en un liberal a secas en un artículo aparecido en El País (2), el único sobre la cuestión aparecido en la gran prensa (al menos que yo sepa). Delgado-Gal trata de establecer una relación entre el caso y unas abstractas atrocidades soviéticas, globales (inherentes, por supuesto), cuando lo que había hecho hasta el momento Silone fue desarrollar una crítica digamos democrático o libertaria de los procedimientos del ascendente estalinismo en un tiempo previo al exterminio del kulaks y la caza de brujas. Alvaro-Gal justifica que Silone  fuera culpado de desviacionismo trotskysta por el simple hecho de que se tildaba de tal a "todo aquel que se opusiera a Stalin", pasando por alto la concreta implicación de Silone en la oposición de izquierdas, un detalle que desbarata su apropiación.

No creo que sea difícil de demostrar que nada tiene que ver el liberalismode Alvaro Delgado-Gal en el memorial militante de Silone. Éste, Silone, cuenta con entusiasmo su juventud militante, y su repulsión hacia los métodos estalinistas entronizados en la Internacional Comunista, y cuenta así su ruptura: "Ya me fui dando cuenta, sin embargo, poco a poco y con dificultades y en los años sucesivos. Y hasta hoy continúo dándole vueltas y tratando de comprender. Si he escrito libros ha sido para tratar de comprender y que otros comprendieran. No estoy seguro de haber logrado mi finalidad. La verdad es que el día que abandoné el PC fue muy triste para mí. Fue un día de luto riguroso, luto por mi juventud perdida. Y yo procedo de un lugar donde los lutos se llevan más tiempo que en otras partes. No es fácil liberarse de una experiencia tan intensa como es la organización clandestina del PC. Siempre queda la huella del carácter, duradera para toda la vida. Ciertamente se da uno cuenta de cuan fáciles de reconocer son los excomunistas. Constituye una categoría aparte como los exsacerdotes o los exmilitares. El número de excomunistas constituye hoy una legión".

Después de contar la boutade que le dijo a Togliatti ("La lucha final se librará entre los comunistas y los excomunistas", Silone  toma su distancia delante "de los muchos grupos que se han fraccionado de los comunistas y nunca lo he lamentado, ya que sé muy bien el destino que pesa sobre estos grupos, que los convierte en sectas con todos los defectos del comunismo oficial; el fanatismo, la centralización, la abstracción, pero sin las cualidades y ventajas que se derivan de una masa obrera de seguidores. La lógica de la oposición ha conducido a muchos excomunistas muy lejos de su punto de partida, en algunos casos hasta el fascismo". Aunque no lo especifica, es bastante seguro que en estas líneas Silone se refiera al grupo formado por Amedeo Bordiga, el principal líder del primer PCI y responsable con la corriente más izquierdista en el segundo congreso del Komintern (y que Silone atribuye erróneamente a Lenin), y quizás también a los trotskystas de los que se distanció en los años treinta,  sin embargo manifestó su adhesión a la Federación de Intelectuales y Artistas Revolucionarios e Independientes (FIARI), que Bretón trató de crear después de la visita de éste a Trotsky en Coyoacán (4).

Como intelectual independiente de izquierdas, Silone ingresa en el partido socialista en el exilio. Después de la Liberación regresa a Italia para intervenir en la redacción de la nueva Constitución (la más avanzada de Europa de su tiempo), y para ocupar un escaño en representación de su partido. No obstante, las diferencias entre socialistas (Nenni, favorable al Frente Popular con el PCI) y Saragat (pronorteameamericano), le alejan del partido, y durante un tiempo aboga por la creación de un solo partido de izquierdas que permita la convivencia entre todas las tendencias. Hasta el momento de su muerte Silone fue considerado como "el ejemplo de una de las figuras más representativas de la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social" (Sandro Pertini).

Literariamente hablando, Silone  fue comparado por Willian Faulkner con Ernest Hemingway, y fue aclamado durante mucho tiempo como el escritor italiano más representativo de su generación, aunque esta opinión ha sido controvertida ulteriormente. Otras obras suyas son, El fascismo (ensayo, 1934); Un viaje a París (novela, 1935), La escuela de dictadores (diálogo, 1938, Ed. Losada), Mazzini (ensayo, 1939),  La semilla bajo la nieve (novela, México, 1944), Un puñado de moras (novela, Ed. Losada. Buenos Aires, 1956), Él se ocultó (comedia, 1944), y  Salida de urgencias (Revista de Occidente, 1969). Lástima que esta importante obra sea actualmente muy poco disponible para los lectores de las últimas generaciones que tendrán que descubrir de nuevo a Silone como lo descubrimos los antiguos en los años sesenta y setenta durante los cuales los personajes ilustres puestos en cuestión en base a pruebas muchísimo más abundantes, fehacientes y concluyentes fueron los “demócratas” que habían tomado parte o colaborado con los diversos fascismos, o los que al tiempo que se llamaban la boca de palabras de paz en los forums internacionales tenían sobre sí gravísimas responsabilidades de las atrocidades cometidas contra los pueblos que trataban de zafarse del agobiante cerco de corrupción y muerte del colonialismo.

En Sant Pere de Ribes.
 
 

Notas

(1)  De esta obra que dió su nombre a una activa editorial marxista barcelonesa durante los años setenta y principios de los ochenta, existen dos ediciones recientes, una en castellano (Argos-Vergara, Barcelona, 1983, tr. de Atilio Pentimalli Melacrino), y otra en catalán (Ed. 1984, Barcelona, 1987, tr. Joan Fuster, prólogo de Dariana Silone). El realizador Carlo Lizani (autor entre otras de  la estupenda adaptación de la novela de Vasco Patrolini Crónica de pobres amantes) efectuó una versión televisaba en cuatro capítulos que se emitió a principios de los años ochenta. El artículo de Trotsky está incluido en las diversas ediciones de Literatura y revolución (Ed. Ruedo Ibérico, París, 1969), o Sobre arte y cultura (Ed. Alianza, Madrid, 1973).

(2) "El hombre y su sombra" (El País, 10-03-99). Alvaro Delgado-Gal también incluye a Orwell y a Koestler en su cuentas de liberales anticomunistas, aunque cabe decir que este último criterio, el de anticomunista suele ser también bastante prodigado por Eduardo Haro Teglen en sus columnas –que en muchas ocasiones son piezas maestras-, que como republicano un tanto tradicionalista tiende a confundir anticomunista con antiestalinista cuando lo más correcto sería atribuir el concepto de anticomunista –asesino y corruptor- al propio estalinismo.

(3) Testimonio incluido en El fracaso de un ídolo, edición de Richard Crossman (Unión de Editores Latinos, Buenos Aires, 1951, tr. de Luís Andrés y Frutos), y que comprende aportaciones de Koestler, Gide, Richard Wright, Louis Fischer y Stephen Spender. En otro artículo analizo el caso de Gide.

(4) Para mayores detalles sobre la FIARI y el citado encuentro ver mi edición del Manifiesto por un arte revolucionario e independiente (Ed. El Viejo Topo, Barcelona, 1999).
 
 
 
 
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