Andreu Nin y la lucha por la verdad histórica
Wilebaldo Solano
Vamos a entrar con entusiasmo en el 71 aniversario de la guerra civil
y la Revolución españolas. Precisamente en el momento en que
se prosigue el interminable debate sobre la “memoria histórica”
en la esfera parlamentaria, que debe terminarse con resultados positivos
lo antes posible. Por otra parte, diversas organizaciones, entre ellas la
Fundación Andreu Nin , el Ayuntamiento y la juventud de El Vendrell
(Tarragona) van a recordar la vida y la tragedia de Nin y algunos
de los acontecimientos más importantes de los años 1936-1938
y, sobre todo, los que han sido más comentados y discutidos
por multitud de historiadores. Y decimos esto porque se siguen publicando
es España y en otros países importantes obras de todo tipo
sobre el carácter y el sentido de los
grandes acontecimientos de los terribles años 30.
Durante bastantes años fueron muchos los escritores y los periodistas
que escribieron largo y tendido sobre la guerra civil española inspirándose
en la abundante literatura fabricada por los servicios de propaganda
de la URSS y de los partidos comunistas. Por eso resultó bastante
difícil para los escritores y los militantes revolucionarios o independientes
escribir y publicar obras sobre la Revolución y la guerra civil
española. Tal fue el caso de personalidades como George
Orwell y Victor Serge.Y, naturalmente, lo que escribían los militantes
socialistas de izquierda, poumistas o anarquistas, pasaba por partidista
o por simplemente falso.
Después de la muerte de Stalin pareció que las cosas iban
a cambiar en la URSS y muchos militantes comunistas pensaron que
al fin iban a desenvolverse en condiciones menos absurdas y delirantes. Pero
hubo que esperar hasta el XX congreso del Partido Comunista ruso para
que Jruschov declarara que la política seguida en España durante
la guerra civil había sido nefasta. Aunque, desgraciadamente, esto
no impidió que los partidos comunistas estalinizados siguieran propagando
su falsa literatura. Y, finalmente, se produjo el hundimiento de la URSS
con las consecuencias que todos conocemos.
En la época de Gorbachov, la situación cambió fundamentalmente
y, asombro de los asombros, una delegación de militantes del POUM
fue recibida en la Embajada rusa en Madrid y pudimos plantear que se abrieran
los archivos rusos, se aclarase definitivamente el destino de Andreu Nin
y se pusiera fin a las campañas delirantes contra el POUM.
Por suerte dos periodistas de la Televisión catalana, Maria
Dolors Genovés y Llibert Ferri, lograron viajar a Moscú y
fueron unos de los primeros en penetrar en los archivos de la GPU y en descubrir
como había sido asesinado Andreu Nin cerca de Alcalá de Henares
en Junio de 1936 por una banda stalinista y cumpliendo órdenes del
Kremlin. Como se sabe, fueron ellos los que llevaron su encuesta al film
“Operación Nikolai”(1992) y provocaron una fuerte reacción
de asombro en Cataluña y severas discusiones en los medios intelectuales
que hoy serían imposibles. Recordemos que la película fue presentada
en catalán y que hubo gente que hizo todo lo posible para evitar
que fuera presentada por las televisiones de Madrid. Sin embargo, no tardó
en aparecer en todas las pantallas de España la excelente película
de Ken Loach titulada “Tierra y Libertad”, que iba a triunfar en toda
España y dar la vuelta al mundo en diversos idiomas. Estos dos filmes
fueron completados con “Stalin en España”, obra excelente del cineasta
francés Patrik Rotman. Jamás hubo un ramillete semejante para
defender una causa. Pero esta causa ostenta un nombre excepcional. Nada menos
que Andreu Nin, secretario general de la Internacional Sindical Roja en Moscú
en los tiempos de Lenin y Trosky y secretario político del POUM en
Barcelona en 1936.
Han pasado los años. La URSS y las “democracias populares” han desaparecido
y los movimientos obreros y populares que representaban el estalinismo han
pasado a la Historia. Hemos entrado en otra fase de la historia del mundo
que, por cierto, el capitalismo aprovecha con sus pretensiones imperialistas
y los que se reclaman del socialismo auténtico se plantean el problema
de su resistencia y su combate por una sociedad sin explotadores ni explotados
tras memorables 150 años de luchas sociales y políticas.
Entre muchas otras cosas, los historiadores que han escrito y siguen escribiendo
sobre la Revolución española de 1936 se han lanzado al fin
sobre los archivos de Moscú para descubrir y analizar los acontecimientos
de aquella historia lejana. Y, claro está, han descubierto muchas
cosas y en primer lugar que la propaganda stalinista era una formidable mistificación.
Y en poco tiempo han lanzado libros como “Unión Soviética,
comunismo y revolución en España” de Stanley G.Paine,
una nueva versión sobre “La guerra civil española” del
prestigioso historiador inglés Antony Beevor y un trabajo extraordinario
titulado “España traicionada” de los historiadores norteamericanos
Ronald Radosh y Mary R.Habecky y del ruso Grigory Sevostianov. En esta
obra singular y que no tiene precio se recogen montones de los
documentos que enviaban desde España, a Stalin y sus colaboradores,
los altos funcionarios de la GPU y los dirigentes políticos
como Togliatti, Codovila, Geroe, André Marty, Berzin, que dirigían
prácticamente la política del Partido Comunista español.
y todos los servicios secretos, hispanos y rusos, con sus “checas” y sus
horribles proezas.
Estos libros, y los que van a salir pronto en Rusia, nos permitirán
tener una visión clara del papel de Stalin y su política
en la Revolución española. Pero esperamos algo más.
Fernando Claudín me dijo hace años que lo más importante
en este dominio era lo que ciertos militares rusos habían escrito
sobre su experiencia española e iban a publicar en cuanto pudieran.
Ahora que las cosas han cambiado y que el POUM y la Fundación Andreu
Nin han sido acogidos generosamente en Moscú por las organizaciones
de izquierda como “Praxis” y Memorial, esperamos que podremos corresponder
pronto al homenaje que se proponen realizar en Moscú las organizaciones
que han combatido el estalinismo y no han renunciado nunca a
la lucha por el socialismo.