Entrevista a Vicente Muñiz
Ralf Streck
Vicente Muñiz de 71 años
de edad, natural de Valencia (España). Un español que
quiere impugnar una sentencia de muerte por la que fueron ejecutados sus
padres en 1941.
- Tenía 4 años y medio (1) cuando en 1939 Valencia fue la
última ciudad que cayó tras el golpe de Estado del general
Francisco Franco ¿Por qué fueron detenidos sus padres?
Mis padres eran miembros del Partido Obrero de Unificación Marxista
(POUM), “rojos”, como les llamaban los fascistas, en aquellos tiempos motivo
suficiente para ponerlos contra la pared y fusilarlos. Mi padre era el chofer
del secretario local del Partido y mi madre ayudaba en la limpieza del local;
como no disponíamos de alojamiento, nos permitían vivir allí.
La vivienda había sido anteriormente confiscada por el POUM a un burgués.
Al principio la denuncia fue debida a que al serle devuelta la vivienda echó
a faltar algunos muebles, y presentó una denuncia por robo, buscaba
la devolución de los enseres.
Cuando en 1941 se juzgó a mis padres en un juicio militar sumarísimo
de urgencia, un testigo afirmó haber oído que mi madre había
dicho que ella había asesinado a tres mujeres. El tribunal no identificó
ningún cadáver de las asesinadas, tampoco sabía de nombres
ni apellidos. No obstante mis padres fueron condenados a la pena de muerte.
El 6 de abril de 1941 se ejecutó en Paterna la sentencia, y sus cadáveres,
como era norma, fueron arrojados a una fosa común.
- ¿Cuál ha sido su experiencia de todo esto?
Después de la muerte de Franco en 1975 y cuando siete años
más tarde los socialistas encabezados por Felipe González ganaron
las elecciones, muchas de las victimas esperábamos que la verdad pudiera
salir a la luz del día. Pensé que me facilitarían las
autoridades competentes los documentos del proceso seguido contra mis padres.
No hubo respuesta. Escribí al secretario de Defensa Eduardo Serra
y durante tres años no obtuve respuesta. En una segunda petición,
me contestó que debía emprender acciones legales.
- De todas formas consiguió a pesar de todo unos documentos...
En mi empeño por conseguir mis propósitos, por fin el capitán
general del ejército de Valencia me ayudó. Fue el único
que hizo algo. Cuando les conviene, los políticos son los maestros
del engaño. En principio pensaron que mi empeño era porque
yo pretendía obtener algún tipo de compensación económica.
Me entregaron unos documentos con el fin de que pudiera pedir la amnistía,
la cual me facilitaría el derecho a solicitar alguna pensión.
El capitán general me ofreció la amnistía a mis padres
y la acepté. Pero lo que siempre he pretendido es una revisión
del juicio que los fascistas hicieron a mis padres, y que salga a la luz
la injusticia de sus fusilamientos. Los responsables de estos juicios hace
tiempo que han fallecido. En aquellos tiempos era corriente que si se juzgaba
a alguien le cayera pena de muerte. Mis padres estaban predestinados a su
sentencia.
- Hace menos de dos años le ocurrió algo histórico.
Por primera vez en España el Tribunal Supremo de Justicia aceptó
una revisión del juicio.
Creo que les cogió por sorpresa. Primero aceptaron el caso. Después
en vista que les llegarían muchísimos más lo rechazaron.
Miles de personas todavía yacen en fosas comunes, y muchos de los
supervivientes desean revisar sus sentencias.
- ¿Fue denegada la demanda?
Los jueces explicaron que los juicios se basaron en una ley en vigor. Es
competencia de los políticos cambiar las leyes. Debería caérseles
la cara de vergüenza que todavía estén en vigor las leyes
fascistas. Tendrían que mirar los casos de Alemania o Italia. Hasta
el día de hoy no se ha limpiado España de jueces fascistas,
o militares, y sus descendientes ocupan altos cargos. Los socialistas, después
de su renovada victoria de hace apenas dos años, no han cambiado las
leyes, aunque lo prometieron.
- ¿Entonces por qué decidió ir a Estrasburgo?
Le concedí al presidente José Luis Rodríguez Zapatero
todo el tiempo que me permitió el proceso para poder ir a Estrasburgo
(seis meses tras la denegación del Tribunal Constitucional). Le mandé
una copia de lo que se me envió, carta de la que todavía no
he obtenido respuesta. Creo que cuando los jueces de Estrasburgo lo reciban
y lean se asombrarán al comprobar que en España todavía
están en vigor las leyes fascistas.
(1) En la versión publicada en Alemania de la entrevista se
dice, por error, seis años.