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FUNDACIÓNANDREU NIN |
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María Teresa García Banús, que falleció
en Madrid el 19 de noviembre de 1989 a los 94 años, era hermana
del profesor García Banús, químico eminente y miembro
del Patronato de la famosa Universidad Autónoma de Barcelona de
1936, sobrina del pintor Joaquín Sorolla y esposa de Juan
Andrade, fundador del Partido Comunista de España en 1920 y
del POUM en 1935.
Nació en 1895 en el seno de una familia de la burguesía valenciana, pero se formó intelectual y políticamente en Madrid. Cursó estudios de Filosofía y Letras y se destacó especialmente en el pequeño grupo de mujeres universitarias de los altos 20 que inició la lucha por la emancipación de la mujer. En 1929 se casó con Juan Andrade. Poco después, hizo un viaje a París ya Berlín, donde tuvo la posibilidad de conocer a los intelectuales de izquierda más prestigiosos ya los dirigentes de la Oposición Comunista de Izquierda. El secretariado internacional de esta organización residía en Berlín y allí conoció a León Sedov, hijo de León Trotsky.
Entre los años 30 y 35, María Teresa García Banús colaboró estrechamente con su marido en las actividades políticas y literarias. Juan Andrade, personalidad escandalosamente olvidada, fue fundador, director y asesor de las editoriales Cénit, Hoy, Iberoamericana y Oriente, que lanzaron al mercado obras fundamentales del marxismo como La acumulación del capital de Rosa Luxemburgo, la Historia de la Revolución rusa de León Trotsky, la biografía de Marx de Franz Mehring y Revolución y contrarrevolución en China, de M. N. Roy, aparte de las novelas más célebres de los escritores revolucionarios rusos o de la gran literatura norte americana de la época.
Pero Andrade dirigió también la revista Comunismo, órgano de la Izquierda Comunista española, que ejerció una influencia notable en la nueva generación revolucionaria de los años 30 y, sobre todo, que publicó los primeros análisis serios sobre la degeneración de la Revolución rusa y la aparición de estalinismo, contra el que libró un combate intelectual y político sin concesiones, lo que cobra hoy un valor excepcional a la luz de los procesos políticos y sociales que se están desarrollando actualmente en la URSS y en los países del Este de Europa.
Como Federica Montseny y tantas otras mujeres significadas de la época, María Teresa Andrade estaba convencida de que la lucha por la emancipación de la mujer tenía que realizarse con los hombres, trabajando y militando con ellos y no creando organizaciones separadas. Por eso, no compartía las posiciones y los métodos de un cierto feminismo, tan en boga en estos últimos años. Como fue partidaria entusiasta de la fusión de la Izquierda Comunista con el Bloque Obrero y Campesino y, por tanto, de la creación del POUM, encontró en el nuevo partido revolucionario un marco apropiado para desarrollar una intensa labor de educación y formación de las mujeres trabajadoras. Animó el Secretariado femenino del POUM y dirigió la revista Emancipación en Barcelona. Para ella y sus compañeras fue una suerte que Andreu Nin fuera Consejero de Justicia de la Generalitat de Catalufla durante el breve período de ascenso revolucionario de 1936. Como se sabe, Nin pudo dictar decretos estableciendo, por primera vez en España, la plenitud de los derechos cívicos y políticos para los jóvenes de ambos sexos a partir de los 18 años y diversas medidas destinadas a acelerar la emancipación de la mujer, entre ellas la legalización del aborto. Todo ello facilitó mucho la acción del Secretariado Femenino del POUM.
El 16 de junio de 1937, cuando se inició la ofensiva estalinista contra el POUM con las detenciones de Nin. Gorkin, Andrade y demás compañeros, María Teresa García Banús (que estuvo detenida unos días) se movilizó para salvarlos al lado del segundo Comité Ejecutivo del POUM. En cuanto pudo, se trasladó a Valencia, donde "cantó las cuarenta", como ella sabía hacerlo, a los ministros y altos cargos socialistas y republicanos que capitulaban ante el estalinismo y se hacían cómplices de la represión. Siguió luchando en la clandestinidad hasta abril de 1938, mes en que fue detenida con un grupo de una veintena de militantes, entre los que figuraban los miembros del segundo Comité Ejecutivo del POUM. Estuvo recluida en la cárcel de mujeres de Barcelona hasta la caída de la capital catalana (Andrade y los demás dirigentes del POUM estaban en la prisión del estado de Las Corts, antiguo convento de Deu i Mata). Al salir de la cárcel, no pudo enlazar con la organización de su partido, pero fue escondida en un piso del barrio de Sans por Luisa Carbonell, amiga y colaboradora suya en el Secretariado Femenino del POUM, hasta que pudo cruzar la frontera y reunirse con Juan Andrade en París.
Muchas cosas podrían decirse de su vida en el exilio. Sólo destacaremos que siguió militando en el POUM y que, en 1941, en Montauban, Andrade y otros militantes del POUM fueron condenados por un consejo de guerra francés, bajo la presión de la Gestapo, a largas penas de prisión. María Teresa pasó la guerra en residencia vigilada en Luchos, cerca de España, hasta la liberación de Francia. Juan y María Teresa vivieron en París hasta 1978, año en el que regresaron a Madrid. Andrade murió el 1º de mayo de 1981. La gran prensa no se dio por enterada. Ahora, los dos están enterrados juntos en el cementerio civil de Madrid.
En los últimos años de su vida, María Teresa publicó tres libros con escritos de Juan Andrade. No sé si terminó el libro de Memorias que escribía. Era una mujer con talento y con personalidad. Tuvo problemas con mucha gente. A veces fue injusta y no tuvo razón. Quería que yo hiciese un ensayo biográfico de Juan Andrade y en una ocasión me escribió (cito de memoria): "No hay que hacer culto a la personalidad como los estalinistas. Andrade tenía, como todos, cualidades y defectos. No hay que transformarlo en héroe positivo". Era un buen consejo y habrá que tenerlo en cuenta ahora en que, por lo visto, hasta los estalinistas menos presentables quieren "subir al cielo".
Barcelona, 26 de noviembre de 1989
Edición digital de la Fundación Andreu Nin, 1999